webislam

Domingo 31 Mayo 2020 | Al-Ajad 08 Shawwal 1441
4521 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=19778

Algacel y sus responsabilidades sociales

Algacel consideraba que la aplicación de la justicia social era el deber primordial de los gobernantes

03/07/2011 - Autor: Dr. Jamal Moosaví - Fuente: Iranología
  • 10me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Mantuvo una actividad intelectual que se tradujo en multitud de obras de temática variada que, en palabras de Yāqūt, se extendió por el Or
Mantuvo una actividad intelectual que se tradujo en multitud de obras de temática variada que, en palabras de Yāqūt, se extendió por el Or

Abū Hāmid Imām Muhammad Ghazālí o Algacel (1058-1011), jurisconsulto, orador y filósofo nació en Tus, una de las ciudades importantes del Jorasán en el medievo, en la que estudió jurisprudencia islámica y retórica, para más tarde trasladarse a Gorgān y Neyshabur, donde continuó con dichos estudios (1). Durante más de medio siglo mantuvo una actividad intelectual que se tradujo en multitud de obras de temática variada que, en palabras de Yāqūt, “se extendió por el Oriente y el Occidente musulmán.” (2)

A pesar de que Algacel es conocido como alfaquí šāficí y teólogo aš’arí (3), no obstante, este sabio persa ha cobrado más celebridad como crítico de todas las escuelas del fiqh y por arremeter contra todas las tendencias doctrinales. La obra y el ideario de Algacel —el primer sabio en materia religiosa al que se le ha denominado huŷŷat al-islam—, no sólo ha influido mucho en los pensadores religiosos posteriores del mundo islámico sino que también no pocos filósofos, intelectuales y teólogos occidentales como Cresca, Raymond Martin, Santo Tomás, Pascal, Descartes y Kant han sido influidos a través de las traducciones latinas y hebreas (4). Llegados a este punto es necesario destacar que de manera paralela a estas influencias, algunas de las ideas física-filosóficas de nuestro pensador, como las que se pueden leer en en el “asunto décimoséptimo” de Tahafut al-falāsifa La refutación de los filósofos, son similares a las nuevas teorías de la física cuántica (5).

En fin, Algacel, al final de su vida de 53 años, dijo haber estado “buceando en el mar de las ciencias religiosas durante cuarenta años” y haber llegado al punto en que sus palabras “sobrepasan la comprensión de la mayor parte de las gentes de su epoca” (6). A pesar del grado de erudición por él alcanzado y a que en las sesiones con el sultán ocupaba el lugar más destacado (ibíd), Algacel era consciente de los problemas grandes y pequeños de la sociedad en la que vivía, y actuaba, ora como persona responsable ora como sabio comprometido. En este artículo reduciremos nuestra visión de Algacel hasta circunscribirla en lo relacionado con sus responsabilidades sociales y en su confrontación con las autoridades, las gentes y los ulemas.

A la edad de 28 años (1085) y tras la muerte de Abū-l-Mocālī Imām al-Harameyn Ŷoveyni, Algacel marchó de Jorasán a Isfahán para acudir a Nezām al-Molk, ministro del sultán selyúcida Malekšāh (1091). Más tarde dicho visir lo nombró maestro de la escuela Nizāmiyah de Bagdad, a la sazón, sede del califato abbāsí (7). En este periodo de su vida, que duró diez años, Algacel alternaba sus estudios y clases intimando con las autoridades y, en sus palabras, “siendo favorecido en Isfahán y Bagdad por el sultán Malekšāh.” (8). Durante esta década, en la que Algacel se podría calificar de “sabio de la corte”, él no podía cumplir con sus obligaciones sociales. Su papel en la corte se reducía a los asuntos oficiales y formales, como la de ser mensajero entre el califa y el sultán (9), la de mediar para solucionar las discrepancias entre Torkān Jātūn (madre del príncipe heredero) el califa abbāsí al-Muqtadī Bi-Llāh (10), o la de participar en el nombramiento a califa del sucesor de éste, al Mustansir Bi-Llāh, en el año 1093, junto a los grandes ulemas de la capital cabbāsí (11). Así las cosas, no es improbable que obras como Al-mutazhari fi-l-radd calà-l-batiniya y Huŷŷat al-haqq hayan sido redactadas, o por orden de las autoridades o de acuerdo al gusto de éstas (12). Pese a todo esto, Algacel se marchó en el año 1094 de la madrasa y de la corte para huir de incógnito hacia Siria (13), huida que aparentemente fue exterior pero que en realidad fue interior. Inspirándose en el Asfār al-arbaca de Mollah Sadrā, el autor del Gazzālīnāmē (14) califica dicha huida de “safar min al-jalq ilà-l-Haqq” (viaje de la sociedad hacia Dios) (15).

Estos diez años que duró su huida y durante los cuales visitó Siria, Palestina, la Meca y Medina para acabar al final en su patria chica, Tus, cambiaron totalmente a Algacel de tal guisa que ello se reflejará posteriormente en sus actitudes y en sus obras16. El cambio más relevante en sus actitudes fue cuando, en el santuario de Ibrāhīm Jalīl, le prometió a Dios “no acudir más a ningún sultán bajo ningún concepto”, ni “vivir del dinero del sultán” ni “discutir ni mostrarse con prejuicios” (17), promesa que cumplió. Después de aceptar el año 1102 el cargo de maestro de la escuela Nizāmiya en Neyšābūr ofrecido por el sultán selyúcida Sanŷar y su ministro Fajr al-Molk, ya no era el mismo Algacel de Bagdad.

Durante este periodo (del 1105 al 1111), su forma de impartir clases y de enseñar era muy diferente de la de su época anterior en Bagdad y de los demás ulemas y alfaquíes. “Antes era el único sabio arrogante y el único teósofo polemista, por lo que en esta época estaba tranquilo y sosegado” (18), y, de acuerdo a una interpretación mística, su marcha de Tus a Neyšābūr era un reflejo de un “viaje de la sociedad al pueblo” (19). Así, al tratar con sultanes, emires y visires lo hacía desde una posición de poder y autoridad espiritual, los amonestaba, les daba consejos y los conminaba a actuar con justicia (20). Los poderosos reconocían su autoridad y su posición y siempre le respetaban (21) y escuchaban sus consejos, hasta el punto de que el sultán Sanŷar le pidió que le escribiera un libro de consejos, por lo que Algacel se puso manos a la obra y redactó

Anuncios



play
play
play
play
play
play
play
play

 

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/61936-algacel_y_sus_responsabilidades_sociales.html