webislam

Miercoles 20 Noviembre 2019 | Al-Arbia 22 Rabi al-Auwal 1441
970 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=19429

Las persecuciones sufridas por los musulmanes

Capítulo de El néctar sellado, biografía del Mensajero de Allâh (saws)

13/05/2011 - Autor: Sheikh Safiur Rahmân Al-Mubarakfuri - Fuente: Webislam
  • 16me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

El Néctar Sellado.
El Néctar Sellado.

Los esfuerzos realizados para detener el avance del Islam

Habiendo percibido que Muhámmad jamás abandonaría su misión, Quraish, en un desesperado intento de extinguir el mensaje del Islam, recurrió a otro método bajo e infame:

1. Burlar, degradar y ridiculizar a los nuevos islamizados en general y a la persona de Muhámmad en particular, con el propósito de desmoralizar y disminuir su fervor religioso. Solían acusar al Profeta de ser un hombre poseído por un genio, o de que estaba loco:

Y decían: Oh (Muhámmad) tú que has recibido el recuerdo (el Corán)! Realmente eres un poseso. Corán, 15:6

Lo acusaban de ser un mentiroso que practicaba la brujería:

Se extrañan de que les haya llegado un advertidor que es uno de ellos; y dicen los que se niegan a creer: Este es un mago farsante. 38:4.

Sus miradas hacia él eran fulminantes como si quisieran destruirlo o perturbarlo para desestabilizarlo e intimidarlo. Usaron toda clases de apelativos para insultarle: “loco”, “poseído por el demonio”, y demás epítetos:

Casi te derriban con sus miradas, los que se niegan a creer, cuando oyen el recuerdo, y dicen: Es un poseso. Corán, 68:51

Entre los primeros que abrazaron el Islam había un grupo que desafortunadamente no contaba con un clan poderoso que los defendiera. Estas personas inocentes eran ridiculizadas e insultadas. Haciendo referencia a esta clase de gente la élite aristócrata de Quraish solía preguntarle con ironía y sarcasmo al Profeta:

¿Son estos a quienes Allâh ha favorecido de entre nosotros? Corán, 6:53

Allâh dijo:

¿Es que acaso Allâh no conoce mejor a los agradecidos? Corán, 6:53

Son como aquellos que Allâh nos informó:

Ciertamente los que cometían maldades se reían de los Creyentes; y cuando pasaban a su lado se hacían guiños entre ellos (burlándose); y cuando regresaban a su familia lo hacían divertidos; y cuando los veían decían: ‘¡Ciertamente! ¡Estos están extraviados!’ Pero ellos (los incrédulos, pecadores) no habían sido enviados como guardianes suyos (de los Creyentes). Corán, 83:29-33

2. Distorsionar las enseñanzas de Muhámmad, invocando ambigüedades, haciendo circular falsas acusaciones; restándole importancia a su doctrina, persona y moral. Respecto al Corán, solían decir:

Son leyendas de los antepasados, que él (Muhámmad) manda a escribir, y que le dictan mañana y tarde. Corán, 25:5

Afirmaban que el Corán no era una verdadera Revelación:

Esto (el Corán) no es nada excepto una mentira que él (Muhámmad ) inventó, y otros lo ayudaron para hacerlo. Corán, 25:4

Clamaron:

Solo es un ser humano el que le enseña. Corán, 16:103

También elevaron otra infundada y superficial objeción:

¿Por qué este Mensajero (Muhámmad) se alimenta y camina en los mercados (como nosotros mismos)? Corán, 25:7

El Noble Corán refutó estas acusaciones, explicando que las palabras del Profeta eran Revelación procedente del Señor más poderoso y su naturaleza y contenido demostraban un prominente desafío para aquellos que le atribuían a las expresiones Proféticas un origen inferior, o pensamientos de un reformador soñador, o un endemoniado poeta, o las incoherentes tonterías de un hombre loco.

3- Comparar al Corán con la mitología antigua para poder distraer a la gente de las Palabras de Allâh. Se narra que An-Nadr Ibn Hâriz fue a Hirâh donde se familiarizó con las tradiciones de los reyes de Persia y las anécdotas de personajes como Rustum y Asphandiar, y luego retornó a La Meca. Aquí siempre seguía los pasos del Mensajero para cualquier reunión en que este iba a predicar la nueva creencia y a advertir sobre la ira de Allâh. An-Nadr, luego de que hablaba el Profeta, le narraba a la misma audiencia largas historias de los personajes de Persia. Siempre aprovechaba para hacer una pregunta engañosa a su audiencia: si no sobrepasaba a Muhámmad 1. Ibn ‘Abbâs contó que An-Nadr solía comprar sonetos para que a través de su encanto y seducción se alejasen del Islam aquellos que estaban desarrollando menor apego al Profeta; al respecto Allâh reveló:

Y de entre la gente hay quienes compran palabras frívolas para desviar del camino de Allâh. Corán, 31:62

Persecuciones

En el comienzo del cuarto año del Llamado, por un período de algunos meses, los paganos sumarían tácticas violentas a las mencionadas anteriormente.

Cuando se dieron cuenta de que no podían detener al movimiento islámico sin perseguir a sus seguidores y torturarlos, programaron otra reunión. Esta vez, después de consultarse entre ellos, acordaron perseguir y torturar a los musulmanes para que abandonasen su religión. Cada líder se encargaría de perseguir a cualquier miembro de su tribu que perteneciera a la religión islámica.

Siempre que Abu Ÿahl se enteraba de la islamización de alguien de noble origen que tenía poderosos amigos, degradaría su prudencia e intelecto, cuestionaría su sano juicio y lo intimidaría con crueldad. Si el musulmán era débil en términos sociales, lo golpearía brutalmente y lo sometería a inexplicables torturas. 3

El tío de Uzmân Ibn Affân solía envolver a Uzmân en un manto de hojas de palmeras y prendía fuego debajo de él. 4 Cuando Umm Mus‘ab Ibn ‘Umair se enteró de la islamización de su hijo le privó de alimentos y luego lo echó de su casa. Él solía tener una vida muy placentera pero debido a todo lo que le hicieron sufrir su piel se arrugó y podía verse el dolor en su expresión. 5

Bilâl, el esclavo de Umaiah Ibn Jalaf, fue severamente castigado y golpeado por su dueño cuando este se enteró de su islamización. A veces una cuerda era atada a su cuello y la daba a los niños para que tirasen de él y lo arrastrasen por las calles y los suburbios de La Meca. Se lo privaba por mucho tiempo de alimentos y bebidas. En una ocasión saltaron encima de él durante la hora más calurosa y lo dejaron en el valle de La Meca. Luego Umaiah colocó una enorme piedra sobre su pecho y le dijo: "Por Allâh no me detendré hasta que mueras o abandones y niegues a Muhámmad y adores a las divinidades Al-Lat y Al-‘Uzza." A pesar de su sufrimiento y dolor Bilâl decía solamente: "Uno, Uno", Abu Bakr al pasar por el lugar se conmovió y lo compró para liberarlo de su esclavitud.6

Otra víctima de las atrocidades hechas por Quraish fue ‘Ammâr Ibn Iâsir un esclavo emancipado de Bani Majzûm. Él, junto a sus padres, había aceptado tempranamente el Islam. Repetidas veces fueron recostados en el suelo, sobre la arena caliente, y golpeados brutalmente. El Profeta pasó una vez mientras estaban siendo torturados y les dijo:

“¡Oh familia de Iâsir! Sed pacientes y perseverantes, ciertamente tendréis vuestra morada en el Paraíso.”

Iâsir, el padre, murió a causa de las constantes torturas. Sumaiah, la madre de ‘Ammâr fue asesinada por Abu Ÿahl, y de esta forma mereció ser llamada la primer mujer mártir del Islam. ‘Ammâr mismo fue sometido a innumerables clases de torturas con el fin de que reniegue de Muhammad y adore a Al-Lat y ‘Uzza. En un momento de debilidad, deslizó palabras que complacían a los incrédulos aunque su corazón sentía lo contrario y nunca se desvío, más tarde se lo mencionó al Profeta , y este lo consoló por su dolor y confirmó su fe. Inmediatamente el siguiente versículo fue revelado:

Quien reniegue de Allâh después de haber creído, excepto que haya sido forzado mientras que su corazón permanezca tranquilo en la creencia. Corán, 16:1067

Abu Fakih Aflah, un esclavo emancipado de Bani ‘Abd Ad-Dâr fue otra de las desafortunadas víctimas. Los politeístas de La Meca solían tenderlo en la abrasadora arena y le colocaban una piedra para que no pudiera moverse dejándolo en esta situación hasta que perdía el conocimiento. También solían atar sus pies con una cuerda para arrastrarlo hasta que pensaban que estaba muerto. Abu Bakr pasó cuando lo estaban torturando y compró su libertad por la causa de Allâh .8

Jabbâb Ibn Al-Arat era el esclavo de Umm Anmar bint Saba‘Ÿuza‘yah. También una víctima fácil de similares injusticias que le acaecían en toda posible ocasión. Experimentó dolorosas torturas y maltratos. Era tomado del cabello y arrastrado al fuego y no cesaban hasta quemarle su espalda. 9

Hasta las mujeres islamizadas no se salvaron de las atrocidades, siendo la lista muy larga para incluir a todas. Zanirah, An-Nahdiah y su hija, Umm ‘Ubais y muchas otras fueron víctimas de las persecuciones por parte de los opresores.10

Abu Bakr, un creyente rico, compró y liberó algunos de estos esclavos, como hizo con Bilâl y ‘Amir Ibn Fuheirah.

Los paganos también tiraban a los musulmanes en corrales de camellos y ganados para luego arrastrarlos cuando calentaba más el sol. Les ponían armaduras de hierro a algunos de ellos con pesadas piedras para que sufrieran más al sol.11 A todo aquel del que se conocía su islamización se le sometía a rigurosas torturas y persecuciones.

No les fue fácil dañar al Profeta porque tenía tanta solemnidad, magnaminidad y excelente carácter que frenaba hasta a sus enemigos de cometer cualquier atropello hacia él. También contaba con la protección de Abu Tâlib, su tío, que pertenecía a una noble familia y que tenía un respetable clan para asistirlo. Esta situación les causó gran preocupación a los paganos que ya estaban perdiendo la paciencia y no toleraban que este movimiento se encaminase a anular su culto pagano y su temporal autoridad sobre la La Meca.

Los Quraishíes se quejan ante Abu Tâlib

Ibn Ishâq dijo: “Algunos hombres notables de Quraish fueron a ver a Abu Tâlib y le dijeron: “¡Abu Tâlib! Tu sobrino está maldiciendo a nuestros dioses; También denuncia nuestras faltas y nuestro modo de vida, se burla de nuestra religión y no respeta a nuestros antepasados; o lo detienes tú o nos dejas a nosotros. Dado que estás en la misma posición que nosotros; y así te libraremos de él.” Abu Tâlib intentó calmarlos recurriendo a la razón. El Profeta , sin embargo, continuó predicando la religión de Allâh e invitando al Islam.” 12 Quraish se impacientaba al verlo invitando a la gente a la adoración de Allâh. Mientras más trabajaba más hablaban ellos del problema.

Los Quraishíes presionan a Abu Tâlib

Los Quraishíes notables se reunieron con Abu Tâlib para insistirle que frenara las actividades de su sobrino. Si esas actividades continuaban, dijeron, los llevaría a infligirle severas represalias. Abu Tâlib estaba profundamente preocupado de esta amenaza, de la actitud de su gente y de su enemistad, pero tampoco podía abandonar a su sobrino. Mandó llamar a su sobrino y le informó lo que los Quraishíes le habían dicho y finalmente le dijo: “Sálvame a mí y sálvate ti mismo y no me impongas una carga superior a la que pueda soportar.” Al oír estas palabras el Profeta pensó que su tío dejaría de asistirle y entonces respondió:

“¡Tío mío! Juro por Allâh que si colocaran el sol en mi mano derecha y la luna en mi izquierda para que abandone mi misión, no la abandonaría hasta que Allâh me conceda la victoria o perezca en este asunto.”

El Profeta se marchaba y su tío lo llamó y le dijo: “Regresa sobrino mío, ve y predica lo que te complace porque Juro por Allâh que nunca te abandonaré.”
Entonces recitó dos poesías que describían su total apoyo al Profeta y su absoluta gratificación sobre la causa que honraría a su sobrino en Arabia.13

Los Quraishíes visitan a Abu Tâlib nuevamente

Quraish, viendo que el Mensajero de Allâh continuaba predicando su Mensaje, y convenciéndose de que Abu Tâlib jamás abandonaría a su sobrino a pesar de enemistarse con ellos, fueron nuevamente a entrevistarse con él, acompañados de un joven llamado ‘Amarah Ibn Al-Ualîd Ibn Al-Mugîrah, y le dijeron: “Oh Abu Tâlib! Te hemos traído un muchacho listo y joven para que te beneficies de su inteligencia y de su fuerza tomándolo a él como tu hijo a cambio de tu sobrino, que ha desertado de tu religión, ha traído la discordia, ha criticado nuestro modo de vida, y así nosotros podremos matarlo y librarte de tantos inconvenientes; hombre por hombre.”

Abu Tâlib les respondió: “Qué malvado tratado. Me dais vuestro hijo para que yo os los cambie por el mío, para que así podáis matarlo. ¡Por Allâh!, ¡¡Es algo increíble!!” Al-Mut‘im Ibn ‘Adi, un miembro de la delegación, interrumpió diciendo que Quraish propuso algo correcto debido a que “...querían sólo librarte de estos inconvenientes indeseables, pero; como veo estas dispuesto a no aceptar sus favores...”. Abu Tâlib, por supuesto, rechazó todas sus ofertas y los desafió a que hicieran lo que quisiesen y se atuvieran a las consecuencias.14 Fuentes históricas no precisan la fecha exacta de estas dos reuniones con Abu Tâlib. Sin embargo lo mas probable es que ocurrieran en el año sexto de la Profecía con un pequeño lapso entre ambas.

Las atrocidades cometidas contra el Profeta

Abu Lahab tomó la iniciativa en la nueva escalada de persecuciones, y comenzó a realizar toda clase de acciones malignas, aberrantes y dañinas contra Muhámmad. Empezando por arrojarle piedras, obligando a sus dos hijos a que se divorciasen de sus esposas Ruqaia y Umm Kulzûm, hijas del Profeta 15, festejando la muerte de su segundo hijo llamándolo ‘el hombre que no tiene descendencia’16 y persiguiéndolo durante las temporadas de peregrinación y en reuniones, como mencionamos anteriormente, para injuriarlo y desmentirlo, poniendo a los beduinos en contra de su persona y de su Llamado. Târiq Ibn ‘Abdullah Al-Muarabi narró que no se contentaba solamente con insultarlo sino que lo apedreaba hasta que sus tobillos sangraban. 17

Su esposa, Umm Yamîl bint Harb, la hermana de Abu Sufián también participó de esta cruel campaña. Probó no ser menos que su marido en la enemistad y odio hacia el Profeta. Solía atar manojos de espinas con sogas hechas de fibra de palma para esparcirlas sobre las rutas que el Profeta se esperaba pasara, de modo tal que fuera dañado. Era una malvada mujer de muy mal carácter que insultaba, especialista en ardides para dañar y provocar discordias y sediciones. Merecidamente el Noble Corán la llama: "la portadora de la leña para el fuego (del Infierno)". Cuando se enteró de esto fue hacia la Kabah con un puñado de piedras para arrojárselas al Profeta pero Allâh impidió que ella lo viese y solo pudo ver a Abu Bakr que estaba sentado al lado del Profeta. Dirigiéndose a Abu Bakr audazmente tratando de romperle la boca con sus piedras recitó en forma de verso un desafiante y ofensivo relato: “Hemos desobedecido al despreciable, negado su Prédica, y nos alejamos de su religión.” Cuando se marchó; Abu Bakr preguntó al Profeta sobre el asunto. El Profeta dijo:

“Ella no me vio. Allâh le impidió que me viera.” 18

Abu Bakr Al-Bazzâr también registró esta historia, pero en su versión narra que cuando se detuvo ante Abu Bakr dijo: “Oh Abu Bakr! Hemos satirizado a tu compañero.” Abu Bakr le contestó: “¡No, por el Señor de esta construcción (La Kabah)! Él no ha inventado nada ni recita poesías.” Ella respondió: “Has dicho la verdad.”

Abu Lahab y su familia solían infligirle vergonzosos daños y torturas a pesar de ser parientes del Profeta, él era su tío y vivía muy cerca de él. De un modo similar muchos vecinos se comportaron mal con el Profeta a veces estando él en su propia casa.

Ibn Ishâq dijo: “El grupo que solía dañar al Mensajero de Allâh en su casa incluía a Abu Lahab, Al-Hâkim Ibn Abi Al-‘As Ibn Umaiah, ‘Uqbah Ibn Abi Mu‘it, ‘Adi Ibn Hamra’ Az-Zaqafi e Ibn Al-Usda’ al-Hadhli. Estos eran sus vecinos y no estaba a salvo de ninguno de ellos excepto de Al-Hâkim Ibn Abi Al-‘As. Uno de ellos tiró el estómago de una oveja sobre el Profeta mientras este rezaba y otro lo hizo sobre su olla. Luego el Mensajero de Allâh rezó detrás de una roca para que no pudieran verlo. Cuando tiraban esas cosas las removía con un pedazo de madera cerca de la puerta y decía: “¡Bani ‘Abd Manâf! ¿Qué clase de trato es este?” Luego las tiraba a la calle". 19

Al-Bujâri citó que Ibn Masûd narró: “Una vez, el Profeta se encontraba rezando cerca de la Kabah. Abu Ÿahl estaba sentado junto a algunos amigos. Uno de ellos dijo: ‘¿Quién de vosotros pondría en la espalda de Muhámmad intestinos de camello, cuando se prosterne?’ El más desgraciado de ellos (‘Uqbah Ibn Abu Mu‘it) se levantó y procedió. Esperó que el Profeta se prosternara para ubicar los intestinos sobre su espalda en medio de sus hombros. Estaba yo observando pero no pude hacer nada. Hubiese deseado tener algunas personas para que me ayudasen contra ellos. Empezaron a burlarse y reír. El Mensajero de Allâh estaba prosternado y no se levantó de su posición hasta que vino su hija Fátima y quitó lo que se encontraba sobre su espalda. Entonces levantó su cabeza y dijo tres veces: ‘¡Oh Allâh! Destruye a (los infieles de) Quraish.’

Esto preocupó a Abu Ÿahl y a sus compañeros debido a que estaban convencidos de que los ruegos eran aceptados en esta ciudad (La Meca). El Profeta dijo:
‘¡Oh Allâh! Destruye a Abu Ÿahl, ‘Utbah Ibn Rabi‘a, Shaibah Ibn Rabi‘a, Al-Ualîd Ibn ‘Utbah, Umaiah Ibn Jalaf, y a ‘Uqba Ibn Abi Mu‘it…’

Por Allâh en cuyas manos está mi vida, vi a todos los que el Profeta nombró muertos en Qalib (uno de los valles de) Badr.” 20

La séptima persona era ‘Amarah Ibn Al-Ualîd. 21

Umaiah Ibn Jalaf calumniaba al Mensajero de Allâh siempre que lo veía. Allâh reveló acerca de él:

¡Ay de todo aquel que difama y murmura!. 104:1

Ibn Hishâm dijo: “Al-Humazah es aquel que ridiculiza públicamente a una persona… y Al-Lumazah es aquel que secretamente manifiesta los defectos de la gente y los calumnia.” 22

‘Uqbah Ibn Al-Mu‘it, el hermano de Umaiah, una vez presenció una disertación del Profeta y lo escuchó predicando el Islam. Un amigo cercano, Ubai Ibn Jalaf, escuchó sobre esto, entonces reprochó a ‘Uqbah y le ordenó escupir en el rostro del Mensajero de Allâh , cosa que hizo. Ubai no dudó en dañar cuando podía al Profeta ; hasta recogió unos viejos huesos descompuestos y sopló su polvo sobre él. 23

Al-Ajnas Ibn Shuraiqi Az Zaqafi solía desacreditar el carácter del Profeta durante las reuniones. El Noble Corán, en referencia directa a la reprobable acción de este hombre, le adjudicó nueve atributos:

"Y no obedezcas a ningún vil jurador, difamador que extiende la maledicencia, que se niega a dar del bien y es un malvado trasgresor, embrutecido y además bastardo". Corán, 68:10-1324

En ciertas ocasiones Abu Ÿahl se acercaba a escuchar al Mensajero de Allâh cuando recitaba el Corán, luego se iba sin haber creído, y sin tomar con seriedad las advertencias. Calumniaba al Mensajero de Allâh en su discurso, y aprovechaba toda oportunidad para obstruir el Mensaje de Allâh, y luego se retiraba con arrogancia jactándose de lo que había hecho. Allâh reveló acerca de él:

"Entonces él (el incrédulo) ni creyó (en este Corán, en el mensaje de Muhámmad) ni rezó!". Corán, 75:31

También intentó impedir al Profeta que rece en el Noble Santuario. Ocurrió una vez que el Profeta estaba rezando en el recinto de la Sagrada Casa, y cuando Abu Ÿahl pasó junto a él lo insultó. El Profeta lo censuró severamente y Abu Ÿahl respondió desafiante que era el más poderoso en La Meca; entonces Allâh reveló:

"Y que llame a los suyos (socorredores)". Corán, 96:17

A pesar de ser reprochado, Abu Ÿahl no se encaminaría ni abandonaría su necia actitud. Por el contrario estaba dispuesto a ir más allá y juró que tiraría tierra en el rostro del Mensajero de Allâh y que pisaría su cuello. Tan pronto como salió para cumplir con su juramento volvió sobre sus pasos espantado y cubriéndose con sus manos. Inmediatamente sus amigos le preguntaron que le pasaba. Dijo: “Apareció una trinchera de fuego y algo con alas.” Más tarde el Mensajero de Allâh comentaría:

“Si hubiese avanzado más, los ángeles hubieran arrancado los miembros de su cuerpo uno por uno.” 25

Este es el trato que recibieron el Profeta y los musulmanes de parte de los paganos que clamaban ser la gente elegida por Allâh por el hecho de vivir en el Santuario sagrado.

La casa de Al-Arqam

A la luz de estas inhumanas persecuciones, el Profeta consideró que era prudente que sus seguidores ocultasen su islamización, tanto de palabra como en acciones. Tomó la decisión de reunirse secretamente para que los Quraishíes no supieran sus planes y no pudiesen conspirar contra ellos. También quería evitar toda confrontación abierta con los paganos debido a que hacerlo en esta temprana etapa no era conveniente para los intereses del naciente Mensaje, todavía vulnerable y aún no completamente establecido. En cierta ocasión, en el cuarto año de la Profecía, los musulmanes estaban yendo a encontrarse con el Profeta en una reunión clandestina en los suburbios de La Meca. Súbitamente, un grupo de politeístas observó sus movimientos sospechosos y empezaron a agredirles y atacarles fisicamente. Sa‘d Ibn Abi Uaqqâs golpeó a un pagano y lo hirió, y esto fue registrado como el primer derramamiento de sangre en la historia del Islam. 26

El Profeta solía proclamar la fe Islámica y predicar abiertamente con gran devoción, pero para la protección y el resguardo de los nuevos islamizados y considerando los intereses estratégicos del Islam, eligió Dar Al-Arqam, la casa de Al-Arqam Ibn Abi Al-Arqam Al-Majzûmi sobre As-Safa, como un centro temporario de reunión para encontrarse con sus seguidores en secreto y enseñarles el Corán y la sabiduría Islámica.

Notas
1 Ibn Hishâm, 1/299, 300, 358.
2 Ad-Dur al-Manzur, Tafsir de la Surah Luqman número. 6 (5/307).
3 Ibn Hishâm, 1/320.
4 Rahmat-ul-lil‘alamin, 1/57.
5Al-Isabah, 4/255, e Ibn Sa‘d 3/248.
6 Talqih Fuhum Ahl-al-Azar, p. 61 e Ibn Hishâm, 1/317-318.
7 Ibn Hishâm, 1/319, 320, Ibn Sa‘d 3/248, 249.
8Usud ul Gâba, 5/248, y Al-Isabah, 8/152.
9 Usud ul Gâba 1/591, 592, Talqih Fuhum Ahl-al-Azar, pág 60.
10Ibn Hishâm, 1/319.
11 Rahmat-ul-lil’alamin, 1/58.
12 Ibn Hishâm, 1/265.
13 Ibn Hishâm, 1/265, 266, y Dala’il An-Nubuuah por Al-Baihaqi, 2/188.
14 Ibn Hishâm, 1/266 267.
15 Usud ul Gâba, volumen 6, biografías de Ruqaiah y Umm Kulzum.
16 Tafsir Ibn Kazir, Surat Al-Kauzar.
17 Kanz Al-‘Ummal, 12/449.
18 Ibn Hishâm, 1/335, 336.
19 Ibn Hishâm, 1/416.
20 Sahih Al-Bujâri, 1/37.
21 Sahih Al-Bujâri, número. 520.
22 Ibn Hishâm, 1/356, 357.
23 Ibn Hishâm, 1/361, 362.
24 Ibn Hishâm, 1/356.
25 Sahih Muslim, número. 38.
26 Ibn Hishâm, 1/263.
Anuncios



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/61526-las_persecuciones_sufridas_por_los_musulmanes.html