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Pasan los años

¿Qué no habremos hecho por amor?

19/07/2011 - Autor: Josep Maria Bautista Córdoba - Fuente: Webislam
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Pasan los años de un tiempo que queda atrás ¡Cómo han pasado los años!
Pasan los años de un tiempo que queda atrás ¡Cómo han pasado los años!

Pasan los años de un tiempo que queda atrás ¡Cómo han pasado los años!
Pasa la vida de momentos de nuestro tiempo ¡Cómo ha pasado la vida!

Pasan los años vividos, que viven con el recuerdo. Fuimos niños y adolescentes, y jugamos y estudiamos, y hacíamos amigos y compañeros, y nos enamoramos. Cuando llegaba la muerte cerca de nosotros, no comprendíamos ni queríamos saber por qué una persona querida o conocida, de repente, no volverías a ver mas.

Las dificultades de la vida nos empujaban a buscar experiencias por nosotros mismos, a veces equivocadas, observando las dificultades de los demás como ejemplo y aprovechándolo para nuestro beneficio personal y compartirlo, si fuera el caso, con aquellos que eran de nuestra confianza. La vida nos enseñaba a descubrir la propia vida. Aprendíamos día a día en la escuela, en la calle, en casa, siempre había una lección para aprender, a pesar de que a menudo no lo sabíamos, hasta que pasaron los años y nos recordaron que, si volviéramos atrás, con nuestra experiencia adulta, quizás haríamos lo mismo, pero de otra manera. Ahora, sólo nos queda prevenir, de nuestros errores, a nuestros hijos.

Pasan los años para nuestros hijos, que hemos podido ver crecer. Daríamos la vida por ellos sin ninguna duda, y a lo largo de su infancia intentamos protegerlos de los golpes duros de la vida, y aunque a veces no logremos evitarlo, les ofrecemos nuestro apoyo incondicional, compartiendo los momentos buenos y malos con nuestra compañía, con nuestra ayuda emocional más allá de lo material, estando a su lado o en la lejana distancia y en el abrazo de una despedida o en un reencuentro en fechas señaladas o en momentos difíciles, hasta cuando dejan de ser niños y ya no los podemos disfrutar de la misma manera. ¡Cómo se quiere a los hijos..., ya no se puede querer más.., con un cariño que duele y te alegra a la vez, como cuando marchan para hacer su camino solos o por la fuerza del amor!

Pasan los años por el amor, que nace del corazón y no muere nunca. ¿Qué no habremos hecho por amor? Desde ese sentimiento inocente infantil de lo desconocido y la atracción inconfesable hacia una chica o un chico de tu entorno, de la curiosidad de las sensaciones de un beso, el primer beso, el primer baile con las miradas cruzadas, la primera cogida de manos, el primer paseo, aquella noche de luna llena, aquel primer te quiero.

Con perspectiva, no se puede olvidar nunca todo lo que vivimos por primera vez, pero ahora sabemos que el amor sincero perdurará hasta el último aliento y no morira nunca, y se irá con nosotros como nuestro último secreto. ¿Cómo podría haber cambiado nuestra vida si él o ella me hubiese dicho que sí, si no hubiera pasado aquello, si no hubiera conocido a esa otra persona, si no hubiera ido allí, si nos hubiésemos encontrado antes, si lo hubiera sabido a tiempo, si todas estas lamentaciones no formaran parte del destino que ya estaba marcado por ese otro destino que no pudieron elegir tampoco nuestros padres?

Pasan los años para nuestros padres, que nos trajeron a este mundo. Volvemos a nuestra infancia con ellos, la madre y el padre, quienes tuvieron la suerte de disfrutarlos, unos menos que otros, o ni tan siquiera eso. Somos su fruto, para bien o para mal, y nos dieron la vida. No quiero ser egoísta y olvidarme de aquellos que no han podido conocerlos por circunstancias ajenas, y de aquellas otras personas que los han suplantado y nos han dado el calor de padre o de madre que no hemos podido tener cuando lo hemos necesitado, un abuelo o abuela, hermanos, un familiar o cualquier persona que nos quisieron y compartieron con nosotros la carencia del amor de nuestros padres, sean merecidos de nuestro amor de hijo o hija.

Mi abuelo me decía que la sangre tira, y que la familia es una de las bases de nuestra vida. Él me dio ejemplo de que hay que estar unidos a la hora de la verdad, de los buenos momentos y, sobre todo, de los más tristes y dolorosos... "porque la familia nunca te fallará, aunque la vida y el tiempo nos alejen a unos de otros, los recuerdos perdurarán ..., sobre todo los buenos recuerdos".

Esa juguete, ese pastel de cumpleaños, aquel primer poema de amor, aquella canción, aquella música, mi barrio, mis amigos, aquellos juegos, aquel verano, la hoguera de San Juan, el primer adiós, el último adiós , el nacimiento de mi hija, de nuestros hijos, aquel joven, aquel niño ..... era yo ... eras Tú ... pasan los años y pasa la vida ...

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