webislam

Sabado 7 Diciembre 2019 | As-Sabat 09 Rabi al-Zani 1441
737 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=20128

La jubilación forzosa de los verdugos

La Carta Magna de Marruecos quiere zanjar definitivamente la práctica de la tortura

30/07/2011 - Autor: Omar García Bermúdez - Fuente: Webislam
  • 25me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Los marroquíes reciben el nuevo texto constitucional con esperanza. (Foto del autor)
Los marroquíes reciben el nuevo texto constitucional con esperanza (Foto del autor)

Sin duda que no nos alegraremos del final de Guantánamo hasta que no abandone ese rincón del horror el último prisionero. Pero mientras tanto podemos aplaudir, con todas las precauciones, cada uno de los pasos que se den en esa dirección. Cuando a Simón Bolivar le apremiaban desde Europa para que cesaran las hostilidades en su proyecto panamericanista y se consolidara el orden político, respondía: “Déjennos tener nuestra Edad Media”.

Los tránsitos necesitan sus tiempos. Por muy deseable que sea lo contrario, es decir, la inmediatez, pasar de un estado en que sus habitantes sean súbditos a que estos se conviertan en ciudadanos conlleva un proceso de transición inevitable que será más o menos veloz en función de muchas variantes.

Nadie niega que en un régimen dictatorial en el que se ha practicado la tortura han cuajado unas estructuras siniestras policiales y políticas de lenta disolución. El hombre uniformado que hasta ayer encarcelaba a un detenido en una celda sin constancia documental y ejecutaba sobre él el castigo físico que, a su juicio, merecía su supuesto delito, no es capaz de repente, porque lo promulgue una ley, de empezar a tratar con corrección al detenido, leerle sus derechos o facilitarle defensa de oficio antes, si quiera, de preguntarle por su nombre. Para llegar a ese dulce momento en que las personas detenidas –incluso las imputadas- son inocentes hasta que no se demuestre lo contrario, y las penas y el control de las mismas sean prerrogativa de un poder judicial independiente que se limita a interpretar la voluntad del legislador, hace falta una transición similar a esa por la que han pasado todas las potencias occidentales que se enorgullecen hoy de contar con un sistema legal garante de derechos y libertades.

Cabe que la promulgación de la nueva constitución marroquí sea el principio del final de un sistema basado en la imposición del pensamiento único. Cabe también que no; pero de momento existe un texto con fuerza de ley y superior en rango a todas las normas de la nación que, entre otras cosas, ya no declara la sacralidad del mandatario y prohíbe expresamente la tortura.

No hay que alejar geográfica ni temporalmente demasiado el pensamiento para recordar naciones y regímenes de Occidente en los que el mandatario debía su posición a la “gracia de Dios” o el maltrato policial era la moneda de cambio habitual frente al opositor. Todos los pueblos han necesitado su tiempo, a veces demasiado largo, para hacer que el gobernante dejara de responder de sus obras ante el dios que lo había nombrado y pasara a hacerlo ante los hombres que lo habían elegido. Y todavía hoy en Occidente quedan instituciones de poder que no han sido nombradas por el pueblo y que, sin embargo, supuestamente, no basan su titularidad en el designio divino.

Los del norte, los que somos parte de la civilización occidental no podemos caer en la hipocresía de sentirnos superiores ni mejores que aquellos que se encuentran en el camino correcto para la erradicación de la tortura. Hasta hace muy poco la civilización de la que formamos parte ha cometido toda clase de genocidios políticos, raciales y religiosos, ha expulsado a sus opositores y ha fusilado o ha hecho desaparecer a quienes alzaban la voz en su contra. Y lamentablemente acreditadas organizaciones internacionales constatan todavía torturas en nuestras cárceles y comisarías más modernas. Es verdad que no son prácticas generalizadas y que la fiscalía actúa de oficio contra los autores cuando sus atrocidades son del conocimiento de la justicia. Pero es verdad también que nuestro recientísimo historial de barbarie y violación (pensemos en el colonialismo, el nazismo, los balcanes...) debe hacernos condescendientes con los regímenes y sistemas que están haciendo todo lo posible por hacer valer en su territorio un sistema garante de libertades que reconozca verdaderamente la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

En Marruecos las cosas no “van” todavía como “deben ir”. Las organizaciones internacionales que velan por el respeto a los derechos humanos han hecho públicos recientes informes en los que se constata que la tortura sigue presente y que individuos dotados de cierta autoridad la practican impunemente en prisiones clandestinas. Así las cosas, desde luego que no estamos todavía ante circunstancias que inviten a una celebración.

Sin embargo, podemos pensar que las cosas están cambiando al otro lado del Estrecho. Acontecimientos muy recientes (creciente descontento en la oposición local, graves revueltas o revoluciones en países del entorno, publicidad de violaciones de derechos en la red, exigencia de cambios por parte de la Unión Europea...) han llevado al gobierno marroquí a promulgar y someter a referéndum una carta magna que prohíbe la tortura, garantiza la libertad de credo, la de prensa y la de asociación, entre otras. Puede que sólo haya sido una inyección de botox, una engañifa articulada para rebajar la tensión social. Pero... ¿y si, verdaderamente, existe una voluntad de cambio, un deseo de constituirse ciertamente en un estado de derechos?

Tenemos que estar muy atentos a lo que suceda en Marruecos en los próximos meses. Serán los jueces, con el necesario apoyo del sistema, los que con el nuevo texto legal se propongan no dejar impunes ninguna de las violaciones a los derechos fundamentales de las que tengan constancia. Si las denuncias de torturas de sobreseen o se archivan sin la debida instrucción tendremos de nuevo motivos para la desesperanza y la frustración. Pero si los torturadores empiezan a percibir que las causas contra ellos terminan en firmes, ejemplares y disuasorias condenas, entonces habrá motivos para la esperanza y para el aplauso. Que sea así. Insha Allàh. De los jueces depende. Ellos tienen la gran responsabilidad. Con la nueva constitución en la mano no hay ya excusa para inhibirse. Daremos cuenta de sus acciones. Estaremos muy vigilantes; entusiasta y esperanzadamente vigilantes.

Anuncios



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/62133-la_jubilacion_forzosa_de_los_verdugos.html