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La mujer en el islam

El Corán postula la igualdad en dignidad y en capacidad espiritual entre hombres y mujeres, y establece que el único principio que distingue a unos de otros es su piedad o consciencia de Dios

13/05/2011 - Autor: Zeinab Alegri - Fuente: Webislam
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Mujer e hija.
Mujer e hija

 El Corán postula la igualdad en dignidad y en capacidad espiritual e intelectual entre hombres y mujeres, y establece que el único principio que distingue a unos seres de los otros es su taqua, su piedad o consciencia de Dios:

"¡Oh gentes! 
Ciertamente, os hemos creado a todos de varón y hembra,
y os hemos hecho naciones y tribus,
para que os reconozcáis unos a otros.
Realmente, el más noble de vosotros ante Dios
es aquel que es más profundamente consciente de Él.
Ciertamente, Dios es omnisciente, consciente de todo".

(Corán 49: 13)

Estableciendo esta igualdad como determinante de la responsabilidad y la recompensa:

"No permitiré que se pierda obra de ninguno de vosotros,
lo mismo si es varón que si es hembra,
pues habéis salido los unos de los otros."

(Corán 3:195)

A pesar de la dificultad que entraña traducir con un significado equivalente en lenguas distintas de la lengua árabe la expresión baduqum min bad, que viene a significar "el uno parte de otro", es una expresión que describe de forma muy precisa el sentido del principio de igualdad entre los sexos. Este principio está recogido en muchos ayats coránicos como, por ejemplo, el ayat 97 del surat 16, "Las Abejas", que dice:

"Al creyente, varón o hembra, que obre bien le haremos ciertamente que viva una vida buena y le retribuiremos, sí, con arreglo a sus mejores obras."

Y en el ayat 124 del surat 4, que dice:

"El creyente, varón o hembra, que obre bien, entrará en el Jardín
y no será tratado injustamente en lo más mínimo."

Y en el ayat 40 del surat 40, "El que perdona", que dice:

"En cambio los creyentes, varones o hembras, que obren bien,
entrarán en el Jardín y serán proveídos en él sin medida."

El Corán habla de la Creación de los hombres y mujeres a partir de una sola nafs (alma), a partir de lo cual surgen hombres y mujeres.

"¡Oh gentes! Sed conscientes de vuestro Sustentador,
que os ha creado de un sólo ente vivo
de una sola nafs
del cual creó a su pareja
y de esos dos hizo surgir a multitud de hombres y de mujeres.
Y manteneos conscientes de Dios,
en cuyo nombre os reclamáis mutuamente
vuestros derechos".

(Corán 4:1)

Es decir: que el hombre no fue creado antes que la mujer, como en el mito cristiano. Si el hombre y la mujer fueron creados iguales por Dios, y éste está considerado como el árbitro último de la justicia, entonces, no pueden volverse desiguales, en esencia, en una época posterior.

Matrimonio

Todas sabéis la importancia del matrimonio dentro del islam, que fue calificado por el profeta como la mitad del din. Siendo tan central, debemos conocer cuales son las bases islámicas del matrimonio, y tratar de vivirlo en la medida de nuestras posibilidades. El Corán establece el matrimonio como una fuente de amor y de sosiego, en la cual los dos cónyuges aparecen como complementarios, partes de un todo:

"Él es Quien os ha creado de una sola alma,
de la que ha sacado a su cónyuge
para que encuentre sosiego en él."

(Corán 7:189)

"Y Dios os ha dado cónyuges de entre vosotros mismos y os ha dado,
por medio de vuestros cónyuges, hijos y nietos,
y os ha proveído de las cosas buenas de la vida."

(Corán 16: 72)

El matrimonio no es un sacramento, puesto que esta idea surge donde hay un cuerpo eclesiástico. Tiene una naturaleza contractual, requiere el mutuo consentimiento, esta abierto a condiciones adicionales que se pueden negociar, puede disolverse y sus términos pueden alterarse dentro de los límites legales. Derecho a establecer cláusulas, a imponer condiciones.

Consentimiento

Y aquí nos encontramos con la primera tergiversación del islam, el desconocimiento de muchas mujeres musulmanas de que pueden establecer cláusulas en su contrato matrimonial, y que estas cláusulas deben ser respetadas por el marido.

La segunda práctica habitual contraria a las enseñanzas del islam son los matrimonios concertados. Y esto es muy grave, pues destruye la misma esencia del matrimonio, como contrato establecido entre dos partes iguales que buscan formar una familia, basada en la cooperación, el amor y la ternura:

"Y entre Sus portentos está el haber creado para vosotros parejas
de vuestra misma especie, para que os inclinéis hacia ellas,
y haber engendrado amor y ternura entre vosotros."

(Corán 30:21)

Colaboración esposo-esposa

Además de los derechos materiales, la mujer tiene el derecho de ser tratada con equidad, a que se respeten sus sentimientos y se le trate con bondad y consideración. Como una extensión de esto se infiere que el marido no debe retener a la mujer con la intención de hacerle daño o limitar su libertad.

El Corán nunca ordena a la mujer a que obedezca a su marido, ni establece que la obediencia a sus maridos sea una característica de las ‘mejores mujeres’ (66:5), ni la obediencia al marido es un prerrequisito para las mujeres que entran en la comunidad del islam (en el Bay’ah de las mujeres: 60:12). La mujer no ha de obedecer al marido, sino que debe obedecer lo que Allah manda, es decir ha de obedecer lo lícito.

"Los creyentes tienen por norma consultarse entre sí."

(Corán 42, 38)

Esta consulta se recomienda incluso para el destete:

"Y no hay inconveniente en que el padre y la madre quieran, de mutuo acuerdo y luego de consultarse, destetar al niño."

(Corán 2:233)

Esto no concuerda con la idea de que la mujer debe obediencia al hombre. La base textual de esta supuesta obediencia son dos versículos del Corán (4:34) y (2:228). En éste se afirma que los hombres están un grado por encima de las mujeres y son sus guardianes y protectores. La interpretación de varios ulemas y exegetas del Corán nos dicen que este grado superior se refiere a la mayor responsabilidad del hombre, y esto se interpreta así por la frase coránica “por lo que gastáis en ellas”.

Por otra parte se dice que Dios ha destacado a unos sobre otros y de aquí se ha llegado a veces a la idea de que "todos" los hombres están sobre "todas" las mujeres, probablemente como reflejo de las condiciones sociales del momento y de las disposiciones mentales dominantes. En realidad del versículo sólo puede extraerse que en efecto, los hombres son guardianes y protectores de las mujeres, y tienen un grado mayor de responsabilidad en cuanto al sustento de la familia.

Manutención

Ambos esposos son iguales en derechos, como sentencia el Corán: “Tienen los mismos derechos y obligaciones, y los hombres tienen un grado sobre ellas”.

"Los derechos de ellas sobre sus esposos son iguales
a los derechos de éstos sobre ellas, según lo reconocido,
pero hombres tienen un grado sobre las mujeres.
Las divorciadas deberán esperar,
sin volver a casarse, un período de tres menstruaciones:
pues no es lícito que oculten lo que Dios ha creado en su seno,
si creen en Dios y en el Último Día.
Y sus maridos tienen pleno derecho a tomarlas
de nuevo durante ese período,
si desean la reconciliación; pero, en justicia,
los derechos de las mujeres
con respecto a sus maridos son iguales
que los derechos de estos con respecto a ellas,
si bien los hombres tienen prioridad
a este respecto. "

(Corán 2: 228)

El grado que tienen sobre ellas es el derecho que emana de la obligación que pesa sobre los hombres de mantener económicamente a la familia, y ese grado se concreta en el deber de la mujer de esforzarse en amarlo, ser dulce con él, adornarse para él, acompañarlo en sus preocupaciones, etc., siempre y cuando el hombre cumpla con sus deberes respecto a su esposa (no implica sometimiento a arbitrariedades ni tolerar malos tratos).

Dote y separación de bienes

El marido es responsable del mantenimiento de la mujer. Pero eso no le da un derecho absoluto… De hecho, la mujer tiene derecho a mantener su propio capital y tiene derecho a trabajar. Si el islam hubiera prescrito que el hombre tiene la obligación de mantener a la familia en exclusiva, sí podríamos hablar de la figura del jefe de familia. Pero dado que la mujer también tiene

La obligación del hombre de mantener a la esposa es presentada en el Corán de forma condicional.

Otro derecho fundamental en el Islam es el de la independencia financiera de la mujer: El marido no tiene ningún derecho a beneficiarse de los bienes materiales de la esposa y no puede en ningún caso exigirle una contribución financiera sin el consentimiento de ella. Pero resulta abrumador ver que en ciertos países musulmanes, el código de los bienes de propiedad este todavía bajo la tutela de la legislación colonial, como el Código de Napoleón (Code Napoleonien) que aun rige en países de África del Norte y que hace que la mujer cuando se casa pierde todos sus derechos de propiedad que pasan sistemáticamente al esposo… lo que está absolutamente en contra de los principios islámicos.

Derecho al trabajo

El derecho al trabajo le fue reconocido a la mujer musulmana espontáneamente, y consta, por ejemplo, que participaron en la enseñanza como discípulas y maestras, y en labores sociales y se les reconoció también el derecho al esparcimiento y el ocio. En lo político, la mujer fue tan firme como el hombre en defender el Islam incluso en las épocas de persecución. Las mujeres participaron activamente en la organización del Islam, en los juramentos de fidelidad al Profeta, en su defensa, y emigraron de Meca a Medina en pie de igualdad. Participaban y opinaban en las asambleas y dirigieron oposiciones contra las mayorías. Las mujeres musulmanas trabajaron en las labores de regadío, en las de la agricultura en general, en las industrias artesanales, en la dirección de los trabajos, en la salud, en la limpieza y en labores domésticas, lo que les permitía llevar una vida digna para ellas y para sus familias, llevando incluso en muchas ocasiones la delantera a sus maridos, si bien el Islam insistía en que sobre los varones pesaba la obligación de mantener a sus mujeres. Precisamente porque se reconocía el derecho de la mujer al trabajo y a la propiedad, el Islam gravó sobre ella el impuesto del Zakat, al igual que pesa sobre cada varón. Y el Zakat no es otra cosa que colaborar en la construcción del Islam, por lo que el esfuerzo de las mujeres es igual de meritorio que el de los hombres. Con su aportación, la mujer se destacaba como participante en todo.

Llevo muchos años estudiando el tema y leyendo que el islam establece la separación estricta de los roles hombre-mujer, pero todavía no he encontrado ni visto citado ningún versículo del Corán o dicho del profeta Muhámmad que afirme que el lugar de la mujer este en la casa y en cuidar a los hijos.

Es más, lo que he encontrado es que muchas de las compañeras del profeta fueron mujeres trabajadoras, empezando por su primera mujer Jadiya, su única mujer durante más de 20 años, y primera persona en reconocerlo como Mensajero de Dios. Además, al leer los hadices uno se sorprende al darse cuenta de que el profeta cocinaba, remendaba su ropa, limpiaba su casa… Sus esposas no eran sus criadas.

Derecho a la planificación familiar

El islam admite tanto los métodos anticonceptivos como el aborto, y esto desde los tiempos del profeta Muhámmad (paz y bendiciones), en el siglo VII de la era cristiana. Los tratados médicos medievales ofrecen centenares de métodos de contra-concepción, tanto femenina como masculina. El método anti-conceptivo más habitual es el del coitus interruptus, aconsejado por el propio profeta Muhámmad (paz y bendiciones) a aquellos que no deseaban tener hijos.

Sin duda que el Islam ha fomentado en los musulmanes el concepto de familia numerosa, y ha bendecido la llegada de los hijos, varones y mujeres, pero también ha permitido la planificación familiar. Esta permitido recurrir a algunos métodos anticonceptivos, siempre que exista alguna causa que lleve a la pareja a considerar esta medida, y la misma sea tomada de común acuerdo. Si bien tener hijos es una bendición indiscutible, varios hadices (dichos del profeta) aconsejan la planificación familiar, y es un hecho que el propio Muhámmad tuvo pocos hijos. También Ali (yerno de Muhámmad y padre espiritual de los chiítas) aconsejó tener pocos hijos, con el fin de poder cuidarlos adecuadamente.

El Mensajero de Allah (sws) autorizo a sus compañeros a realizar el coitus interruptus en vida del Mensajero de Allah (sws), mientras el Coran era revelado, y Allah no lo prohibió.

El mensajero de Allah (sws) consideró el embarazo de la mujer que amamanta como una traición, ya que un nuevo embarazo truncaría la lactancia del bebé, exponiéndolo a posibles enfermedades por falta de defensas que solamente la leche materna provee.

Encontramos que en la actualidad existen métodos que impiden el embarazo logrando así los dos objetivos que se propuso el Mensajero de Allah (sws): Proteger al bebe que se amamanta sin perjudicar la vida sexual de la pareja.

Los métodos de barrera en la mujer consisten en el bloqueo del útero para impedir la entrada del esperma. El mas empleado es el diafragma. Este dispositivo esta libre de efectos secundarios. En el hombre el método es el preservativo, que tampoco necesita supervisión médica y carece de efectos secundarios. Ambos métodos se consideran homólogos al que utilizaban los compañeros del Mensajero de Allah (sws), y por lo tanto son lícitos.

Los anticonceptivos orales como la píldora son sustancias químicas que funcionan alterando el modelo hormonal normal de la mujer para que no se produzca la ovulación. La píldora durante muchos años fue la forma más popular y sencilla de control de natalidad.

Derecho al aborto

En cuanto al aborto, todas las escuelas coinciden en que esta permitido en algunos casos. Una de estas causas es que la vida de la madre este en peligro. Pero se admiten otras causas: la violación, el incesto, embarazo de una retrasada mental, y modernamente la deformidad del feto. La discusión se centra en el momento a partir del cual el aborto ya no es permitido, por considerarse que el aliento vital (nafs) es insuflado en el feto por Al-lâh. Basándose en los dichos del profeta Muhámmad (paz y bendiciones), se señala como límite los 120 días.

Derecho al divorcio

Los motivos por los cuales se puede obtener el divorcio son muchos: impago de manutención a la mujer, abandono del lecho conyugal, malos tratos, abandono del hogar, infracción de las cláusulas del contrato matrimonial, o ciertas enfermedades (impotencia, esterilidad, sífilis, lepra, etc.). Si nos atenemos a la Sunna (práctica) del profeta Muhámmad, no existen claras restricciones al respecto. Existe un caso en el cual una mujer se acercó a Muhámmad y le solicitó el divorcio de su marido. Cuando Muhámmad preguntó sobre las causas, ella le dijo: “no tengo ninguna queja sobre su religiosidad o el trato que me dispensa, pero le aborrezco”, y esto fue considerado motivo suficiente. En otro caso, una mujer se quejó al profeta Muhámmad de que su marido no la satisfacía sexualmente, y esto también fue considerado motivo suficiente de divorcio.

Todo esto no quiere decir que el divorcio sea algo bueno en si mismo: toda ruptura es en principio dolorosa. De ahí que se trate siempre de buscar una solución a los problemas conyugales, para lo cual se buscará la mediación de algún miembro respetado de la familia o de la comunidad. En el caso de que sea el marido quien divorcie a la mujer, el Corán deja muy claro que ella debe conservar la casa, excepto en caso de que ella haya cometido adulterio. Si la mujer rechaza su derecho a conservar el hogar conyugal, el hombre debe “darles provisión y despedirlas de manera honorable” (33:50). En el caso de que sea la mujer quien divorcie al hombre (jul‘), si no existe un motivo realmente grave, será ella quien deba devolver el regalo recibido con el contrato matrimonial (mal llamada “dote”, que es justo lo contrario).

La mujer divorciada tiene derecho a la vivienda y a la manutención

- La primera se encuentra en el Corán que es muy explícito sobre el derecho de las divorciadas al domicilio conyugal:

"¡Oh Profeta! Cuando divorciéis a las mujeres, hacedlo con vistas al período de espera señalado para ellas, y calculad bien el período, y sed conscientes de Dios, vuestro Sustentador. No las expulséis de sus casas; y tampoco deberán verse obligadas a marcharse salvo que sean culpables de una indecencia manifiesta."

(65: 1)

- La segunda es la Sunna que confirma este derecho en diversas circunstancias. Para el caso de una mujer divorciada tres veces por su marido, Umar Ibn al-Jattab reporta un hadith según el cual el Profeta dijo: “La divorciada tiene el derecho a la vivienda y a la manutención”.

Por cierto que la traducción habitual de la palabra árabe talâq (divorcio) por “repudio” es una falacia. Talâq proviene del verbo “soltar, dejar ir”. El participio pasivo de talâq –mutlaq– significa “sin restricciones, libre”. El talâq es que el hombre deje ir a la que era su esposa, que no la retenga, como expresamente aparece en el versículo coránico: “conservadlas de manera apropiada o despedidlas de manera apropiada, pero no las retengáis por la fuerza, convirtiéndoos así en trasgresores” (2:232).

La diferencia entre el divorcio masculino (talâq) y femenino (jul‘) consiste en que en este último caso la mujer no lo comunica directamente al marido, sino que acude a un juez para que este garantice sus derechos. Mediante esta diferencia de procedimiento lo que se pretende es proteger a la mujer de cualquier venganza por parte del marido. Por desgracia, ante la burocratización creciente, lo que era una medida de protección se ha convertido en dificultades legales que acaban siendo discriminatorias. A estas dificultades se unen todas las consideraciones pre-islámicas sobre el honor de la familia, la carga que representa una mujer divorciada... Hoy en día muchos musulmanes desconocen que el profeta Muhámmad se divorció varias veces, y que se casó con varias mujeres divorciadas.

"Un divorcio puede ser revocado dos veces, después de lo cual,
o bien se reanuda el matrimonio en forma honorable,
o se disuelve de buenas maneras."

(Corán 2: 229)

"Cuando habiendo divorciado a vuestras mujeres,
se acerque el fin de su período de espera,
o bien las retenéis en forma honorable
o las dejáis ir de buenas maneras.
Pero no las retengáis contra su voluntad por hacer
-les daño:
pues quien tal hace falta contra sí mismo."

(Corán 2: 231)

"Si, habiéndoos casado con mujeres creyentes,
las divorciáis antes de haberlas tocado,
no tenéis por qué esperar, ni calcular,
un período de espera para ellas:
así pues, proveedlas de lo necesario,
y dejadlas ir con delicadeza."

(Corán 33: 49)

"Y si una mujer teme ser maltratada
o abandonada por su marido,
no incurrirán en falta si ambos
se avienen a reconciliarse pacíficamente:
pues lo mejor es la reconciliación
y el ánimo es siempre propenso al egoísmo."

(Corán 4: 128)

Derecho a la sexualidad

El placer sexual es disfrute en esta vida y Allah lo ha prometido como recompensa más allá de la vida, por lo que es un bien y realizarlo es una forma de acercarse a Allah siempre y cuando se haga honestamente y en conformidad a las enseñanzas de la Sharî‘a. El Profeta quería que los musulmanes y las musulmanas tuvieran actividad sexual, y de ello él mismo dio ejemplo, para desenturbiar el ánimo y purificar el corazón. El oscurantismo en la sexualidad no ha sido la tónica del Islam.

Una mujer fue a la casa del Profeta y su penetrante perfume pronto llenó la casa. Cuando el Profeta (PBd) le preguntó a la visitante, la mujer le dijo que ella lo había intentado todo para atraer a su marido pero en vano; él no dejaba su meditación para prestarle atención alguna. El Profeta le contó para que informara a su marido sobre la recompensa de la relación sexual la cual describió como sigue:

“Cuando un hombre se aproxima a su mujer, él está protegido por dos ángeles y es como un guerrero luchando por la causa de Al-lâh. Cuando tiene relación con ella, sus transgresiones parecen como las hojas de un árbol (en otoño). Cuando realiza la ablución mayor, está limpio de pecados”.

Existe otra aleya del Corán que alienta las relaciones sexuales:

"Vuestras mujeres son campo labrado para vosotros,
venid pues a vuestro campo como queráis,
haciendo preceder algo para vuestras almas,
y mantenéos conscientes de Dios,
y sabed que Le encontraréis.
Y da buenas nuevas a los que creen."

(Corán, 2:223)

El Profeta dijo: “Tres personas son crueles: … un hombre que hace el amor con su mujer antes de estimularla”. Otro hadiz compara el sexo sin excitación preliminar con conductas animales: “Cuando cualquiera de vosotros haga el amor con su mujer, que no vaya a ella como un pájaro; en lugar de eso él debe ser lento y pausado”. El Profeta dijo: “No debe haber ninguno entre vosotros que haga el amor con su mujer como animales; más bien debería haber un mensajero entre ellos”. Cuando le preguntaron sobre el significado de ese mensajero, él dijo: “Significa besando y hablando”. El Profeta dijo: “...todo juego de un creyente es nulo excepto en tres casos: en la equitación, en el tiro con arco y en la mutua excitación con su mujer; a estos tenéis derecho”.

Sobre la importancia del placer sexual, existe un hadiz donde Muhámmad concede el divorcio a una mujer sobre la base de que su marido no la satisface. También dijo: “El mejor de vosotros es el que mejor trata a su mujer”.

Tergiversaciones

Debemos aprender a distinguir entre religión y cultura. Aquí hay mujeres de diferentes culturas, pero de la misma religión. Toda cultura es respetable, por supuesto. Pero en relación al estatus de la mujer es evidente que se han producido tergiversaciones, el machismo y la visión patriarcal se han impuesto.

Participación

Las mujeres, en la época del Profeta, gozaban de un protagonismo extraordinario. Entraban y salían libremente de sus casas. Acudían a las mezquitas a cualquier hora del día o de la noche. Tenían reuniones femeninas en las que se decidían asuntos importantes. Participaban en las asambleas en las cuales se tomaban decisiones que afectaban a toda la comunidad. Opinaban y, a veces, imponían sus opiniones. Recibían educación, incluso personalmente del Profeta, con quien tenían un trato propio entre iguales. Combatieron en primera fila. Hubo mujeres juristas, maestras, comerciantes. La primera esposa del Profeta, Jadiya, era una mujer que dirigía su negocio, y durante un tiempo el Profeta fue tan solo su empleado. Cuando se casaron, ella conservó su capital y la dirección de sus asuntos.

Acceso a la mezquita

Existe un dicho del profeta Muhámmad categórico sobre este punto: “No prohibáis a las creyentes el acceso a la mezquita”. Existe otro hadiz, transmitido por Zaynab, donde la mujer del profeta asegura que este les dijo a las mujeres que no se perfumasen antes de acudir a la mezquita. Y otro hadiz donde Muhámmad (saws) dice que en muchas ocasiones aceleró las oraciones por el hecho de que había niños llorando, y así facilitar a las madres que atendiesen a sus hijos.

Todos los estudiosos coinciden en que la mezquita de Muhámmad en Medina constituía en un solo espacio en el que rezaban juntos hombres y mujeres, sin ninguna clase de separación. La mezquita de Medina era la sala de la asamblea y el tribunal de justicia, donde todos los creyentes (incluidas las mujeres) participaban en la toma de decisiones colectivas. Las mujeres entraban y salían de sus casas, acudían sin cortapisas a las mezquitas a cualquier hora del día o de la noche, tenían reuniones femeninas en las que se decidían asuntos importantes, participaban en las asambleas, opinaban e imponían sus opiniones, recibían educación, trabajaban y comerciaban, e incluso combatieron en primera fila.

No segregación

El tema del acceso de la mujer a la mezquita, en la misma sala que los hombres, pone en evidencia otra tergiversación: la segregación de los sexos. 

"Narra Sahl: Cuando Abu Usaid Al-Saidi se casó, invita al Profeta y sus compañeros. Ninguno preparado la comida para ellos y lo llevaron a ellos, pero su esposa. Ella empapado algunas fechas de agua en una olla de piedra la noche a la mañana, y cuando el Profeta había terminado su comida, que le proporcionaron la bebida."

(Bukhari, vol. 7, N º 111)

"Narra Malik bin Anas, Ansari: Una vez que una mujer llegó al Profeta y él tomó su lado y dice (a ella), "Por Dios, vosotros (Ansar) sois las personas más queridas para mí."

(Bukhari, Vol.7, N º 161)

"Narra Ar-Rabi bint Muawidh: Solíamos participar en las batallas con el santo Profeta proporcionando a la gente con el agua y el servicio de ellos y lo que el muerto y los heridos de vuelta a Medina. "

(Bukhari, Vol.4, No.134) (Ver también núms 131-133 y musulmanes, en los Nos 4453-4460)

Otros hadices también confirman que comer hombres y mujeres en el mismo lugar, e incluso en la misma mesa, no es haram. También, el Imam Malik, según se informa en Al-Muwatta, fue preguntado por comer con una mujer no mahram, y él dijo: "No hay daño en ello."

¿Pueden las mujeres viajar solas?

La prohibición del Profeta respecto que una mujer viaje sin estar acompañada por un mahram se comprende en primer lugar para asegurar que el honor, dignidad y reputación de la mujer están completamente protegidos. Esta es la razón por la cual también se ha transmitido del Profeta que dijo lo siguiente en los primeros años de su misión en la Meca: “Continuaré luchando con esta misión hasta que una mujer pueda viajar (libremente ella sola) sin temer por su seguridad”.

Es, por lo tanto, razonable que pensemos que cuando el Profeta prohibía a las mujeres emprender un viaje sin un mahram, tenía en mente los peligros del viaje. Hoy en día en los países donde la ley y el orden prevalecen podemos estar razonablemente seguros de la integridad de la mujer especialmente en aviones y en las redes de transporte público. Como han señalado algunos ulemas estas condiciones son muy superiores en términos de seguridad e integridad que las condiciones peligrosas e impredictibles de un desierto remoto especialmente en el pasado.

Poligamia

Pero quizás el tema en el cual la mala interpretación del mensaje del Corán es más claro es el de la poligamia. Si vamos al versículo coránico en que se permite la poligamia, vemos que no es un permiso incondicional al hombre de tomar cuatro esposas, sino un permiso que se concede como excepción a la norma, que es el matrimonio monógamo, y con el objetivo de proteger a viudas y huérfanas.

"¡Oh gentes! Sed conscientes de vuestro Sustentador, que os ha creado de un sólo ente vivo, del cual creó a su pareja y de esos dos hizo surgir a multitud de hombres y de mujeres. Y manteneos conscientes de Dios, en cuyo nombre os reclamáis mutuamente vuestros derechos, y de estos lazos de parentesco. ¡En verdad, Dios os observa continuamente!
(2) Así pues, dad a los huérfanos sus bienes y no sustituyáis lo malo vuestro por lo bueno que les pertenece, y no consumáis sus bienes junto con los vuestros: esto es, en verdad, un grave delito. (3) Y si teméis no ser equitativos con los huérfanos, entonces casaos con otras mujeres que os sean lícitas: dos, tres o cuatro; pero si teméis no ser capaces de tratarlas con equidad, entonces sólo una."

(Corán 4:1)

A esto hay que añadir lo siguiente:

1. El derecho de la mujer a incluir en el contrato matrimonial la monogamia.
2. La obligación del marido de tener el consentimiento de la primera esposa.
3. El derecho al divorcio en caso de que lo anterior no sea satisfecho.

Derecho a la educación

A veces la discriminación se basa en la manipulación de la religión, que consiste simplemente en ocultar datos. Aunque se sabe que el profeta dijo que la mujer divorciada tiene derecho a la vivienda y a la manutención, simplemente se oculta está información a las interesadas, de modo que no podrán reclamar este derecho. Por ello el principal instrumento de nuestra liberación es el conocimiento.

Hace catorce siglos el Profeta Muhámmad declaró que “la búsqueda de conocimiento es una obligación para todo musulmán y musulmana”.

Y fijaos en dos cosas: 1) el mensajero de Al-lâh dijo expresamente “musulmanes y musulmanas”, cuando el plural genérico árabe muslimin ya implica de forma general a hombres y mujeres. Pero el profeta sintió la necesidad de dejar claro que este derecho se refería también a las mujeres, por ser consciente de que estos derechos podían ser negados. 2) El mensajero de Dios no habló de la educación solo como un derecho, sino como una obligación: todo musulmán, varón o hembra, está obligado en el Islam a buscar por lo menos la educación básica en la religión, pues es él o ella quien debe establecer las prácticas de adoración en su vida cotidiana.

Es a partir del aprendizaje que adquirimos el conocimiento necesario para liberarnos. Adquirimos habilidades que nos permiten ser independientes y lograr un nivel de vida digno. Y adquirimos los conocimientos necesarios para contrarrestar aquellas ideas que nos mantienen oprimidos, o que no nos dejan crecer como personas, como califas de Dios sobre la tierra. Insha Al-lâh.

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