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La Media, instrumento de dominación

Extraído de la obra inédita de Abel Samir Reflexiones sobre cultura e ideología.

07/06/2011 - Autor: Abel Samir - Fuente: Webislam
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Cualquier información puede transmitirse en forma deformada con un lenguaje convincente. (Foto: cuentatraposdp.blogspot.com).
Cualquier información puede transmitirse en forma deformada con un lenguaje convincente. (Foto: cuentatraposdp.blogspot.com).

Louis Althusser decía en una de sus obras que, ninguna clase puede detentar de forma duradera el Poder del Estado, sin ejercer al mismo tiempo su hegemonía sobre y en los Aparatos Ideológicos del Estado. Cita como ejemplo a Lenin y su preocupación por revolucionar el Aparato escolar para que el proletariado se asegurase el Poder que había conquistado mediante una revolución armada. La revolución se había efectuado en los ámbitos económicos, políticos y sociales, pero era necesario la revolución llevarla al plano ideológico, y la escuela a todos los niveles entrega ideología, es por tanto, uno de los principales aparatos ideológicos estatales. Y la Media, es un complemento de la enseñanza y forma parte de este complejo sistema que entrega información y conocimiento, desde una plataforma ideológica burguesa.

La Media, sinónimo de mensaje

Fue Marshall McLuhan el creador del término Media. Este término sintetiza en sí a todos los medios de información. La Media es sinónimo de mensaje, decía McLuhan. La gente normalmente no lo ve así. La Media, piensan, informa. Pero la información entrega un punto de vista muy acondicionado a los intereses de los dueños de ella, mediante una explicación que los favorezca o presenten a sus adversarios de una forma intencionalmente equivocada.

Por ejemplo, una misma información puede tener dos contenidos diferentes en dos periódicos que representen diferentes intereses, dependiendo, desde luego, quiénes son sus dueños y a quiénes representan. Aparentemente pueden señalar lo mismo, pero si se estudia con atención aparece el verdadero rostro del mensaje.

Otro ejemplo: si leemos una noticia sobre Irán en la prensa norteamericana o la europea de los países aliados de USA, informarán de las malas intenciones que tiene este país respecto al mundo. La gente que lee la noticia pensará que es correcta la posición de USA de atacar a Irán por sus malas intenciones que pone al mundo en peligro de la proliferación de las armas nucleares. Resulta sorprendente que USA pueda conocer ya de antemano lo que existe en la mente del presidente iraní. Ahora bien, si leen la misma noticia en una agencia iraní, favorable al gobierno, se enterarán que Irán no desea desarrollar el arma nuclear, sino más bien desarrollar la energía nuclear con fines pacíficos llegar a ser independiente en esa tecnología. Pero, difícilmente el grueso del público norteamericano va a leer un periódico de Irán aunque éste se publique en inglés en Internet. Ese público ya está enajenado y no se interesa por informarse de la realidad.

El pueblo norteamericano es uno de los menos informados del mundo. Recuerdo que unos periodistas suecos ―hace sólo unos tres años―, entrevistaron en Nueva York al público que transitaba por las calles y le hacían una pregunta muy simple: ¿dónde queda ubicada la ciudad de Estocolmo? De diez entrevistados sólo uno estuvo cerca, su respuesta fue: Noruega. El resto, los que respondieron algo, lo hicieron en forma increíblemente errónea. Demostraban una increíble ignorancia. Algunos ubicaban a Estocolmo en África y hubo dos que lo ubicaban en América del Sur. Y ninguno de ellos sabía que en Suecia existe una monarquía democrática.

Estrategia indirecta para un mensaje

El mensaje no siempre es evidente. Existen dos estrategias (como ocurre en la guerra) para difundir un mensaje: la estrategia directa y la estrategia indirecta. La más efectiva es aquella que no es tan directa y que deja el mensaje afianzado en el inconsciente. Por esa razón, los epítetos, insultos y cosas parecidas no son me-dios efectivos y recomendables para fijar un mensaje, asimismo, los periodistas que usan en demasía de los calificativos, en vez del análisis, son periodistas deficientes que terminan por agotar el entusiasmo y la atención del auditorio.

Para que el mensaje tenga el máximo de fuerza debe estar acompañado de un buen análisis, aunque este análisis también recurra a informaciones no muy fidedignas o simplemente falsas, pero difíciles de demostrar. El mensaje fijado en el inconsciente estará funcionando como el superyó que describió Freud. Sólo que aquí no existe como un mandato (del padre o de la madre), sino bajo el manto o disfraz de una noticia verdadera, (aunque sea totalmente falsa) la que se confronta con las otras noticias y, por esa razón, el mensaje sigue siendo el verdadero hasta que no se compruebe por varios caminos su falsedad. Y aún así, dependiendo del grado de identidad que la persona tiene con el medio de información o con la clase, o el país de que se trate, puede rechazar lo que la razón le indica, y aceptar, como verdadero lo que es falso, pero que se presenta como verdadero. De esta forma, el individuo es adoctrinado sin que se dé cuenta de ello.

Sin lugar a dudas que, se trata de una forma de adoctrinamiento ideológico, el más efectivo medio que utiliza la clase dominante para dominar. Del adoctrinamiento ideológico al político sólo hay un peldaño pequeño. Se produce un cambio cua-litativo en la lógica formal del individuo adoctrinado. Lo ilógico se transforma en lógico, así como lo falso se ve como verdadero. Y éste no percibe la realidad, porque vive en un mundo ilusorio, en el cual se siente a gusto y en el que se representa. Esto es parte de la estrategia de dominación indirecta. El dominado no debe percibir que lo es por medio del engaño premeditado, porque eso podría provocar un cambio de opinión. El candidato de turno a la presidencia de un país, o a cualquier cargo dentro del Congreso, aunque sea un multimillonario que se codea sólo con los miembros de su clase, aparece en su campaña como un miembro más de la clase explotada. Se junta con algunos pobres y departe con ellos un par de horas como si fueran amigos de toda la vida y la Media se encarga de presentarlo como un individuo sencillo y muy democrático.

La visión que se muestra en la Media actúa sobre la mente de los pobres en general, que no entienden que detrás de esa fanfarria, de ese teatro político, de ese show, hay sólo la intención de mostrarse como uno más, cuando en realidad, es uno más de la clase explotadora y uno menos de esa clase explotada. El proceso de identidad con el candidato se fortalece, aunque su programa no apunte a solucionar los problemas de los más pobres. Su magnetismo personal suple con creces la poca conciencia social a quienes está dirigido el mensaje. Al final, las creencias de las masas, si no están enfrentadas a la realidad objetiva, se solidifican más rápidamente y lo subjetivo aparece como objetivo.

Otra forma de desinformar y entregar un mensaje torcido es cambiando el sentido de la verdad con unas pocas palabras. Así, por ejemplo, en la situación de tensión entre China y USA, leemos en el diario digital lanación.cl lo siguiente: “En primer lugar, China ha enfriado sus relaciones con Estados Unidos luego que anunció la venta de más de 6.000 millones de dólares en armas a Taiwán. Beijín considera a la isla como parte de su territorio nacional, en consecuencia, etc.” La verdad es que Taiwán ha sido parte del territorio de China desde 1662, ya desde la dinastía Ming, cuando China expulsó de allí a los holandeses. Fue ocupada por el Japón en 1937, cuando este país invadió China intentando apoderarse de gran parte del territorio continental, pero terminada la Segunda Guerra Mundial, el Japón tuvo que abandonar Taiwán y después fue ocupado por los remanentes de lo que quedaba del ejército nacionalista (que en una época había llegado a ser uno de los más grandes del mundo) apoyado por USA. En la forma como se expresa en “La Nación”, el mensaje da la idea de que ese territorio no pertenece a China, sino que China intenta tomarlo. Se presenta a Taiwán como un país independiente, cuando la verdad, aunque haya transcurrido tantos años desde el triunfo de los maoístas, los ahora llamados taiwaneses todavía se encuentran en una situación de conflicto bélico con la RPCH y mientras la RPCH no acepte la desmembración de su territorio, Taiwán seguirá siendo parte inalienable del territorio de China.

La estrategia directa del mensaje

La propaganda política se puede hacer mediante la estrategia directa, sobre todo cuando se describe sólo una parte de la verdad, y ésta, deformada. Los nazis, en la lucha por conquistar el poder de Alemania después de la Primera Guerra Mundial, usaron extensamente de la propaganda. No sólo el uso de la palabra fuerte que provocaba fuertes emociones en las masas, también acompañada de muchos símbolos que gusta mucho a la gente, sobre todo, si los símbolos muestran algo de misticismo. Hitler aprovechó el sentimiento de las masas alemanas muy decepcionadas, no sólo por la derrota de Alemania, sino también, por los abusos cometidos por los aliados contra el sentimiento patriótico de los alemanes. Decía Hitler en su obra “Mein Kampf” (Mi Lucha) “que las masas no se guiaban por conceptos abstractos, sino que eran sus sentimientos los que guiaban sus reacciones”. Por tanto, en sus discursos realzaba y exageraba los aspectos emotivos, discurso que llegaba a una masa predispuesta a escuchar el mensaje sociológico e ideológico con un fuerte contenido psicológico. Por esa razón, gesticulaba teatralmente y convertía cada mitin en una obra de teatro que parecía el colmo de lo ridículo, absurdo e ilógico, aunque tenía una gran lógica. En poco tiempo logró que más de la mitad de la fuerza del partido comunista se volcase al nazismo y también casi la totalidad de los socialdemócratas. En realidad, les decía a las masas alemanas lo que éstas deseaban escuchar.

En otra parte de su obra “Mein Kampf” expresa: “Cuando tú mientes, hazlo con convicción …. Siempre existe una cierta veracidad convincente en la mayoría de los engaños”. Un hecho cualquiera que ha ocurrido y que es noticia, puede ser encubierto con un sartal de pequeñas mentiras. Por ejemplo, en China, la eliminación del mariscal Lin Piao en 1970. A la masa se le dijo que había intentado asesinar a Mao y que había muerto en un desastre aéreo huyendo hacia la Mongolia Exterior, cuestión que era falsa, a todas luces; se mintió porque eso le convenía a los miembros del partido que eran contrarios a la Revolución Cultural y a aquellos que querían seguir una política exterior más pragmática ―y uno de los principales dirigentes pragmáticos contra Lin era nada menos que Chou En-lai, el jefe del gobierno, que era el segundo hombre des-pués del presidente Liu Shao-shi― y que en su estrategia política, enfrentados como estaban a la URSS, deseaban entrar en conversaciones y acercamiento con USA, estrategia a la que Lin se oponía rotundamente.

Como Lin Piao que tenía gran prestigio en las fuerzas armadas (porque era el ministro de defensa) y, en general, en las masas populares, además que, de acuerdo a la última Constitución figuraba como el sucesor de Mao Tsetung, a estos pragmáticos les quedaba un solo camino: eliminarlo. A las masas se les dijo un sartal de mentiras que todavía no han sido esclarecidas en su totalidad y creo que ha de pasar muchísimo tiempo antes de que se conozca públicamente toda la verdad. Pero el pueblo chino terminó por creer todo eso. Y no sólo el pueblo chino, también la mayoría de los no chinos que seguían el pensamiento de Mao Tse-tung. Lamentablemente la historia de China ha sido falseada. El mensaje dio el resultado esperado.

Manipulación a través del lenguaje

El mensaje se convierte en un arma más efectiva si éste se entrega mediante un lenguaje ritual-autoritario como dice Marcuse. Existen técnicas de manipulación a través del lenguaje. Aparentemente el lenguaje empleado en el mensaje forma parte de una información, pero cualquier información puede transmitirse en forma deformada con un lenguaje convincente. Dice Marcuse que: “Este lenguaje controla mediante la reducción de las formas lingüísticas y los símbolos de reflexión, abstracción, desarrollo, contradicción, sustituyendo los conceptos por imágenes. Niega o absorbe el vocabulario trascendente; no busca la verdad y la mentira, sino que las establece e impone.” (1)

Para eso existe la prensa sensacionalista, sobre todo aquella prensa que aparece como prensa libre, neutral en la lucha de clases o despolitizada y que busca sólo la entretención de los lectores y embaucarlos. En ese tipo de prensa se pueden decir muchas cosas y decir una verdad a medias o una mentira a medias, lo que viene a ser lo mismo. Y los programas televisivos que entregan el mensaje a través de la en-tretención visual sin un verdadero contenido social, aunque estos programas den la impresión de serlo; allí está la capacidad y la inteligencia del periodista para mostrar sólo lo que se quiere mostrar, lo que se quiere informar, la noticia bomba, porque hoy por hoy, el periodismo no se encuentra al servicio de las mayorías, sino del dueño del periódico, radio, televisión o página de internet, que en su gran mayoría pertenecen a la clase dominante.

Y, por supuesto, los dueños de la Media seleccionan el material de acuerdo a sus intereses de clase. Lo que puede afectar al sistema capitalista o a su clase, se transforma en una información minimizada, si es que no desaparece por completo, o se publica en un párrafo corto y al final de periódico. Por ejemplo, la situación de Irán hoy en día. Se le da como bombo al desarrollo nuclear de ese país por una posible intención (como si ya pudiesen penetrar en las mentes y saber lo que piensan) de fabricar armas nucleares, sin embargo, poco o nada se dice sobre el abuso diario de los derechos humanos que sufren los palestinos por parte de Israel. Ni nada acerca de los 11.000 presos políticos palestinos encerrados sin juicio, o enjuiciados por hacer resistencia a la ocupación, en las cárceles de Israel. Y allí existen no sólo hombres, también mujeres y muchachos adolescentes.

Otro ejemplo interesante y muy actual son los acontecimientos del mundo árabe. Allí los gobiernos de los sátrapas utilizan la media para desinformar a la población y al mundo exterior. Por ejemplo lo que sucede en Siria en donde una mayoría de la población está en contra del actual gobierno, que aunque se llame régimen presidencial es sólo una dictadura más, muy parecida a las antiguas monarquías.

La acción policial y militar en contra de los manifestantes pacíficos y desarmados ha sido brutal y cerca de 500 personas han muerto producto del baleo indiscriminado de estas fuerzas represivas. El gobierno del actual sátrapa Assad dice en un comunicado: “No vamos a tolerar las actividades terroristas de estos grupos armados que atentan contra la seguridad de los ciudadanos. Impondremos con firmeza la seguridad y la estabilidad en todo el país, persiguiendo a los terroristas que serán llevados ante la justicia para poner fin a toda forma de rebelión armada”. Bien, aquí se ve la falsedad y la mala intención de falsificar los hechos. Los manifestantes (que son la mayoría del pueblo) no atentan hasta aquí contra la ciudadanía, sino todo lo contrario. Protestan contra un gobierno dictatorial y hereditario que se ha mantenido en el poder mediante el terrorismo de Estado.

La función de programas inofensivos

Los programas aparentemente inofensivos, como los de comidas, de divorcio, sobre la elección sexual, el feminismo, el consumo y venta de drogas, las ventas y compras de objetos de marca muy conocida, etc., el estreno en sociedad de una joven hija de millonarios, la ropa con que se viste la estrella de cine tal o cual, las relaciones sexuales o las preferencias de sexo, adquieren más importancia que aquellos programas que tienen que ver con el abuso y la explotación de los trabajadores en las industrias.

Las noticias que más sobresalen son aquellas que se basan en la violencia, el sexo y las drogas. Se critica y ataca el consumo de drogas y los que trafican con ellas, pero en la vida real son precisamente ―en gran medida―, los ricos, los empresarios los que consumen más drogas y los que mantienen a flote este tráfico ilegal e inmoral.

Lo que se busca es acaparar la atención de las masas y enajenarlas para alejarlas de sus problemas reales. La misma estrategia que usan las Iglesias. Se trata de enajenar a las masas con un contenido basura. En cuanto a los grandes delin-cuentes, estafadores de cuello y corbata, están a cubierto de la mirada interrogante de las masas. Muy pocas veces son llevados ante la justicia y se evita mostrarlos en la Media, para que no sean “denigrados”, en cambio los pequeños delincuentes aparecen fotografiados y se hace una noticia bomba de su historia familiar. En ese caso no hay reservas de algún tipo, porque se trata de seres sin importancia para la sociedad burguesa. En esos casos hay que mostrar que en la clase trabajadora está latente el Mal. Hay casos sí, que grandes delincuentes también salen a la luz, sobre todo cuando es una “noticia” que promueve la venta del medio.

La gente que trabaja ocho o más horas en una industria o en una empresa comercial llega a su hogar a descansar y para relajarse busca la entretención de la televisión mayormente. Los programas televisivos están manejados por grandes empresas que tiene como meta ganar dinero y como meta política e ideológica, enajenar las mentes de los teleconsumidores. La Media constituye un buen ejemplo de como se usan los recursos para establecer un control de la mente de los individuos, sobre todo cuando se muestra un estilo de vida burgués que influye en los deseos y ansiedades de aquellos que no poseen ingresos suficientes y también en aquellos que, sin tener mayores necesidades, empiezan a soñar con un mayor consumo. Los conocimientos y casi toda la información que se entrega van orientados a estimular el consumismo. El consumismo es una forma de estrategia indirecta para introducir ideología. Muy efectiva por lo demás.

El periodista y la noticia

La profesión de periodista hoy es cada vez menos una profesión libre. No existe hoy una Media que no pertenezca a un millonario o a un grupo de empresarios, a no ser los pequeños periódicos que se publican por grupos de la izquierda sin medios económicos y, por esa razón, de muy poco tiraje. En general, la Media está en manos de la derecha tradicional, sean conservadores o liberales, no importando el nombre bajo el cual se disfraza el partido político que los representa ―la Media sirve al poder político y es un medio poderoso, una herramienta efectiva para entregar ideología―.

El periodista se entera de una noticia, la elabora y la entrega al encargado del periódico, pero no tiene ninguna o muy poca posibilidad de influir en que su trabajo sea publicado, que sea publicado en toda su extensión o sometido a cambios de forma y de contenido. ¿Por qué razón? Porque noticia es toda información que los dueños de los periódicos estiman que debe ser publicada; lo que va contra el sistema o no interesa a los dueños de la sociedad, por tanto, deja de ser noticia, o simplemente se olvida. La Media actúa como una obra de teatro en que se muestra una cara, pero casi nunca la que existe detrás de las bambalinas. Así la gran masa de la población vive ignorante de la realidad.

Los adversarios peligrosos para el sistema son presentados como excéntricos, peligrosos, terroristas o simplemente se les condena al anonimato. En cam-bio, aquellos individuos que se desea promover aparecen en primera plana y con grandes rúbricas. Cualquier cosa que hagan, no importando si es o no interesante, se promueve y se presenta como algo trascendental. El sistema busca afirmar a sus hombres, elevarlos de categoría, presentarlos como seres muy inteligentes, de una alta moral cristiana, individuos devotos que cumplen con los mandamientos y las normas de su Iglesia, excelentes padres y de un comportamiento impecable tanto fuera como dentro de su familia, etc.

Lo mismo sucede con las noticias que no se quiere mostrar. Para conocer lo que sucede a nivel nacional o internacional uno debe recorrer muchos periódicos de distintos países con intereses no exactamente iguales. Muchos periódicos en internet están siendo intervenidos por aquellos países que no desean que se muestre un periodismo un poco más libre. La noticia puede llegar a ser peligrosa cuando entrega no sólo un mensaje político contrario a la clase dominante, sino también una verdad que se debe ocultar. En eso consiste la manipulación de la noticia.

La “noticia” puede ser manipulada aprovechando un suceso espectacular y melodramático como el terrible sismo que ocurrió recientemente en Chile. La Media ha utilizado este sismo para promover la imagen del nuevo presidente y de la gente que lo rodea. Todos los otros problemas que afligen al país, sobre todo a los más necesitados, han desaparecido prácticamente de las noticias. Aparecen los empresarios como hombres buenos que donan jugosas fortunas a los damnificados, que en la realidad son gente que, en su mayoría, son de escasos recursos. Las donaciones no están mal, lo interesante de esto es el uso de la noticia y el mensaje que encierra: los empresarios son buenos y son solidarios con los pobres. Y muchos necesitados que recurrieron al robo de los supermercados para abastecerse son los malos.

Una forma de manipular la noticia es exagerando aquello que es favorable a la clase dominante. Escuchemos al profesor Gorki Tapia: “Cuando se da el golpe contra Hugo Chávez, “El Comercio” lanzó un titular a todo dar, con tipos tan grandes, que ni siquiera en la Segunda Guerra Mundial o en la Guerra con Chile puso: «Cayó el dictador Chávez». Esa alegría vuelve nuevamente a Palacio. «El Comercio» publica una noticia de una columna: “Hugo Chávez nuevamente repuesto”. Los medios son así. Un famoso presidente argentino, Hipólito Irigoyen, (en la década del 20), contaba con efervescente apoyo popular. Cuando murió, «La Nación», un diario argentino de ultraderecha, apenas publicó un aviso con letras pequeñas: “Ayer falleció Hipólito Irigoyen.” (2) Y así existen miles de ejemplos en toda la prensa mundial. En muchos periódicos norteamericanos las noticias que favorecen a sus enemigos o que muestran la falta de derechos humanos en las cárceles de USA nunca son noticia, ni siquiera en la forma de un pequeño anuncio.

¿Es la Media un cuarto Poder?

Por último quisiera referirme a lo que algunos llaman el cuarto poder, la Media. ¿Constituye la Media un cuarto poder, un poder aparte de la sociedad, como algunos lo sostienen? Vivimos en una sociedad de clases en la cual hay una clase dominante que es dueña de los principales medios de información: radio, televisión, periódicos y páginas de internet. Y no sólo es dueña de la Media más importante, también de las agencias noticiosas que a nivel mundial producen y entregan la noticia como la UPI (United Press International), APF (Agence France Presse), Reuters, BBC (British), AP (Associated Press), Xinhua (Agencia de noticias de la República Popular China), RIA Novosti (Agencia Internacional Rusa) y otras más. En general las principales agencias noticiosas son las norteamericanas y las europeas. Las demás, en su gran mayoría, obtienen las noticias de éstas. De manera que, en realidad, existe de hecho un dominio de la noticia por parte de USA, Francia y Gran Bretaña. 

En una sociedad dividida en clases sociales la Media sirve fundamentalmente a la clase que la posee. La izquierda y la izquierda revolucionaria casi no poseen Media. En general carecen de canales de televisión o son de poca potencia y muy pobres de material por la falta de recursos económicos. De esa forma la clase económicamente dominante es también dominante en la propiedad de la Media y por ende de la noticia. Por estas razones la Media es más bien un instrumento de dominación de la clase dominante. Si la izquierda o la izquierda revolucionaria tuviesen las mismas posibilidades, y si la Media fuese neutral, sería casi un poder más, pero por ahora no lo es. Es un instrumento más de los poderosos para dominar la mente del pueblo.

Notas:
1. Herbert Marcuse. El Hombre Unidimensional. Página 133.
2. Gorki Tapia, profesor de sociología de la Universidad de San Marcos, Lima, Perú. Poder Mediático. Página 95.
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