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Echamos a Ben Ali y se quedaron los 40 ladrones

Del 14 de Enero al Túnez actual: ¿qué ha cambiado?

19/09/2011 - Autor: José Díaz y M. Esther del Alcázar - Fuente: Webislam
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Manifestación en Túnez
Manifestación en Túnez

Nada más hablar con cualquier joven o con cualquier activista de la revolución, la respuesta a ¿qué ha cambiado? es la misma: en Túnez no ha cambiado nada, se refieren a la situación social y económica. Pero sí que ha cambiado algo en Túnez, y muy importante para nosotros: la total desconfianza que tienen los jóvenes y los sectores más activos de la revolución de que esto no marcha. El cabreo es monumental y la ruptura no solo es con el gobierno, también con los militares, no confían que la salida revolucionaria sea las elecciones y la brecha entre ellos y los partidos de izquierda es cada vez más grande. Para llegar a esta situación tenéis un poco de balance sobre lo ocurrido en el cuadro de nuestras reflexiones, aquí vamos a responder a la misma pregunta que les hacíamos: ¿qué ha cambiado?

Una situación económica que se agrava

Si uno de los detonantes de las movilizaciones había sido la situación socio-económica de los tunecinos encarnada en la inmolación de Bouazizi, hoy ha empeorado.

Es una realidad que no sorprende cuando en las Zonas Turísticas aparecen los macro hoteles de lujo cerrados, con 22.319 despidos desde principio de año de los 50.000 que se han producido entre todos los sectores. La cifra de parados supera los 700.000 según el gobierno, lo que en círculos de activistas se eleva hasta un 20% de la población activa.

La Presse Tunisienne (24/8/11) explica este panorama por la entrada en recesión en el primer trimestre del año (-3,3%), una reducción de las inversiones extranjeras directas del 26% en los 7 primeros meses y una deuda externa que alcanza el 50% del PNB. A ello hay que sumar que tampoco se están tomando todas las medidas para desmantelar el imperio económico Trabelsi (segunda mujer de Ben Alí) que siguen vaciando de riquezas al país, ni se han tomado medidas contra las multinacionales que explotan a placer. Hay 3.500 empresas extranjeras, mayoritariamente italianas y francesas, y sobretodo volcadas a manufacturas de cableado electrónico y textil y confección. Éstas últimas venden el 97% de sus productos a la UE, mientras que pagan a sus 200.000 empleadas 0,75 euros/h (6euros por jornada de 8h), mientras que en Francia deberían pagarles a 9 euros/h. En sectores clave como el cemento, de las 7 cementeras, 4 están privatizadas y las mayores pertenecen a las españolas Portland y Molins que concentran el 50% del mercado local.

Así, según el gobierno, son 185.000 familias las que viven en la pobreza o la indigencia -10% de la población- y otro 24,7% malvive con pensiones irrisorias. Si esas son las cifras que el ministerio publica, no es de extrañar que sean más de 1.500 los conflictos laborales –sean salariales, ocupaciones por parados en exigencia de trabajo, por la estabilidad….- tras la caída de Ben Alí.

Situación política: Los de arriba quieren estabilizarla y los de abajo seguir luchando

Se han conquistado libertades democráticas formales (de prensa, de asociación, de partidos y sindicatos…), no las ha dado el gobierno, se han conquistado. El antiguo parlamento de la dictadura se ha disuelto y su partido ilegalizado, pero si hay algo en lo que todo el mundo esta de acuerdo es que «Se fue Ben Alí pero se quedaron los 40 ladrones»: el gobierno sigue en manos de antiguos funcionarios de Ben Alí y de Bourguiba, el presidente fue funcionario del primero, la justicia no ha castigado a los responsables del antiguo régimen (unos han recibido penas mínimas, otros han huido del país con fortunas y la mayoría ni siquiera están detenidos, como los policías responsables de los asesinatos de los mártires de la revolución), la policía se ha recompuesto y reprime las manifestaciones como en los viejos tiempos, el ejército empieza a reprimir y se juzga por lo militar a los manifestantes detenidos –ver recuadro-, más de 40 partidos han sido legalizados procedentes del anterior RCD, e incluso partidos obreros como la LGO todavía son ilegales y no se pueden presentar a las elecciones. ¿Como es posible esto habiendo una movilización generalizada y cuando en febrero el pueblo tenía la sartén por el mango?
Ganouchi dimite en febrero y le sucede el gobierno de Essebsi. Este gobierno se plantea como objetivo cerrar la etapa abierta el 14 de enero, mediante las elecciones para elegir Asamblea Constituyente -que había sido bandera de la revolución- y la neutralización de los CDR. Durante este gobierno se intenta afianzar la burguesía y el imperialismo, apoyándose en los restos del antiguo aparato de estado de Ben Alí y de los partidos que no quieren la ruptura. No es el gobierno de la ruptura. Es el de la reforma: maquillar para que todo quede igual. Es lo que llamamos la reacción democrática.

Cuenta Santiago Alba: «La Qasba había pedido que se reconociera como instancia legítima de co-gobierno al Consejo Nacional de Protección de la Revolución, una institución de amplio espectro de la que forman parte sociedad civil, organizaciones de DDHH y todos las fuerzas políticas relevantes, incluido el sindicato UGTT y el partido islamista Nahda. En su lugar, Caid Essebsi encargó la elaboración de la ley electoral a una comisión encabezada por el jurista Yadh Ben Achour y formada por 71 personalidades nombradas a dedo, muchas de ellas vinculadas a la dictadura. Una vez más la presión popular y política se puso en marcha, logrando una nueva victoria parcial: la así llamada «Instancia Superior para la Realización de los Objetivos de la Revolución, la Transición Política y la Democracia» dobló su número de miembros, dando cabida -sin reconocer oficialmente su existencia- a los representantes del Consejo Nacional de Protección de la Revolución (CNPR). La nueva comisión ampliada, tras largas y tensas deliberaciones, aprobó el lunes 11 de abril la nueva ley electoral». La Alta Instancia es un organismo compuesto por 160 miembros, de los cuales 70 pertenecen a los CDR y 90 son de organizaciones ligadas al antiguo régimen o de partidos que no quieren la ruptura como el Nahda,… Los CDR discutieron y la mayoría había decidido que su coordinadora, el CNPR, se integrara. La minoría tomó el compromiso de apoyar los acuerdos que compartan y oponerse a los que no, intentando corregir sus decisiones. Opinamos que la Alta Instancia es un organismo al servicio de neutralizar al CDR y encauzar el proceso hacia la estabilidad del régimen mediante las elecciones y como tal tiene que ser denunciada sin ningún tipo de apoyo crítico.

Las elecciones a la constituyente fueron convocadas para julio y aplazadas hasta el 23 de octubre. Hay todo un sector encabezado por el gobierno y los partidos reformistas que plantean que toda salida a los problemas del pueblo tunecino se resuelve con las elecciones. Otro sector, encabezado por el PCOT y CDRs del interior, plantean que la etapa actual de la revolución es solo democrática y que hay que participar en ellas en las mejoras condiciones para que el pueblo pueda votar. Unos y otros centran todo su esfuerzo en las elecciones y participan en el Comité para las Elecciones creado por la Alta Instancia. Este Comité tiene como objetivo elaborar, mediante inscripción, el censo electoral. Todos los partidos de izquierda, la UGTT y los mejores activistas de los CDR, están metidos en esta tarea, con el centro de su política en las elecciones. Sin embargo solo el 50 de la población se ha inscrito y solo el 20 de la franja de edad de 18 a 34 años -el motor de la revolución-. Esto significa que los jóvenes desempleados no confían ni en el proceso electoral, ni en quienes lo impulsan. Sin embargo estos jóvenes desempleados son los que salen a la calle exigiendo castigo a los culpables policiales de la represión en Sidi Bouzid el día 14 y 17 de julio y se enfrentan al ejército y la policía, los que lo hacen en Túnez en agosto, y los que tienen ocupadas las minas de fosfatos en Redeyef. Creemos que esto lo que refleja es que se abre todavía más la brecha entre los jóvenes, los obreros, y los CDR y los partidos políticos.

¿Reforma o Ruptura?

Para nosotros la situación pasa por la ruptura con el régimen anterior con el antiguo aparato represivo de la dictadura, el ejército y la policía, antes al servicio de Ben Alí hoy garantes de la nueva situación. Por eso exigimos justicia y castigo a los culpables de la represión que hoy no han sido condenados por el gobierno. No podemos permitir que el ejército juzgue por lo militar a los detenidos en las manifestaciones por exigir castigo a los asesinos del pueblo tunecino: en la calle tienen que estar los revolucionarios, en la cárcel los asesinos. Solo confiando en la movilización de los jóvenes tunecinos habrá salida a los problemas del pueblo, solo ellos van a ser capaces de romper con el anterior régimen, todas las fuerzas de la movilización tienen que estar al servicio de la ruptura con el anterior régimen y no de la reforma.

Denunciamos la reacción democrática: El gobierno, la Alta Instancia,… están al servicio de la reforma o sea de la continuidad del antiguo régimen.

Las elecciones no dan de comer

En lo económico no ha cambiado nada, el pueblo tunecino no ha hecho una revolución para no tener ningún futuro y seguir sin trabajo mientras que los de arriba siguen igual. La UGTT tiene que ponerse al servicio de la lucha de los trabajadores por su salario y de los jóvenes por el empleo. No puede ser que las multinacionales sigan haciendo negocio, mientras los jóvenes no consiguen trabajo y los obreros cobran una miseria. No hay que pagar la deuda externa, los gobiernos europeos hicieron negocios durante años con Ben Alí: ni un euro más para los que apoyaron al tirano y trajeron miseria. Empresa extranjera, empresa nacionalizada al servicio de los desempleados y los trabajadores. Todo el imperio económico que el tirano robó durante décadas tiene que estar nacionalizado, solo así se acabará con el desempleo y la miseria.

La UGTT y los CDR tienen que estar al servicio de los jóvenes y los trabajadores, construir, como en enero, unos CDR representativos que rompan con el gobierno tunecino y los europeos. Solo así se cerrará la brecha entre estos organismos y la juventud revolucionaria.

Las elecciones de octubre no son ninguna solución, nada va a cambiar con ellas, solo van a legitimar más el proceso reformista y de miseria. Se puede participar en ellas para denunciar la política reaccionaria -o para llamar a romper y no tener ninguna confianza en ella-, creando una alianza de todas las organizaciones sindicales y políticas de izquierda que denuncien esto, con los jóvenes y las madres de los mártires de la revolución a la cabeza, para cambiar la situación que hoy se vive en Túnez.

Publicado en Lucha Internacionalista
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