webislam

Miercoles 22 Enero 2020 | Al-Arbia 26 Jumada Al-Auwal 1441
774 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=19649

Silencio en Baa-jandum

Cuando llega el silencio al fondo de ese valle, agitados, escarbamos removemos y desenterramos miembros lacerados y sangrantes

06/06/2011 - Autor: Abel Samir - Fuente: Propia
  • 82me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Combatientes del Ejército de Liberación de Palestina (OLP) en Líbano, octubre de 1976.
Combatientes del Ejército de Liberación de Palestina (OLP) en Líbano, octubre de 1976.

El monte dejó de agitarse
cuando cayó la tarde
y llegó el silencio
roto a veces
por infernales estruendos,
y por los sufrimientos
de los que lloran a los muertos.
Allá abajo,
abajo...
en la calle...
risas cristalinas
de rostros juveniles
surgen de su encierro
y corren...
y corren...
y corren...
salpicados por su inocencia
olvidando al peligro,
que viene del cielo.

Con sus brazos extendidos
corren y vuelan
y planean imitando
a los ángeles maléficos
mensajeros de la muerte
que escondidos entre las nubes
calladitos descendían
hacia lo profundo de ese valle.

En el pueblito de Baa-jandum
cayó la tarde
y cuando asomó la noche
las trompetas...
acallan sus voces
dejando de lamentarse.

Los malditos demonios
interrumpen sus vuelos
que tanto dolor causaban
a los aldeanos de ese monte.

Cuando el Sol se esconde
detrás del horizonte
débiles rayos anaranjados
a la humanidad saludan
y en el valle...
la oscuridad nos envuelve
cansada de escuchar
las blasfemias y lamentos
de aquellos desgraciados
que llaman a sus madres.

De las fauces de la tierra
ennegrecidas sombras
de lo que fueron hombres
brotan como fuentes.

Seres escurridizos,
aturdidos y tambaleantes...
pobres almas en pena
que sólo el día de ayer
gallardos se paseaban
a los pies de ese monte.

Cuando llegó el silencio
al fondo de ese valle
agitados escarbamos
removemos...
y desenterramos...
miembros lacerados y sangrantes
removimos el Sol y la Tierra
para dar con ellos…
nuestros camaradas,
nuestros hermanos,
ahora mezclados con la arcilla.

Sus inolvidables rostros
y sus almas...
tal vez volando
hacia sus viejos olivares.
Allí no encontramos
el cuerpo de Abu Samra
tampoco el de Abu Mayid.
Nada hallamos, ¡nada!

Sus vidas dedicadas
a recobrar sus aldeas
de piedras blancas
y también, sus olivares.

Sólo ayer hablé con ellos
y ahora no veo nada,
sordo y mudo estoy.
Y ellos ¿dónde?
Me pregunto ¿dónde?
¡Sólo Alá lo sabe!

En Baa-jandum cayó la tarde
y la noche anterior
hermano, me dijo
con una sonrisa afable,
tú eres mi hermano
me dijo...
los otros que tenía
murieron luchando
en mi aldea natal
junto a mis padres.

La noche nos cubrió
con su manto negro;
y algunas voces tristes
nos llegan con el viento
a lo lejos...
allá lejos...

Esa noche lloran
nuestras almas en silencio.
Y nuestros corazones
vierten lágrimas de impotencia
que acrecientan nuestro odio.

Ya hace tanto tiempo
de aquello...
¡Tanto tiempo!
Y todavía me pregunto:
¿Qué fue de las almas
de Abu Samra, Mustafá,
Farez y Abu Mayid?
¡Y de tantos otros!
¡Qué la Tierra se tragó
en el monte, esa tarde!

En el pueblito de Baa-jandum
cayó la tarde.
La Luna apareció
con su rostro inocente
tan inquisidora...
y preguntándose...
¿A qué tanto bullicio?
¿Tanto odio y tanta sangre
vertida en la cima
de ese árido monte?

Recobrados los hombres
suben... y suben
abrumados por las penas
para alcanzar las nubes.

Cantan...
cantan los hombres
sus anhelos y sus luchas
y de la vida sus miserias.

Voces guerreras retumban
horadando el silencio
de esa noche impenetrable
y el eco de sus canciones
vuela de monte en monte
hasta perderse...
allá lejos...
lejos...
por el horizonte.

En Baa-jandum llegó la noche
y los fedayines
alzando sus fieras voces,
recobrado el valor
trituran el silencio de la noche:
Biladi, biladi, biladi
astazaura al ahjadi

Mi tierra…
nuestra amada
la que nos vio nacer
en el pueblito de piedras blancas
en Palestina entre los olivares.
Arena suave y compañera
de juegos infantiles
que me acariciaba
cuando se escurría
entre mis manos.
Dulce...
¡Dulce tierra!
bella...
¡La más bella!
ocre y verde...
¡Negra!

Por donde correteábamos
como esos pequeños
que temerosos se asomaban
apenas los maléficos ángeles
dejaban de silbar
sobre el pueblito de Baa-jandum
cuando cayó la tarde.

Anuncios
Relacionados

Cuatro horas en Chatila

Artículos - 27/08/2001

Perros

Artículos - 20/05/2002

Muhámmad

Artículos - 16/07/2002



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/61718-silencio_en_baajandum.html