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La historia de Israel según el Sagrado Corán

El Sagrado Corán menciona a los primitivos israelitas identificándolos por sus creencias, no por la posesión de la tierra, ni por la raza o cultura que tuvieron

21/06/2011 - Autor: Imam Mahmúd Husain - Fuente: Islam en Mar de Plata
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La Torá.
La Torá

Dice el Sagrado Corán:

¡Hijos de Israel!: Recordad mi Merced para con vosotros y cumplid con el compromiso Conmigo!: Yo cumpliré la promesa con vosotros, ¡y veneradme! …¡No revistáis la verdad de mentira, ocultando la verdad a sabiendas!

(2:40 y 42)

Estos dos versículos del Libro sagrado de los musulmanes sintetizan la creencia de estos sobre los judíos, y coinciden con lo que dice el Deuteronomio:

Si obedecéis la Ley seréis benditos, y si no la obedecéis seréis malditos.

(Deut., 11:26-28)

El Sagrado Corán distingue en la historia de Israel entre tres grupos distintos: Primero, los primitivos abrahámicos; segundo, Israel, que aparece concretamente a partir de Moisés; y por último, los posteriores judíos. De Abraham surgieron varias ramas diferentes:

1. Ismael, que se establece entre los árabes.

2. Isaac, que continúa en Palestina, y a partir de su hijo Jacob, quien pasa a Egipto, surgirá de ambos la descendencia de Abraham, como dice el Antiguo Testamento (Gen. 21:12), los primitivos israelitas. Pero Esaú, el hermano mellizo de Jacob, a pesar de ser el primogénito de Isaac, no fue el ancestro de los Profetas, sino el padre del pueblo edomita.

3. Por fin, Zimram, Jocsán (o Yoqsam), Madán, Madián, Yisbaq, y Shúaj (Gén. 25:1), seis de los hijos de Abraham con Cetura (o Queturá), que conformaron pueblos arábigos diversos, como el de los madianitas (al norte de Arabia y en el Sinaí)

El Sagrado Corán menciona a los primitivos israelitas identificándolos por sus creencias, no por la posesión de la tierra, ni por la raza o cultura que tuvieron. Dice el Libro aludiendo a los primitivos abrahámicos:

"¿O diréis acaso que Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus, eran judíos o cristianos …Esta es una comunidad la de Abraham y las tribus que ha perecido, ella tiene lo que haya logrado en recompensa, y vosotros tenéis lo que hayáis logrado, y no seréis indagados por lo que ellos hayan cometido."

(2:140-141)

En síntesis, el Sagrado Corán afirma que Abraham, Ismael, Isaac, Jacob y las tribus, los primeros abrahámicos, fueron anteriores al judaísmo y al cristianismo, a los que no conocieron ni practicaron.

En el Islam Abraham es el padre espiritual de los musulmanes, y poco importa ser descendiente biológico de ese Profeta sino cumplir con sus enseñanzas. Cuando surgió Moisés las creencias primitivas recibieron otra forma, como así también la organización de la comunidad, la forma del culto, etc. Entonces aparece un nuevo “Israel”, y deja de existir el anterior, que ya se había mezclado bastante con el pueblo egipcio, perdiendo su antigua identidad.

Israel nunca formó históricamente un pueblo diferente al resto de sus parientes semíticos, sino que siempre fue un conjunto de diversos pueblos (una anfictionía o federación de tribus) Moisés sale de Egipto con mucha población egipcia, que huye junto a él. Se puede considerar que la existencia clásica de Israel llega hasta el cautiverio en Babilonia (586 a.C.), precedido por la división entre Israel y de Judá, dos siglos antes, después de Salomón A la caída del reino del norte y la aniquilación de diez de las tribus a manos de Asiria, en el 721 a.C., todavía el reino del sur, Judá, con Jerusalén como capital, se mantendrá 135 años más, hasta el 586 a.C., en que el Templo de Jerusalén fue destruido por Nabucodonosor II, y llevada en cautiverio gran parte de la población, siendo esta nueva etapa propiamente “judía” (en realidad la dominación asiria comenzó 20 años antes, en el 606 a.C.)1

Además, después del cautiverio reaparece sólo una de las doce tribus, la de Judá, por lo que entonces tampoco podemos llamar “Israel” propiamente dicho a los que continúan, sino “judíos”.

El nombre divino Yahvé que aparece con la Torá ya era utilizado en la religión de los madianitas, el pueblo arábigo asentado en el Sinaí. Allí se refugia Moisés después de su huida de Egipto, y se casa con la hija del sheij o jefe de ese pueblo, también Profeta, llamado Jetro (Shuáib en árabe) Por eso dice en la Biblia: Contestó Moisés a Dios:

“Si voy a los hijos de Israel a Egipto y les digo: ‘El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros’, cuando me pregunten ¿cuál es su nombre qué les responderé?’ Así dirás a los hijos de Israel: ‘Yahvé, Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros’”

(Éxodo 3:1)

Esto evidencia que el Nombre divino Yahvé no era empleado hasta entonces por los israelitas, y Moisés debe preguntar cómo debía mencionar a la Divinidad. Según las investigaciones históricas, la primera mención del nombre Yahvé se remonta a un documento histórico llamado “la estela del Rey Mesa de Moab”, del siglo noveno antes de Cristo, entre los moabitas, otro pueblo semítico descendiente de Lot, sobrino y seguidor de Abraham

También la montaña de Horeb o Sinaí, donde Moisés habló con su Señor y recibió la Ley, ya era un lugar sagrado para los madianitas, que allí rendían culto a Yahvé, y hacia donde peregrinaban diversas tribus de Arabia para adorar. Esto demuestra el estrecho vínculo que mantenían los descendientes de Abraham, para el caso los madianitas y los israelitas, de modo que le fue posible a estos últimos, gracias a Moisés, recuperar su antigua tradición abrahámica, ya perdida en los siglos que habían estado en Egipto, esclavizados o no, según las épocas.

La tradición judía actual tampoco constituye la continuidad de la tradición primitiva de Israel sino que la tiene como antecedente o telón de fondo. Por eso el Sagrado Corán dice:

"Esta es una comunidad la de Abraham hasta las tribus que ha perecido, ella tiene lo que haya logrado en recompensa, y vosotros tenéis lo que hayáis logrado."

(2:134)

No confunde el Sagrado Corán a Israel y a los judíos en una sola masa indiscriminada, y esto mucho antes que la ciencia moderna llegara a parecidas conclusiones.

Un momento culminante para Israel es la aparición de Jesús El Sagrado Corán lo menciona vinculado a “Israel” (61:6), pero ya debemos entender que se trata de la comunidad judía, que hacía siglos vivía en la decadencia denunciada por los Profetas de la Biblia.

El Sagrado Corán define además las características que deben cumplir los de Israel para merecer la elección divina: Dios les exige es ser un pueblo consagrado a Él, ejemplo para el resto de los pueblos, un rol muy difícil de cumplir, del cual se han desviado, sobre todo en el siglo XX, y por eso el Sagrado Corán los menciona con frecuencia como ejemplo de desvío y rebeldía.

La elección de Israel fue para la misión de los Profetas, de la que se beneficiaban sus seguidores fieles, siempre y cuando cumplieran con la Torá y obedecieran a los Profetas. Y dicha elección se limitó al tiempo que esa misión duró. No existe una elección divina indiscriminada de un pueblo y a perpetuidad, porque Dios no elige a los inicuos, aunque pertenezcan al pueblo de los Profetas Además, dicha misión caduca con el tiempo, como las épocas de la Revelación varían por Voluntad divina. Incluso, en la Torá y en hebreo no aparece el concepto de “elección” de Israel, sino el de “pueblo de Dios” o “pueblo justo”. Tampoco existe la elección de un pueblo por causas raciales o culturales, ni persiste esa elección cuando aquél se rebela, y persigue y asesina a sus Profetas En definitiva, los elegidos propiamente son los Profetas, y por extensión sus fieles seguidores, en tanto no contradigan la Revelación y a los Profetas.

1 De todos modos, los asirios no solían llevarse a todos los del pueblo, sino a la capa gobernante y económica, para que el gobierno y la administración del país quedaran acéfalos. Por eso las capas más humildes de la población permanecían en su patria, y los asirios podían concederles las propiedades ahora vacantes pertenecientes a los cautivos.
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