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El júbilo de ser bueno y el sufrimiento de ser rebelde

El secreto de los secretos, capítulo XI

29/09/2011 - Autor: Sheikh Abdelkader al-Yilani - Fuente: Webislam
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Sometimiento, entrega.
Sometimiento, entrega

Debes saber que todos los hombres se hallan incluidos en una u otra de dos categorías: la clase de gente que está en paz, contenta y feliz, haciendo buenas acciones en un estado de obediencia a Allah y aquellos que se encuentran en una condición de inseguridad, duda y sufrimiento en su rebelión en contra de las prescripciones de Allah. Ambas, la cualidad de la obediencia y la de la rebeldía están presentes en cada ser humano.

Si la pureza, la sinceridad y el bien son dominantes dentro de uno, nuestras características egoístas se transforman en estados espirituales y nuestro costado rebelde se ve sobrepujado por nuestro lado bueno. Por otra parte, si uno sigue los bajos deseos de su carne y las tendencias de su ego, nuestro carácter transgresor domina aquello que es generoso y obediente dentro nuestro, y el individuo se convierte en un rebelde. Si ambas de estas características contrarias son iguales, la esperanza es que el bien triunfar , como fue prometido:

"El que haga el bien, lo tendrá acreditado diez veces a su favor ..." (Sura Al-Anam, 6:160).

Y si es Su Voluntad, Allah puede incrementar aún más Sus favores. No obstante, aquella persona en la cual el mal y el bien son iguales, habrá de atravesar todavía la terrible prueba del día del Juicio Final, mientras que para quien es capaz de transformar su egoísmo en generosidad, los bajos deseos de su carne en aspiraciones espirituales, no habrá juicio, no hay cuentas a rendir. El entrará al Paraíso sin pasar a través de los terrores del Ultimo Día.

"Entonces aquél en cuya balanza el platillo de buenas acciones sea encontrado pesado, existir en una vida de buenos placeres y satisfacción". (Sura Al-Qariah, 101:6/7)

Para aquél cuyos errores sean más pesados que sus buenas acciones, habrá castigo en proporción a la cantidad de sus crímenes, después de lo cual será sacado del fuego del infierno y, si tiene fé, entrará al Paraíso.

Obediencia y rebeldía significan bien y mal. Están presentes en cada hombre, aunque no permanecen estáticos. El bien puede tornarse mal y el mal convertirse en bien, como nuestro Maestro el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), dice: "Mientras que aquél en quien el bien es dominante halla salvación, paz y jubilo, y se convierte en bueno, y aquél en quien el mal es más que el bien, se rebela y se convierte en malo, aquél que reconoce sus errores y se arrepiente y modifica sus actos, verá su condición de rebeldía transformada en obediencia y devoción".

Está indudablemente decretado que ambos, el bien y el mal, tanto la beatífica vida del obediente creyente como la miserable vida del rebelde son estados con los cuales la gente nace. Ambos se hallan escondidos dentro del potencial de cada hombre. Nuestro Maestro el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), dice: "El que es lo suficientemente afortunado como para ser bueno, es bueno dentro del útero de su madre, y el atormentado pecador es ya un pecador en el útero de su madre". Esto es así, de esta manera, y nadie tiene el derecho de discutirlo. El asunto del destino no es para ser debatido, porque si uno es conducido a una discusión tal, es llevado a la herejía y el descreimiento.

Más aún, nadie tiene derecho de usar el destino como un argumento para abandonar todo esfuerzo, todas las buenas acciones. Uno no puede decir, "Si es mi destino el ser uno de los buenos, porqué habría de cansarme intentando llevar a cabo buenas acciones, si estoy ya desde ahora bendecidos? o, `Si es mi destino el ser malo, de qué me servirá hacer el bien?" Obviamente esto no es correcto. No es apropiado decir, "Si mi condición se encuentra determinada en base a mi pasado, qué beneficio o qué perdida puedo yo confiar en alcanzar con mis esfuerzos del presente?"

El mejor ejemplo que nos es dado, es la comparación entre el primer hombre y profeta, Adán (Quiera Allah estar complacido con él), y el maldito Diablo. Por un lado tenemos al Diablo quien culpó por su rebelión a su destino y se convirtió en un infiel, lo que causó que fuese rechazado de la misericordia, y de la presencia de Su Señor. Por otro lado, Adán (Quiera Allah estar complacido con él) admitió su falta. Asumiendo la responsabilidad por su error, pidió perdón, recibió la misericordia de Allah, y fue salvo.

Es de incumbencia de todos los creyentes y todos los Musulmanes el no intentar comprender las causas del desarrollo del destino.

Quienquiera que arriesgue a hacer esto, se confundirá y no ganará nada sino dudas. Puede inclusive perder su fe. El creyente debe creer en la absoluta sabiduría de Allah. Todo cuanto el hombre ve que ocurre en él mismo y en este mundo, tiene ciertamente una causa, pero esa causa no es para ser comprendida por la lógica humana, ya que está basada en la sabiduría divina. En la vida de este mundo, cuando usted se encuentra con la blasfemia, la hipocresía, la duplicidad, y todos las otras cosas que aparentemente son malas, no permita que ellas conmuevan su fe. Sepa que Allah El Más Elevado, en Su absoluta sabiduría es responsable por todo y todas las cosas, y que El hace aquello que aparentemente es negativo a fin de expresar Su poder infinito. La manifestación de un poder tan insuperable puede parecer insoportable para algunos, y por consecuencia, negativa, pero existe un gran misterio en esto que ningún otro sino nuestro Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), podría saber.

Hay una historia de un hombre sabio que rezaba a su Señor, diciendo: "Oh Divino, todo está preordenado por Ti Mi destino es Tuyo, la voluntad es Tuya, la sabiduría que Tu pusiste en mí, es Tu creación!" Mientras oraba escuchó una respuesta, sin sonido, sin palabras, proveniente de su interior, que dijo: "Oh Mi servidor, todo cuanto dices, pertenece al Uno Quien es único y unido. No pertenece al servidor". El servidor creyente dijo: "Oh mi Señor, me he tiranizado a mí mismo, estoy en el error, he‚ pecado!"

Después de esa confesión escuchó nuevamente la voz desde su interior. "Y Yo he tenido misericordia de ti. Yo he borrado tus faltas, Yo te he perdonado".

Permítase que aquellos que tienen fe, sepan y estén agradecidos de que todo el bien que ellos hacen no proviene de ellos sino que se expresa a través de ellos. El éxito proviene del Creador. Cuando ellos erran, permítaseles que sepan que sus errores y pecados les pertenecen a ellos, y que pueden arrepentirse. El error parte de las injustificadas ambiciones de sus egos. Si usted comprende esto, y lo sigue, usted pertenece a los que son mencionados por Allah como:

"Aquellos que habiendo hecho algo de lo que se avergonzaron, o quienes habiendo dañado sus propias almas, con ansias llevan Allah a sus mentes y piden perdón por sus pecados - ¿y quién puede perdonar pecados excepto Allah? - y que jamás son obstinados en persistir a sabiendas en lo erróneo que ellos han cometido, para los tales la recompensa es el perdón de su Señor y jardines con ríos corriendo por debajo - una morada eterna ..." (Sura AlImran, 3:135)

Es mejor para el creyente el aceptar que él mismo es la fuente de todas sus propias faltas. Eso es lo que le salvar. Ciertamente es mucho mejor que atribuir sus faltas al Todopoderoso y el Dominador, El Uno que creo todo.

Nuestro Maestro (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), dijo: "Cuando uno se halla en el útero de su madre, ya se sabe si va a ser un pecador o un justo". Al referirse al "útero materno" estaba significando los cuatro elementos que dan nacimiento a todas las fuerzas y facultades materiales. Dos de esos cuatro elementos son la tierra y el agua, que son responsables por el crecimiento de la fe‚ y del conocimiento, dan vida a lo viviente, y se manifiestan en el corazón como humildad, porque la tierra es humilde.

Los otros dos elementos son el fuego y el éter. Estos son lo opuesto de la tierra y el agua. Queman, destruyen, matan. Lo que une estos opuestos en un ser, es lo Divino. Cómo coexisten el agua y el fuego? Cómo la luz y la obscuridad se encuentran contenidas dentro de las nubes?

"Es Él Quien te muestra el relámpago, causando a la vez temor y esperanza. Es Él Quien eleva las nubes, cargadas de lluvia. No, el trueno repite Sus alabanzas y así lo hacen los ángeles, con temor y reverencia. El arroja los ensordecedores rayos, y con ellos golpea a quien El desea ..." (Sura Al-Rad, 13:12/13)

Cierto día alguien preguntó al santo Yahy ibn Muadh al- Razi, "¿Cómo llegaste a conocer a Allah?" El respondió, "Por la unión de los opuestos".

Los opuestos pertenecen - y de hecho son un requerimiento - para la comprensión de los atributos de Allah. Al enfrentarse a la verdad divina el hombre se convierte en el espejo en que ésta se refleja. El hombre contiene el universo entero en su ser, y por ello es llamado el unificador de la multiplicidad, del macrocosmos. Allah lo ha creado con Sus dos manos, Su mano de gracia, y Su mano que todo-doblega, la de poder aplastante y de cólera. Es, como resultado, un espejo, que muestra ambos lados, tanto el que es áspero y grueso, como el fino y exquisito.

Mientras que en el hombre se manifiestan todos los Nombres divinos, las restantes creaciones poseen solo un aspecto. Allah creo desde Su atributo de todo-subyugadora ira al maldecido Diablo y su progenie. Los ángeles, El los creo desde su atributo de gracia. Las cualidades de santidad y adoración continua se hallan contenidas en los ángeles, mientras que el Diablo y sus seguidores, creados desde el atributo de Allah de la aplastante cólera, tienen las cualidades de la tiranía. Ese es el motivo por el cual el Diablo se hizo arrogante, y cuando le fuera ordenado por Allah que se prosternase delante de Adán, se rehusó.

Como Allah ha elegido a Sus mensajeros y santos de entre los hombres, y como el hombre contiene dentro de sí tanto las características elevadas del universo, así como las bajas, éstos mensajeros tampoco se hallan libres del error. Cuando los profetas reciben la misión de la profecía, son absueltos y quedan inocentes de los grandes pecados, pero los pecados pequeños, y los errores, aún pueden manifestarse en ellos. Por otra parte, los santos no pierden la capacidad de pecar. Sin embargo se afirma que cuando los santos que se aproximan a Allah, llegan a la perfección, alcanzan la protección divina que les pone a salvo de cometer grandes pecados.

Shaqiq al-Balkhi, quiera Allah santificar su secreto, dice: "Existen cinco signos de santidad: una disposición compasiva y un corazón tierno, derramar lágrimas de arrepentimiento, el ascetismo y el no preocuparse acerca del mundo, ser carente de ambiciones, y el tener una consciencia. Los signos de un pecador son también cinco: El ser duro de corazón, el tener ojos que jamás lloran, el amar al mundo y lo mundano, el ser ambicioso, y el ser falto de consciencia y de vergüenza".

El Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), atribuye cuatro cualidades a la persona piadosa: "Es confiable, preserva lo que es entregado a su cuidado, y lo devuelve. Cumple sus promesas. Es veraz y jamás miente. No es brusco en la discusión y tampoco lastima los corazones". También menciona cuatro signos del pecador: "Es desleal e indigno de confianza y descuidado con las cosas que le son confiadas a su cuidado. No cumple sus promesas. Miente. Combate y lanza juramentos mientras discute, y rompe los corazones".

Además, el pecador es incapaz de perdonar los errores de sus amigos. Este es un signo de infidelidad, exactamente como el perdonar es el más grande signo del creyente, ya que Allah El Más Elevado, El Mismo, ordeno a su amado Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él):

"Ejercita la indulgencia, manda lo que es justo, pero apártate de los ignorantes". (Sura Al-Araf, 7:199)

La orden: "Ejercita la indulgencia", es dada no solamente a nuestro Maestro el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él). Se dirige a cada uno, y ciertamente a todos los individuos que creen en Muhammad (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él). Si un rey ordena a su gobernador que haga determinada cosa, el cumplimiento de esa orden se hace incumbente, obligatorio, para cada uno de los que se encuentran por debajo de ese gobernador, aunque la orden misma haya sido dada solamente a él.

En la orden, "Ejercita la indulgencia", la palabra "ejercita" significa "Haz de ello un hábito, hazlo una parte de tu naturaleza, una parte de tí mismo". Quienquiera que posee una naturaleza que perdona, recibe uno de los Nombres de Allah, el Nombre de El Perdonador. Allah promete

"Si una persona perdona y busca la reconciliación, su recompensa proviene de Allah..." (Sura Al-Shura, 42:40)

Sepa que la virtud se torna en rebelión en contra de Allah y la rebelión y el pecado se transforman en virtud, no por ellas mismas, sino a través de influencias, y por nuestras propias acciones y esfuerzos. Como nuestro Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), dice: "Todos los niños nacen como Musulmanes. Son sus madres y sus padres, los que los convierten en Judíos, en Cristianos o en Zoroastrianos". Cada uno posee el potencial de ser bueno o de ser malo. Consecuentemente es incorrecto juzgar que alguien o algo es enteramente bueno o totalmente malo. Es correcto el pensar que si alguien posee más bondad en él que maldad, es un justo, y si sus malos rasgos son más que los buenos, el reverso.

Esto no significa que el hombre logre el Paraíso sin buenas acciones, ni tampoco significa que sea arrojado a los fuegos infernales carente de pecados. El pensar de esta manera es contrario a los principios del Islam. Allah ha prometido el Paraíso a Sus servidores creyentes que hacen buenos actos, y ha prevenido a los rebeldes, infieles pecadores que se colocan a sí mismos como iguales a El, con el castigo del fuego del infierno. El dijo:

"Quienquiera que hace el bien, esto es para él mismo, y aquél que hace el mal, es en contra de sí mismo. Después, serás traído de regreso a tu Señor". (Sura Al-Llaziyah, 45:16)

"En este día, cada uno es recompensado con aquello por lo cual ha hecho méritos. En este día no existen injusticias! Ciertamente, Allah es veloz en sus cuentas". (Sura Al-Mumin, 40:17)

"El hombre no puede lograr nada, salvo aquello por lo cual se esfuerza". (Sura Al-Nallm, 53:39)

"Y cualesquier bien que vosotros enviéis antes de vosotros mismos, lo encontraréis con Allah". (Sura Al-Baqarah, 2:110)


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