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Entrevista con Joaquin Lomba sobre Avempace

Avempace es una figura clave en la falsafa y la cultura andalusí

12/07/2011 - Autor: Abdennur Prado - Fuente: Webislam
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Interior del Palacio de la Aljafería de Zaragoza, lugar donde se reunían los intelectuales entre los que estuvo Avempace
Interior del Palacio de la Aljafería de Zaragoza, lugar donde se reunían los intelectuales entre los que estuvo Avempace

INTRODUCCIÓN

Hablamos de Avempace con el profesor Joaquín Lomba Fuentes (Zaragoza, 1932), Doctor en Filosofía y en Filología Semítica y catedrático emérito de Filosofía de la Universidad de Zaragoza. Ha escrito más de doscientos artículos en revistas especializadas y una veintena de libros, entre ellos: Avempace (tres monografías), La raíz semítica de lo europeo (1997), El Ebro, puente de Europa (Pensamiento musulmán y judío) (2004) y «El mundo tan bello como es» (Pensamiento y arte musulmán) (2005). Y varias traducciones del hebreo y árabe, entre otras, de Ibn Gabirol: La corrección de los caracteres (1990), de Ibn Paquda: Los deberes de los corazones (1994), y de Avempace: El régimen del solitario (1997), Carta del adiós y otros tratados filosóficos (2006) y Libro sobre el alma (2007).

Avempace es el nombre latino del también zaragozano Abû Bakr Muhámmad ibn Yahyà al-Sâ’ig ibn Baÿÿa (1085/90 al 1139). Ha sido considerado como el paradigma del sabio andalusí, antecedente del renacentista, iniciado en las artes y en las ciencias. Se trata de una figura de capital importancia, cuyo nombre es conocido, pero cuyo pensamiento permanece hasta cierto punto oculto. Existe una imagen de ibn ‘Arabi, el místico, de ibn Rushd, el librepensador, de ibn Hazm, como genial jurista y eterno polemista… Pero sentimos que Avempace guarda su secreto. Nadie mejor que Joaquín Lomba para ayudarnos a desentrañar este secreto.

Abdennur Prado
Redacción de Webislam


Abdennur Prado. Profesor Lomba, en primer lugar queremos agradecerle su amabilidad al acceder a contestar esta entrevista. ¿Por qué Avempace? ¿Qué es lo que le atrajo más de este personaje? ¿Qué es lo que mantiene vivo este afán de conocerlo y darlo a conocer?

— Joaquín Lomba. Ante todo, el agradecido soy yo por darme la oportunidad de dialogar sobre una figura muy querida para mí como es Avempace.

Y respondiendo a la pregunta, la verdad es que fueron varios los motivos de mi interés por él. Ante todo surgió esta figura en mis estudios la cultura musulmana y judía del entorno de mi tierra, Zaragoza y su entorno, en la época musulmana, que podríamos fijar en lo que es el Valle del Ebro, o nordeste peninsular, y que en la época musulmana fue la Frontera Superior y luego la Taifa zaragozana. Y me di cuenta de que Avempace era una figura clave en la falsafa y cultura andalusí porque, además de tener un pensamiento propio sumamente original, fue el primero en todo occidente, musulmán y cristiano, en comentar las obras de Aristóteles, las cuales (los textos aristotélicos y los comentarios hechos por los musulmanes) al pasar traducidas al latín a Europa produjeron un giro total en la filosofía y cultura europeas abriéndolas así a la modernidad. Sin embargo, este mérito se le atribuyó, y no sin motivo, al cordobés del siglo XII Ibn Rushd o Averroes, pasando éste a la historia como el gran comentador de la obra del Estagirita, lo cual hizo que se olvidase por completo la labor sin duda pionera de Avempace y la figura entera del mismo en sus múltiples facetas, a pesar de la gran admiración que profesó el Cordobés por Avempace al cual sigue en numerosos puntos.

Sin embargo, a pesar de la importancia indiscutible de este personaje, hasta mediados del siglo pasado solamente se tenían noticias de él por las citas de Ibn Tufayl, de Averroes, de Maimónides, de Alberto Magno y de Tomás de Aquino. Y de su extensa obra, únicamente se conocían los títulos de la Carta del adiós, del Tratado de la unión del intelecto con el hombre y de El régimen del solitario. Sin embargo, las primeras noticias sobre la vida y obra de Avempace y el primer texto que se consideró como suyo fue El régimen del solitario, publicado por Munk en 1859. Pero se trataba de una traducción de un texto no completo y, además en la versión hebrea de Moisés de Narbona del siglo XIV. Tras la obra de Munk nadie volvió al tema de Avempace salvo D. Miguel Asín Palacios, zaragozano como Avempace, que, en 1900 publica ocho artículos en la Revista Aragón con el título de El filósofo zaragozano Avempace. Y a continuación traduce del árabe en la Revista al-Andalus: Avempace botánico (1940), Un texto de Avempace sobre la unión del Intelecto con el hombre (1942) La carta del adiós (1943) y en el CSIC El régimen del solitario.

A partir de este momento el arabismo de todo el mundo se ocupa de Avempace localizando numerosos manuscritos y realizando estudios de gran valor en todos los idiomas. De este modo he logrado localizar más de 150 trabajos, entre ediciones críticas de sus textos, traducciones y estudios, entre los cuales me honro de haber contribuido con veintinueve títulos. 

Nos situamos en el siglo XI. En esa época, optar por la falsafa ya era un acto significativo, una declaración de principios, que desde nuestra perspectiva actual se nos escapa. ¿Qué implicaciones tenía entonces la adhesión a la falsafa?

— En primer lugar hay que tener en cuenta la gran capacidad asimiladora de otras culturas por parte del Islam desde el primer momento, como son, por ejemplo, la hindú, la persa y la griega entre otras. De este modo, surge la bayt al-hikma o casa de la sabiduría de Bagdad, fundada por el califa abbasí al-Mamûn en el 830, donde se tradujeron multitud de libros al árabe. En esta institución se cuenta que había una biblioteca con un millón de volúmenes de todo el mundo culto de aquellos momentos, aparte de encontrarse en la ciudad otra biblioteca con cien mil libros más. De este modo, pasan al árabe obras de medicina, astronomía, matemáticas, geometría, alquimia, filosofía, aparte de numerosos libros de literatura y cuentística orientales. En concreto, ciñéndonos a la filosofía griega se vertieron al árabe la mayor parte de las obras de Platón y Aristóteles. Esta aparición del racionalismo griego en forma de falsafa en el mundo intelectual árabe fue acogido con gran entusiasmo en un primer momento, sobre todo por los mutakalimíes o teólogos musulmanes pues con esta nueva arma intelectual se podía defender al Islam, como religión, contra los ateos, cristianos y demás religiones del momento. Sin embargo, esta falsafa fue pronto vista como una alternativa distinta de la fe religiosa, la cual nada tiene que ver con el racionalismo. Un autor muy representativo de esta reacción fue al-Gazzali o Algacel, cuyo novecientos años de su muerte (1111) se celebra precisamente este año. Para él, la filosofía tiene su valor pero la religión está por encima y cubre los valores supremos del hombre. De ahí que posteriormente los falâsifa o filósofos, fueran mal vistos por las facciones más extremas de la ortodoxia. Lo cual no impidió que hubiera un floreciente y magnifico elenco de ilustres filósofos que se presentan junto a los mejores de la historia universal de pensamiento.

A Avempace se lo cataloga fácilmente como un racionalista. Sin embargo, él nos habla de superar el plano meramente racional, en la medida en que está dominado por la alteridad. ¿Se trata de un racionalista, de un místico, o simplemente debemos admitir que escapa a toda clasificación?

— En efecto, ciertamente que se le puede calificar a Avempace como racionalista, primero en cuanto que da un valor nuevo y fundamental a la razón y a la lógica, prueba de lo cual es la cantidad de comentarios que hace a prácticamente toda la lógica aristotélica, cosa nueva en el occidente tanto musulmán como europeo (en éste último solo se conocían las Categorías y el De interpretatione, o la llamada la logica vetus) aparte de sus escritos personales sobre lógica, sumando entre todos ellos más de diez tratados. De hecho Ibn al-Sîd de Badajoz, en un viaje que hizo a Zaragoza, reconoció el gran valor de Avempace como maestro experto en lógica y gramática. Aparte de ello hay que subrayar la importancia fundamental que da a la razón para la construcción de la ciencia. Sin embargo, el fin del hombre, para él es la máxima espiritualidad, desvinculada por completo de la materia. En tal caso, la ciencia, la razón, considera que todavía funcionan con elementos materiales. Por ello, hay que superar ese nivel racional, en forma de contemplación máximamente espiritual, lo cual se halla en la unión con el Intelecto Agente, la cual está por completo exenta de as formas materiales. Es este caso se podría hablar de una mística intelectual, como la ha llamado Georges Zainaty con cuya opinión estoy por completo de acuerdo. Se trata de un misticismo, no al modo sufí, puesto que para Avempace los sufíes se desenvuelve en un horizonte de formas y sentimientos sensibles y materiales, cosa que en su unión con el Intelecto Agente no ocurre.

Existe una imagen del Solitario de Avempace como un sabio que se aparta del mundo, una especie de misántropo desencantado de la vida en sociedad. ¿Qué tiene esto de cierto? O, más bien, ¿no se trata de una imagen que distorsiona el pensamiento de Avempace en un punto clave?

— El solitario, mutawahhid, de Avempace no es en absoluto un misántropo sino un hombre que, consciente de la imperfección de la sociedad en que vive y de que esta no le ayuda en absoluto a lograr su fin último de la máxima espiritualidad y perfección, se aísla internamente de su entorno social (no se va de la sociedad físicamente, como un ermitaño) y solo se trata con los que son como él, si es que los hay. Podría pensarse que hay un paralelismo entre él y la Caverna de Platón, puesto que en éste, el que sale de la caverna y contempla fuera las ideas en su estado puro tiene la obligación de entrar para aleccionar a sus compañeros sobre los que él ha visto fuera. Pero en Avempace, no hay tal retorno a la sociedad ni obligación alguna de enseñar a los demás sus experiencias. Así parece que piensa Avempace o por lo menos no se ocupó de esa misión. Por otro lado a figura de solitario influyó directamente en la El filósofo autodidacto del accitano Ibn Tufayl, que tanto admiró a Avempace.

En el artículo que he dedicado a glosar el pensamiento de Avempace, lo he calificado como una forma de “anarquismo espiritual”. También he asociado la imagen del nabit (mala hierba) a la del disidente político contemporáneo. ¿Qué opinión le merece dichos calificativos?

— Avempace fue un crítico severo de las sociedades de su tiempo por encontrarlas corruptas, materialistas y llenas de opiniones, creencias e ideas equivocadas, a las cuales sociedades llama “estados degenerados” e “imperfectos” en relación con el fin último del hombre que vengo diciendo, añorando siempre el estado de las sociedades perfectas en las cuales, sería tal la perfección que no serían precisos ni médicos ni jueces al no haber vicios ni delitos ni opiniones desviadas. Claramente sostiene que el hombre es un animal político, siendo el solitario un remedio inevitable, como cuando un miembro enfermo del cuerpo es extirpado de un modo excepcional. En ese sentido fue un claro disidente al modo contemporáneo y el concepto de mutawahhid, solitario, lo toma del nabit o mala hierba de al-Fârâbî que hay que arrancar de la sociedad, mientras que en Avempace se convierte en un término positivo, a saber, el de mutwahhid o sabio que busca la perfección y que se aísla voluntariamente del cuerpo social. En cuanto a calificar el pensamiento de Avempace como de "anarquismo espiritual", si se toma "anarquismo" en un sentido muy amplio, si que cabría aplicárselo. Pero estrictamente y al pie de la letra Avempace no es un anarquista puesto que cree en la sociedad y en el buen gobierno de esta, aunque no se de, según él, en su tiempo. El artículo sobre la lectura anarquista de Avempace, demuestra, por lo demás, un profundo conocimiento de nuestro autor zaragozano.

Ibn Baÿÿa fue acusado de negar la inmortalidad del alma, algo de lo cual se defendió a su modo. ¿Cuál es su versión de esta controversia?

— Sí, efectivamente sostuvo la inmortalidad del alma y la felicidad en la otra vida en múltiples escritos, sobre todo en su libro Defensa de Abû Nasr al-Fârâbî o sobre la felicidad de la otra vida. Sin embargo, no defendió la inmortalidad personal, sino que en la unión con el Intelecto Agente todos los "yoes" quedan fundidos en uno solo. En el Tratado de la unión con el Intelecto Agente, dice: "En suma, si este Intelecto es numéricamente uno, todos los individuos que tienen tal Intelecto, serán también numéricamente uno". Esta tesis influyó en el pensamiento de Averroes, siendo así calificada como herética tanto dentro del Islam como desde el pensamiento cristiano. De hecho esta tesis fue fuertemente criticada por Alberto Magno y Tomás de Aquino.

Autores como Henry Corbin, basándose en la idea de una “filosofía oriental”, han identificado el Intelecto Agente con el Ángel de la Revelación. Lo cual nos sitúa en un plano (por lo menos en apariencia) muy distinto al de la falsafa. ¿Tiene esta equiparación alguna base en la obra de Avempace?

— El tema del Intelecto Agente es sumamente complejo dado que Aristóteles lo inventó para explicar el proceso del conocimiento de las ideas universales dentro del intelecto humano, al cual iluminaría y haría efectivo el conocimiento efectivo intelectual del hombre. Este Intelecto Agente lo dejó sin explicar del todo en el sentido de si se trataba de un Intelecto universal para todos los hombres o si cada ser humano tendría el suyo propio. Posteriormente las interpretaciones han sido muy variadas. Por ejemplo Alejandro de Afrodisia (h. 198-211) lo identificó con Dios y el pensamiento musulmán, de modo bastante general, lo vio como un intermediario entre Dios y el hombre, interpretándolo en algunas ocasiones como el Ángel de la Revelación o el Ángel Gabriel, a través del cual Dios comunicó su Palabra y mensaje al hombre. En el caso de Avempace, cierto que no es Dios, desde luego, ni un intermediario entre Dios y el hombre, ni ningún Ángel de la Revelación, sino un instrumento supremo del orden epistemológico del conocimiento puramente espiritual de los inteligibles puros con el que se funde con una especie de mística intelectual como he dicho antes. Y por encima de él está Dios como lo insinúa en múltiples textos, por ejemplo en el Tratado de la unión del Intelecto con el hombre: "Es claro que el intelecto que es uno, es un premio y don de Dios que concede a sus siervos que le tienen satisfecho ... El que obedece a Dios y hace lo que le complace, El le premiará con este intelecto y pondrá ante él una luz para que le guíe". Como conclusión se puede decir que el Intelecto Agente en Avempace se halla plenamente dentro de la falsafa.

Por último, quisiera preguntarle sobre el papel específico de la Taifa de Zaragoza en el relación al conjunto del Islam andalusí, que rompe de forma tan clara con esa identificación fácil entre al-Andalus y Andalucía.

— Sin duda que la Frontera Superior y luego Reino de Taifas de Zaragoza, y de modo más general el nordeste peninsular musulmán, incluida la cultura judía, es plenamente al-Andalus. No solo eso sino que tiene unas características muy propias que lo sitúan en algunos puntos por encima del resto de al-Andalus. Y ello, por varias razones:

Primero, porque fue ocupada y gobernada por musulmanes yemeníes y no por sirios ni beréberes (aunque también hubo beréberes pero en forma minoritaria), lo cual le daba un carácter especial y superior a otras regiones por estar gobernada por descendientes y discípulos directos del Profeta. Baste recordar a los santones Hanas al-Sanânî (muerto en Zaragoza hacia el 718) que mandó construir la Mezquita Mayor de Zaragoza y asistió a la rendición de Pamplona y a Alî ibn Rabâh (muerto hacia el 732-735 también en Zaragoza).

Segundo: estaba abierta y en contacto con Oriente y su gran cultura, a través del Mediterráneo y la navegación desde su puertos incluida. Los viajes a la Meca y las peregrinaciones rituales a ella que partían de Tortosa y Tarragona eran aprovechadas parra importar libros, maestros y conocimientos, ello, al contrario de otras regiones del sur de al-Andalus que estaban en contacto con el Norte de África, que poseía una cultura muy inferior a la oriental.

Tercero: estaba en contacto con el Occidente cristiano europeo sin tierra de nadie por en medio, como ocurría con las Fronteras Media e Inferior.

Cuarto, la labor de decenazo de los reyes de Taifas de Zaragoza, hûdíes y tuyibíes que, además de ser algunos de ellos mismos ilustres intelectuales y proteger a los estudiosos, crearon un ambiente tal que hizo que muchos intelectuales del sur, a la caída del Califato, se refugiasen en esta zona y en Zaragoza concretamente.

Quinto la convivencia y comercio intelectual entre musulmanes y judíos fue realmente fructuosa y brillante.

En fin, todo ello lo tengo analizado en mi libro de El Ebro puente de Europa.


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