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Hashim Cabrera: el humanismo, la realidad y el argumento (VI)

Entrevista que forma parte de la semblanza de Hashim Cabrera que aparece en el libro de José Miguel Vila Dios Ahora

22/07/2011 - Autor: José Miguel Vila - Fuente: Webislam
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Hashim Cabrera. (Foto: Ahmed Munir)
Hashim Cabrera (Foto: Ahmed Munir)

Buenos y malos

La tendencia al maniqueísmo no es patrimonio de un grupo social o religioso. En todas partes cuecen habas y la ecuanimidad, la barbarie o el fanatismo están en todos sitios aunque, “afortunadamente, estas dos últimas en pequeñas dosis” en opinión del muladí. Lo cierto, sin embargo, es que en muchas sociedades musulmanas, se ha secundado la visión de enfrentamiento contra la sociedad occidental “como si todos los cristianos fuesen el demonio… Lo mismo que muchos occidentales piensan que todos los musulmanes son unos fanáticos… Ni una cosa, ni la otra”. La característica más clara del islam como doctrina es, para Hashim, su tolerancia. “Es mucho más razonable, menos maniqueo. Otra cosa, como ya he dicho, son las interpretaciones de éste en cada lugar y en cada momento… Por ejemplo, con la decadencia del califato en los siglos XVI, XVII y siguientes -sobre todo, en la etapa final, la coincidente con el colonialismo- han prevalecido las interpretaciones más fanáticas del islam. Frente a ello, esa otra corriente mucho más tolerante y tradicional que se ha expresado siempre en sus momentos de esplendor. Yo creo que esa es una constante, no solo en el mundo islámico sino en todas las civilizaciones”.

Piensa que, dentro de un consenso, de lo que es básico, podría llegarse a una mínima ética universal que podría estar basada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos que, sin embargo, piensa que no son aplicados en general. Si realmente se aplicaran, sería un gran marco para que posteriormente pudieran ir desarrollándose paulatinamente en todo el mundo por parte de cada comunidad, aunque éstas pudieran vivir en su contexto con sus propias particularidades. El islam, no sólo no tiene ningún problema en asumir esos derechos humanos. El problema es la aplicación, el respeto y el reconocimiento posterior por todos los firmantes. Ya sabemos que la condición humana es débil y tiende a saltarse todo tipo de compromiso siempre en beneficio propio y para ello no se para en mientes en cuanto a los medios a utilizar: la tortura, la explotación, la usura.

“Si hoy se aplicara la Sunna, la forma de vida del Profeta (la paz sea con Él), si viviéramos de acuerdo a lo que trasmitió, esta sería una sociedad mucho más vivible, mucho más comprensiva, tolerante y humana, respetuosa con las diferencias, conciliadora … No me cabe ninguna duda de eso. Hoy, si volviese, aplicaría las mismas normas que predicó en su tiempo. No sería oscurantista con respecto a la ciencia, seguiría siendo muy crítico con la usura, con la explotación de unos seres humanos por otros, propondría inevitablemente un comercio justo, propondría un total respeto a la naturaleza… Lo hizo también en su tiempo.

En el edicto que proclamó en los últimos días de su vida, el profeta ya habló de la relación con la naturaleza en términos que hoy podrían ser calificados casi, casi, como un verdadero alegato ecologista: no cortar los árboles frutales, no destruir la naturaleza, no incendiar las colmenas, no envenenar el agua, ni siquiera la de los pozos del enemigo,… En ese edicto, hay una actitud hacia la naturaleza y hacia el medio ambiente impresionante; apoyaría también los movimientos de liberación de la mujer… Mucha gente se sorprendería de eso; todo, evidentemente, desde una perspectiva trascendente.

Aunque su intervención y sus propuestas tuviesen una dimensión política, irían siempre encaminadas hacia una trasformación espiritual. De hecho, en los 22 años que duró el periodo de la revelación coránica se fue constituyendo una comunidad y así, en muy poco tiempo, el islam se expandió al mundo conocido de la época. Esto nos dice que detrás había una tremenda sabiduría tanto espiritual o trascendental como humana, social e intelectual…

Los musulmanes creemos que la resolución de todos esos conflictos, en eso que se denomina el final de los tiempos implica, precisamente, el advenimiento del Mehdi que no es un profeta, sino un legislador que vendrá a explicar qué es lo que hubiese hecho el Profeta, que es lo que habría que hacer, según el islam, en estos tiempos que nos ha tocado vivir, para hacer mejor, más justo y más vivible este mundo…”.

El islam admite que una persona, fuera de su doctrina, también pueda salvarse, aunque con un pequeño matiz: “Fuera del islam histórico, sí. Fuera del islam espiritual, no”. Una persona que se someta a la Realidad, a través del budismo o el taoismo y llegue a ese estado de sometimiento, desde el punto de vista del islam, es musulmán en un sentido trascendental o espiritual. Desde el punto de vista histórico el Corán nos recuerda que todos los pueblos han recibido sus profetas.

Concuerda con el rabino David Liberson en que, “desde un punto de vista espiritual, es más fácil el diálogo con el judaísmo que con el cristianismo porque, tal y como lo vivimos nosotros, los musulmanes, hay partes de la enseñanza de Jesús, partes de su Evangelio, mezclados con otros elementos que son romanos o paganos, en el caso del catolicismo, … Ese tipo de idolatría hacia las figuras de los santos, etc, es una actualización del paganismo, una idolatría que no se da en el judaísmo. Esa es una barrera, no sólo doctrinal sino también existencial a la hora de relacionarse con el entorno, con lo divino. Desde el punto de vista de la adoración, de la experiencia espiritual, un musulmán puede estar más cerca de un judío o de un taoista que de un católico”.

Desde el punto de vista personal, le parece que hoy la relación entre el judaísmo y el islam, está muy mediatizada por los conflictos de Oriente Medio. “Hay toda una secuela paralela de destrucción vinculada al problema palestino que hace muy difícil el acercamiento de los judíos, no sólo a lo musulmán, sino a todo el mundo árabe. Esa situación pesa mucho, como también es cierto que para los musulmanes que somos españoles, que vivimos en España y que, en buena parte, procedemos de una cultura católica y judeocristiana, nos es más fácil la relación con el cristianismo porque tenemos un conocimiento mayor del catolicismo y conocemos mucho mejor el cristianismo que el judaísmo ortodoxo. En fin, creo que se dan muchas variables”.

Para ir terminando, ponemos sobre el tapete la cuestión de cómo contempla la muerte un musulmán y Cabrera nos responde que “Quien diga que no teme a la muerte, creo que no es sincero… Bien es verdad que a veces la olvidamos. En otros casos, como en esta cultura en la que vivimos, se trata más bien de ocultar o edulcorar la muerte, de esconderla… Los cementerios están vallados, separados de la gente. En Marruecos, por ejemplo, los cementerios no tienen ni pared, son terrenos libres de paso, por donde la gente circula. Pero no hace falta irse a países islámicos, en Japón y en otras culturas tampoco hay ninguna voluntad de esconder la muerte. La muerte es algo cierto y, para ser más humanos, es preciso tener siempre presente el hecho de que vamos a morir, aunque tampoco hay que estar obsesionado con ella. Sencillamente hay que prepararse para que, cuando llegue ese momento, ser conscientes y poder vivirlo de manera trascendental con toda la profundidad y toda la hondura que ese momento único conlleva. Hay que estar preparados porque cada momento puede ser el último de nuestra vida”.

Hashim cree que la condición humana se balancea entre la conciencia y la inconciencia, entre la luz y la oscuridad, en una eterna lucha en la que hombres y mujeres tratamos de mantenernos lúcidos. Tan lúcidos como el personaje de su novela ‘Párrafos de moro nuevo’, Abdelkarim Osuna, que termina el último párrafo de sus escritos con estas palabras: "El mensaje sólo puede revelarse al corazón ansioso, al amante desesperado, y nosotros estábamos solos y desesperados del mundo cuando el mensaje hizo mella en nuestros corazones. Nosotros sabemos lo que es el islam y lo que no es el islam, sabemos lo que significa ser musulmanes, lo estamos sabiendo porque Allah quiere, gracias a Él. El islam es la más humana de todas las vestiduras y Allah lo ha creado para nosotros, a nuestra medida, como una piel que deja traslucir lo más luminoso que pueda encontrarse en nuestro interior y que al mismo tiempo nos protege de las inclemencias del tiempo y de los acontecimientos.

Nos sentimos agradecidos a Allah por procurarnos la conciencia y por hacernos sentir el mundo, por haber hecho posible la separación y la unión, el olvido y el regreso, por habernos dado la posibilidad de conocernos a nosotros mismos y de conocernos unos a otros. Gracias a Ti porque quieres para nosotros la senda del recuerdo".

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