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El Matrimonio en el Derecho Islamico Hanafi

Adaptado de la obra Encyclopedia of Islamic Law - A compendium of the major schools, adaptación de Laleh Bakhtiar, ABC International Group, Inc., Kazi Publications, Chicago, 1996

19/06/2011 - Autor: Hasan Bize - Fuente: Revista Barakallah
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Matrimonio islámico.
Matrimonio islámico.

1. El contrato matrimonial y sus condiciones

1.a. La fórmula matrimonial

Todas las escuelas de derecho coinciden en que el matrimonio se efectúa mediante la celebración del contrato respectivo, que consiste en un ofrecimiento de matrimonio (iÿâb) hecha por la novia o su representante (nâ’ib) o tutor (wakîl), y la correspondiente aceptación (qabûl) realizada por el novio o su representante. Un mero acuerdo sin la pronunciación del ofrecimiento y la aceptación no equivale al matrimonio.

También hay consenso en que el contrato es válido si la novia o su representante/tutor pronuncian la palabra ankahtu o bien zawaÿtu (ambas significan “Me doy en matrimonio”) y el novio responde con la palabra qabiltu (“Acepto”) o radîtu (“Estoy de acuerdo”).

Sobre el empleo de otras palabras sinónimas a las derivadas de las raíces zawâÿ y nikâh hay disenso. La escuela hanafî acepta el uso de otros términos (tales como los derivados de tamlik dar en posesión, cesión, hibah regalarse, entregarse, ofrecerse, bay‘ vender, ihlâl hacerlo lícito) si la intención es la de celebrar un matrimonio. Empero términos que trastocan las condiciones de continuidad y perpetuidad del matrimonio, como los derivados de iÿârah alquilar y yarah prestar, no son válidos para celebrar el contrato matrimonial.

No es necesario que el pedido u oferta de matrimonio y la aceptación sean pronunciados con el verbo en mâdî (el tiempo perfectivo del árabe), aunque algunas escuelas lo estiman obligatorio.

La escuela hanafî no requiere “inmediatez” entre la pronunciación de ambas fórmulas (pedido y aceptación), lo que sí es obligatorio para los otras escuelas. Para la escuela hanafî incluso, si una mujer recibe por carta con una propuesta de matrimonio, y reúne a testigos y lee la misiva y dice “acepto casarme con él”, el contrato es válido.

Hay consenso general en que las fórmulas del contrato pueden decirse en otra lengua si no es posible hacerlo en árabe.

Es posible para la escuela hanafî únicamente celebrar el contrato por escrito y no en forma verbal, siempre y cuando los novios no estén presentes juntos en el lugar en que se celebra.

El que no puede expresar su intención (p. ej.: un mudo/a) puede manifestarse por señas o por escrito, pero si combina ambas es mejor.

No está permitido incluir una condición de anulación a favor de ninguno de los novios. Si se la incluye el contrato es válido pero no la condición (es decir que son un matrimonio salvo que se divorcien).

Como regla general el ofrecimiento en matrimonio o pedido es realizado por la novia y la aceptación por el novio. La mujer dice zawwaÿtuka (te tomo en matrimonio) y el hombre responde qabiltu (acepto). De todas maneras para la mayoría de las escuelas si se altera el orden y la aceptación precede a la oferta (por ejemplo que el hombre le diga al wakîl: zawwiÿnîha cásala conmigo, y éste responda: zawwaÿtukaha la caso contigo).

El contrato matrimonial queda firme con la pronunciación de la fórmula por ambas partes, y no puede quedar sujeto a una condición futura.

1.b. Los testigos

La presencia de testigos es una condición necesaria para la validez del contrato matrimonial. Para la escuela hanafî es suficiente la presencia de dos hombres, o un hombres y dos mujeres. El contrato no es válido si todos los testigos son mujeres. No se requiere (como en otras escuelas) que se trate de musulmanes probos.

1.c. Capacidad para celebrar el contrato matrimonial

Todas las escuelas concuerdan en que es necesario la salud mental y la adultez para ambas partes, o al menos para el wakîl en el caso de la mujer. Tampoco puede haber incompatibilidad para contraer matrimonio por consanguinidad, directa o adquirida, o por otra causa permanente o temporaria. (Los obstáculos legales para el casamiento se discutirán más adelante).

La escuela hanafî no considera que el libre consentimiento sea condición obligatoria del contrato matrimonial (o sea: admite la validez del contrato si hubo coerción). No así el resto de las escuelas.

Las fórmulas del contrato proferidas con intención de juego o broma son igualmente válidas, por la tradición que dice: “Tres cosas son válidas tanto si se expresan intencionalmente como en broma: el matrimonio, el divorcio y la liberación de un esclavo”.

1.c.1. Adultez:

Para todas las escuelas signos incontrastables de la adultez femenina son la menstruación y el embarazo.

Para la escuela hanafî las edades mínimas para la madurez son de 12 años para el varón y de 9 años para la mujer, y las edades máximas 18 para los varones y 17 para las mujeres.

1.d. Estipulación de condiciones por la esposa

Para la escuela hanafî si la mujer se reserva el derecho al divorcio en el acto de matrimonio, diciendo: “Te desposo con la condición de que tendré derecho al divorcio”, y el hombre acepta, tanto el contrato como la condición son válidas. El contrato es válido pero no así la condición si es el hombre el que la establece.

Otras condiciones establecidas por la mujer (como ser: no tomar otra esposa, no ser llevada fuera del país o región, etc.), son válidas para la escuela hanafî sólo si han resultado de un acuerdo en la negociación de la dote, de lo contrario son inválidas las condiciones pero no así el contrato.

2. Grados de parentesco de las mujeres con las cuales no es posible el matrimonio

Una de las condiciones para la validez del matrimonio es que la mujer esté libre de impedimentos legales. Las restricciones son de dos clases: a) por consanguinidad, y b) por otras causas

2.a. Por consaguinidad

Todas las escuelas concuerdan en que las parientes mujeres con las cuales le está prohibido al hombre casarse son de siete clases:

1) La madre, incluyendo a las abuelas materna y paterna.
2) Las hijas, incluyendo nietas en cualquier grado.
3) Las hermanas, tanto plenas como media-hermanas.
4) Las tías paternas, incluyendo tías abuelas.
5) Las tías maternas, incluyendo las tías abuelas.
6) Hijas de un hermano (sobrinas), en cualquier grado.
7) Hijas de una hermana, en cualquier grado.
Esta disposición se basa en la aleya coránica: “En adelante, os están prohibidas vuestras madres, vuestras hijas, vuestras hermanas, vuestras tías maternas o paternas, vuestras sobrinas por parte de hermano o hermana...” (4:23).

2.b. Otras causas

2.b.1. Afinidad

Es de varios tipos:

1. La esposa del padre está prohibida para el hijo y el nieto en cualquier grado, y esto por la sola celebración del contrato matrimonial, aunque no haya consumación. Se sustenta en la aleya coránica que dice: “En adelante no os caséis con las mujeres con las que han estado casados vuestros padres...” (4:22).

2. Análogamente la esposa del hijo está prohibida para el padre y el abuelo, igualmente por la sola celebración del contrato. Por el versículo: “En adelante, os están prohibidas ...las esposas de vuestros propios hijos...” (4:23).

3. La madre y la abuela de la esposa, igualmente por la mera celebración del contrato, por el versículo: “En adelante, os están prohibidas ... las madres de vuestras mujeres...” (4:23).

4. Las hijas de las esposas, si se ha consumado el matrimonio, por el versículo: “En adelante, os están prohibidas ... vuestras hijastras que están bajo vuestra tutela, nacidas de mujeres vuestras con las cuales habéis consumado el matrimonio, si no, no hay culpa...” (4:23).

Para la escuela hanafî, haber tocado o simplemente mirado a la mujer con intención sexual vuelve mahram a su hija, aunque no se haya consumado el acto sexual.

El contacto sexual por error o falsa impresión, sin que exista contrato matrimonial, genera igualmente las restricciones de afinidad indicadas arriba.

2.b.2. Consanguinidad entre esposas

Todas las escuelas concuerdan en que estar casado con dos hermanas simultáneamente está prohibido, por el versículo coránico: “En adelante, os están prohibidas ... casaros con dos hermanas a un tiempo...” (4:23).

Las cuatro escuelas sunníes concuerdan en que también es ilícito para el hombre estar casado a un tiempo con una mujer y su tía paterna o materna.

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