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El Islam y los tiempos modernos

La civilización islámica estableció los cimientos a partir de los cuales la civilización occidental ha surgido

18/10/2011 - Autor: Ayatullah Muhammad Husein Fadlallah
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Ayatullah Muhammad Husein Fadlallah
Ayatullah Muhammad Husein Fadlallah

P - Sayed, el mundo islámico se encuentra afectado por un estado general de regresión. ¿Es este estado una consecuencia de la hegemonía occidental o es el resultado de factores internos, de algo que permiten los musulmanes?

R - Cuando estudiamos el tema de la regresión en el mundo islámico, encontramos que hay factores internos que contribuyen a este estado del cual los musulmanes son responsables. Desde la decadencia del mundo islámico, los musulmanes han pasado a través de un estado general de ignorancia cuyos residuos persisten hoy. Este estado de ignorancia se manifiesta en dos niveles de incultura: la ignorancia académica y la ignorancia cultural.

Con “ignorancia cultural” quiero decir que el mundo islámico estaba sumido en un letargo y no era afectado por los cambios que acontecían en el mundo; los musulmanes no lograron marchar junto al progreso y no lograron referirse y atenerse a temas importantes, lo que a su vez generó una falta de representación de las ideologías islámicas en el cambiante mundo. El nuevo mundo continuó progresando, cambiando, desarrollándose en todas las esferas de conocimiento, mientras que el mundo islámico permaneció estancado, limitado a meros comentarios y explicaciones de textos, hasta el grado de retroceder al punto en que se encontraba en los más tempranos años del movimiento islámico.

La dominación extranjera del mundo islámico además profundizó ese estado de retroceso, interviniendo a través de una u otra vía para beneficiarse a sí misma. Provocó el fervor regional, con el objetivo de crear una división entre sus diferentes realidades, los hombres, y las regiones. Esta hegemonía sistematizada alejó a los musulmanes del foco de la civilización, marginalizándolos en la superficialidad. Además, Occidente trabajó por medio de intelectuales entrenados para crear un estado de confusión y duda en las mentes de las personas, sobre su historia y la autenticidad del rumbo al que ellos se adhirieron. Esto generó un estado que llevó a muchos sabios musulmanes a pensar en cortar sus vínculos con el pasado; y a culpar al pasado por los fracasos que en el presente están experimentando. Nosotros creemos que la hegemonía occidental operó y continuará operando dentro de un plan bien organizado para intensificar el retroceso. La crisis de nuestro mundo islámico es que está viviendo en un retroceso cultural, científico y espiritual.

Sayed, usted mencionó que el retroceso en el mundo islámico es un resultado de factores internos producto del trabajo del Oeste para profundizarlo, y que los musulmanes padecen el estar confinados en una civilización superficial. La pregunta entonces es: ¿Cómo aborda el Islam la civilización? y, ¿está capacitado para enfrentarse a los desafíos de la era moderna?

— El Islam estableció, en el punto crucial de su movimiento civilizador, conceptos esenciales. A la vanguardia están los elementos científicos y racionales. El intelecto humano fue considerado un mensajero interior y el Profeta una racionalidad exterior; esto transforma a la Profecía en un estado racional y garantiza a la revelación un único sendero racional.

A pesar de que el Islam valoró la teoría y la racionalidad, éstas no tienen sentido si el hombre no se desempeña activamente en la vida desde el punto de vista de estos conceptos. El Islam invita al hombre a hacer uso de su conocimiento planteando cualquier cuestión que pueda ser de su incumbencia en relación a sus convicciones, religión, ley y vida, o en relación a su existencia en general. El Islam no establece límites sobre el intelecto humano en su búsqueda para alcanzar su más alto potencial. La razón y el intelecto obtuvieron tal venerable lugar en el Islam, que los sabios musulmanes y sus predecesores fueron guiados por la racionalidad al interpretar un texto Sagrado, y juzgaban en favor de la razón cada vez que el texto estaba aparentemente en contradicción.

El Islam estimula al hombre a avanzar en la vida a fin de que comprenda que este avance acarrea responsabilidad. Cuando reunimos la ciencia, el intelecto, el progreso, y la interrelación entre unos y otros, creemos que el resultado de esta integración será una civilización. De acuerdo a Albert Nahro, la civilización islámica es “la madre de la civilización moderna”, pues ella se originó al considerar la inducción y la experimentación como medios de conocimiento, además de la racionalidad. De este modo, los occidentales adquirieron conocimiento de los musulmanes en Andalucía (España). Nosotros sabemos que ellos estudiaron los libros de los musulmanes sobre medicina y otras materias durante muchos años. Por lo tanto, esta energía civilizadora que existe en los conceptos islámicos, y que estuvo capacitada para crear una civilización bajo desfavorables e indeseables circunstancias, da por sentado que el Islam está capacitado para enfrentarse a los desafíos de esta era y que es capaz de establecer una civilización compatible con el movimiento de progreso del mundo.

¿Significa esto que usted cree que la civilización occidental contemporánea es producto de la civilización islámica?

— Yo no estoy diciendo que es un producto de ella por sí, sino que cada civilización procede de la premisa que la civilización islámica fue capaz, en un punto de su progreso, de descubrir dos fuentes de conocimiento: el racionalismo y el empirismo. El empirismo le dio a la civilización occidental su punto de partida y avance. Los occidentales instruidos y el mundo occidental operan por medio de la inducción, la experimentación y la observación. Esto llevó a los occidentales a descubrir y a comprender los misterios y fenómenos de la vida, sociedades, humanidad, y el universo. Yo no me refiero a que la civilización occidental sea una copia de la civilización islámica; sino que la civilización islámica estableció los cimientos a partir de los cuales la civilización occidental ha surgido.

En el pasado, los musulmanes poseían estas bases civilizadoras y se beneficiaron de ellas, pero bajo las circunstancias actuales, ¿están los musulmanes capacitados para beneficiarse de ellas para enfrentarse de ese modo a los desafíos de la era moderna?

— Si los musulmanes ponen en acción todos sus recursos y comprenden los fundamentos de su conocimiento científico, intelectual y político, estarán capacitados, bajo las condiciones actuales, para beneficiarse de las bases islámicas civilizadoras y serán capaces de enfrentarse a los desafíos de esta era. Los conceptos del Islam son vigentes para la vida. Son dinámicos, contundentes y capaces de contemplar la vida con perspectivas nuevas y más frescas, sin sacrificar las únicas características de los elementos básicos que constituyen el corazón del pensamiento islámico. Los sabios e intelectuales musulmanes investigaron y observaron el movimiento occidental y todos los aspectos de su organización. Ellos descubrieron que el Islam ofrece innumerables perspectivas y un ancho espectro de enfoques para cualquier tópico determinado y tendencia intelectual. Esta es una clara indicación de que llevar una vida segura, pacífica y equilibrada, capacita a los musulmanes para procurar los componentes del progreso y descartar los factores de retroceso; ellos son capaces de crear para el hombre su nueva civilización.

¿Por qué los musulmanes toman el pensamiento occidental y lo presentan al mundo como pensamiento islámico?

— La esencia de la realidad del hombre da por sentado que hay temas generales por los que éste se aventura a descubrir. Cuando los musulmanes comparten estos tópicos con Occidente, ellos son exactamente como alguien que consigue el material en bruto para hacer algo de acuerdo a sus deseos y planes.

El progreso de la civilización occidental creó para el hombre necesidades materiales e intelectuales específi cas. Creó para él diversos estilos de vida y diferentes métodos de organización y administración. Aún así los temas no representan el pensamiento, sino que son tópicos característicos que cualquier escuela de conocimiento estaría interesada en examinar, desde pautas y métodos de implementación, hasta los propósitos del hombre y sus actitudes hacia ellos.

El hecho de que los musulmanes examinen estos tópicos que son el resultado del desarrollo occidental en materia de pensamiento, no significa que el pensamiento islámico esté siendo subyugado al pensamiento occidental, ni están los musulmanes buscando ajustar diferencias. Por ejemplo, es exactamente como si construyeras un aparato de televisión y luego preguntaras a los musulmanes si ello está prohibido en el Islam, o si crearas un sistema de administración antes de consultar al Islam su opinión sobre el sistema: ¿Está ello de acuerdo con los métodos islámicos de organización?; y si no, entonces, ¿qué debe hacerse para llevarlos a cabo?.

Este proceso no significa que transformamos el pensamiento occidental en pensamiento islámico. A comienzos de siglo, en Egipto, cuando la civilización occidental invadió la realidad musulmana, y los musulmanes se pusieron en contacto con la realidad occidental, hubo una tentativa por parte de algunos intelectuales y sabios musulmanes de reconciliar los pensamientos islámicos y occidentales. Este proceso de reconciliación basado en la asociación de particularidades a fin de comprender el Islam, es superficial y no está de acuerdo con la correcta y fiel metodología. Si es que hay una concordancia aparente entre el pensamiento occidental y el islámico, esto no necesariamente significa que ambos pensamientos derivan de las mismas bases.

Cuando se comparan los pensamientos Islámicos y occidentales, es importante investigar las bases de las cuales surge cada uno de ellos. Por ejemplo, considera al tema de la libertad. Occidente cree en la libertad absoluta: el hombre es un ser material, y semejante a todos los seres vivos e inanimados. Él no está limitado en su búsqueda de la libertad excepto cuando la presión de la naturaleza o la ley y el orden puedan limitar algo de esta libertad. El Islam, por otra parte, basó su ideología de libertad sobre bases diferentes. El hombre, de acuerdo al Islam, es el vicerregente de Allah; debe referirse, prosternarse y obedecer a Allah; debe actuar en su vida bajo la premisa de que es parte de un orden cosmológico, que debe comprender todos los niveles. Aquí vemos que el tema de la libertad del hombre debe ser afín al tema de la moralidad y la espiritualidad, a la relación del hombre con Allah, a la vida y al universo. Por lo tanto, debemos señalar límites y pautas de libertad que difieran de aquellas con las cuales opera Occidente. De este modo, es esencial estudiar las bases de cualquier pensamiento. Cuando Occidente habla de derechos humanos, se refiere al hombre como un ente material, mientras que nosotros hablamos de derechos humanos bajo la premisa de que el hombre es una criatura de Allah, es responsable ante Allah y está relacionado a Su voluntad, Exaltado Sea. Por lo tanto, este proceso basado en la reconciliación de particularidades no es válido.

Algunos intelectuales sostienen que temas tales como los derechos humanos, los derechos de las mujeres, y la libertad, fueron planteados como debate e investigación por intelectuales occidentales, y que los intelectuales musulmanes procuraron transformarlos y presentarlos ante la gente como parte del Islam. La pregunta es, si los sabios musulmanes los abordan y si la postura en relación a estos asuntos deriva del Islam entonces, ¿por qué el pensamiento islámico no los inició?

— Los musulmanes han discutido estos temas y sus terminologías técnicas. Hay numerosas tradiciones (hadiz), varias aleyas y muchos análisis sobre los derechos humanos y la libertad de las mujeres, pero el problema reside en el estado de estancamiento que los musulmanes experimentaron. Este retroceso permitió que conceptos e ideas específicas prevalecieran en la mentalidad general de la gente, y puede haber afectado a algunos sabios musulmanes quienes creaban las ideologías de la sociedad. Los temas de candente debate en Occidente, se originaron como un resultado evolutivo específico dentro del progreso civilizador. Ellos se asimilaron a la realidad y simbolizaron un desafío para cada sociedad. Haciendo frente a esto, los intelectuales musulmanes, en defensa de su propia realidad, no usaron el retroceso como una excusa para destruir la realidad islámica y para seguir las pasos del pensamiento occidental, emulando e imitando los modelos occidentales en relación a los temas de las mujeres y a los derechos humanos. Ellos estaban interesados en establecer los temas sobre sólidas bases, proclamando: “nosotros estamos en procura de la humanización de la mujeres pero, no obstante, dentro del contexto islámico. Nosotros abogamos, por los derechos humanos, pero de acuerdo a la doctrina islámica”. De este modo, un fundamento moderado se alzó entre un total abandono de la realidad islámica en todas sus tradiciones, en favor del Occidente, y la protección de esta realidad con todos sus factores retrógrados, en favor del retroceso.

En el pasado, los musulmanes no sentían la necesidad de estudiar e investigar estos temas. Los desafíos de Occidente los llevó a re-examinar sus propias raíces religiosas y a equiparse a sí mismos con el conocimiento necesario y la habilidad para hacer frente al movimiento de progreso y a decirle a Occidente: “Ustedes hablan respecto a los derechos de las mujeres. Nosotros tenemos un discurso sobre los derechos de las mujeres que puede contemplarlas en un sentido más humanístico. Y ustedes hablan sobre derechos humanos. En relación a esto el Islam posee una metodología diferente que puede ser más accesible a los mayores intereses del hombre”.

El Islam estimula a sus seguidores a ir en busca de la más alta educación, pero el conocimiento se divide en dos categorías, el conocimiento divino y el conocimiento científico. ¿Cuál es la opinión del Islam sobre los descubrimientos relativos a las ciencias y a las humanidades?

— Yo creo que el Islam anima a todas las formas de conocimiento. El Sagrado Corán ordena al hombre contemplar y observar los fenómenos dentro del universo, dentro de la tierra, y dentro de sí mismo. En la fe islámica muchos temas se basan en la realidad científica. Esto me impone, en mis investigaciones, proclamar a la gente que el sendero de la fe pasa a través del conocimiento y la educación. Cuando éstos se incrementan en el hombre, crece su fe; cuando es la ignorancia la que crece en el hombre, éste se aleja de la fe. De este modo el Islam no sólo enfatiza las correcciones religiosas para buscar el conocimiento, sino también respecto a su relación con temas intelectuales, realistas y universales que el hombre puede objetar. Este tema no conlleva un problema en el Islam, porque todos nosotros sabemos que la civilización islámica fue una civilización científica, de amplias posiciones y enfoques. Hubo sabios musulmanes en medicina, química y numerosas otras áreas, de quienes todavía el conocimiento moderno se beneficia.

¿Qué criterio determinará el grado de acceso de los musulmanes a las ciencias?

— Uno de los criterios que debemos observar, es comprender que hay una diferencia entre las humanidades y las ciencias. La primera abarca todos los aspectos morales, intelectuales, ideológicos y espirituales del pensamiento del hombre. La segunda se relaciona a los descubrimientos cosmológicos, naturales y materiales del mundo. De acuerdo al Islam, los musulmanes son libres de estudiar cualquier ciencia. Pero cuando se trata de estudiar las humanidades, un musulmán debe realizar una comparación entre lo que él ha aprendido de sus principios intelectuales -que son las ideologías que otorgan al hombre valores, códigos morales y métodos de enfoque en la vida- y entre los principios que las humanidades occidentales observan. Los musulmanes no abandonan su línea de vida en nombre de la educación, una educación que Occidente ha establecido en un intento por privamos de nuestros propios principios intelectuales y hacemos adoptar principios ajenos, creando una dicotomía donde no hay unificación ni armonía.

Por otra parte, Occidente, que se mueve por caminos específicos en sus creencias morales, sociales y espirituales, mediante su poder yuxtapuesto con la debilidad de otras naciones, preparó el terreno para hacer prevalecer sus propios valores. Pero la fuerza no origina la verdad. Los musulmanes no deben sucumbir ante estos valores y propuestas occidentales bajo la hipótesis de que representan el espíritu de la era moderna, sino más bien darse cuenta de que son sólo las reflexiones de ciertos intelectuales que fueron capaces de colocar sus ideas dentro de la realidad, así como nosotros fuimos capaces, en los siglos pasados, de definir la realidad intelectual del hombre. Por lo tanto, es esencial que afrontemos el tema de una manera intelectual realizando una comparación entre las dos posiciones.

¿Han derivado los códigos Islámicos primeramente de una abstracción aparte de la realidad, o participa la realidad en la formulación y cristalización de las leyes islámicas?

— La realidad representa el tema de la ley islámica, y la ley islámica cambia con el cambio de su tema. Además, para cada materia existe una norma islámica correspondiente. Por lo tanto, es natural que si la realidad cambia hasta el grado de cambiar su materia, los resultados de las leyes islámicas cambien también. Por ejemplo, sabemos que beber agua está permitido. No obstante, cuando el hombre se encuentra en una situación en que el beber agua se vuelve un riesgo para su salud, entonces el mismo asunto (que es el de beber agua) se vuelve prohibido. Por otra parte, un musulmán está obligado a beber agua si su vida depende de ella. Lo que vemos es que una cuestión permitida en un caso, está prohibida en otro, y es obligatoria en un tercero. Por lo tanto, la realidad cambia en los temas de las reglas islámicas, y éstas son diferentes de acuerdo a las diferentes materias. De este modo, no hay problema con la adecuación de las estipulaciones a la realidad: la ley islámica conduce a la realidad en todas sus circunstancias, y si éstas cambian, entonces la ley islámica lo hará de acuerdo a los cambios que tomen lugar en la vida del hombre.

En relación a la jurisprudencia islámica, ¿por qué los juristas musulmanes difieren en sus veredictos y cuáles son las razones detrás de estas diferencias?

— La diferencia surge del método que los juristas musulmanes utilizan para autentificar o comprender los Textos Sagrados. Por ejemplo, podemos encontrar dos sabios, uno de los cuales se refiera a un hadiz (tradición) porque él lo considera auténtico, mientras que otro lo pase por alto porque no lo considere como tal. 0 bien, un sabio entiende del hadiz una cosa, mientras que otro puede entenderlo e interpretarlo de una manera diferente. En los casos en que no hay hadices detallados para un asunto, hay principios generales respecto a los cuales los juristas difi eren en la naturaleza de los juicios primarios y su aplicación. En el Islam shiíta, hay una divergencia entre los Usuli y los Ajbari, en relación al tema de los asuntos prohibidos: A falta de un texto sagrado sobre cierto asunto, ¿está algo prohibido o no? Los Ajbarí sostienen que el principio básico requiere la administración de medidas precautorias, mientras que los Usulí sostienen que el principio básico es el de permisividad. Esta diferencia está basada en la naturaleza del principio que rige sobre esta situación.

En relación a las mujeres, muchos creen que las leyes del Islam respecto a ellas son machistas: que las mujeres no fueron tomadas en cuenta, que las normas son represivas y limitadas, y que ello se debe a que los hombres han interpretado estas leyes para su propio beneficio.

— Yo no creo que los sabios musulmanes, quienes han alcanzado los más altos niveles de jurisprudencia islámica y fueron íntegros al extraer las leyes islámicas de los textos, actuaran sobre la premisa de generar discriminación de sexos. Es posible que un jurista pueda ser afectado por su ambiente y pueda tratar un texto específico e ignorar otro, pero la puerta del Iytihad todavía está abierta y los juristas contemporáneos pueden estudiar y analizar los textos relacionados al Corán y la Sunnah (tradiciones del Profeta Muhammad y Ahlul Bait) objetivamente y corregir las inexactitudes de sus predecesores. Las mujeres pueden hacer lo mismo. A ellas no se les ha cerrado la puerta del Iytihad; los éxitos de las mujeres en las diferentes esferas son una prueba viviente de sus habilidades.

Ahora la pregunta es: ¿Cómo contempla el Islam el tema de la pluralidad intelectual y política, y si aprueba el Islam un único método en las esferas ideológicas?

— El Islam no objeta la pluralidad ideológica, cuando diferentes métodos se entrelazan, se superponen e interactúan juntos. Y lo mismo se aplica a la pluralidad política. Pero bajo un gobierno islámico, la libertad política debe estar subyugada a las más altas conveniencias islámicas, pues no es lógico para el gobierno islámico garantizar una libertad política, en su sentido general y absoluto, que lleve a derribar sus propias normas. Al hablar de oposición interna, no hay obstáculos para la libertad política de enfrentar los rumbos económicos, políticos y sociales. Cualquier persona puede objetar a un gobernante. Hay múltiples ejemplos en la historia islámica en la cual la crítica hacia el gobierno islámico era estimulada, incluso durante la época del Profeta Muhammad (PBd) y del Imam ‘Ali (P), quienes son considerados infalibles, de acuerdo a nuestra convicción. Nuestra precaución en el tema de la libertad política es para evitar que un sistema ideológico y político pueda oponerse al nuestro y consecuentemente subvertir los lineamientos islámicos. Sin embargo, el gobierno islámico no objeta la oposición política que ocasiona la caída de sistemas gubernamentales a fin de reemplazarlos por otros mejores; o para derrocar funcionarios gubernamentales y designar nuevos individuos para ocupar sus lugares, 0 para derribar sistemas políticos, económicos y sociales en procura de otros mejores. Yo no creo que el Islam demande una única vía de acceso hacia los aspectos intelectuales, sociales y políticos, excepto al límite que pueda comprometer la ética y órdenes islámicas generales.

Se dice que las minorías en Occidente practican sus convicciones religiosas en libertad. Por ejemplo, las mujeres musulmanes gozan de la libertad de usar el hiyab (o vestimenta que cubre el cabello y el cuerpo). ¿Cómo es que el Islam alega proteger la libertad en los países islámicos pero no obstante exige que las mujeres cristianas y seculares observen el hiyab?

— Hay una diferencia. Cuando una mujer musulmana usa el hiyab en Occidente, ella no está ofendiendo los códigos de moral de esa sociedad, ya que el tema del hiyab es un asunto personal suyo. En Occidente algunas mujeres se cubren a sí mismas completamente y otras están vestidas con menos ropa. El código moral occidental no se ve perturbado cuando le da a la mujer musulmana la oportunidad de usar el hiyab. Pero si el mundo islámico permitiera a las mujeres cristianas y no musulmanas, y a las mujeres musulmanas no devotas descartar el hiyab, ello ofendería el código moral de esa sociedad, al igual que cualquier cosa que pueda ser ofensiva para el gobierno. Por lo tanto, el Islam garantiza la libertad a las mujeres no musulmanas, pero en un contexto en que no se ofenda la moralidad islámica general.

Hay entre algunos pensadores diferencias de puntos de vista en lo que respecta a las relaciones entre el Islam y la modernidad. Algunos dicen que el Islam no puede coexistir con la modernidad. Otros piensan que el atraso de las sociedades islámicas y su fracaso son debidos a su falta de integración con la modernidad. A usted se le puede reprochar que al alinearse con la modernidad o a lo que usted llama “el sentido de la modernidad”, podría contribuir a disolver los conceptos islámicos en conceptos extraños al Islam. El Islam, según muchos, no acepta este cometido. Añaden que “los islamistas poseen capacidades intelectuales pero no poseen los medios necesarios (escuelas, instituciones, alta tecnología) para competir con los seguidores de otro Din, y, por consiguiente, es necesario rechazar las categorías de la modernidad y volver a las constantes islámicas”. ¿Qué piensa de ello?.

— Existe, en la realidad cultural contemporánea, una terminología que no es lo suficientemente clara para la comprensión entre la gente aunque éstos se cuenten entre los intelectuales. El término “modernidad” es uno de ellos. La modernidad no es una corriente de pensamiento independiente. Ser modernista es no estar vinculado, en la dinámica del pensamiento, a las propias tradiciones heredadas, sino interrogar a la razón, porque ella podría fijar las vías, constantes o variantes, del pensamiento.

Así, el modernismo expresa un método de pensamiento sin incluir un contenido intelectual preciso que estaría o no de acuerdo con el Islam. La idea que hemos lanzado es que debemos, por el hecho de vivir en una determinada época:

1. Comprender la mentalidad y el sentido de esta época, saber cómo piensa el hombre contemporáneo.

2. Conocer los fundamentos y el método de su pensamiento.

A partir de ahí, decimos que el Islam nos obliga a dirigirnos a cada época según su mentalidad, y a cada época según su razón. Es lo que dice el hadiz del Rasul (PBd): “Se nos ha dado la orden, a los profetas, de hablar a la gente según su razón”. No se puede hablar a un hombre cuya razón está marcada por una cultura determinada de la misma manera que a otro cuya razón esté marcada por otra cultura. No se puede hablar a un hombre instruido de la misma manera que se hace con un hombre sin instrucción, porque cada vez se trata de una situación distinta que implica diferencias en el método, el lenguaje y el pensamiento.

Pero cuando decimos que tenemos que vivir el sentido de la modernidad, no decimos que tengamos que aceptar todas las ideas de la época moderna. Cuando llamamos a la apertura a la modernidad, no decimos que tengamos que aceptar todas las innovaciones y todas las corrientes modernistas, porque poseemos nuestro pensamiento islámico que no se desgasta con el tiempo. El pensamiento islámico es el de la vida, porque ha sido revelado por Allah (swt). Así que este pensamiento cuya evaluación, elementos y naturaleza no suscitan la unanimidad entre todos los muÿtahid puede entenderse según un método nuevo y ser tratado con medios nuevos.

Así, vivir según las exigencias de la época moderna no implica inclinarse ante las corrientes de la época moderna, sino dirigirse a la época moderna según su mentalidad y sus métodos para afirmar nuestro propio pensamiento con métodos susceptibles de convencer al hombre de la época moderna. Efectivamente, estamos en desacuerdo con el Marxismo, con el Existencialismo y con muchas otras corrientes políticas, económicas o filosóficas.

Aquellos que nos acusan de optar por el contenido intelectual de la modernidad no han comprendido nuestras consideraciones. Porque somos musulmanes y consideramos al Islam como el fundamento de toda lógica y movimiento vitales, porque el Islam es el dîn de Allah y no puede ser alcanzado por la falsedad. Pero decimos que los ulamá del pasado comprendieron el Islam de una determinada manera y es nuestro deber comprenderlo de la nuestra, no porque la innovación, el modernismo y el cambio sean buenos por sí mismos, sino porque Allah les dio un pensamiento con el que produjeron su jurisprudencia, igual que a nosotros nos ha dado un pensamiento que a partir de los mismos principios, el Corán y la Sunnah- permite que produzcamos algo diferente y dar visiones jurídicas distintas a las suyas.

Por todas estas razones, no hay contradicción entre la fidelidad absoluta a las constantes islámicas y a la categoría de la modernidad, porque tratamos con la época moderna con sus métodos que no son rechazados por el Islam. Queremos conservar estas constantes islámicas y protegerlas con un espíritu nuevo que las presentará en principio más aceptables para los demás. Hay una gran diferencia entre la traición del contenido y la adopción de procedimientos contemporáneos necesarios para vivir en la época moderna. No traicionamos el contenido, sino que lo vivificamos al afirmarlo, y nos falta hacer una evolución en nuestros procedimientos y nuestros métodos para comprender mejor el Corán y la Sunnah y percibir mejor el dinamismo de la realidad en todas las cosas.

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