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El acercamiento del Corán a la ciencia

Capítulo del libro El islam aborda los asuntos contemporáneos (Editorial La Fuente 2009)

08/10/2011 - Autor: Ali Unal - Fuente: Editorial La Fuente
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Ali Ünal
Ali Ünal

Para entender la relación entre el Islam y la ciencia, considera la siguiente analogía: Antes de la escritura de un libro, los autores primero deben saber lo que escribirán. En otras palabras, deben darle una forma definida en sus mentes y luego comenzar a escribirlo. Después, deben modelar el significado o el contenido en letras, palabras, oraciones, párrafos y capítulos para que otros puedan acceder a ello. Sin embargo, incluso si este libro permaneciese sólo en la mente del autor, todavía tendría una especie de existencia: el de su significado en la mente del autor. Tras la escritura del libro, la gente puede leerlo y comprenderlo, dándole así otra clase de existencia en sus mentes y memorias. Incluso si el libro se pierde o es descatalogado, sigue disfrutando de ambas clases de existencia.

Un palacio puede ser construido sólo si un arquitecto lo ha concebido y le ha dado una forma a esta concepción. Después, realiza un plano del palacio. La construcción significa la materialización de la concepción del arquitecto en pisos, habitaciones, puertas, ventanas, etcétera, usando el material necesario. Incluso si el palacio es destruido, permanece en la mente del arquitecto y en las memorias de los que lo vieron. Fethullah Gülen afirma lo siguiente:

Según el Islam, el Universo se parece a un libro escrito por Dios, un palacio construido por Él para darse a conocer a los seres conscientes —principalmente nosotros. El Universo existe esencialmente en el Conocimiento de Dios en forma de significado. La creación significa que a través de Su Poder, Él especifica o da un carácter distintivo y una forma a aquel significado como especie, razas, familias o individuos. Entonces, por Su Poder, Él viste a cada cosa de materia para que pueda existir el continuo espacio-tiempo material. Cuando una cosa deja de existir, sigue viviendo en el Conocimiento de Dios y en las memorias de los que la vieron y en sus descendientes (si tiene alguno). Por ejemplo, una flor muerta sigue existiendo en el Conocimiento de Dios, en las memorias de los que la vieron, y en sus semillas.

Todo tiene cinco etapas o grados de existencia. Primero, y esencialmente, algo existe en el Conocimiento del Creador como significado. Incluso si Dios Todopoderoso no lo creó (en el reino material), existiría en Su Conocimiento como significado, ya que el significado constituye la existencia esencial de cualquier cosa. Entonces, ese algo existe en el Divino Poder como una forma o un plan; como un objeto material en el reino material; como una memoria y en sus descendientes (si tiene alguno); y, finalmente, su existencia eterna en el otro mundo. Dios Todopoderoso usará las ruinas de este mundo para construir otro. Allí, los animales continuaran existiendo, cada especie a través de un representante de su propia especie, mientras que cada ser humano encontrará la vida eterna diseñada para él o ella según como él o ella vivieron mientras estaban en este mundo.

El Universo, como los estudios científicos, manifiesta los Nombres de Dios y por lo tanto tiene algún tipo de santidad. Todo en él contiene un mensaje de Dios Todopoderoso, invitándonos a estudiarlo y a adquirir el conocimiento de Él. Así, el Universo es la colección de estos mensajes o, como lo llaman los sabios musulmanes, el Libro Divino de la Creación surgido principalmente de los Atributos Divinos de la Voluntad y el Poder. El Corán, que surge del Atributo Divino del Discurso, equivalentes la contraparte del Universo en una forma escrita. Igual que no puede haber ningún conflicto entre un palacio y el plano que lo describe, no puede haber ningún conflicto entre el Universo y el Corán, ya que son dos expresiones de la misma verdad. Asimismo, la humanidad es un libro Divino análogo al Corán y al Universo. Este es el motivo por el cual el término utilizado para expresar un versículo coránico (ayat) también significa sucesos que ocurren dentro de las almas humanas y fenómenos que ocurren en la naturalezai.

¿Qué significa el mandato «Lee»?

La primera revelación coránica fue:

¡Lee! ¡En y con el nombre de Tu Señor, el que ha creado! Ha creado al hombre de un coágulo. ¡Lee! Y tu Señor es el más Generoso, El que ha enseñando con el Cálamo, ha enseñado al hombre lo que no sabía. (Corán 96: 1-5)

Esto es bastante significativo, ya que le fue dicho al Profeta iletrado que leyese en un tiempo en el que aún no existía el Libro. Esto significa que hay otro libro o, más bien dos libros, siendo uno de ellos el homólogo del Libro que ha de ser revelado: el Universo y la humanidad. Los creyentes deberían estudiar el Universo y la humanidad sin prejuicios. Además, los fenómenos materiales y psicológicos encontrados en el Universo y en la humanidad son llamados también signos. El imperativo ¡Lee! es seguido por en y con el Nombre de tu Señor el que ha creado. Esto significa tres cosas:

  1. El leer (estudiar) el Universo tiene sus propias reglas, como son la observación y la experimentación.
  2. Rabb, traducido como «Señor», tiene muchos otros significados, entre ellos el educador, instructor, sustentador, el que ofrece un cierto modelo y el que dona una naturaleza particular a cada entidad. Nuestra naturaleza incluye el libre albedrío, mientras que el resto de las criaturas actúan según su naturaleza primordial asignada, la que la ciencia llama «la naturaleza» y «las leyes de la naturaleza». Nosotros somos llamados a descubrir estas leyes.
  3. Cada acto humano, incluyendo los estudios científicos, debería ser realizado en el nombre de Dios y así ser un acto de adoración. Esto es el único límite que el Corán y el Islam ponen a la ciencia. Ningún acto realizado puede ir en contra de los mandamientos de Dios. Por ejemplo, si el conocimiento científico es buscado como una forma de adoración, no podría dañar a la humanidad o permitir a una minoría irresponsable usarlo como un arma mortal. Si es realizado sólo en Su nombre, y por gente consciente de Su supervisión constante y de que serán llamados ante un Tribunal Supremo, la ciencia podría cambiar el mundo en un Jardín del Edén.

Así, tal como Seyyed Hossein Nasr enfatiza:

... la revelación al hombre es inseparable de la revelación cósmica, la cual es también un libro de Dios. El Islam, rechazando separar al hombre de la naturaleza y el estudio de naturaleza de la gnosis o de su dimensión metafísica, ha preservado una visión integral del Universo y ve en las arterias del orden cósmico y natural el flujo de gracia Divina (2).

Desde el seno de la naturaleza, la humanidad busca trascender dicha naturaleza. Si la gente aprende a contemplar la naturaleza como un espejo que refleja una realidad más elevada, la propia naturaleza puede ser una ayuda en este proceso. Esta es la causa por la cual los eruditos y santos musulmanes desarrollaron una jerarquía elaborada de conocimiento (por ejemplo, físico, jurídico, social, teológico, espiritual y metafísico) integrado por el principio de la Unidad Divina, y es la causa por la cual tantos científicos musulmanes, entre ellos Ibn Sina (Avicenna), Nasir al-Din at-Tusi, Ak Shamsaddin e Ibrahim Haqqi de Erzurum, eran buenos conocedores de ciencias religiosas y prácticas sufíes o estaban intelectualmente ligados con las escuelas sufíes del Islam.

Ibn Sina fue un médico y filósofo peripatético que afirmó en su filosofía Oriental que el conocimiento podría ser buscado por la iluminación. Nasir Al-Din At-Tusi, el matemático y astrónomo más destacado de su tiempo, escribió un tratado excepcional sobre la dimensión metafísica del Islam. Hace once siglos, Ibn Yarir At-Tabari, una de las figuras más excepcionales en la jurisprudencia islámica, la historia y la interpretación coránica, describió como los vientos fertilizan las nubes para que la lluvia caiga.

Los ejemplos pueden ser multiplicados, pero estos bastan para mostrar que la observación y la contemplación de la naturaleza siempre fueron los aspectos centrales del viaje espiritual de un musulmán, y que la ciencia y otros campos de estudios islámicos siempre estuvieron íntimamente conectados. El fundamento de esta conexión se halla en el Corán, el cual, como Escritura Divina del Islam, corresponde a la revelación macrocósmica —el Universo.

¿Alude el Corán a hechos y acontecimientos científicos?

Antes de pasar a responder esta pregunta, en base a los escritos de Said Nursi y M. Fethullah Gülen, dos destacados eruditos musulmanes de Turquía, deberíamos proporcionar alguna importante explicación preliminar (3):

Considerar la ciencia en oposición a la religión, y el estudio científico como algo separado e independiente del Corán, es algo tan equivocado como el intento de reducir el Corán a un manual de ciencia, mostrando que cada nueva teoría científica puede ser encontradas en él. Por ejemplo: unos han reclamado, sobre todo en Turquía, que dabbat al-ard (una pequeña criatura móvil) mencionado en Corán 27:82 es el virus del SIDA. Sin embargo, esta es una conclusión precipitada por varios motivos: el Corán no dice nada sobre la naturaleza de esta criatura; si aceptamos esta aserción, entonces también debemos aceptar otra bacteria venérea o virus causante de enfermedades; y no podemos saber si nuevas enfermedades víricas más mortales aparecerán en el futuro.

El contexto en el que dabbat al-ard aparece sugiere que emergerá hacia el fin del mundo, cuando casi nadie crea en Dios. Por tanto, no debemos apresurarnos en intentar encontrar algún tipo de correspondencia entre un versículo coránico y cada nuevo desarrollo científico y tecnológico. Las teorías científicas son como la ropa, que acaban siendo desechadas. Los intentos de mostrar que cada nuevo hecho o teoría científica pueden encontrarse en el Corán muestran el complejo de inferioridad del musulmán, y sitúa la ciencia por encima del Corán. Cada versículo y expresión coránica tienen un contenido universal. Por tanto, cualquier interpretación temporal específica tan sólo puede abordar un aspecto de dicho contenido universal.

Cada intérprete, científico y santo prefiere un aspecto particular debido a su descubrimiento o intuición espiritual, la evidencia personal o la disposición natural. Además, aceptamos tanto la física del Newton como la física de Einstein como ciencia y por tanto como verdaderas.

Aunque en términos absolutos pueden ser falsas, ambas deben contener alguna verdad. La causalidad es un velo extendido por Dios Todopoderoso sobre el rápido flujo de la existencia para que podamos planear en alguna medida nuestras vidas. Esto significa que la física de Newton y la física de Einstein son sólo relativamente verdaderas. En resumen, teniendo en cuenta los versículos coránicos, deberíamos considerar que las verdades relativas encontradas en la existencia y en nuestras vidas son mucho más numerosas que las verdades absolutas e inalterables.
Las expresiones coránicas tienen múltiples significados.

Por ejemplo, considera los versículos: Ha dejado que fluyan las dos grandes masas de agua, que se juntan. (Pero) entre ellas hay una barrera, la cual no traspasan (55:19-20). Estos versículos indican todos los pares de «mares» o reinos, espirituales y materiales, figurados y reales, desde los reinos de Señorío y servidumbre hasta las esferas de la necesidad y la contingencia, de este mundo al Más Allá (incluyendo este mundo visible, corpóreo, y los mundos no vistos), el Océano Pacífico y Atlántico, los mares Mediterráneo y Rojo, el agua salada y el agua dulce en los mares y bajo la tierra, y grandes ríos como el Eufrates y el Tigris, que llevan agua dulce, y mares de agua salada con los que confluyen. Todos ellos, junto con muchos otros que no es necesario mencionar, están incluidos literalmente o en sentido figurado en estos versículos.

Si un versículo o una expresión coránica parecen señalar exactamente a un hecho científicamente establecido, no deberíamos restringir su significado a este hecho. Más bien, deberíamos considerar también el resto de significados e interpretaciones posibles.

Por otra parte, algunas veces el Corán apunta o alude específicamente a hechos y desarrollos científicos. Siendo una Revelación Divina que incluye todas las cosas verdes o secas (6:59), no puede excluirlas. En verdad, se refiere a ellos directa o indirectamente, pero no de manera científica y materialista o en forma de filosofía naturalista.

El Corán no es un manual de ciencia que deba tratar sobre asuntos cosmológicos o científicos; más bien es la interpretación eterna del Libro del Universo y el intérprete de todas las ciencias naturales y de otras ciencias. Habla sobre los mundos visibles e invisibles y revela los tesoros espirituales de los Hermosos Nombres de Dios en el cielo y la tierra. El Corán es la llave que conduce a un entendimiento de la realidad oculta tras los acontecimientos que ocurren en la naturaleza y en la vida humana, y es la voz de los mundos ocultos en el mundo de manifiesto.

El Corán es como el Sol brillando en el cielo espiritual e intelectual del Islam. Es el mapa sagrado del próximo mundo; el expositor de los Atributos, Nombres y actos Divinos; y el educador de la humanidad, que nos dirige a la verdad y a la virtud. Es un libro de ley y de sabiduría, deadoración y de oración, de órdenes y de prohibiciones Divinas. Al satisfacer plenamente nuestras necesidades espirituales e intelectuales, no deja ninguna cuestión teológica, social, económica, política o hasta científica sin discusión, ya sea brevemente o en detalle, directamente o por alusión o mediante símbolos.

El Corán considera la creación tan sólo como un medio de conocer a su Creador; la ciencia considera la creación sólo para su provecho. El Corán guía a la humanidad; la ciencia guía sólo a los especialistas. Dado que el Corán usa la creación como una evidencia y una prueba para dirigirnos, las evidencias que expone deben ser fácilmente comprensible para todos nosotros, que somos no-especialistas. La guía requiere que cosas de relativa importancia sean mencionadas brevemente, mientras puntos sutiles deben ser tratados de modo tan completo como sea posible, mediante parábolas y comparaciones. Para que la gente no quede confundida, una guía no debería cambiar lo que es obvio. Si lo hiciera, ¿cómo podríamos sacar partido de ella?

Como en todo lo demás, la ciencia tiene su fuente en uno de los Más Bellos Nombres de Dios Todopoderoso. El Nombre el Sanador brilla en la medicina; la geometría y la ingeniería dependen de los Nombres el Justo» y el Formador; y la filosofía refleja el Nombre el Conocedor. Como hemos indicado, el Creador se refiere en el Corán a todo lo que Él nos ha permitido aprender y usar para nuestro progreso material y espiritual.

Los objetivos básicos del Corán son darnos a conocer a Dios Todopoderoso, abrir el camino a la creencia y la adoración y organizar nuestra vida individual y social para que podamos lograr la felicidad perfecta en ambos mundos. Para alcanzar este objetivo, se refiere a cosas, acontecimientos y hechos científicos en proporción a su importancia. Así, el Corán proporciona explicaciones detalladas de los pilares de la creencia, las bases de la religión, los fundamentos de la vida humana y la esencia de la adoración, y sólo hace sugerencias en otros campos relativamente menos significativos. El significado de un versículo puede ser comparado con el capullo de la rosa: está oculto por capas sucesivas de pétalos. Cada nuevo significado es percibido como la revelación de cada pétalo, y la gente descubre cada uno de dichos significados según su capacidad, quedando satisfechos con ello.

Notas
i M. Fethullah Gülen, The Essentials of the Islamic Faith (Nueva Jersey: The Light, Inc., 2005), 249-50.
ii S. H. Nasr, Man and Nature (Londres: 1976), 94-95. Existe edición castellana: Hombre y naturaleza, editorial Kier 1982.
iii Said Nursi, «20th Word», The Words; Fethullah Gülen, Essentials of Islamic Faith, 275-79.
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