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¿Para qué son enviados los Profetas?

Capítulo del libro Un análisis de la Vida del Profeta: Muhámmad, el Mensajero de Dios, publicado por la editorial La Fuente

09/07/2011 - Autor: M. Fethullah Gülen - Fuente: La fuente
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Para iluminar el camino de la humanidad

Hoy, nuestro mayor problema es que muchos no reconocen al profeta Muhammad, y otros descuidan o rechazan seguir su camino. Dios envió a Muhammad, como envió a todos los Profetas anteriores, para iluminar nuestro camino:

Sin duda, Dios ha concedido un favor a los creyenteshaciendo que surja entre ellos un Mensajero de su misma gente que les recita Sus Revelaciones, les purifica (de falsas doctrinas, pecados y todo tipo de impurezas) y les instruye en el Libro y la Sabiduría. Mientras que antes estaban perdidos en un extravío evidente (3:164).

Dios envió a los Mensajeros para dirigir a la gente a la verdad y así ser purificados de sus errores. Aquellos que fueron iluminados por los Mensajeros encontraron el camino hacia la Presencia Divina y alcanzaron el rango más alto de la humanidad. En las palabras de Ýbrahim Hakký: «Dios declaró que Él no podía ser contenido por el Cielo y la Tierra. Él sólo puede ser conocido y alcanzado por los corazones». Por esto es por lo que los Mensajeros han conducido a la humanidadal conocimiento de Dios.

Aquellos que siguen esta guía son conmovidos por Dios en lo más íntimo de su ser, ya sea el corazón, el alma o la conciencia, que sólo Dios puede abarcarlo íntegramente. Las mentes no pueden comprenderlo, y la filosofía no puede alcanzarlo. Por lo tanto, los Profetas purificaron las almas, para que fueran espejos en los cuales Dios pudiera manifestarse. El profeta Muhammadnos dejó el Corány la Sunna (30) para mostrarnos cómo seguir un camino que cumple el objetivo para el cual los Profetas fueron enviados.

Aquí es necesario enfatizar tres puntos. En primer lugar, los Profetas no eran hombres ordinarios; sino hombres elegidos, a través de los cuales Dios se manifestó. Dios los eligió y prestó gran atención a su educación de modo que siempre trataran de obtener Su aprobación.

Como sus predecesores, el profeta Muhammadsiempre buscaba complacer a Dios. Sus últimas palabras fueron: «¡A Rafiq al-Ala! (A la Morada Más Sublime)». Su esposa ‘Aishada la siguiente versión de los últimos momentos de Muhammad:

Yo estuve con él en sus últimos momentos. Siempre que enfermaba, me pedía rezar por él; y con la esperanza de que mi súplica fuera aceptada por la bendición de su mano auspiciosa, tomé su mano y recé. Durante su última enfermedad, quise hacer lo mismo, pero de repente retiró su mano y dijo: «¡A Rafiq al-Ala!» (31).

En segundo lugar, el mundo siempre albergará sucesores que dedicarán sus vidas a propagar la verdad. Ellos debieron buscar lo que los Profetas buscaron, predicar lo que los Profetas predicaron, y estrictamente seguir a los Profetas en recomendar el bien e impedir lo reprobable.

En tercer lugar, la muerteno es la aniquilación total, sino un cambio de mundos sin separarse completamente de éste. Las muertes de los Profetas son especiales. En el caso de los mártires, cuyo grado espiritual es inferior al de un Profeta, el Corán señala:

Y no digáis de los que han muerto por la causa de Dios: «Están muertos», sino que están vivos, pero no os dais cuenta (2:154).

Entonces no podemos decir que los Profetas estén muertos. Así el profeta Muhammadno murió en el sentido estricto de la palabra; él sólo cambió de lugar y pasó a otra dimensión o grado de la vida.

Aquellos que pueden penetrar en otras dimensiones con sus facultades interiores experimentan diferentes concepciones del tiempo y del espacio, ven diferentes criaturas, y examinan cosas y acontecimientos desde diferentes puntos de vista. Consideramos cosas y acontecimientos según la corriente que nos lleva.

Aquellos que ascienden lo bastante alto como para ver todas las dimensiones de esta corriente tienen mayor amplitud de visión cuanto más suben. Así su capacidad y juicio son más amplios al considerar los asuntos. Tal gente podría sentarse con nosotros y, al mismo tiempo, en la presencia del Mensajero de Dios. Haciendo el salatcon nosotros, algunos pueden dirigir el mismo salat en el Más Allá ante los ángeles.

Hay una clase particular de santos llamado abdal —sustitutos—. Cuando alguien muere, es sustituido inmediatamente por otra persona, quien puede ver al Profeta siempre que lo desee. Yalal al-Din al-Suyuti, un erudito del S.XVI, dijo una vez: «He visto al Mensajero de Dios veintiocho veces, mientras me hallaba despierto».

Para guiar a la gente al servicio de Dios

Dios declaró en el Corán:

No he creado a los genios y a la humanidad sino para que Me (conozcan y) veneren (exclusivamente) (51:56).

No somos creados sólo para comer, beber y reproducirnos; estos son hechos y necesidades naturales de nuestra vida. Nuestro objetivo principal es reconocer y servir a Dios. Todos los Profetas fueron enviados para mostrarnos cómo hacerlo:

Antes que tú, no enviamos a ningún Mensajero a quien no le reveláramos que no hay más deidad que Yo. Así pues, ¡venérame tan solo a Mí! (21:25)

y:

Y con toda seguridad, hemos alzado de cada comunidad a un Mensajero (para que transmita el Mensaje primordial): Venerad tan sólo a Dios y apartaros de las falsas deidades y las fuerzas del mal (que instituyen pautas de creenciay gobiernan desafiando a Dios). Entre ellos (las anteriores generaciones) había gente a los que Dios guió del mismo modo que había entre ellos otros que el extravío era su justo merecido (16:36).

Dios envió a los Profetas para guiarnos hacia Su servicio. Todos tuvieron la misma misión. Sin embargo, mientras que los primeros Profetas fueron enviados a su propia gente y durante un período determinado, el rofeta Muhammadfue enviado como una misericordia para la humanidad y los genios, y para siempre.

Según un hadiz auténtico, Ibn Masud relata la predicación del Profeta a los genios:

Una vez el Mensajero de Dios y yo fuimos a cierto sitio. Él trazó un círculo a mi alrededor y me dijo que no lo abandonara hasta que él volviera. Él se marchó, y al rato un tumulto estalló cerca. Me pregunté si le habría pasado algo, pero, como él me había dicho que me quedara hasta que él volviera, así lo hice. Después de un rato, él volvió y le pregunté sobre el alboroto. Él contestó: «Los genios me han creído y me han hecho el juramento de lealtad. Cuando algunos de ellos insistieron en la incredulidad, estallaron los enfrentamientos. El alboroto que tú oíste eran los enfrentamientos. Esto anuncia que mi vida está a punto de terminar». (32)

El Mensajero de Dios empleó esta última frase para señalar que había sido enviado para abrir el camino de la guía de la humanidad y los genios. Una vez que esto había sido realizado, no tendría razón alguna para vivir, porque él no tendría nada más que hacer. También esto significa que los creyentesnunca deberían descuidar sus responsabilidades en este mundo y deberían rogar como enseñó el Mensajero de Dios: «¡Señor mío! ¡Hazme morir si la muerte es mejor para mí, y si no, hazme vivir más si ello es lo mejor para mí». (33)

Para enseñar a la gente las Leyes de Dios

Otro propósito de enviar Profetas es revelar los Mandamientos Divinos (por ejemplo, realizar el salatcinco veces al día, observar el ayuno durante el mes de Ramadán, pagar el zakat (34) anual, y no permitirse ninguna relación sexual ilícita, alcohol, y juegos de azar). Esa función es la Misión Profética. Según el Corán:

(Los Profetas son aquellos) quienes comunican los Mensajes de Dios y tienen temor reverencial a Él; y no tienen temor reverencial sino tan solo a Él (33:39).

Además, Dios dijo a Muhammad:

¡Oh Mensajero (que transmites y expresas el Mensaje de la mejor manera)! Transmite y haz conocer del modo más claro todo lo que te ha sido descendido desde tu Señor. Pues, si no lo haces así, no habrás transmitido Su Mensaje ni habrás cumplido tu Misión Profética. Dios, sin duda alguna, te protegerá de la gente. Es cierto que Dios no guía a los incrédulos (a obtener su meta de perjudicarte o derrotarte) (5:67).

El Mensajero fue enviado para iluminar todos los aspectos de la vida humana. Cualquier incumplimiento en la predicación del Mensaje de Dios habría significado dejar a la humanidaden las tinieblas. Por esa razón, él buscó continuamente mentes y corazones no adulterados a quienes pudiera transmitir el Mensaje de Dios.

El Mensajero podría haber hablado a la gente como Abu Bakr y ‘Umar algunas veces antes de que abrazaran el Islam. Sin embargo, hablar con algunos como Abu Yahl, fue algo diferente. Cuando se los encontrara, diría: «Proclamad que no hay más deidad que Dios y seáis salvados». Visitaría los sitios donde la gente se congregaba y haría el mismo llamamiento. De vez en cuando realizaban ferias comerciales en La Meca y en sitios cercanos como Arafat, Mina, Muzdalifa y Aqaba. Él iría a estos lugares cada año buscando gente dispuesta a escuchar.

Cuando la indiferencia de los idólatras de La Mecase convirtió en objeto de escarnio y luego en una persecución, tortura y boicot cada vez más insoportable, el Mensajero de Dios y Zayd Ibn Hariza fueron a Taif. Sin embargo, la gente de esa ciudad también le trató con severidad. Los niños se pusieron en fila a ambos lados del camino y le tiraron piedras. Como no tenía ninguna protección, abandonó la ciudad y encontró un árbol para descansar bajo él. Sangraba profusamente.

Levantó las manos y suplicó:

¡Señor Mío! Me quejo a Ti de mi debilidad, la carencia de recursos e importancia ante aquella gente. Eres el Más Misericordioso de los misericordiosos, el Señor del oprimido y Mi Señor. ¿A quién me abandonas, a aquel forastero que me mira con recelo y me hace muecas? ¿O a aquel enemigo a quien Tú has dado el dominio sobre mí? Si Tu indignación no es dirigida a mí, no tengo ninguna preocupación. Pero Tu gracia es mucho mejor para mí. Busco refugio en la luz de Tu Esencia, que alumbra toda la oscuridad y con la que los asuntos de esta vida y del Más Alláse han ordenado correctamente, no sea que Tu ira o Tu indignación desciendan sobre mí. Espero Tu perdón hasta que estés complacido. No hay ningún recurso o poder, sino el que Tú tienes. Después de decir esto, notó que se le había ofrecido una bandeja. Un esclavo cristiano de Nínive, Addas, había visto al Mensajero de Dios apedreado y ofendido desde la viña en la que trabajaba. Puso uvas sobre una bandeja y se las trajo a Muhammad. El Mensajero de Dios dijo: «¡En el Nombre del Dios!» y empezó a comer. Esto sorprendió a Addas, ya que era la primera vez que él había oído esta frase entre los idólatras. Entonces preguntó al Mensajero de Dios quién era y por qué había venido a Taif. «Soy Muhammad, de La Meca, el Último Profeta». Al oír la respuesta, dijo Addas con lágrimas en sus ojos: «Dios me ha hecho encontrarte» y abrazó el Islam.(35)

El profeta Muhammadse dedicó completamente a su misión. Por consiguiente, su halo de verdad se agrandó día a día, y el bando de la incredulidad estaba cada vez más frustrado: Ambicionan (con renovados planes y estratagemas) extinguir la luz de Dios (Su favor que es el Islam, como si soplaran) con sus bocas. Sin embargo Dios se niega a todo lo que no sea completar Su luz, no importa cuán odioso les puede resultar a los incrédulos criminales (9:32). Cuando no había nada más que hacer en La Meca, emigró a Medinay siguió su misión allí. Aquí afrontó un problema diferente: las comunidades establecidas de judíoshostiles y, finalmente, una quinta columna de hipócritasque se aliarían con sus enemigos.

En el vigésimotercer año de su misión, sintió que su vida estaba a punto de terminar. Había realizado la peregrinación menor —umra— algunas veces, pero nunca había podido hacer la peregrinación mayor —el Hayy—. Pudo hacerla durante este año final. Subiendo el monte Arafat en camello, predicó lo que se ha conocido como el Sermón de Despedida. En él, puso énfasis en que las contiendas y las transacciones basadas en el interés fuesen prohibidas, y en explicar que las mujeres tenían también ciertos derechos, y habló de las obligaciones familiares así como de relaciones tribales y nacionales.

Una enorme congregación acongojada le escuchó. Mientras hablaba, les preguntaba con frecuencia si había comunicado apropiadamente el Mensaje de Dios. Con cada respuesta positiva, levantaba su dedo índice hacia el cielo y decía: «¡Oh Dios, Tú eres testigo!». (36) Era consciente de la Misión Divina y podría haber pensado: «Dios me envió para cumplir la Misión Profética. Tal como esta gente ha atestiguado que cumplí con este deber, espero que pueda ser considerado como finalizado realmente». Estaba preparado para encontrarse con Dios con la entera satisfacción del deber cumplido.

Para ser ejemplos

Los Profetas fueron enviados para servir como ejemplos que deben ser seguidos conscientemente. Después de hablar de los Profetas en la Sura al-Anam, Dios dijo a Su Último Mensajero:

Aquellos son los (ilustres) que Dios ha guiado. Sigue, pues, su guía... (6:90).

En particular, se nos ha conminado a seguir el ejemplo de Muhammad:

Sin duda tenéis en el Mensajero de Dios un ejemplo excelente a seguir para quien anhela a Dios y el Último Día, y recuerda y menciona a Dios en gran medida (33:21).

El Mensajero de Dios es nuestro guía. Hacemos la Oracióncomo él la hizo y debemos esforzarnos por vivir como él vivió. Aquellos que lo siguieron durante el primer siglo del Islam fueron verdaderos representantes de la auténtica vida islámica. El Mensajero de Dios dice sobre ellos:

Después de mí, los ejércitos musulmanes llegarán a las puertas de las ciudades. Les preguntarán: «¿Ha visto alguno de vosotros al Profeta alguna vez?» Los musulmanes responderán afirmativamente y las puertas se les abrirán. Aquellos que los suceden también realizarán la yihady les preguntarán: «¿Ha visto alguno de vosotros a los que vieron al Profeta?». Ellos contestarán afirmativamente y las ciudades serán conquistadas por ellos. En cuanto a la tercera generación, se les preguntará a sus miembros: «¿Ha visto alguno de vosotros a los que vieron a los seguidores de los Compañerosdel Profeta?». Cuando esta pregunta sea contestada afirmativamente, la conquista tendrá éxito. (37)

En otra narración por Bujari y Muslim, el Mensajero de Dios dice: «Los mejores de vosotros son aquellos que viven en mi época, después aquellos que los sucedan, y luego aquellos que los sigan». (38)

Aquellas tres generaciones siguieron estrictamente al Profeta y, en consecuencia, conocieron grandes triunfos en todo el mundo. Moisés había hablado de ellos: «... todos los santos están en Tu mano». (39) Ellos son los Compañeros de Muhammad y aquellos que siguen su camino en cada siglo.

En un hadiz transmitido por fuentes poco verídicas, el Mensajero de Dios declara: «Los eruditos piadosos de mi Umma se parecen a los Profetas de los Hijos de Israel». (40) ‘Umar se sometió a Dios tan sinceramente que como servidor Suyo fue más efectivo de lo que se esperaba. Durante su califato, los actuales territorios de Irán, Irak y Egipto fueron conquistados. Los ejércitos musulmanes marcharon en un área enorme, conducidos por comandantes tan grandes como Abu Ubayda ibn al-Yarrah, Shurahbil ibn Hasana, Sad ibn Abi Waqqas, Amr ibn al-Asy Yazid ibn Abi Sufyan.

Jerusalén fue conquistada durante su califato. Cuando el comandante supremo de los musulmanes pidió a los sacerdotes de Jerusalén que entregaran las llaves de la ciudad, ellos contestaron: «No podemos ver entre vosotros al hombre a quien deberíamos entregar las llaves». Ellos habían leído en sus libros religiosos una descripción de quien había sido capacitado para recibir las llaves.

Entonces los sacerdotes de la ciudad y los comandantes musulmanes esperaron mientras ‘Umar y su criado se dirigían en camello, turnándose, hacia Jerusalén. Aunque ‘Umargobernó sobre amplias tierras, no poseyó ni un camello. Pidió un camello prestado de la hacienda pública y se puso en camino con su criado. Cuando se acercaron al río Jordán, sus comandantes, que esperaban al otro lado, se entusiasmaron y rogaron: «Oh Dios, deja a ‘Umar ser el que monte el camello cuando alcancen el río, porque a estos bizantinos les gusta la pompa y la exhibición. Puede que no nos estimen si ven al califa guiar un camello montado por un criado». Pero Dios había predestinado que sería esta última la única posibilidad. Cuando ‘Umar se acercó, los sacerdotes advirtieron varios remiendos en sus ropas, entre otras cosas. Este era el hombre descrito en sus libros, y entonces le entregaron las llaves de Jerusalén.

‘Umar nunca se desvió del camino del Mensajero de Dios. Cuando estaba en su lecho de muerte, tras ser apuñalado mortalmente por un esclavo zoroástrico —adorador del fuego—, rechazó la comida y el agua, porque estaba demasiado débil. Sin embargo, siempre hacía el salat cuando era el momento de realizarlo, aunque esto hiciera que sus heridas sangraran. Él diría: «Aquellos que no realizan el salat no tienen nada que ver con el Islam». (41) Fue un seguidor ejemplar del Mensajero de Dios, y su propio ejemplo sería seguido por las generaciones que le sucedieron.

Para establecer el equilibrio

En una época en que algunas personas vivían en monasterios y otros ahogados en el lujo, el profeta Muhammadvino con la instrucción coránica: Mas busca, por medio de lo que Dios te ha concedido, la morada del Más Allá(gastando en limosnas y otras buenas causas), sin olvidarte de tu parte (que Dios ha designado) en este mundo (28:77).

Todos los Profetas han venido para establecer el equilibrio entre la vida material y la espiritual, la razón y el alma, este mundo y el siguiente, y la indulgenciay la abstinencia. A la vez que debemos declarar todo lo que Dios nos ha otorgado, para mostrar nuestra gratitud y alabarlo como merece (Y con respecto al favor de tu Señor, ¡proclámalo! 93:11), no debemos olvidar que tendremos que dar cuentas de todo lo bueno que tenemos (Y en ese Día, con toda seguridad se os preguntará por todos los favores (que os han sido concedidos) 102:8).

El Profeta inculcó este principio tan profundamente en los corazones de sus Compañeros, que podía verse en cada aspecto de sus vidas. Por ejemplo, una vez rompiendo el ayuno durante el Ramadán, le ofrecieron un vaso de agua fría a Abu Bakr, el primer califa. Acababa de tomar un sorbo de agua cuando se puso a llorar de repente y dejó de beber. Cuando le preguntaron por qué lloraba, contestó:

«Una vez yo estaba con el Mensajero de Dios. Él actuaba como si empujara algo con la mano y decía: “¡No te me acerques!”. Le pregunté qué hacía, y contestó: “El mundo se me ha aparecido en una forma ideal, con toda su pompa y lujo. Lo he apartado, diciendo: ‘¡Déjame! No puedes seducirme”. El mundo se retiró y le dijo: “No puedo vencerte, pero te juro por Dios que cautivaré a aquellos que vienen después de ti”. Después de relatar este hadiz, Abu Bakr añadió: «En este momento, pensé que el mundo me había convencido con un vaso de agua fría, y lloré».( 42) Abu Bakr y la mayor parte de los Compañeros vivieron una vida equilibrada, aunque tenían la posibilidad de vivir con comodidad.

Para ser testigos de Dios

Los Profetas también fueron enviados de modo que la gente no pudiera alegar ignoranciaen el Más Allá. Considerando esto, el Corán señala:

Mensajeros (que han sido enviados como) portadores de buenas nuevas y de advertencias, para que la gente no tenga ningún argumento contra Dios después de los Mensajeros (que les han venido) (4:165).

La humanidad, que ha seguido a un gran número de supuestos guías o líderes sólo para extraviarse, ha sido guiada verdaderamente por los Profetas. Estos siervos de Dios fueron creados para una misión especial. Ya eran Profetas en las matrices de sus madres y sus nacimientos fueron extraordinarios. Sus vidas se parecían a sinfonías hermosas, absolutamente armoniosas y equilibradas. Sus palabras semejaban melodías dulces que penetraban en las almas.

Toda la existencia, animada o inanimada, les escuchaba. Los árboles y las rocas saludaban al profeta Muhammad, y él les contestaba.

Busiri dice en su conocido Qasida al-Burda: «Los árboles respondieron postrándose a su llamada». Cuando él los llamó, los árboles vinieron a él. Ambos, seres vivos y objetos inanimados, obtuvieron sentido por su llegada, la existencia se convirtió en un «cosmos» desde el «caos», y cada cosa se convirtió en una lengua que glorifica a Dios con su alabanza:

Los siete Cielos y la Tierra y todo lo que se halla en ellos Le glorifican. No hay nada que no Le glorifique con Su alabanza (proclamando que Él es el Único Dios sin igual ni asociado y que toda la alabanza y gratitud Le pertenece exclusivamente a Él), pero no podéis comprender Su glorificación (17:44).

La armonía extraordinaria del Universo ya muestra la Existencia y la Unicidad de Dios. Nada es creado en vano y sin propósito:

¿Cree acaso el ser humano que se le dejará solo (que obre como le plaza)? (75:36).

Si los Profetas no hubieran sido enviados, podríamos haber tenido argumentos en contra de ser castigados en el Más Allá. Pero, como dice el Corán:

Nunca castigaremos (a una persona o a una comunidad por el mal que hayan hecho) hasta que no hayamos enviado a un Mensajero (para que dé consejo y advertencia) (17:15)

Dios debe enviar a Profetas de modo que la gente pueda distinguir el bien del mal. Así, la gente no puede alegar ignoranciacuando deba defender sus acciones en el Día del Juicio Final.

Notas
30 Los actos practicados por el Profeta a lo largo de su vida.
31 Bujari, «Maghazi», 78; Muslim, «Salam», 50-51; Abu Dawud, «Tib», 19.
32 Tabari, Yami al-Bayan, 24:33; Ibn Hanbal, 1:449.
33 Bujari, «Marda», 19; Muslim, «Zikr», 10.
34 Limosna prescrita purificadora de los económicamente favorecidos que ha de entregarse a los más necesitados y supone una parte proporcional de cuarenta.
35 Ibn Hisham, «Sira», 2:60; Ibn Kazir, Al-Bidaya, 3:166.
36 Ibn Maya, «Manasik», 84; Abu Dawud, «Manasik», 56.
37 Bujari, «Fada’il al-Ashab», 1; Muslim, «Fada’il al-Ashab», 208-9.
38 Bujari, «Fada’il al-Ashab», 1; Muslim, «Fada’il al-Ashab», 212.
39 Deuteronomio, 33:3.
40 Ayluni, Kashf al-Jafa’, 2:83.
41 Ibn Sad, «Tabaqat», 3:350; Hayzami, Mayma‘al-Zawa‘id, 1:295. 
42 Abu Nu‘aym, Hilyat al-Awliya’ wa Tabaqat al-Asfiya’, 1:30-31.
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