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¿Son las hambrunas el problema de Somalia?

El problema de Somalia es la Incivilización Occidental y su codicia

18/08/2011 - Autor: Jorge Aldao - Fuente: Webislam
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Las hambrunas y la Incivilización Occidental en África.
Las hambrunas y la Incivilización Occidental en África

Comencemos por señalar que aunque las sequías son una realidad, no es menos cierto que la desregulación de las actividades especulativas con las materias primas (impuesta por el neoliberalismo a nivel mundial) se tradujeron en un aumento de los precios de los alimentos que no guardan ninguna relación con los costos reales de la producción de esos alimentos.

Este encarecimiento es lo que provoca las actuales hambrunas no sólo en Somalia sino en otras regiones del planeta.

Porque sequías hubo, hay y habrá siempre. Aunque ahora están agravadas gracias al cambio climático producido (en unas pocas décadas y no en milenios, como sucedió siempre) por la codicia de Occidente y su depredación a escala global.

Pero, en el pasado, los países afectados por sequías podían comprar alimentos a precios razonables. Mientras que eso ya no es posible hoy gracias a la "Incivilización" Occidental y a su "fundamentalismo de mercado” que, por medio de la especulación, han encarecido artificialmente dichos alimentos en todo el mundo.

El cuerno de África como lugar estratégico

Sigamos señalando que Somalia es vecina de Djiboutí donde el Mar Rojo (el paso obligado del transporte marítimo entre el Mediterráneo y Asia por el Canal de Suez) se angosta notablemente (tan sólo 20 Km de ancho en el estrecho de Bab el Mandeb).

Por ese motivo es una zona sensible estratégicamente, ya que cualquier país poderoso que se hiciera fuerte allí (por ejemplo China, que ya tiene intereses en la región) , podría controlar el transporte por el Canal de Suez (en especial el petróleo de Oriente Medio hacia Europa y el paso de los barcos de la OTAN hacia Asia) con un mínimo esfuerzo.

Eso explica la frecuente intervención de la "Incivilización Occidental", (encabezada hoy por EE.UU) que no quiere que nadie más que los occidentales controlen esa zona y por ello apuestan por el caos en Somalia.

¿Son piratas los somalíes que atacan a pesqueros ilegales?

Para terminar este breve repaso recordemos que Somalia es un país con 3.000 Km de costas lo que le da, de acuerdo al derecho internacional, la exclusividad de explotar sus recursos pesqueros en su “zona económica exclusiva” (ZEE) que llega a las 200 millas (370 Km) de acuerdo a la Convención del Mar de la ONU. Y el mar de Somalia en su ZEE tiene un área de pesca que equivale a la superficie de dos Españas.

Pero ante la ausencia de un gobierno en Somalia y ante una guerra constante que trajo consigo la desintegración del Estado y de la fuerza de guardacostas nacionales, muchos barcos extranjeros han usado las aguas somalíes como un basurero para verter desechos tóxicos y han saqueado los recursos pesqueros (atún y langosta principalmente) durante dos décadas, a través de la pesca ilegal, aprovechándose de que no existe una autoridad reguladora. Otros barcos operaban con licencias ilegales concedidas por los «señores de la guerra», que en la década de los noventa se disputaban el control del poder político y económico del país, y los derechos de pesca que pagaban esos pesqueros financiaban el mantenimiento del conflicto y el caos (en beneficio de esa pesca ilegal).

Solo en 2005, en las aguas somalíes estaban operando unos 800 pesqueros, según informes de la High Seas Task Force citados por Somali Press Review, mientras que la FAO daba cuenta de 700 embarcaciones. Pero la ganancia que deja la pesca ilegal en Somalia está estimada en 450 millones de dólares anuales —cinco veces el valor de la ayuda humanitaria destinada a ese país—.

Sin embargo, de ese dinero no hay nada para compensar a los pueblos costeros cuyo único sostén hoy es la pesca, luego de las largas sequías que ha sufrido ese país y que llevaron a muchos somalíes a desplazarse hacia las costas.

Entre los países que han estado a la cabeza de la pesca ilegal en la región desde 1991 se encuentran Italia, España, Grecia, Gran Bretaña, Corea del Sur, Japón y Taiwán.

Y aquí es donde aparece otro interés de Occidente en tener una Somalia hundida en la anarquía y sin capacidad de defender sus recursos pesqueros en esa “zona económica exclusiva” para que los barcos (de empresas europeas en su mayoría, Pescanova entre otras) se puedan apropiar de toda esa riqueza, sin dejar ni un dólar al pueblo somalí.

Destaquemos también que para impedir la tragedia, la ONU ha hecho un pedido de 1.000 millones de dólares (de los que sólo se han comprometido 200 millones).
Pero los barcos pesqueros piratas europeos depredan el mar somalí con sus redes de arrastre (el mismo método que destruye el fondo del mar y que causó la desaparición de muchas especies en las costas europeas) y Somalia pierde, como ya se señaló, 450 millones de dólares anuales por este saqueo.

Así queda claro que si no fuera por la Unión Europea principalmente (cuyos gobiernos apoyan con sus fuerzas navales el saqueo del mar somalí) Somalia tendría recursos suficientes para paliar su sequía y no necesitaría de dramáticos e hipócritas llamamientos de auxilio de la ONU.

Porque si Somalia sale del caos provocado por los "incivilizados" occidentales y se organiza como Estado, podrá tener una fuerza naval que defienda los recursos pesqueros de su Zona Económica Exclusiva y eso no le conviene a ningún gobierno europeo y menos al de España.

Probablemente, por ello, la Ministra Chacón quiere dotar con armamento pesado a los pesqueros españoles, para que los somalíes no puedan defenderse de esa rapiña.

La "Incivilización" Occidental en Somalia

Los problemas de Somalia (un pueblo con una cultura y una lengua que perdura desde la época del antiguo Egipto en el 2000 años a.C.) comenzaron mucho antes, en 1541 cuando Portugal, intentando controlar el comercio en el Océano Índico, envió una flota que, con apoyo etíope, arrasó Zeila, Mogadiscio, Berbera y Brava y desarticuló la vida y la economía de Somalia.

Y aunque Portugal no ocupó la región, su flota naval constantemente hostigó a los somalíes impidiendo la reorganización de la población que acabó dividiéndose en dos zonas. El norte, que dependía de Egipto y el sur, que respondía al sultán de Zanzíbar.

Posteriormente, la construcción del Canal de Suez (finalizado en 1867) selló el destino trágico de Somalia. Porque al habilitarse el Canal de Suez, el «Cuerno de África» (el territorio compuesto por los actuales Somalia, Djibouti, Eritrea, y Etiopía) tuvo un nuevo valor estratégico

Egipto había controlado la región hasta 1870 y se retiró en 1884 y los británicos establecieron un protectorado en el norte (Zeila y Berbera) controlado desde la India británica primero y por el Ministerio de Exteriores posteriormente. Luego, desde 1905, por el Ministerio Colonial.

De 1900 a 1920, los británicos se enfrentaron al jeque Mohammed bin Abdullah Hassan, quien organizó un movimiento revolucionario islámico que obtuvo cuatro victorias, entre 1900 y 1904 y hacia el 1920 los ingleses recuperaron el control del territorio, usando la aviación militar por primera vez en África.

Por su parte, Italia se instaló en Aseb (Etiopía) en 1869 y se extendió luego a Eritrea. En 1889 creó un protectorado con Somalia central y después, en compensación por su derrota frente a Etiopía en la Primera Guerra Ítalo-Etíope (y como parte del Tratado de Versalles, por haber estado en el bando vencedor en la Primera Guerra Mundial) Italia obtuvo de "regalo europeo" el litoral sur de Somalia, que conservó hasta 1960.

Señalemos que este "regalo" de los vencedores de la Primera Guerra Mundial a Italia se parece mucho al "regalo" anglo-francés e italiano de la Región del Sudeste de Checoslovaquia a la Alemania Nazi y al "regalo" inglés y americano de más de la mitad de Palestina a los sionistas supervivientes de la SHOAH.

Por su parte, en 1862 Francia se apropió del puerto de Obock, origen del actual Djibouti.

Pero las cosas se complicaron para Somalia bastante antes de la Segunda Guerra Mundial, luego de la Conferencia de Berlín (1884-1885).

Esa conferencia fue convocada por Francia y el Reino Unido y organizada por el Canciller de Alemania, Otto von Bismarck, con el fin de resolver los problemas que planteaba la expansión colonial en África y resolver el reparto de ese contienente a favor de los intereses europeos y sin tener en cuenta de ninguna manera los intereses de los pueblos originarios de la región.

Tras dicha Conferencia, sólo un país africano, Etiopía, conservó el derecho a su independencia. Por su parte, el Congo quedó en calidad de posesión personal del rey Leopoldo II de Bélgica, mientras que Marruecos se hallaba en la práctica bajo ocupación militar de Francia y España. Y, mientras Liberia continuaba funcionando como un estado norteamericano en suelo africano, Somalia quedó bajo “la protección” de los británicos, los franceses y los italianos.

Y aquí es donde comienzan los problemas modernos de los somalíes.

Porque en 1936, los italianos rapiñaron a Etiopía 200.000 kilómetros cuadrados (una superficie equivalente a Inglaterra, Gales y Escocia) al ocupar todo el Ogaden (que después volvió a ser etíope).

Esta es la causa primigenia (potenciada por los posteriores instigaciones de la "Incivilización" Occidental) de la continua violencia etíope contra Somalia y que tuvo su primera expresión concreta en la Guerra de Ogaden (1977-1978), en la que Somalia ocupó inicialmente el Ogaden pero con la victoria final de Etiopía que recuperó dicha región donde, sin embargo, vive una mayoría de pobladores étnicamente somalíes, lo que es causa constante de tensiones.

En esta guerra africana, Etiopía fue apoyada por la ex URSS y Somalia por los americanos.

De allí en más, Somalia no ha podido organizar un poder central por las constantes injerencias de americanos y europeos, apoyando a diversos clanes para mantener la inestabilidad y los conflictos entre el norte y el sur de Somalia.

Es aquí y no en el presunto fundamentalismo de organizaciones musulmanas donde encontramos a los verdaderos responsables directos (Etiopía) e indirectos (los Incivilizados Occidentales) de la tragedia del sur de Somalia (aparte del cambio climático con sus sequías en todo el mundo y la inseguridad alimentaria producida por la codicia de la especulación financiera).

Porque aunque las décadas de ocupación colonial efectiva no fueron muchas, estas ocupaciones y las guerras en la región derivadas en especial de la Guerra Fría, tuvieron consecuencias en todo el Cuerno de África.

Esto fue así porque la incorporación de Eritrea a Etiopía en 1956 y la unificación "manu militari" y sin respetar las realidades e intereses de las etnias locales de la ex Somaliland inglesa y la ex Somalia italiana en 1960 fueron conflictivas y de corta duración y aumentaron las rivalidades regionales.

Esto se debió a las sucesivas intervenciones coloniales y postcoloniales que provocaron hostilidades entre clanes habitualmente pacíficos en una zona que, anteriormente, había tenido fronteras poco definidas, en la que pastores nómadas o seminómadas de Somalia se desplazaban anualmente al Ogaden (en la actual Etiopía) buscando mejores pasturas cuando las áreas costeras sufrían sequías, sin que los somalíes reivindicaran esas tierras como suyas.

Posteriormente, entre 1960 y 1991, la entonces Unión Soviética y Estados Unidos, en el contexto de la Guerra Fría y deseando controlar el Cuerno de África, apoyaron alternativamente a Etiopía y Somalia e instigaron a ambos países convirtiéndolos en víctimas indirectas de esa Guerra Fría.

Aquí también conviene recordar que esta costumbre imperialista de instigar a diversos países para que luchen entre sí, es parecida a la efectuada por Occidente, que llevó a Irak y a Irán a embarcarse en una guerra sangrienta entre 1980 y 1988. Esta guerra provocó alrededor de 700.000 muertos, 2 millones de heridos y 4 millones de desplazados. Además de fomentar dicha guerra, los americanos, los franceses y los ingleses ganaron mucho dinero proveyendo de armas a ambos bandos.

En ese período (1960 a 1991) Muhammad Siad Barre se convirtió en Jefe de Estado por el Partido Socialista Revolucionario Somalí, involucrando a Somalia en la Guerra del Ogaden (mencionada más arriba en la que fue derrotado su país).

Inicialmente se inclinó por los soviéticos obteniendo su apoyo económico hasta 1977. En esa etapa Siad Barre modernizó la economía de Somalia en una línea socialista y hasta aplicó una normativa semejante a la aplicada en Turquía por Kemal Ataturk, adoptando caracteres latinos para sustituir a los caracteres de la lengua somalí y lanzando una gran campaña de alfabetización para imponerla cerrando las escuelas secundarias por un año para que sus alumnos se trasladaran a los poblados para enseñar la nueva grafía.

Pero el enfrentamiento de Somalia con Etiopía por el Ogaden lo alejó de la entonces Unión Soviética -que siguió apoyando a Etiopía- para recostarse en los Estados Unidos, que ignoraron convenientemente su corrupción y sus violaciones a los derechos humanos, vendiéndole entre 1980 y 1989 armas por 200 millones de dólares.

En la misma época el FMI y el Banco Mundial fueron factores fundamentales para desestabilizar a Somalia, porque se devaluó la moneda siguiendo directivas del FMI, se importaron alimentos con la falsa excusa de la ayuda occidental y, al mismo tiempo, el Banco Mundial obligó a la apertura de las importaciones siguiendo la leyes del mercado lo que llevó a la desaparición de los cultivos de subsistencia, de la ganadería tradicional y se tomaron préstamos leoninos asegurando así la dependencia de los bancos occidentales, al tiempo que se reducían los presupuestos de salud y educación.

Y a partir de 1986 las multinacionales petroleras estadounidenses Chevron, Conoco, Amoco y Phillips obtuvieron concesiones por la inmensa mayoría de los campos petrolíferos de Somalia a un punto tal que, luego de la caída de Barre, en 1993, Conoco, la empresa más implicada en Somalia, cedió sus oficinas de Mogadiscio a la embajada estadounidense para facilitar las aventura militar del presidente de EE.UU. de aquel entonces, Clinton, que se detalla más adelante.

Sin embargo, en la década de los ochenta, la entrega de prácticamente todo el país a empresas petroleras estadounidenses provocó el resurgimiento de los clanes de las regiones del norte (la antigua Somalia Británica) y los llevo a reclamar la independencia. La violenta represión de las fuerzas de Siad Barre (con más del 50.000 muertos) resulto infructuosa, siendo derrotado en 1991 y partiendo al exilio muriendo en Nigeria en 1995, mientras el sur de Somalia se hundía en la anarquía debida a las luchas entre los "Señores de la Guerra".

De esta manera Somalia se fragmentó en sus partes originales, en el norte Somaliland, relativamente sin violencia pero sin reconocimiento internacional, y en el sur un territorio sumido en la desorganización desde la derrota de Siad Barre.

El empujón final a esta anarquía en el sur de Somalia no se debe a los musulmanes (como sugieren o afirman muchos "falsimedia" occidentales) sino que los somalíes se lo deben al ex-presidente de Estados Unidos, Bill Clinton.

Clinton, en 1993 ordenó la invasión de más de treinta mil infantes de marina norteamericanos para controlar la estratégica Somalia (cuyos habitantes nada habían hecho a los americanos y mucho antes del ataque a las Torres Gemelas, lo que demuestra la profunda y constante vocación terrorista de los gobiernos americanos). Esta invasión fue disfrazada de operación humanitaria y llamada "Operación Restauración de la Esperanza".

Aquí vemos que esta ingerencia americana fue muy similar a la pomposamente llamada "Operación Libertad Duradera" en Afganistán que fue, en realidad, una invasión en toda regla contra el pueblo afgano (que nada le había hecho a los americanos) y que ha creado un caos similar al de Somalia en ese país asiático.

En la "Operación Restauración de la Esperanza" en Somalia ocurrió un incidente desastroso para las fuerzas estadounidenses que quisieron detener a un líder rebelde en Mogadiscio. Allí los americanos fracasaron de manera espectacular con muchos muertos, heridos y prisioneros y lo sucedido se utilizó para la película La caída del Halcón Negro).

Finalmente los americanos debieron evacuar vergonzosamente Somalia y sólo dejaron un caos mayor que el preexistente a su llegada. Pero, para hacer más difícil la vida de los somalíes en el sur y mantener al país en el caos Estados Unidos bloqueó a la banca Al-Barakka (acusándola de financiar actividades terroristas).

Al-Barakka era la única ayuda para millones de pobladores ya que por su intermedio llegaban al país unos 500 millones de dólares anuales girados por somalíes en el exilio.

Las autoridades de EE.UU., para justificar todas estas tropelías, arguyeron que los responsables de los atentados a las embajadas americanas en Nairobi y en Dar-Es-Salam estarían refugiados en el sur de Somalia, pero es posible que esta información falsa proviniera del lado etíope ya que en Adis Abeba tampoco deseanque Somalia se organice y se recupere, preocupados por las antiguas reivindicaciones somalíes sobre el Ogaden etíope.

Mientras esto ocurría, iba desarrollándose en Somalia un nuevo poder, el de las “Cortes Islámicas” que pese a algunos excesos ultra conservadores eran y son aprobadas por la mayoría de la población ya que (después de derrotar a los Señores de la Guerra y a los Jefes de Clanes que hasta ese momento habían controlado la mitad sur de Somalia) habían logrado pacificar, poner orden y suministrar servicios a una población civil harta de la guerra.

David Seaton, en Mundo Árabe, traducido por Rebelión, escribe este texto que, me parece, explica con sencillez la razón del éxito de las Cortes Islámicas.

Desde los días del Profeta, el Islam ha demostrado su capacidad para crear orden a partir de un caos primitivo.

La ley islámica o sharia es como un «kit portátil de orden político social» listo para desembalarlo e instalarlo rápidamente para establecer con carácter inmediato un sistema de autogestión de justicia, de fácil comprensión y puesta en práctica. La sharia es especialmente eficaz allí donde las lealtades tribales implican que no exista un gobierno de la mayoría que pueda ser considerado equitativo.

Según The Washington Post, los musulmanes de Ruanda, de los que unos eran hutus y otros tutsis, no tomaron parte en el genocidio de 1994 y hutus musulmanes salvaron motu propio vidas de tutsis cristianos. Las ventajas de la sharia en el infierno de Somalia eran evidentes.

Antes de la invasión etíope, los Tribunales Islámicos habían implantado en el país un orden suficiente para que las organizaciones internacionales de ayuda pudieran trabajar. Si se les hubiera prestado apoyo y se hubiera colaborado en sus esfuerzos por organizar en Somalia una cierta realidad que funcionara y en la que se pudiera vivir, ¿acaso los Tribunales Islámicos habrían puesto en peligro esta ayuda con su colaboración con Al Qaeda?

Atacar indiscriminadamente la ley islámica equivale a arrojarla irremediablemente en brazos de la organización terrorista de Bin Laden.

Encontramos aquí otra similitud con otras ingerencias occidentales (soviética y americana) en Oriente Próximo. Porque eso es exactamente lo que hicieron los rusos primero y después los americanos en Afganistán, al perseguir a los musulmanes de manera indiscriminada y favoreciendo el crecimiento de los talibanes como única fuerza capaz de oponerse a los invasores, ganándose el respeto de la población local.

También es lo mismo que hicieron en Irán los británicos y americanos al perseguir a los iraníes laicos como el Pimer Ministro Mosadegh (al que derrocaron para poder disponer de petróleo barato con la complicidad del Sha de Persia) lo que finalmente derivó en el triunfo arrollador de la Revolución Islámica de los Ayatollahs.

Por ello, la famosa Al-Shabab en Somalia es la consecuencia del fundamentalismo de mercado por un lado y del fundamentalismo cristiano anti musulmán por el otro, que han impedido que la autosuficiencia alimentaria de los somalíes y que los enormes recursos pesqueros del mar somalí se convirtieran en fuente de ingresos y herramienta para que Somalia tuviera un gobierno estable (aunque fuera el gobierno de las Cortes Islámicas) al acosar a dichos tribunales islámicos por medio de las tropas de Etiopía y bombardeos estadounidenses hasta desplazarlos como forma de gobierno, y quedando en el terreno como resistencia antiamericana y antietíope sólo el grupo Al-Shabab.

Por su parte, Clara Pulido, en la página web de Sodepaz escribe una nota titulada Somalia: presente incierto, futuro comprometido , que merece ser leída por completo, donde entre otras cosas se afirma:

La historia del último decenio indica que las Cortes surgieron en parte por el vacío de poder derivado de las constantes luchas de facciones.
Entre las causas del declinar de Mogadiscio que determinaron el ascenso de aquéllas están la ausencia casi total de servicios básicos y del ejercicio de la ley en zonas controladas por los Señores de la Guerra, de un lado y, del otro, la aparición de nuevas elites de hombres de negocios interesados en algún tipo de orden que impusiese un marco regulador a su quehacer económico.

Las cortes comenzaron a ser vistas, de manera gradual, pero creciente, como una de las pocas fuentes de gobierno, o al menos de orden, en el sur de Somalia.

Tras derrotar a los Señores de la Guerra en junio de 2006, las Cortes confirieron cierto orden de facto a Mogadiscio, y esto les atrajo, en efecto, el apoyo de residentes que habían sufrido los años de caos desde la caída de Siad Barre.
Más que en la dimensión religiosa, su relativa aceptación por los somalíes radicó, en el agotamiento de la población ante la situación prevaleciente.
Sin embargo la creciente introducción de prohibiciones (impuestas al disfrute del fútbol, el cine, la música, etc.) aparejó el disgusto de una población que ha practicado históricamente el Islam moderado.

Un serio problema fue la proscripción, en noviembre de 2006, del khat (El khat es un estimulante vegetal que se masca, usado tradicionalmente en Yemen, Etiopía, Somalia y otros países árabes vecinos) -cuyo consumo está muy generalizado- motivo de protestas en varias ciudades.

Sin embargo, ese disgusto no significó un deseo por parte de los somalíes de expulsar a las Cortes Islámicas y de volver al caos y a la violencia previos.

Hoy, el interés de la Casa Blanca por Somalia (y por sus comprobadas riquezas en la costa y presuntas riquezas en el subsuelo somalí) es la respuesta americana a la presencia de China en Kenia, Etiopia y sobre todo en Sudán, donde los chinos han realizado inversiones multimillonarias para sacar el crudo a través del Mar Rojo.

Y el conflicto y genocidio de Darfur y la violencia en el sur de Somalia son la consecuencia de la lucha por los recursos energéticos sudaneses.

La reciente independencia de Sudán del Sur (que tiene un tufo muy parecido a Kosovo) y que ha sido saludada a bombo y platillo por la Incivilización Occidental está motivada porque en dicho "Estado recién fabricado" se encuentran el 75 % de las reservas de todo el Sudán. Pero entre poco y nada les queda a los habitantes de Darfur de los 500.000 barriles de petróleo diarios (se espera que en el 2015 sean 2 millones diarios).

Aquí encontramos una vez mas analogías entre las actividades criminales de Occidente en los países que no puede controlar y lo que está sucediendo en Somalia. Porque tal como hicieron las Potencias Europeas en el siglo XIX, en la región de los Balcanes (de donde sale la palabra Balcanización que significa la división generalmente violenta y artificial por potencias extrarregionales de los territorios de los países que integran una región) parte de la estrategia occidental en Somalía es "balcanizar definitivamente a la Somalia histórica, fraccionándola en tres estados enfrentados entre sí.

Por un lado se afianzaría a la República de Somalilandia (que aunque no tiene reconocimiento internacional, cuenta desde la década de los noventa con gobierno, instituciones y moneda propia).

Por tro lado, entre Somalilandia y el Sur de Somalia, Occidente apoyaría la "fabricación" de Puntlandia que desde 1998 es un protoestado separatista semiautónomo.

Por fin y en el sur permanecería Somalia como un Estado víctima del tribalismo y de frecuentes agresiones desde Kenia y Etiopía.

Esta "balcanización" de Somalia, promovida por la "Incivilización" en África Oriental ya ha mostrado su eficacia en la "fabricación" de Sudán del Sur y se está buscando balcanizar también a Libia, creando un nuevo estado en la zona más rica en yacimientos e instalaciones petrolíferas del Este de Libia, con capital en Bengazi.

Por su parte, Glen Ford, en Global Research, traducido para Rebelión por Jesús María y Mariola Garcia Pedrajas, escribe el siguiente texto: La guerra instigada por EEUU provoca muertes masivas en Somalia

La política exterior norteamericana es la causa directa de la crisis humanitaria en Somalia – la peor de toda África, de acuerdo a los funcionarios de la ONU.- Por este motivo, hasta hace poco, los medios de masas corporativos de EEUU decían poco o nada sobre los cientos de miles de somalíes – ya son cerca de medio millón – que se enfrentan a la muerte por hambre o enfermedad, a causa de una guerra instigada y facilitada por Washington. Los medios de masas corporativos, de manera sistemática, evitan y, por lo tanto, encubren las noticias que contradicen el mito desarrollado por los norteamericanos: que los EEUU quieren hacer el bien en el mundo, y que sólo hacen el mal por equivocación.

El daño terrible infligido a Somalia fue absolutamente premeditado, parte integral de los planes norteamericanos de presentar el falaz argumento de “la guerra contra el terror” a África, como una tapadera para dominar el continente y su riqueza.

Desde el mismo momento del final formal de la colonización europea de África, la política de EEUU ha sido extender el caos en aquellos lugares donde Washington ha fracasado en la imposición de sus propios hombres fuertes.

Cuando grupos de musulmanes a primeros de 2006 derrotaron a los señores de la guerra de Somalia – un país que es musulmán en un 99% - un atisbo de paz y, al menos, una esperanza para el futuro enraizó en el país.
En todos los aspectos, la vida estaba volviendo a ser “normal” para un pueblo que sólo había conocido enfrentamientos brutales desde 1991.

Una paz de este tipo era inaceptable para la administración Bush, que incitó a una histeria masiva en los Estados Unidos, alertando de que Al Qaida estaba estableciendo una base en Somalia, y urgiendo al régimen de la vecina Etiopia, histórico rival de Somalia, a atacarla.

“La política de EEUU ha sido extender el caos en aquellos lugares donde Washington ha fracasado en la imposición de sus propios hombres fuertes.”

Los norteamericanos trabajaron codo con codo con los invasores etíopes, en todos los aspectos militares de la invasión, mientras que los aviones de EEUU repetidamente provocaban el terror desde el cielo.
Una vez que los etíopes se habían asentado a sí mismos y al gobierno títere somalí en la capital, Mogadiscio, los norteamericanos enviaron a otro de sus agentes en la región, el ejército de Uganda, para constituir la mayoría de las “fuerzas pacificadoras” en Somalia.
La resistencia somalí a la invasión etiope considera a estas “fuerzas de paz” africanas en Mogadiscio como agentes de EEUU – y, con respecto al ejército ugandés, están en lo cierto.–

Si hubo alguna vez una fórmula para generar una guerra sangrienta y prolongada en Somalia, esa es la ocupación etiope, que está unificando a diversos elementos de la población en un frente de resistencia común.
Esta guerra desestabilizará también a la propia Etiopia, que es, en un tercio de su población, musulmana, y el hogar de muchos de los que se oponen al régimen dictatorial de Adis Abeba. “Si el gobierno de los EEUU estaba buscando un plan para asesinar a cientos de miles de africanos, lo ha encontrado.” Esta vez, de todos modos, al igual que en Irak, Washington ha creado más caos del que puede manejar.

Los norteamericanos, al igual que los europeos antes que ellos, sólo traen la paz de los muertos.

Y esta "paz de los cementerios" no ha sido causada por las Cortes Islámicas ni por Al-Shabab ni por los propios somalíes.

Las hambrunas no son el problema de Somalia.

El problema de Somalia es la "Incivilización" Occidental y su codicia.


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