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Utoya: destino de la islamofobia

¿Es la islamofobia una venda en los ojos de la sociedad occidental?

28/07/2011 - Autor: Iman Baraka - Fuente: Webislam
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Momumento improvisado por las víctimas del tiroteo en Utvika, frente a la isla de Utoya. (Efe).
Momumento improvisado por las víctimas del tiroteo en Utvika, frente a la isla de Utoya (Efe)

Como musulmana quisiera en primer lugar dedicar un emocionado recuerdo a las víctimas de los dos brutales atentados de Oslo y Utoya, y trasladar mi más sincero y sentido pésame a sus familias y a toda la sociedad noruega. Los musulmanes españoles compartimos su dolor y les acompañamos con nuestras oraciones.

Uno empieza odiando a los musulmanes y termina matando a noruegos progresistas. Tomen nota en Europa los líderes políticos

Los musulmanes estamos verdaderamente entristecidos con lo ocurrido. El autor de los disparos, el que colocó la bomba, defendía la expulsión y exterminio de los musulmanes europeos, de los musulmanes que viven en Europa. Nos apuntaba a nosotros, disparaba contra nosotros, pero han caído en nuestro lugar miembros del gobierno noruego y jóvenes idealistas que luchaban por un mundo mejor. Es la terrible consecuencia del odio ciego que agita nuestras sociedades. Uno empieza odiando a los musulmanes y termina matando a noruegos progresistas. Tomen nota en Europa los líderes políticos y recuerden nuestra historia reciente, esto es un déjà vu: vuelve el nazismo, el fascismo que comenzó exterminando judíos pero que amplió su espiral de odio hasta provocar, solamente en el continente europeo, 40 millones de víctimas.

¿Quiere saber la ciudadanía europea a dónde les llevará su odio (a los musulmanes, inmigrantes…)? Miren a Utoya, Auswitz, Srbrenica… La muerte violenta, el exterminio, es el único destino posible para un país que, fomentando el patriotismo excluyente, aspira a construirse con una sola raza, una única religión, una cultura homogénea.

El autor de los atentados era un ciudadano "normal y corriente", a pesar de sus comentarios extremos y xenófobos contra los inmigrantes y musulmanes. No estaba considerado como peligroso, porque solamente los musulmanes somos terroristas gracias a un tal Bin Laden que se convirtió, hasta el final de sus días y gracias al fundamentalismo, en efectivo y gratuito agente para los neocon y los sionistas. ¿Acaso lo dudan? ¿A quién si no tendríamos que agradecer la universal demonización del Islam y los musulmanes tras el 11S? Algunos incluso parecen haber lamentado que los atentados de Noruega no fueran cometidos por islamistas porque esto hubiera proporcionado nuevos argumentos para los ataques, calumnias y difamación que, a pesar de su gravedad, jueces o tribunales siguen sin considerar delito.

Los musulmanes nos hemos convertido en un blanco fácil como hemos vuelto a comprobar tras estos terribles atentados. El New York Times no dudó en informar sobre la autoría islamista del ataque, atribuyéndola a un grupo yihaidista llamado Ansar Alyihad Al’alalmi, basándose en una dudosa reivindicación realizada a través de Internet y sin esperar a los resultados de las primeras investigaciones realizadas por policías y miembros de los servicios secretos noruegos. Incluso posteriormente, cuando ya se reconocía como noruego al autor de ambos atentados, varios medios especulaban acerca de su “verdadero origen”, levantando de nuevo sospechas sobre los inmigrantes, algo que solamente pudo ser cortado de raíz con la intervención de los responsables policiales sobre la autoría del atentado: “Anders Behring… étnicamente (sic) noruego… rubio y con ojos azules”.

Ciertamente los musulmanes cometemos errores. No todos los que son calificados como musulmanes cumplen con los preceptos y valores islámicos, los hay terroristas, delincuentes, maltratadores, traficantes, violadores… pero nada de ello explica la vigorosa y creciente islamofobia en las sociedades europeas. Faltan estudios sobre el origen y desarrollo de la reciente islamofobia, pero por lo pronto preguntémonos: Cui prodest? (¿Quién se beneficia?)

La islamofobia: venda en los ojos

Para nuestra sorpresa descubrimos que la islamofobia es la venda puesta en los ojos de la sociedad occidental para invisibilizar alianzas geoestratégicas o económicas indignas e inmorales. El opio suministrado al pueblo para adormecerlo y evitar así su crítica y resistencia frente al expolio económico y de derechos sociales que estamos sufriendo.

Pongamos varios ejemplos. Qué mejor escudo defensivo para el Israel sionista que una sociedad europea islamófoba. Si odiamos a los moros, qué contentos estaremos con un país que los extermina, ocupa sus territorios y reduce sus viviendas a escombros. En este sentido no puedo por menos que aconsejar el interesante artículo “Noruega e Israel”, antes de que nos atrevamos a promover, defender o difundir el boicot a los productos israelíes, tal y como hicieron los jóvenes noruegos antes de ser ejecutados.

Por otra parte, mientras sean moros, qué nos importan los dos millones de muertos y los miles de desplazados y exiliados por la guerra en Iraq, la asfixia de la democracia afgana, el expolio y matanzas contra los palestinos, la falta de libertad y democracia en los países ribereños del Mediterráneo sur, la situación de los chechenos o la minoría uigur en China, la masacre contra la población siria, los regímenes despóticos que denominamos eufemísticamente petromonarquías, la errónea guerra en Libia, el hambre que azota actualmente a Somalia… Ni siquiera importó demasiado en las cancillerías europeas la matanza de Srebrenica, en la que más de 8000 varones musulmanes fueron salvajemente asesinados por los serbios tras la cobarde y abyecta retirada de los cascos azules holandeses, lo que dejó "étnicamente limpia" la ciudad y posibilitó el establecimiento de la actual república serbia en Bosnia.

Podemos acercarnos más y conocer otros triunfos de la islamofobia en una pequeña ciudad como Vitoria-Gasteiz. Extrema derecha, políticos cobardes y una de decena de matones han conseguido paralizar el proyecto de nueva mezquita, a pesar de contar con autorización para su apertura. Los viles ataques contra la lonja donde debía instalarse la mezquita, en cuyo interior grupos contrarios a la mezquita lanzaron trozos de carne de cerdo han culminado con unas pintadas racistas y neonazis. ¿Y qué hace la sociedad vitoriana e instituciones frente a la diana y la esvástica? ¿Defender la libertad religiosa y de culto de los contribuyentes y ciudadanos vitorianos establecida en la Constitución española? Ni pensarlo, los musulmanes son intocables, manchan, y como bien sabe la extrema derecha, por encima de la ley están los votos. Así que la sociedad vitoriana ha comenzado a retroceder frente a la esvástica y la diana que tan claramente han escrito en las paredes de la lonja la extrema derecha y la islamofobia.

En esta ciudad que será Green Capital europea de 2012 la ley y los derechos humanos, la libertad religiosa y de conciencia son humilladas ante la indiferencia general. Esa es la Europa del s.XXI, está prohibido talar un árbol pero no amenazar ni poner en la diana a los musulmanes pakistaníes que quieren abrir una nueva mezquita y que son (des)calificados, entre otros términos inaceptables, con la palabra "moros", aunque sean de Pakistán. Una muestra más de la ignorancia que esconde la islamofobia.

Y ¿saben por qué todo esto es posible? Porque la culpa de todo lo que sucede en mundo la tienen los musulmanes, especialmente de la crisis económica y financiera, la bancarrota de países como Grecia, y otros que vendrán, la falta de rumbo de una Unión Europea paralizada por los mercados, la pérdida de empleos en Europa... sí de todo eso e incluso del cambio climático. Como afirmaba Anders Behring Breivik, el gran problema de Europa, del mundo occidental, son los musulmanes. No vayan a creer que los culpables de la crisis son el triunfo del neoliberalismo y los neocon, el dinero barato que convirtió a los ciudadanos en esclavos mediante fáciles créditos para el consumo y compra de vivienda, la sumisión del poder político al financiero, la falta de control y regulación para los movimientos de capitales especulativos…

Los inmigrantes, y especialmente los musulmanes, son el chivo expiatorio, el aglutinador del desencanto y la rabia ciudadana frente a la crisis

Quién iba a decirnos, tras vencer al fascismo y al nazismo, que agitar el miedo al inmigrante y fomentar la islamofobia iba a convertirse, para los partidos de extrema derecha, y no tan extrema en España, en una forma de hacer política a comienzos de este siglo. Presentándose como una alternativa eficaz frente a los obsoletos partidos políticos tradicionales, utilizando hábilmente el extremismo, populismo y la deslegitimación de la política están consiguiendo liderar el debate y la agenda política europea. Han convertido a los inmigrantes, y especialmente a los musulmanes, en el chivo expiatorio, en el aglutinador del desencanto y la rabia de una ciudadanía sumida en una profunda crisis económica. Los musulmanes que en tiempo pasado enseñábamos filosofía, matemáticas y astronomía a las élites europeas hemos pasado a ser considerados como la casta europea más baja, la de los “intocables”, de los que se aleja cualquier líder o partido político con aspiraciones al gobierno, sea local, regional o nacional.

Cierto es también que para convertirnos en “intocables” hemos contado con la inestimable colaboración de una ínfima minoría de fundamentalistas y radicales que alimentan el discurso islamófobo al ignorar el mensaje de paz, fraternidad y concordia del Islam.

El fundamentalismo: una religión en sí misma

Pero ha llegado el momento de desenmascarar a la extrema derecha y la instrumentalización que realiza del fundamentalismo para atacar al Islam y a los musulmanes.

Los medios de comunicación han calificado al autor de los atentados como “fundamentalista cristiano”, lo que quizá contribuya a que, por fin, la sociedad europea reconozca que el fundamentalismo no tiene religión, ni país, ni cultura. El fundamentalismo es la ausencia de todo humanismo y de toda fe, entendida como vivencia espiritual y voluntad de trascendencia. Es la barbarie y el triunfo del instinto animal, la muerte de la esencia humana, un viaje a los infiernos, a lo más oscuro y tenebroso del espíritu humano. No busquen allí ningún dios, ninguna religión, ningún libro sagrado, no insistan, nunca los encontrarán. El fundamentalismo es una religión en sí misma, los fundamentalistas dicen ser creyentes pero han abandonado a Dios por una patria, una bandera, un partido político, una corriente ideológica. Su fe es tan débil que creen que Dios Todo Poderoso necesita ser defendido con coches bomba y corregido en su infinita Misericordia mediante asesinatos, ejecuciones y lapidaciones.

Los fundamentalistas son aquellos que, incapaces de corregir sus más mínimos defectos, se dedican a corregir la vida de los demás, e incluso llegado el caso, a ponerle punto final. Qué más da que se reconozcan como musulmanes, cristianos, masones, budistas, hinduistas, patriotas, finlandeses auténticos, noruegos conservadores, los mejores húngaros… sabemos que es todo mentira, solo son fundamentalistas.

Tras la masacre de Utoya, un elevado número de europeos rechazan y se encuentran incómodos con el término “fundamentalista cristiano”. Saben que no se puede ser cristiano y matar a casi 80 personas en nombre de Jesús (pyb) o la Biblia, pero esos mismos europeos no saben, o no quieren saber, que tampoco se puede matar en nombre del Islam, ni se encuentra ninguna justificación para el terrorismo en el Qur’an. Pero cómo podrían saberlo, si del Islam solo conocen, a través de los medios de comunicación, sus distorsiones y desviaciones… qué saben del Profeta Muhammad (sas), de los grandes místicos del Islam y de la contribución de los musulmanes a la ciencia y la filosofía universal.

A su vez, es conveniente comenzar a preguntarse si el cristianismo o Jesús (pyb) se han visto sometidos a la descalificación y ataques que sufren el Islam y el profeta Muhammad (sas) cuando se produce un atentado de fundamentalistas islámicos. ¿Han visitado y fotografiado los medios de comunicación las iglesias a las que acudía el autor del atentado? ¿Alguien ha osado mencionar la implicación de la masonería en el atentado, dado que el autor del mismo era masón? ¿Vigilarán las páginas web que fomentan el odio a los musulmanes, como vigilan las web yihaidistas? ¿Reconocerán lo dicho por Anders Behring Breivik, respecto a la colaboración en el atentado de dos células organizadas y dejarán de hablar del "loco solitario"? Y como consecuencia de esta última pregunta, ¿se va a reconocer la responsabilidad de los discursos islamófobos en estos dos brutales atentados?

Casi 80 jóvenes noruegos han sido asesinados por defender una sociedad abierta, cosmopolita y multicultural donde los ciudadanos poseen una identidad múltiple no excluyente. Frente a las esvásticas a la puerta de nuestras mezquitas, frente a todo tipo de fundamentalismos, frente a la islamofobia, la intolerancia y los fanatismos religiosos, los jóvenes de la isla de Utoya encontraron un camino para la convivencia entre diferentes: la solidaridad, el compromiso con la paz, la apertura, la concordia, la armonía y la democracia.

Ellos han dado su vida para construir una Europa abierta y tolerante. Europa debería reconocer su elevado compromiso y altruismo creando el “Premio Utoya” de lucha contra la extrema derecha, los fanatismos y la islamofobia.

Porque la islamofobia, como demuestra Utoya, no es solamente un ataque a los musulmanes, es una amenaza para la democracia y la pluralidad europea.

"Los siervos del Compasivo son los que van por la tierra humildemente y que, cuando los ignorantes les dirigen la palabra, dicen: «¡Paz!»"
(Qur’an. 25:63).

 


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