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Los dos testimonios

El Tauhíd comprende la Sabiduría del Todo, al que llamamos Unidad Cosmológica, en la cual se manifiestan las cosas

23/08/2011 - Autor: Imam Mahmúd Husain - Fuente: Centro de Altos Estudios Islámicos
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La Shahada
La Shahada

Para los nuevos musulmanes dedico algunas palabras respecto de los dos Testimonios del Islam, Ash-hadu an la Ilaha illa Allah y Ash-hadu anna Muhammad Rasulu-l-Lah. Lo hago conociendo las dificultades que pueden presentárseles si ellos creen que se trata meramente de una fórmula verbal, no siendo así, en realidad. Por ello, me preocupa que conozcan el sentido interior y profundo de lo que dicen, sin el cual el Islam se confundiría con una doctrina religiosa más, lo cual también es erróneo. Aunque es un tema difícil, no por ello debe anular los esfuerzos de quienes han entrado en el Sendero Recto.

El Tauhid

Tauhid significa doctrina de la Unidad, es decir, el Conocimiento o Sabiduría (al-ma’rifah, al-‘irfán) de la Unidad del Principio, del Origen y del Todo 1.

Por Principio conocemos a aquello de lo cual deriva todo, cualquiera sea la cosa de que se trate. El Sagrado Corán dice de Allah, en el mismo sentido, Al-Auual, el Primero. La derivación mencionada no se debe entender como una emanación, o como una consustanciación (debida a la identidad material entre el Principio y lo que de El deriva). Tampoco se trata de una cosa “exterior”, enfrentada al Principio, ni de algo interior al Principio mismo. El símil coránico de la aleya de la Luz (24:35), “el ejemplo de su Luz...” nos aclara de qué se trata. Así como la luz material alumbra todas las cosas, y gracias a ella estas son manifestadas a nuestros ojos, así también la Luz de Allah Ta’ala 2 manifiesta todas las cosas en el Ser. La luz material no se confunde con las cosas que alumbra; la Luz de Allah ni participa ni es participada por nada. Sin embargo, la última realidad de las cosas es lumínica, es decir, consisten en luz, por cuanto el átomo que las componen es pura energía lumínica. Del mismo modo, nada que pueda existir o estar en el Ser deja de tener la Presencia de Allah Ta’ala.

Hemos afirmado, también, que el Tauhíd es la Sabiduría del Origen. No debemos confundir entre Principio y Origen. Como vimos el Principio está fuera del Ser, sin dejar éste último de depender completamente de El. El Origen, por el contrario, es parte del Ser. Ahora bien, aquí no se trata de un origen temporal o material, sino del Origen trascendente. No se debe comparar con la relación entre un padre y su hijo, entre la semilla y la planta, o cosas por el estilo. El espacio y el tiempo no son parte del Origen, sino de las cosas relativas. Sin embargo, sólo por El comprendemos qué son el espacio y el tiempo y qué sentido tiene la vida o existencia. El Origen se conoce por los símbolos, o “sus huellas en las cosas” 3. El Principio es desconocido en Sí Mismo, pero el Origen es posible de ser conocido por la Sabiduría (al-‘irfán). Por este motivo es además posible pensar en el Origen como si fuera el Principio, porque en la medida que no podamos conocer en Sí Mismo el Principio, podemos afirmarlo, sin embargo, gracias al Origen. Este resulta así un Velo del Principio, el “Velo máximo” 4, gracias al Cual tenemos noticias de El. “El eres Tú y Tú eres El” 5, excepto que entre tú y El sólo cabe una distinción que se mantiene en el arcano absoluto.

Por último, el Tauhíd comprende la Sabiduría del Todo. A éste llamamos Unidad Cosmológica, en la cual se manifiestan las cosas. Explicamos ya que podemos pensar al Origen como si fuera el Principio, esto dicho respecto de todas las cosas que están por debajo de Ellos. Así, por ejemplo, concebiremos al Origen como Principio del Todo. Lógicamente que cuando decimos Todo o Unidad Cosmológica nos referimos al Ser. Existen, pues, tres Realidades: la Unidad no-Manifestada, es decir el Principio en Sí Mismo; la Unida Manifestada, el Origen; y, por último, la Unidad Cosmológica. En el fondo no se trata sino de una Única Realidad (Al-Haqq) porque a la Unidad es imposible atribuirle nada que se le asocie. Pero sólo para permitir la Sabiduría de la Unidad, nuestras débiles capacidades deben referirse a Ella del modo señalado.

Ahora bien, en la Unidad Cosmológica (o apariencia) se manifiesta una aparente multiplicidad, en lugar de la Unidad que ella esencialmente es. Esta duplicidad está presente en todas las cosas 6, como por ejemplo en el mundo humano. Sin embargo, su verdadera Realidad es única, una en esencia, consistiendo en el Espíritu (Ruh), como le llama el Sagrado Corán 7 Además, existen dos planos en la Unidad Cosmológica, el “celeste” y el “terrestre” (As-samauatu ua –l-ard), siendo el primero de ellos superior al segundo: Acaso sois más ardua creación que la del Cielo que Allah erigió?: Le elevó en densidad y le perfeccionó. (79:27-28)

Los dos caminos de la Sabiduría

El Tauhíd tiene dos métodos para la Sabiduría de Allah (Ma’rifatul-Lahi), el primero Le conoce en tanto Uno (Uáhid), conocimiento al que llamamos de la Uahdaniiah; al segundo método llamamos de la Ahadiiah (Unicidad), porque conoce a Allah Ta’ala en tanto Único. La distinción entre ambos tipos de sabiduría es que la Ahadiiah tiene por fruto el conocimiento de la Trascendencia de Allah, Quien con nada se compara y a nada se asemeja: Qul Hua-l-Lahu Ahad..., Di: El, Allah, es Único... (112-1). Como vimos, este Conocimiento nos permite distinguir entre Allah, exaltado sea, en cuanto Principio absoluto, desconocido en Sí Mismo, al Cual nada es posible atribuir, y por otro lado, el Origen de la Realidad, además del Todo.

La Uahdaniiah, por el contrario, nos permite conocer que Allah es la sola Realidad posible, al lado del Cual nada existe. Ello implica que no hay “tres” Unidades, sino Una sola.

El método de la Ahadiiah es útil para reconocer y separar lo Absoluto, Allah, de lo relativo, el mundo. El método de la Uahdaniiah es útil para reconocer que sólo Allah Es y que toda concepción o conocimiento de Él, exaltado sea, no es más que un intento para conocerle, el intento más beneficioso para nuestra propia existencia. El hombre está obligado a emprender ese Conocimiento, porque constituye la Sabiduría del sí mismo del mismo hombre. Toda Sabiduría, en ultima instancia, se encuentra justificada en éste último conocimiento (el del sí mismo humano), puesto que la Sabiduría del Sí Mismo divino, propiamente, es imposible. Allah en Sí Mismo es incognoscible, a lo que aluden los hadices 8 del Mensajero Muhammad (BPDyC) cuando dijo: “No habléis del Sí Mismo (de Allah) hablad de Sus Atributos” y “Allah posee Noventa y nueve Nombres, Cien menos uno...”

Por otro lado, la Ahadiiah nos permite adecuar nuestros pensamientos y aún nuestras acciones para recibir la Sabiduría de la Unidad Absoluta (Uahdaniiah). Constituye, sin duda, una purificación previa y necesaria. Quien alcanza a realizarla se puede llamar liberado. Dicha liberación consiste en librarse del ishrak (asociación o asociatividad), error elemental en que se encuentra el hombre. Asocia a Allah, exaltado sea, cosas que no le pertenecen, por cuanto no le pertenece nada excepto Sí Mismo. En el fondo, la Ahadiiah consiste en vaciar la mente y abstenerse de cualificar a Allah, Quien a Sí Mismo se basta para ello: ¿Acaso conoces de El algún Nombre? (19:65) 9.

Modalidad de ambos testimonios 

El principio del Conocimiento de Allah (Ma’rifatu-láhi) es el Testimonio del Tauhíd, la Iláha illa Allah, siendo ello imposible de otro modo. A este primer Testimonio le corresponde un segundo, Muhammad Rasul Allah, Muhammad es Mensajero de Allah, que establece el grado máximo que en la Sabiduría de Allah puede uno alcanzar.

El primer Testimonio equivale a reconocer la Realidad Absoluta, Allah, fuera del Cual nada existe. El segundo equivale a adherir a la Revelación de Muhammad (BPDyC) reconociendo el Sagrado Corán, lo cual implica también seguir la vía del Conocimiento unitario, puro, esencial del Islam.

Los dos testimonios son, en síntesis, la base del Islam. Si bien no requieren ningún acto exterior en particular, excepto el oral o mental, constituyen, sin embargo, el fundamento de todos los actos y de todas las concepciones del Islam. Nada hay en éste, interior o exterior, que esté al margen de ambos Testimonios. Son, a la vez, lo más práctico o efectivo y lo más profundamente intelectual del Islam.

El primero de ellos (Ash-hadu an la Ilaha illa Allah, Testimonio que no hay Divino si no Allah) da cuenta, como hemos mencionado, de la Unidad Absoluta de Allah, exaltado sea, en el sentido de que nuestra propia vida es la que se pone por testigo de dicha Unidad. Todo nuestro ser, en cualquier aspecto que sea, no es más que una exteriorización de ella. Ella es la Realidad, fuera de la Cual lo que imaginamos que somos es pura fantasía. Testimoniamos, es decir somos testigos presénciales de Allah Ta’ala, como somos testigos de que existimos. Una cosa sin la otra es imposible. Dice el Sagrado Corán: ... recordad a Allah como os acordáis de vuestros padres y aún más intensamente recordadle. (2:200), enseñando que se recuerda a Allah con el propio ser, enteramente.

Por lo tanto, el Testimonio de la Unidad de Allah, La ilaha illa Allah, no es algo que se “dice”, sino algo que se realiza, se hace real en nuestro propio ser, porque lo es desde siempre.

Como Sabiduría de la Unidad, el Testimonio nos lleva al Conocimiento de que todo procede de Allah y a El retorna. Nada se constituye o mantiene por sí mismo, sino que hay algo Superior que le da vida y mantiene. Ninguna cosa es independiente en absoluto, por el contrario, todas son perecederas y contingentes y tienen un Principio y un Fin trascendentes. Gracias a este conocimiento se percibe a la Creación como una Unidad, a la vez material y espiritual. En realidad, nada ha salido de la Unidad nunca, ni nada saldrá. Al respecto un hadíz dice que fue interrogado el Mensajero (BPDyC) acerca de Allah antes de la Creación, ¿cuál era su situación?, él respondió: “Allah estaba solo y aún permanece solo”.

Todo es relativo, sólo Allah es Absoluto –es decir, no depende de nada fuera de Sí Mismo-. El Sentido del universo es depender de Allah, Quien de nada depende. La ilusión de la vida consiste en ver a las cosas cual si fueran independientes, lo que equivale a verlas fuera de la Unidad, presentando una multiplicidad que, en realidad, no existe, es aparente, no real.

Esto que venimos diciendo es lo que refiere el Sagrado Corán de Ibrahim (Abraham), la Paz sea con él, cuando no conociendo a Allah ve una estrella y dice: “he aquí a mi Señor”, pues es superior a otras cosas, hasta que la estrella desaparece y, entonces, ve a la luna y dice lo mismo, y luego en la aurora, cuando desaparece la luna, ve al sol y dice otro tanto, hasta que el sol desaparece. En cada ocasión la desaparición le causa desazón e incertidumbre, y renuncia a tener por Dios a aquello que desaparece, hasta que se convence de que Allah es sólo El que sostiene a la estrella, a la luna y al sol (6:74 a 79). Entonces se le evidencia que todas las cosas dependen de Allah y que ninguna es superior a otra ante El. Este es el estado llamado Islam, es decir Sometimiento. Gracias a él vemos a cada ser depender del Uno y a la existencia como un todo único y relativo.

Dicho estado corresponde a la primera parte de la primera sháhada, es decir a “La Ilaha”, llamado an-nafi (“la negación”). Expresa “no hay Allah”, lo cual tanto quiere decir “nada en particular es Allah” y “nada Es excepto Allah, en Allah y por Allah”.

”. Nada que conozcamos se Le asemeja, ni cosa alguna se identifica con El, sin embargo, nada fuera de él existe y todo está en El. Allah es por excelencia Al-Haii (Vivo) y el Único Real (Al-Haqq).

La negación (An Nafi) y la afirmación (Al Izbat) 

La Shaháda “La Iláha illa Allah” contiene dos partes, la primera, como ya lo hemos mencionado, es la negación, llamada en árabe an-nafi, la segunda es la afirmación, llamada al-izbat. La negación, La Ilaha, está dirigida a mostrar la vanidad del mundo (nada tiene existencia por sí mismo, depende en absoluto de Allah sin el Cual dejan de ser); la afirmación, illa Allah, afirma la Realidad de Allah y, gracias a El, la realidad de las cosas creadas. Una contradice a la otra, pues lo que una niega la otra lo afirma. La negación corresponde a la Ahadiiah, la afirmación a la Uahdaniiah. Por la primera separamos (at-tanzih) nuestra idea de Allah de toda otra idea y tratamos de alcanzar la purificación, no asociando o atribuyendo (al-ishrak) nada a Allah, exaltado sea. Por la segunda, illa Allah, reconocemos al Principio del Cual dependen todas las cosas.

At-tanzih (remoción o separación) al que antes nos referimos, no significa que no podamos en absoluto conocer a Allah, puesto que el mismo Sagrado Corán testimonia lo contrario a ello: Vino la Verdad y se disipó el error. Por cierto que el error es deleble (17:81). Sin duda que la Verdad debe ser conocida para evitar el error, por lo que Allah también dice: Sed maestros (de la Fe), por cuanto conocéis de la Revelación y por cuanto (la) estudiáis (6:77). Pero este conocimiento de Allah ni es un simple razonamiento, ni tampoco exige que el hombre especule teológicamente, como si absurdamente Allah fuera un objeto exterior, imposible de conocer por otros medios que la razón. Como ya afirmamos antes, el Conocimiento de Allah (ma’rifatul-Lahi) es uno y el mismo con el conocimiento de sí mismo, de la esencia humana. Esto es lo que expresa la tradición que dice: “Quien a sí mismo se conoce, a su Señor conoce”. No es, pues, un conocimiento de algo exterior al hombre, aunque tampoco equivale a nada psicológico.

Precisamente, respecto de esto último, en la Sabiduría de Allah Ta’ala debemos realizar una negación y una afirmación de nosotros mismos, equivalentes a la negación y a la afirmación de la shaháda. La negación del ego (nuestro estado psicológico) corresponde, en el plano individual a La Iláha; la afirmación del sí mismo corresponde a il-la Allah. Aunque, solamente si vencemos al ego arribamos al sí mimo 10.

Al Yihadu-l-Akbar 

Es muy conocida la tradición que expresa: “Bienvenida sea una gente que retorna del pequeño Yihad (Yihádu -l-asgar) al mayor Yihad (Yihádu –l-Akbar). Este último es sin duda la lucha espiritual que emprendemos en nosotros mismos. Si no vencemos al ego es imposible que arribemos a la Sabiduría de Allah Ta’ala. De allí que se plantee la cuestión en términos de combate.

¿En qué consiste el combate? El hombre por naturaleza cae en el olvido de Allah. Esto es, en realidad, el pecado capital, la causa de todos los errores. En la narración de la creación del hombre el Sagrado Corán manifiesta, como en alegoría, numerosos significados, el más profundo de los cuales es este del olvido. Adán (P) olvida a Allah debido a lo cual es degradado: Habíamos establecido a Adán anteriormente en el conocimiento, pero olvidó y no Encontramos en él constancia (20:115). El combate consiste en pasar del olvido al Recuerdo, en cuyo empeño estarán comprometidas todas nuestras fuerzas y facultades. El enemigo es parte de nuestra individualidad, no algo exterior, es el ego que constituye la parte de Satanás en nosotros: Seduce Oh Satanás con tu voz a quienes puedas de ellos, atácales con tus jinetes y tus infantes, asóciate a sus riquezas y descendencia, pacta con ellos! Pero no promete Satanás sino ilusión (17:64).

El Recuerdo de Allah (Dhikru -l-Láh) constituye, por el contrario, el estado perfecto del ser. Tampoco en este caso se trata de lo mismo que el recuerdo humano, si no de algo que va más allá de la memoria. Su contrapartida es el Recuerdo por parte de Allah mismo, como afirma el Sagrado Corán: Recordadme que os Recordaré (2:152). Por esto nos damos cuenta que el Recuerdo constituye lo que podemos llamar Presencia (Hadrah) de Allah en el hombre. El Islam, que rechaza ideas tales como “consubstanciación”, “emanación”, “encarnación”, etc., reconoce, sin embargo que Allah está presente en todas las cosas, sin lo cual ellas no serían. Su Presencia no es algo substancial –en el sentido moderno del término-, ni algo exclusivo, es decir algo que estuviera en una, o algunas cosas, y no en otras, sino universal. Es la razón de ser de todo lo que existe, la Unidad de todo lo que se multiplica, la realidad de toda apariencia.

En conclusión, el Conocimiento de Allah sólo es posible a través de la vía del Recuerdo, cuya condición básica es, sin duda, Yihádu –l-Akbar, el combate para vencer al ego. El triunfo constituye el conocimiento de sí mismo, igual y equivalente a la Sabiduría de Allah Ta’ala.

En este camino existen dos medios de suma importancia, uno de los cuales mencionamos antes, el at-tanzih, que equivale a vaciar el pensamiento de toda atribución a Allah Ta’ala, excepto la mención de Sus Nombres y Atributos. El segundo medio es la práctica del Recuerdo (adh-Dhikr) en la forma consagrada y normal, bajo la guía de un maestro, en medio de una comunidad. El fruto de este último es la intuición espiritual de la Presencia de Allah en Su Recuerdo perfecto.

Significado de los dos testimonios

Volviendo al asunto principal de este escrito, veamos ahora, uno a uno, los significados particulares de la shaháda.

La” es una partícula de negación absoluta (llamada en árabe la an-nafiah “Iláh” e “il”, nombra al Principio, lo Absoluto 11. En realidad, la repetición del mismo Nombre (al decir primero Iláh (a) y luego Allah, en la expresión de la shaháda) no hace más que manifestar la identidad absoluta, imposible de comparar, de Allah Ta’ala en Sí Mismo. El es El, como dice el Sagrado Corán: Yo soy Allah, no hay Iláh si no Yo” (20:14).

“Il-la”, significa “excepto”, “si no”, “aparte de”. Corta la shaháda en dos partes, la anterior La Iláha, y la siguiente Allah, constituyéndose así en el eje o centro de lashaháda.

Mientras que La Iláha está referido al mundo, a todo lo que es aparente, Il-la nos hace ascender a lo Trascendente. Complementa al La Iláha inicial, porque lo reafirma, y exceptúa de todo vínculo a Allah, Quien sólo Es lo que El Mismo Es. Allah, no hay Ilah si no il-la El (2:255).

“Allah”, es el Nombre del Sí Mismo divino, o la expresión de la máxima manifestación del Sí Mismo, es a la vez el Velo Máximo, pues ningún otro Nombre es posible “más allá” de Allah, y el máximo ocultamiento. “Allah” está formado por el artículo Al (que tanto significa el, la, lo, los, las) y el término Iláh, que ya vimos. Para comprender el significado de este Nombre debemos pensar en otros cuatro, Primero, Ultimo, Manifiesto (o exterior) y Oculto (interior): Al-Auualu, Al-Ajiru, Al-Záhiru, Al-Batinu. Estos cuatro Nombres indican la completitud de la Manifestación de Allah, como un círculo que se cierra en perfecta armonía. No hay nada “antes”, ni nada “luego”, nada “afuera”, ni nada adentro de Allah, exaltado sea.

Complementado por il-la (excepto) el Nombre Allah indica que no hay nada excepto Allah, Único y Real. Él está Presente en todas las cosas, de un modo que no se confunde con ellas, pero que no las abandona. Sin El todo perece, todo perecerá excepto Su Rostro (55:25-26). El “excepto” tiene en esta última aleia (versículo), como anteriormente vimos, dos sentidos: que nada es Allah, y que nada Es excepto Allah, en Allah y por Allah.

Por otro lado, dijimos que el Nombre Allah, está formado por el artículo Al. El artículo se utiliza, en todas las lenguas, para señalar lo conocido. Esto significa que Allah se encuentra manifiesto (Záhir), pues de otro modo no puede ser conocido. Pero, enseguida del articulo, se omite la primera de las alif del Nombre, la alif de (I)láh. Este ocultamiento equivale al del Sí Mismo divino. La segundo alif, tampoco se escribe, (i)l(a)h, señalándose su posición encima de la Lam (l española): El es Infinito por lo cual, aún cuando sea posible conocer Su Nombre Máximo, no es posible conocerle a El en Sí Mismo, exaltado sea sobre todas la cosas.

No Le conoce quien se vela con la ilusión del ishrak: Glorificado y exaltado sea por cuanto profieren enorme blasfemia. Glorificarle los Siete Cielos y la tierra con cuanto en ellos existe, y no hay cosa que no loe en Su Alabanza, pero no comprendéis su alabanza. En verdad El es Tolerante y Clementísimo (17:42-43).

Muhammad el Mensajero de Allah (BPDyC)

Por él testimoniamos: “Ashhadu anna Muhammadan Rasul Allah”, la segunda shaháda: Testimonio que Muhammad es Mensajero de Allah.

El es la Forma perfecta de la Revelación. La Sabiduría del Profeta (BPDyC), su categoría espiritual, su grado de visión y realidad, son los grados mas elevados revelados al hombre. Por cierto que os ha llegado un Enviado, de vuestro propio ser 12, a quien angustia vuestra rebeldía: él es vuestro custodio, para con los creyentes compasivo y misericordiosísimo. (9:128). No te hemos enviado sino como una Misericordia para los seres (21:107), Y no te Hemos enviado si no como universal total, absoluto albriciador y amonestador para los humanos; pero la mayoría de la gente lo ignora. (34:28)

Su misión tiene dos significados diferentes, señalados en el hadíz que nos transmitió el Imam Ahmad Ibn Hanbal –Allah se complazca de él-. Dice: “De Ibn Abbás: Vinieron al Mensajero de Allah –la Bendición y la Paz sean con él- dos ángeles cuando estaba dormido. Uno de ellos se sentó a sus pies y el oro a su cabecera. Dijo éste último al primero: ‘Dame un ejemplo respecto de este Mensajero y de su comunidad’; respondió el interrogado: “el ejemplo de este y de su comunidad es el de unas gentes que de viaje llegan a un desierto, sin tener suficientes provisiones para atravesarlo ni para volverse atrás. Y estando en esta situación, vino a ellos un hombre con una dispensa albriciadora y dijo: ‘¿Qué os parece si os conduzco a un prado de tupida vegetación y de dulces manantiales, me seguiríais y obedeceríais?”. Le respondieron: ‘sí’. Entonces los trasladó a un vergel hermoso y de dulces surgentes. Allí comieron, bebieron y aún engrosaron. Luego de un tiempo les preguntó: ‘¿Acaso no os he puesto en esta situación y establecimos que si os conducía a una pradera de hierbas abundantes y a un manantial de agua pura, me seguiríais?’, Le respondieron: “Por cierto que así fue’. Dijo él entonces: ‘He aquí que más delante de vosotros hay un jardín más tupido que éste, y un manantial de aguas más puras y deliciosas que éstas, ¡seguidme pues!’. Entonces dijo una parte de las gentes: ‘Por cierto que es veraz. ¡Nosotros juramos seguirle! Y expresó la otra parte de las personas: ‘Nos conformamos con esto que nos dio, por lo cual nos quedamos aquí”.

El primer significado de su misión es el del Islam, la Sumisión y Pacificación. En ello coincide con todos los Profetas y Mensajeros (BP). El segundo significado es el de la Perfección de la naturaleza humana, lo cual deriva de su propia perfección del Mensajero (BP): Por cierto que tu eres de una naturalezaextraordinaria 13. (68:4)

La Sabiduría islámica (Tasáuuf), toda ella, está basada en este secreto, el de la Perfección que deriva del Mensajero (BP), como una virtud activa, llamada bárakah. Los grados de Sabiduría, en la vía espiritual, son un reflejo de los grados alcanzados por él (BP), aún cuando no se puedan alcanzar todos, ni aún el más perfecto.

El corazón del Profeta (BP) es el ojo de su Visión espiritual. Por la estrella cuando aparece... no le engañó al Profeta su corazón en lo que vio, ¿acaso le vais a desmentir cuanto ve? No se desvió su vista ni desvarió, por cierto que vio de los más grandes Signos de su Señor (53:1,11,17, 18). Su corazón es, además, el lugar de Descenso de la Revelación, el Espíritu fiel descendió con el Corán a tu corazón para que seáis de los advertidores (26:193-194).

El Sagrado Corán y el Profeta (BP) son dos manifestaciones con la misma categoría espiritual, lo cual está expresado en el Sagrado Corán de diversos modos:Tenéis en el Mensajero de Allah un bello ejemplo para quienquiera espera en Allah y el Día Final e invoca a Allah frecuentemente (33:21). Su ejemplo es la forma concreta del Sagrado Corán. Que siguen al Mensajero, el Profeta iletrado, que hallarán mencionado entre ellos cristianos y judíos en la Torá y el Evangelio, quien les ordena el bien y les veda lo ilícito, les autorizara todo lo bueno y les prohibirá lo impuro, les librará de su fardo y de las cadenas que les agobian. Y será que los que crean en él, le auxilien, hagan por su triunfo y sigan la Luz que le fue revelada, éstos tales son los bienaventurados (7:157).

Un hadiz dice: “Soy la imploración (da’uah) de mi padre Ibrahim14, la buena nueva (bushra) de ‘Isa (Jesús) y la visión de mi madre (Amina). Ella vio en un sueño que una Luz salía de ella alumbrando los palacios de Siria” 15.

Ibrahim (P) es el padre del Islam, como dice el Sagrado Corán: ¡Oh comunidad de vuestro padre Ibrahim!, él es quien os designó musulmanes anteriormente y se os designa así por esta Revelación El Corán (22:78). Pero el Mensajero (BP) no es padre de nadie, su categoría es aún mayor:Muhammad no es el padre de ninguno de vuestros varones 16, sino el Mensajero de Allah y el Sello de los Profetas 17. Allah es Sapientísimode todo. (33:40).

Rasúl, Mensajero, es la tercera expresión de la shaháda “ash-hadu anna Muhammad(an) Rasúlu –l-Láh”. Esto significa que es el portador de un Mensaje (Risalah). Es, entonces, intercesor –mediador-. De este modo os establecimos como una comunidad mediadora para que seáis testigos de las gentes y para que sea el Mensajero testigo de vosotros (2:143). El Islam es mediador entre los humanos, el punto céntrico y perfecto18, y el Mensajero (BPDyC) es el Juez del Islam, y por transición, de la humanidad, el Jalifah de Allah sobre los hombres (ver en el Corán 2:30, 6:165, 38:26). Dijo ‘Alí, sobre él sea la Paz,“hubo sobre la tierra dos Amparos: fue elevado uno de ellos y permanece el otro. El que fue elevado es el Mensajero (BPDyC) y el que permanece es el pedido de Clemencia (isti’far) 19.

La categoría espiritual de Intercesor, Shafi’ está señalada varias veces en el Sagrado Corán: Diles, si amáis a Allah, ¡seguidme!, Allah os amará y perdonará vuestras faltas. Allah es Indulgentísimo, Misericordiosísimo. Di: ¡Obedeced a Allah y al Mensajero. Si lo rehusaran, por cierto que Allah no ama a los impíos (3:31-32). El amor al Profeta (BPDyC) es el medio del Amor a Allah y de Su Perdón. La obediencia al Profeta (BPDyC) sigue a la de Allah mismo.

Por último, en la sura del Arrepentimiento (at-Taubah) dice: Toma de sus bienes caridad, que se purifiquen y enmienden por ella, y ¡bendícenos! Por cierto que tu bendición es su Sosiego. Allah es Perceptísimo, Sapientísimo” (103). La Bárakah procede de la Bendición del Profeta y es la fuerza perfeccionante del que sigue la Verdad.

Dice un hadiz: “Yo soy Muhammad el Profeta Gentil; no habrá Profeta después de mí. Me fue dado la clave de la Palabra, y su coronamiento y síntesis. Conozco quienes son los guardianes del Fuego (infernal) y quienes los sostenedores del Trono. Por mí es posible la salvación y he salvado a mi comunidad. ¡Escuchadme y obedecedme mientras esté entre vosotros! Cuando yo fuera elevado, aferraos al Libro de Allah, haced lo que él os permite y absteneos de lo que él os veda”20

La barakah 

La Bendición al Mensajero Muhammad (BPDyC) atrae la Bárakah. Por cierto que Allah y Sus Ángeles Bendicen (iusalluna) al Profeta. ¡Los que sois creyentes!, bendecidle y augurad la Paz perfecta (33:56). La tradición lo confirma así: Kaáb Ben ‘Ayrat transmitió esto: Se interrogó al Mensajero: El saludo de Paz hacia ti lo conocemos por formar parte del final de la oración pero ¿cuál es tu Bendición?’. Respondió: ‘Decid: Allahúmma Dios nuestro Bendice a Muhammad y a la Familia de Muhammad como bendijiste a la Familia de Ibrahim, por cierto que Eres Loadísimo, Majestuoso. Allahumma Agracia a Muhammad y a la Familia de Muhammad como Agraciaste a la Familia de Ibrahim. Por cierto que Eres Loadísimo, Majestuoso’” 21.

Como vemos, la Bárakah se extiende a la Familia del Mensajero (BPDyC), ‘Alí, Fátimah, Al-Hasan y Al-Husain, y la Descendencia de ambos. Esto se debe a que todo Profeta establece su herencia espiritual, que perdura entre las gentes por un tiempo. Los ejemplos de Musa (Moisés –P-, y los descendientes de Aarón –Harun-) y de Jesús (‘Isa) y sus Apóstoles, sobre todos ellos sea la Paz, son evidentes.

En el Islam el hecho de que el Mensajero Muhammad (BPDyC) haya ordenado la Bendición y el pedido de Gracia (Bárakah) para su Familia y Descendencia, nos indica que de ellos se obtiene la Bárakah y que la Perfección no alcanza a quien los rechaza. De hecho, sólo ellos instituyen los caminos espirituales del Islam, que llevan a la realización. Por eso ‘Alí (P) es la raíz de la espiritualidad profunda: “Yo soy la ciudad de la Sabiduría y Alí es su puerta”, dijo el Mensajero (BPDyC).

La Bárakah, en última instancia, se remonta la Profeta (BPDyC) pero es su condición esencial reconocer la función espiritual extraordinaria de su Familia, sin prejuicios ni omisiones, puesto que de otro modo la Bárakah no se alcanza.

Alí dijo al respecto a los jariyitas 22: “¿Acaso no conocéis lo que afirmó el Profeta? Que toda imploración del creyente que se eleva hacia Allah alcanza un velo y no lo traspasa si no está precedida por la Bendición (Salah) al Mensajero y su Familia. Nosotros Alí y los suyos somos esa Familia” (gracias a la cual la Bendición alcanza su objetivo) 23.

Notas:

1 La palabra Tauhíd en árabe es un másdar o nombre de acción, es decir un substantivo que deriva de un verbo, en este caso del verbo “uahhada”, “unificar”, “dar o atribuir unidad a algo”.
2 Ta’ala significa Exaltado, Elevadísimo, Sublimado. Se suele agregar al Nombre de Allah como reverencia.
3 Azar, aiah, significa huella, rastro, signo. Es frecuente que los maestros de la Sabiduría islámica hablen así de los símbolos. La segunda palabra citada es coránica y se aplica tanto a las realidades cósmicas como a cada versículo del Corán, dando a entender que éste mismo es un milagro.
4 La expresión es aplicada al Mensajero Muhammad (BPDyC). Es el Gran Velo (Hiyabul-Akbar) de Allah, a través del Cual El Se Revela.
5 Expresión citada por muchos maestros de la Sabiduría islámica. Hua Anta ua Anta Hua alude al vínculo entre el Velo Máximo y el Sí Mismo divino. Entre ambos no existe identidad, ni consubstanciación, ni emanación de Uno en Otro. El vínculo, que es absolutamente secreto, se menciona como Efusión (Faid) de lo Absoluto, Allah, en lo Manifestado (Al-Mazhhar al-Auual), laPrimera Manifestación de la Efusión de la Luz de Allah, por lo cual el Mensajero Muhammad (BPDyC) constituye, también, su Primer Velo, o Máximo Ocultamiento.
6 Aquí hacemos referencia a los opuestos. El Sagrado Corán dice que Allah creó todo de a pares. De allí que cada cosa de las creadas tenga su opuesto, macho-hembra, frío-calor, bien-mal, etc.. Opuesto significa lo que ocupa un lugar alterno. Sin embargo, la Sabiduría consiste en descubrir la unidad de los opuestos.
7 Ar-Ruh, significa en árabe Espíritu. Ibn ‘Arabi dice que el Cosmos tiene un Poder (Burhan), como una Realidad inmanente que lo sostiene y manifiesta, y a ese Poder llama el Sagrado Corán Ruh, Espíritu, agregando en ocasiones, Al-Amin, Espíritu fiel, o Al-Muqaddas, Espíritu Santo. Se le conoce bajo un aspecto particular como Yibr’íl, Gabriel, sobre él sea la Paz.
8 Tradición de los dichos, hechos, gestos, omisiones, recomendaciones y mandatos del Mensajero Muhammad (BPDyC). La palabra en árabe significa “narración”, “dicho”.
9 Nombre, Ism, indica en el Sagrado Corán a las Realidades que manifiesta Allah Ta’ala, sea en el orden extra cósmico, sea en el plazo cósmico. No se trata, pues, de representaciones de Allah, ni de operaciones separadas de Su Sí Mismo, o cosas semejantes. Por el Nombre se señala a lo Nombrado, en Sí Mismo, cualquiera sea el grado de conocimiento que nos permite el Nombre, o que nosotros podamos alcanzar. En el Sagrado Corán se mencionan Noventa y Nueve Nombres, lo cual indica que existe un Nombre Oculto, el que corresponde al Sí Mismo divino, inefable e innombrable.
10 Consultar sobre este tema nuestro opúsculo “Alma, fítrah y Espíritu”.
11 “Il” es la forma más antigua de expresar la idea del Principio en las lenguas arábigas (ugarítico, cananeo, arameo, fenicio, etc.). Lo vemos en muchos nombres propios. Todavía conocidos, como Ismael, (Isma’il), donde aparece el afijo Il hacia al final. Las Escrituras, antiguas y nueva, mencionan el término en distintas formas (Il, Elolam, Elion, Elohim)
12 “De vuestro propio ser”, es lo que nosotros entendemos, es decir de la esencia humana perfecta. Se lo trduce normalmente como “de entre vosotros”, “de vuestra raza”, porque la expresión árabe así lo permite.
13 “Naturaleza maravillosa o extraordinaria”, se suele traducir “de un carácter excelente”. Nosotros preferimos el primer sentido.
14 “Soy la imploración”, es decir la respuesta a la imploración e Ibrahim (Abraham, sea con él la Paz) y la buena nueva o evangelio que vino a traer Jesús (P).
15 Siria, Ash-Sham, como dice el hadíz.
16 “De vuestros varones”, ello señala que se refiere a algo más allá de la paternidad carnal, que tanto puede referirse a varones cuanto a mujeres. Es la paternidad espiritual, similar a la de Ibrahim (P) respecto de los musulmanes, la cual, sin embargo, no le pertenece al Mensajero Muhammad (BPDyC), por razones que exceden la mera referencia (a ello aludimos en la llamada siguiente).
17 “Sello de los Profetas”, es la categoría espiritual máxima de la humanidad. Sello es Perfección y esto no se refiere simplemente a los humanos sino a todos los Profetas (P), la categoría superior de la humanidad. Aquí encontramos la respuesta a la anterior llamada.
18 De un hadiz: “Toda cosa tiene su centro y toda cosa tiene su punto culminante”. El centro expresa el origen de las cosas, y el punto culminante su perfección.
19 Tafsir del Corán, de Ibn ‘Arabi, T° I, p. 476.
20 Ibn Kazir Tafsir, T°3, p. 112.
21 Ibn Kazir, Tafsir T°3, p.111.
22 Se conocen así a un grupo de musulmanes que en la batalla de Siffin se separaron de Alí y lo combatieron con posterioridad.
23 Ibn ‘Arabi: “La Profesión de Fe” p. 235
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