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Sobre el comienzo de la Creación

Capítulo de El secreto de los secretos

04/08/2011 - Autor: Sheikh Abdelkader al-Yilani - Fuente: Webislam
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El origen.
El origen.

Quiera Allah acordarte éxito en actos que Le complazcan y encuentren Su aprobación. Piensa, graba en tu mente y comprende lo que digo. Allah El Más Elevado creó primeramente a partir de la divina luz de Su propia Belleza, la luz de Muhammad (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él). Así Lo declara en la divina tradición proveniente desde El, relatada por el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él): Yo hé creado el alma de Muhammad desde la luz de Mi Manifestación (`wajh).

Esto es enunciado por nuestro Maestro el Mensajero de Allah (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) en sus palabras: `Allah creó primeramente mi alma. El la creó inicialmente como una divina luz, `Allah creó al principio la Pluma, `Allah creó en el comienzo el Intelecto, Lo que se significa por todo cuanto es mencionado como primeramente creado, es la creación de la verdad de Muhammad, la realidad oculta de Muhammad (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él). El es también como su Señor designado por muchos bellos nombres. Se le llama `Nur, la Divina Luz, porque él fue‚ purificado de la obscuridad escondida debajo del atributo de la fuerza y la ira (`jalal) de Allah. Allah El Más Elevado dice en Su Sagrado Corán:

`Ha llegado hasta vosotros, desde Allah, una luz y un Libro descifrable. (Sura Al-Maidah, 5:15)

El es denominado el Intelecto Total (`aql al-kull) ya que lo vio y lo comprendió todo. Se le llama la Pluma (al-qalam) porque esparció sabiduría y conocimiento, y volcó saber dentro del reino de las letras. El alma de Muhammad (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), es la esencia de todos los seres, el comienzo y la realidad del universo. El así lo indica, con estas palabras: `Yo soy desde Allah y los creyentes son desde mi. Allah El Más Elevado creó todas las almas a partir de su alma en el reino de los seres primeramente creados, en la mejor de las formas. `Muhammad es el nombre de toda la humanidad dentro del reino de las almas (` lam al-arw h). El es la fuente, el hogar de todo y cada cosa.

Cuatro mil años después de la creación de la luz de Muhammad, Allah creó el Trono Celestial (`arsh) a partir de la luz del ojo de Muhammad. El creó el resto de la creación a partir del Trono Celeste.

Luego envió las almas a descender hasta los más bajos niveles de la creación, hasta el reino de este mundo material, hasta los dominios de la materia y nuestros cuerpos. `Entonces Nosotros hicimos que descendiese hasta lo más bajo de lo bajo, (Sura Al-Tin, 95:5).

El envió esa luz desde donde fuera creada, el Ultimo Reino -que es el reino de la manifestación de la Esencia de Allah, de la unidad, del ser absoluto- hasta el dominio de los divinos Nombres, la manifestación de los atributos divinos, el reino de la inteligencia causal del Alma Total. En ese ámbito El vistió las almas con ropajes de luz. Estas almas son denominadas `almas-sultan. Cubiertas con vestiduras de luz, ellas descendieron al reino de los ángeles. Allí El las cubrió con las brillantes indumentarias de los ángeles y allí fueron llamadas `almas espirituales. Luego El causó que bajasen hasta el mundo de la materia, de agua y fuego, tierra y éter; y se convirtieron en almas humanas. Entonces, utilizando los materiales de este mundo, El creó los cuerpos de carne.

`Nosotros te creamos de ella la tierra, a ella Nosotros te retornaremos, y desde ella te originaremos una segunda vez. (Sura Ta-Ha, 20:55)

Después de estas etapas, Allah ordenó a las almas que ingresaran dentro de sus cuerpos, y por Su voluntad ellas entraron. `Así cuando Yo le hice a él completo y exhalé dentro de él Mi Alma ... (Sura Sad, 38:72)

Llegó una época en que estas almas comenzaron a unirse ellas mismas a la carne y olvidaron su origen y su solemne convenio. No recordaron que cuando Allah las creó en el reino de las almas, El les preguntó: `Acaso no soy Yo vuestro Señor?, ellas habían contestado `¡Sin duda! Olvidaron su promesa, y cómo habían sido creadas, olvidaron la ruta de regreso a su hogar; pero Allah es misericordioso, la fuente de toda ayuda y seguridad para Su creación. El había tenido piedad de ellas, as¡ pues El les entregó sus divinos libros y mensajeros con el propósito de recordarles su origen.

`Y ciertamente Nosotros enviamos a Moisés con Nuestros mensajes diciendo: Conduce a tu gente desde la obscuridad hasta la luz, y recuérdales de los días de Allah ... (Sura Ibrahim 14:5)

Es decir, `Recordar a las almas los días cuando ellas estaban en unión con Allah. A este mundo vinieron muchos mensajeros, cumplieron con sus deberes, y desaparecieron. Todo ello fue con el propósito de traer el mensaje a los hombres y despertar a las gentes a sus responsabilidades. Pero en el decurso del tiempo se han hecho cada vez menos las personas que lo recuerdan a El, que se vuelven hacia El, los que desean regresar a su origen divino; son más escasos los individuos que ya han llegado a su a su fuente y desaparecieron.

Los profetas continuaron viniendo y el divino mensaje continuó hasta que apareció el gran espíritu de Muhammad (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), el último de los mensajeros que salvaron a los pueblos del desvío. Allah El Más Elevado lo envió para abrir los ojos de los corazones de los irreflexivos. Su propósito fué‚ despertarlos del sueño de la inconsciencia y unirlos con la Eterna Belleza, con la Causa, con la Esencia de Allah. En Su Sagrado Corán, Allah dice:

`Dí: Este es mi sendero. Yo llamo a Allah con la certeza de la visión interior - Yo, y aquellos que me siguen … (Sura Yusuf, 12:108)

para señalar el camino de nuestro Maestro, el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él). El Mensajero de Allah, para indicarnos nuestra meta, nos dice: `Mis compañeros son como las estrellas en el cielo. Si tú sigues a cualquiera de ellos, encontrarás el verdadero sendero.

Esta intuición se inicia en el ojo del alma. Este ojo se abre en el corazón del corazón de aquellos que son cercanos a Allah, los que son amigos de Allah. De todas las ciencias del mundo material no hay ninguna que se halle orientada para entregarnos este espontáneo discernimiento: es menester un saber que emana desde los ámbitos escondidos, una penetrante visión que nos inunda desde la consciencia divina: `... a quien Nosotros hemos enseñado el conocimiento que proviene desde Nuestra Divina Presencia. (Sura Al-Kahf, 18:65).

Lo que es preciso para el hombre es encontrar aquellos que poseen esta intuición, cuyos ojos del corazón están abiertos, y ser inspirado por ellos. Un maestro tal, que inculque dentro de uno el conocimiento, ha de estar cercano a Allah y ser capaz de ver dentro del Ultimo Dominio.

Oh hijos de Adán, hermanos y hermanas, despierten, arrepiéntanse, ya que a través del arrepentimiento estarán pidiendo a su Señor, Su sabiduría. Hagan un esfuerzo e inténtenlo! Allah les ordena:

`Y apresúrate al perdón de tu Señor y a un Jardín tan amplio como los cielos y la tierra, que se encuentra preparado para los virtuosos quienes temen y aman a Allah: `Aquellos que son caritativos tanto en la prosperidad como en la adversidad y aquellos quienes refrenan su ira y perdonan a los hombres. Y Allah ama los hacedores del bien a otros. (Sura AlImran, 3:133-34).

Entren en el sendero, únanse a la caravana espiritual para regresar a su Señor. Muy pronto el camino se tornará impracticable, y no quedará ningún compañero de viaje. Nosotros no hemos llegado a este tosco y ruinoso mundo para descansar; no fuimos enviados aquí para comer, beber y defecar. El espíritu de nuestro Maestro, el Profeta de Allah, (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), les está observando. El se conduele al ver vuestra condición. El sabía lo que sobrevendría cuando dijo: `Mi dolor es por mi amado pueblo, los que vendrán en los tiempos postreros.

Cualquier cosa que nos llegue, lo hace de una de dos formas, ya sea evidente, o bien oculta: evidente, bajo la forma de los preceptos de la religión, oculta en la forma de sabiduría. Allah El Más Elevado nos ordena transformar en armonioso nuestro ser exterior mediante la adhesión a los preceptos religiosos, y poner nuestro ser interior en orden a través de la adquisición de la sabiduría. Cuando el ser exterior y el ser interior se funden en uno solo, y la sabiduría se une con la religión, alcanzamos el nivel de la verdad, como el árbol frutal, que primeramente produce las hojas, luego los retoños, y después las flores que se convierten en fruto.

`El ha hecho que los dos océanos fluyan libremente – se encuentran el uno con el otro: Entre ellos hay una barrera por encima de la cual no pueden pasar. (Sura Al-Rahman, 55:20).

Los dos han de unificarse. La verdad no puede ser obtenida solamente a través del conocimiento tangible de los sentidos, del universo material. Por esa ruta es imposible alcanzar la meta, que es el origen, la Esencia. La verdadera adoración precisa de ambas, la religión y la sabiduría. Allah el Más Elevado dice, sobre la adoración:

`A jinns y hombres Yo no les he creado exceptuados de adorarme a Mi. (Sura Al-Dhariyat, 51:36).

En otras palabras, `ellos son creados de modo que puedan conocerme a Mí. Cuando no se lo conoce a El cómo puede uno verdaderamente alabarlo a El, solicitar Su ayuda y servirlo a El?

La sabiduría que uno necesita a fin de conocerlo El, puede lograrse solamente levantando la negra cortina que cubre el espejo de nuestro corazón, limpiándolo hasta hacerlo brillar. Entonces los ocultos tesoros de la belleza divina pueden comenzar a reflejarse en el secreto del espejo del corazón.

Allah El Más Elevado, hablando a través de Su amado Profeta (Que la paz y las Bendiciones de Allah sean con él), dice: `Yo era un tesoro escondido, Yo dispuse ser conocido, por lo tanto Yo cree‚ la Creación. En consecuencia el propósito divino, en la creación del hombre es que ‚este adquiera sabiduría, para conocer a su Señor.

Hay dos niveles de sabiduría divina. Uno es el conocimiento de los atributos de Allah, y el otro el de la Esencia de Allah. Al adentrarse en los atributos de Allah, el hombre material saborea tanto este mundo como el del más allá. Pero la sabiduría que nos lleva al conocimiento de la Esencia de Allah se halla en el espíritu santo, en el hombre que posee el saber de los misterios del más allá . La confirmación de esto la hace Allah, al decir: `... y Nosotros lo fortalecimos a él Jesús, con el espíritu santo ... (Sura Al-Baqarah, 2:87). Los que conocen la Esencia de Allah encuentran este poder a través del espíritu santo que a ellos les ha sido dado.

Ambos niveles son obtenidos mediante una sabiduría que debe tener dos aspectos: la sabiduría espiritual interna, y el conocimiento exterior de las cosas manifestadas. Para lograr el bien, estamos en necesidad de ambas. El Profeta de Allah (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con El), los explicadas¡: `El conocimiento se localiza en dos partes. Una es la lengua del hombre, que constituye una prueba de la existencia de Allah. La otra se halla en el corazón del hombre. Esto es lo necesario para la realización de nuestras esperanzas.

El hombre necesita primeramente el conocimiento religioso. Esta es la educación en la cual uno recibe enseñanza de las manifestaciones exteriores de la Esencia de Allah, reflejada en este mundo de atributos y de nombres.

Después que uno ha obtenido destreza en esto, es el turno de la educación interior en los secretos mediante los cuales uno se adentra en los reinos de la sabiduría divina y llega a conocer la verdad. En la primera etapa uno debe dejar de lado todo cuanto no está de acuerdo con los preceptos religiosos. De hecho, las equivocaciones - los errores en buena conducta y carácter - han de ser eliminados, como los Sufíes requieren.

Para lograr eso uno ha de practicar realizando cosas en contra de los deseos de nuestro propio ego, actos que son difíciles de aceptar por los deseos de la carne.

Pero al ejecutar estos esfuerzos uno ha de estar atento, de modo que no sean hechos para que otros los vean o se hable acerca de ellos. Se deben hacer estas cosas por consideración de Allah, buscando únicamente Su complacencia. Allah dice:

` ... así el que alberga la esperanza de encontrar a su Señor, que haga acciones rectas y que no asocie a nadie en el servicio de su Señor. (Sura Al-Kahf, 18:110).

El dominio descripto como el reino de la sabiduría es el primeramente-creado Reino Final. Ese reino es el origen, el hogar al cual uno aspira a regresar. Allí es donde fue creado el espíritu santo. Lo que se quiere significar por el espíritu santo es el espíritu humano. Este fue creado en la mejor de las formas.

La verdad ha sido implantada en el centro del corazón como la propiedad de Allah, confiada a usted para su salvaguardia. Se hace manifiesta con el verdadero arrepentimiento y con el honesto esfuerzo de aprender la religión. Su belleza fulgura en la superficie cuando uno recuerda continuamente a Allah, repitiendo la Confesión de la Unidad: la illaha illa Llah "No hay dios sino Allah". En la primera etapa uno dice la Confesión de la Unidad con su lengua: luego cuando el corazón cobra vida, uno la recita internamente con el corazón.

Los Sufíes se refieren a los estados espirituales por el nombre de `tifl , "bebé" , porque ese bebé nace y es nutrido en el corazón, y allí crece. El corazón, como una madre, da nacimiento, amamanta, alimenta, y sustenta al hijo del corazón. Así como se imparten las ciencias mundanas a los niños, el hijo del corazón recibe la enseñanza de la sabiduría interior. Como un niño común, todavía no sucio por los pecados mundanos, el hijo del corazón es puro, libre de negligencia, egoísmo y duda.

En un niño la pureza toma a menudo la apariencia de belleza física; en el mundo de los sueños, la pureza del hijo del corazón aparece con la forma de los ángeles. Uno tiene la esperanza de entrar al Paraíso como una recompensa por las buenas acciones, pero los dones del Paraíso vienen aquí a través de las manos del hijo del corazón.

`En Jardines de beatitud... en rededor de los cuales los escoltan jóvenes, cuya edad jamás se alterará. (Sura Al-Waqiah, 56:12-17).

`Y alrededor de ellos se mueven muchachos de su progenie, como si fuesen perlas escondidas. (Sura Al-Tur, 52:24).

Estos son los hijos del corazón, los estados inspirados de los Sufíes, llamados "niños" , debido a su belleza y pureza. Sin embargo ellos son estas cualidades personificadas en la carne, en la forma de seres humanos. Debido a su dulce y gentil naturaleza ellos son los niños del corazón. No obstante, el niño es el verdadero hombre quien es capaz de cambiar la apariencia de la creación porque está conectado con el Creador. El es el auténtico representante de la humanidad. De acuerdo a ‚él, no existe la materia, ni tampoco él mismo se considera materia. No hay velo, no hay obstáculo, entre su ser y la Esencia de Allah.

Nuestro Maestro el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), explica este estado: `Yo existo, durante un lapso de tiempo, con Allah. En ese momento, nada puede interponerse entre nosotros, ni siquiera el ángel más cercano a El, como tampoco un profeta. Este "profeta" que no puede colocarse entre nuestro Maestro (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él) y Allah, es la existencia material, temporal, del Profeta mismo (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él). El ángel más cercano a Allah es la divina Luz de Muhammad (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), la primera creación. En ese estado inspirado él se halla tan vecino a su Señor que ni su existencia material, ni siquiera su alma, pueden colocarse entre ellos. El Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), describe esa iluminada condición, diciendo: `Existe un Paraíso de Allah en el que no hay palacios, ni jardines, ni ríos de miel y leche, un paraíso donde uno contempla solamente la mirada divina.

Allah confirma esto: "Algunos rostros en ese día serán brillantes, mirando a su Señor" (Sura Al-Qiyamah, 75:22-23), y el Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con ‚él) dice: `En ese día ustedes verán a su Señor tan claramente como la luna llena.

Pero este es un nivel tal, que si se aproximase a él algún ser creado -aún un ángel- su ser material ardería hasta las cenizas. Allah habla a través de Su Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él): Si Yo apartase los velos de Mi atributo de Poder, por solamente una fisura, todo se quemaría, hasta donde Mi ojo puede alcanzar a ver.

El arcángel Gabriel (Quiera Allah ser complacido con él), quien acompañó en su Ascensión al séptimo cielo al Profeta (Que la Paz y las Bendiciones de Allah sean con él), aseveró que si hubiese dado un paso más, se habría visto inflamado en llamas.

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