webislam

Lunes 9 Diciembre 2019 | Al-Iznain 11 Rabi al-Zani 1441
661 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=20538

Las estaciones del Sahara

El desierto es, en definitiva, aquel estado individual donde experimentamos la unión con la Divinidad

22/09/2011 - Autor: Yusuf Nava - Fuente: Webislam
  • 35me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

La soledad del desierto, un espacio geográfico donde abandonarse en la oración con nuestro Señor.
La soledad del desierto, un espacio geográfico donde abandonarse en la oración con nuestro Señor

El desarrollo religioso de la persona siempre camina sobre una base cultural heredada de la que es imposible desprenderse. La cultura se encuentra asentada en nuestra biografía y de ella resulta nuestro ámbito religioso.

Recibo con frecuencia emails de amigos y conocidos donde me manifiestan su interés por la "mística del desierto", esto es, por la vivencia espiritual en la soledad. Esta soledad puede integrarse en los amplios espacios solitarios del desierto geográfico, o bien en espacios urbanos y otros marcos naturales. El desierto es, en definitiva, aquel estado individual donde experimentamos la unión con la Divinidad. Podemos encontrarnos en el Sahara o en una ciudad descomunal. En cualquier situación la actitud debe ser interior, no de rechazo de lo que nos rodea sino de abandono en Dios. Este es el mensaje fundamental de los Padres del Desierto. Esta es la mística universal común a las grandes tradiciones religiosas. Quien quiere descubrir a Dios ha de retirarse en soledad, entrar en su dimensión más profunda y allí, en ese lugar único entablar la verdadera oración.

En el desierto nos podemos despojar de gran parte de esa carga cultural. Cada persona puede tener su propio desierto. Pero cuando confluyen el ecosistema desértico con el ámbito personal, entonces la dimensión religiosa puede adquirir un protagonismo inaudito. Es lo que yo denomino “estaciones”, nada que ver con el crecimiento sufí, o con el ámbito místico cristiano, sino más bien con episodios en los que uno va madurando su propia espiritualidad.

En estas “estaciones” del Sahara se desarrollan las reflexiones que presento a continuación.

1ª Estación: Fuerzas para caminar

Me preguntan que de dónde saco las fuerzas para continuar adelante, a pesar de las situaciones adversas que se nos presentan cada día. A veces yo también me lo pregunto. Puedo decir una cosa: las fuerzas las saco de Dios. Sí, ya sé, no suena muy original o quizá sí, en este mundo descreído y materialista. Pero así es. Y la verdad es que todo lo que me ha sucedido en la vida, a la luz de esta revelación cobra un significado distinto. Dios me da las fuerzas para continuar y no desfallecer, y podría tener motivos para tirar la toalla –supongo que igual que la mayoría de personas-, pero nunca lo he hecho, a pesar de las tentaciones que me han asaltado. Y desde esta perspectiva, sé que debo continuar adelante, que debo caminar con la frente bien alta, pese a las dificultades y adversidades que me depare la vida. Desde el abandono en la Providencia sé que mi vida se enriquece, ordenando las ideas, intentando ser más coherente y justo; en definitiva, viviendo con más plenitud cada minuto de mi existencia.

Por supuesto los problemas están ahí, no desaparecen, porque forman parte del cotidiano vivir, pero los enfoco con sano optimismo sabiendo que al final todo tiene solución.

Muchas personas navegan en un vacío existencial que sólo conduce a la desesperación. Para tener ilusión por vivir hay que marcarse un rumbo, un norte y vivir el día a día como si fuera nuestro último día. En definitiva, nadie nos garantiza que mañana sigamos vivos, así que sólo tiene sentido estar y vivir cada momento como único, que no es poco.

El que desespera se instala en el pasado y, por tanto, está muerto. Quizá estés acostumbrado a los acontecimientos adversos que se suceden en tu vida, sin que seas plenamente protagonista o inductor de ellos. Pero se puede superar. Con tu esfuerzo podrás salir adelante y para ello tienes que poner en juego el valor de afrontar las cosas y la decisión firme de construir tu vida cada minuto. Es algo íntimo, personal, que sólo tú podrás acometer. Es la fuerza de voluntad que debes manifestar para levantarte y abandonar la desesperación. Cualquiera puede hacerlo. No se necesitan cualidades especiales. Insisto, es cuestión de voluntad. Medita bien esto y decídete a cambiar de una vez. Porque puedes y debes. No valen excusas o justificaciones. Ignoro si eres creyente o no, pero pienso que debes reflexionar seriamente sobre esta cuestión. Porque Dios está a tu lado, aunque no lo quieras ver y con Él toda su misericordia.

2ª Estación: Hacia nuestro interior

Habíamos hablado del amor, de la muerte, de la esperanza, de esta vida y de la "otra vida". Habíamos recorrido la geografía de los sentimientos hasta entrar en la certeza de lo ilusorio. Habíamos coleccionado toda una cartografía para orientarnos en el bien vivir... Y, de repente, sin saber cómo, tuvimos la iluminación, la chispa que nos hizo huir de la cultura y lo material para centrarnos en lo que nunca imaginamos: nuestra Nada. Llegamos hasta el fondo de nuestros corazones y allí, por primera vez, encontramos la realidad que da sentido a toda la creación...

Si viajamos sin movernos por el amplio e inabarcable paisaje de nuestro interior, encontraremos esa "chispa divina" que describen los místicos de todas las tradiciones religiosas. Para este viaje se necesita certeza y determinación...

3ª Estación: el errar

Yo me reconozco errante, aunque no haga nada. O precisamente por no hacer nada. Venimos al mundo y ya somos herederos de error humano, la "estructura social del pecado" que nos acompaña durante toda la vida. En realidad nacemos "situados" en un ecosistema humano muy definido. Somos una raza orgullosa y violenta. Arrastramos así nuestro instinto animal de caza y supervivencia. Competimos por bienes y poder, y nos va la vida en ello. Yo sé que esto es provisional, que la evolución humana no ha concluido, que tenemos que eliminar este ropaje primitivo para que pueda florecer el Amor en nuestro interior.

Llegar a ese estado espiritual implica esfuerzo y sacrificio, y la sociedad actual parece más inclinada que nunca hacia lo vanal y superficial. No obstante, la Palabra está ahí, eterna, esperando ser acogida en los corazones humanos. No hay prisa, pero ahora sabemos que somos dueños de nuestra alma, que nosotros tenemos que "fijar" la dirección correcta, que hemos de esforzarnos por construir un ser humano moral, pacífico y verdaderamente solidario. Nada nos viene impuesto y tenemos capacidad de elección. A veces los creyentes pensamos que Dios nos sacará las castañas del fuego en los momentos de apuro y dificultad. Le pedimos esto o lo otro, como si Dios fuera un dispensador de gracias violando las leyes de la naturaleza que él mismo ha creado. Pero si queremos tener una fe madura y racional, sólo cabe el abandono en la Divinidad a la par que hacemos las cosas lo mejor posible. Si buscamos la inspiración divina en todo nuestro obrar, Dios hablará por nuestras obras.

Es el precio de la libertad. Todo depende de nosotros. El dicho evangélico "Pedid y se os dará" no hay que entenderlo en un sentido material que implique poner patas arriba el orden cósmico, sino que se trata más bien de un deseo espiritual, de sana confianza y actitud positiva ante las numerosas dificultades que se nos presentan en la vida.

No pedir para resolver un problema o curar una enfermedad, sino para vaciarnos de nuestros egos y así ser verdaderos portadores de la acción divina, que obra en todos nosotros de una forma que sólo podemos intuir. Porque, no podemos olvidarlo, "Dios está más cerca de nosotros que nuestra vena yugular". "Todo lo demás se te dará por añadidura".

4ª Estación : El prójimo

Todo está en movimiento, incluida nuestra mente. El tiempo no es más que una construcción humana que nos produce muchos quebraderos de cabeza. Si logramos parar la mente, descubriremos la única Realidad.

Si la Creación entera nos habla de Dios, no puedo tratar a los demás como rivales. Si el prójimo es realmente "próximo", sólo puedo ver en él la luz de la Divinidad, por muy escondido que aparentemente esté... Y obrar en consecuencia.
Pero obrar en consecuencia implica desarmar la coraza que llevo y mostrarme con la sencillez del hombre libre.

El mejor proyecto de nuestra vida tiene que ser aquel con el cual podamos dar lo mejor de nosotros mismos a los demás. La pregunta es de capital importancia: ¿cómo puedes beneficiar, en cualquier circunstancia, al prójimo? No se trata de buscar beneficios materiales o intelectuales, sino de apostar decididamente por los que nos rodean.

5ª Estación: Aceptación

Aceptarnos tal como somos. Esto es lo decisivo para nuestra vida. ¿Cuántas veces renunciamos a nosotros mismos? ¿Cuántas veces queremos cambiar nuestro cuerpo, nuestro devenir en el mundo, nuestra biografía, nuestra imagen? Si me acepto tal como soy, elimino una carga importante de sufrimiento y puedo dedicarme a ser yo mismo. Es algo fundamental pero la estructura de nuestra sociedad nubla esta posibilidad. Ser yo mismo y aportar desde mi "mismidad" la singularidad que me hace persona para ayudar a los demás. Aquí radica la clave de la felicidad.

El mejor proyecto de nuestra vida tiene que ser aquel con el cual podamos dar lo mejor de nosotros mismos a los demás. La pregunta es de capital importancia: ¿cómo puedes beneficiar, en cualquier circunstancia, al otro? No se trata de buscar beneficios materiales o intelectuales, sino de apostar decididamente por los que nos rodean.

Estamos acostumbrados a conceptualizar y clasificar. Desde pequeños tenemos que aprender el nombre de las cosas para entrar en el engranaje del conocimiento humano; sin embargo las cosas son algo más que nombres. Tienen un fundamento en sí mismas que se nos escapa. Si pudiéramos experimentar en toda su plenitud la verdad de la Creación, seríamos luceros en la tierra cuya luz resplandecería en el universo entero. Pero nos aferramos a la falsa seguridad de nuestra existencia y del poder para ordenar el mundo arreglo a nuestro capricho. "El sueño de la razón produce monstruos", escribió el genial Goya en un grabado suyo. Pues eso.

6ª Estación: Sensaciones

En el ocaso, cuando una miríada de sensaciones sobreviven ante la contemplación de la puesta del sol, descubro un momento de absoluta paz. Nada puede perturbar el tiempo. Ajeno a la existencia, mi alma comulga con la naturaleza en una simbiosis perfecta. Doy gracias a Dios por esta posibilidad, un día más, de poder contemplar la belleza de su creación.

Pasado ese momento de verdadero abandono de mi mismo, me viene a la mente los complicados mecanismos cerebrales que se producen cuando contemplamos un paisaje y nos embarga cierto estado de dicha y profunda serenidad. Pienso en la evolución que hemos tenido como especie humana para llegar a semejante estado de poder identificar la belleza con determinadas visiones de lo natural. El homo sapiens ha venido adquiriendo todo un abanico de experiencias inconscientes. Hemos sido troquelados por el paso del tiempo, constituyendo almacenes de recuerdos.

¿Por qué nos cautiva un pequeño fuego hecho en una noche de excursión y acampada en plena naturaleza? ¿Por qué pensamos que tal o cual paisaje es bello? ¿Qué llevamos en nuestro interior para emocionarnos con la contemplación de una noche estrellada?

Son preguntas que necesariamente deben responderse desde una óptica evolutiva pero también desde el corazón. Un proceso biológico de millones de años que ha configurado nuestra forma de ser, percibir y entender nuestro entorno.
Aquí, en el desierto, las noches tienen un sabor distinto: la bóveda celeste se nos presenta nítida y profunda. Y las estrellas, planetas y otros cuerpos celestes pueden ser observados y admirados en todo su esplendor.

El desierto es paz y contemplación. El desierto nos provoca, nos cautiva y nos hace recordar lo pequeños que somos.

7. Estación: Plenitud de Vida

Cuando no tenemos interés particular en las cosas todo fluye de forma natural. Tomar partido por algo implica alimentar nuestro ego y perder la perspectiva de la objetividad. No queriendo ser nada -dicen los sabios orientales- acabamos siendolo todo. Este tipo de enseñanza también es común a las grandes religiones monoteístas. "Abandonarse" implica dejar de ser para entrar en la única realidad que es el Ser. Sin embargo, pocas veces permitimos que el flujo de la vida nos lleve sin inmutarnos. Al elegir y preferir unas cosas frente a otras nos perdemos la verdadera dimensión de la Vida.

Incluso querer vaciarme de mí para llenarme de Ti es un deseo, una meta, un objetivo que forma parte de un programa. Y yo no quiero programas ni objetivos, no quiero deseos, sólo el abandono, el dejarme llevar por tu Divina Presencia. Aceptarlo todo en Ti.

La plenitud consiste en hacer no lo que nosotros queremos hacer, sino en hacer lo que la Divinidad quiere que hagamos. El soplo divino está ahí para quien desee recogerlo; pero entiendo que a veces es difícil debido a la elaboración doctrinal, normativa y dogmática de las religiones. No estoy diciendo que tengamos que huir de tales construcciones humanas, sino que debemos integrarlas en un verdadero propósito personal de crecimiento espiritual. Estas tradiciones, sea cual sea la que practiques, son la referencia ineludible seguida anteriormente por otros buscadores; sin embargo, a veces nos entretenemos con la forma y el color del frasco y nos olvidamos de la esencia que guarda el perfume que cambia y transforma nuestra vida.


Anuncios
Relacionados

En el desierto

Artículos - 17/09/2011

Sombras cósmicas y serenidad

Artículos - 17/08/2008

Amor y no-dualidad (I)

Artículos - 10/01/2010



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/62520-las_estaciones_del_sahara.html