webislam

Miercoles 26 Julio 2017 | Al-Arbia 02 Dhul-Qaadah 1438
903 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=19273

Cultura Árabe, Moriscos y Cante Flamenco

Los escritores que, como Blas Infante, plantean ideas originales en cuanto a la relación moriscos-flamenco han sido silenciados o severamente criticados

29/04/2011 - Autor: José Gelardo Navarro - Fuente: Murcia Jonda
  • 11me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Sevilla gitana, grabado de Gustavo Doré.
Sevilla gitana, grabado de Gustavo Doré.

 Julio Caro Baroja: "Hoy parece que estamos padeciendo un barrido cultural... A veces parece, asimismo, que hay miedo a la memoria y que la fidelidad en el recuerdo es algo que asusta. . ."

En palabras de Julián Ribera y Tarragó (1), Felipe Pedrell "tuvo el humor de negar toda influencia árabe en la música española". Y en palabras de Emilio García Gómez, Falla, partidario de Pedrell y gran militante antiárabe, paradójicamente con su residencia, alzó su clan, el clan Falla, contra Ribera.

La militancia antiárabe continuó con las investigaciones de Mosén Higinio Anglés con su libro sobre las Cantigas (1940). Ignorando totalmente el árabe, su lengua, arte, métrica y música, Higinio Anglés sustentaba la "tesis litúrgica" como única fuente de la lírica popular europea, y por lo tanto, de la nuestra. Según García Gómez, Anglés nunca habla acertadamente de la métrica de las Cantigas, las cuales son en un 95% moaxajas persas y sería increíble paradoja que estas moaxajas se hubieran hecho sobre música litúrgica o que la música litúrgica se aplicase a moaxajas árabes.

La tesis de Ribera, que conocía tanto la cultura árabe, métrica, música etc., como todas estas cuestiones referidas al mundo occidental, se fundamenta en que los musulmanes andaluces crearon un sistema estrófico peculiar y de formas poéticas distintas de las clásicas árabes y que este sistema se extendió por toda la Península. En sus investigaciones comprueba que el Cancionero de Palacio (ss. XV-XVI) tenía construcciones estróficas y métricas semejantes a las de los moros andaluces, pero también descubre que la música y melodías de dicho Cancionero son árabes y ello le lleva a transcribir e interpretar una música hasta entonces indescifrable: La Música de las Cantigas.

Dice Ribera que penetró un fantasma en la Península y en Europa, una música a la que los artistas europeos medievales, desconocedores de su esencia artística, calificaron de música ficta. Una música que por su extraordinaria perfección artística denuncia una formación secular, antiquísima. Y -continúa Ribera- esto se explica porque el arte musical de los pueblos musulmanes deriva de los sistemas persa y bizantino, los cuales debieron ser herederos de Roma y Atenas. Al historiar la música árabe desde sus orígenes hasta llegar al desarrollo de esa música en España, la denominada "música andaluza", Ribera, que, volvemos a repetirlo desconocía todo cuanto a flamenco se refería, pone de manifiesto toda una serie de características que presentan una similitud extraordinaria con el flamenco, con el cante flamenco.

Así en cuanto a la condición social del músico entre los árabes, aspecto físico, etc., nos dice que "el ser músico teníase por profesión denigrante, cuyo ejercicio conducía a la infamia". "Abensotaich -músico y cantor de la primitiva escuela de La Meca y Medina- era tuerto, calvo, lagrimoso y enfermizo". "Las esclavas cantaban alegres canciones en las tabernas o en lugares y ocasiones en que la gente se divierte: convites, bodas y fiestas." "Los artistas eran populares, en el sentido de que procedían de clases bajas, como que su oficio estaba descalificado." Dice al hablar de Mojárec, uno de los mejores artistas de la escuela clásica de los Mosulies, que era: "Hijo de carnicero, anduvo cantando en pregones por las calles de Cufa la carne de su padre". A propósito de los músicos Barsuna y Zélzel: "Ambos procedían del bajo pueblo de Cura: eran rudos, sucios e innobles individuos".

Otro célebre cantor, Abusadaca, cantaba melodías populares que canturriaban- los marineros obarqueros, los albañiles y los aguadores de Bagdad. Por lo que respecta a las voces y gritos: "Dicen que Ishac, de la escuela de Bagdad, introdujo la voz de falsete (o la voz de los castrados). Tenía mucha facilidad artística, mucho gusto para cantar, pero su voz natural no te acompañaba para cantar". Hablando del mismo Ishac, nos dice que: "La mayor parte de sus mejores cantos comenzaban por una nota aguda y fuerte, hasta el extremo de que te pusieron un mote despectivo: el picado por escorpión, pues principiaba gritando en sus más bonitas canciones".

En cuanto al ritmo y compás: "Al oír cantar a Abensoraich, llevando el compás, con su varita, se recibía la impresión de que era un ángel el que cantaba". Los músicos de la escuela clásica árabe tomaron las melodías de la música persa y bizantina, juntamente con la música instrumental. Pero como ya tenían una métrica tradicional y clásica, la música tuvo que adaptarse a la métrica. En este sentido sujetaron la música a ritmos matemáticos, es decir, a compás, señalados por batuta y/o varita. Además, no se trataba de una música unísona, sino armónica, puesto que el músico Chafar exigía al cantor a quien debía acompañar que insinuara la salida de su canción -como en el cante flamenco- y además -y conforme a la guitarra flamenca- "había pulsaciones rasgueadas o batidas".

El Vino es Acompañante de la Música

Hablando de la música y el canto en la corte de los califas de Damasco y Bagdad, nos dice que: "Se introducen en la corte damascena el vino y la música, que antes y después, dentro del islamismo, han sido compañeros inseparables". Nos cuenta que Mojárec, cantor en Bagdad, "después de emborracharse, púsose a cantar". Así pues, esta música oriental penetra en España y alcanza gran esplendor y difusión con los Omeyas cordobeses.

Fue Abderramán II el monarca español a quien se debe el mayor impulso para aclimatar en España el arte musical de la escuela árabe de Oriente y esto mayormente a través del gran músico Ziriab, que, por ser de color moreno muy subido, por la claridad y fluidez de su canto se te llamó Pajaro Negro. Fueron famosas sus dos normas para cantar: Todo aquel que empiece a cantar debe empezar por el anexir (recitación). En los cantaores antiguos era práctica corriente. -Empezaba gritando la frase: Ya hacham. Muchos cantaores suelen hacer la "salía" ya ya ya.

La afición por la música oriental -ya andaluzada-, evolucionada o transformada en música andaluza, fue importante en toda España y hasta los siglos Xlll y XIV es una moda en Sevilla y otras muchas ciudades.

Muy poco antes de la muerte de Almanzor se cuenta que: "El gusto de la música se había extendido tanto, y la música se había popularizado a tal extremo, que en una ciudad andaluza no podía encontrarse barrio, calle ni rincón silencioso en que pudiese una persona verse libre de oír por todas partes instrumentos de música y canciones. ¿En qué parte del mundo, en qué ciudad ocurriría semejante fenómeno en el siglo Xl?" En Sevilla. Y ya casi hasta el inicio de la Edad Moderna:

"En Sevilla realmente estaba el foco de la música española, sobre todo en un barrio pobladísimo que Almotámid hermoseó, obligando a sus moradores a que blanquearan las casas, especialmente las que caen al río, y renovó con medidas de policía urbana, que dieron a ese barrio aspecto seductor, con sus dorados ventanales. En él, durante las noches de luna, se celebraban las veladas musicales más famosas que hubo en todo el mundo occidental".

Nos habla de las mismas un escritor musulmán que estuvo en Sevilla, casi contemporáneo de Alfonso el Sabio. Ese barrio de Sevilla llamábase entonces, como ahora, Triana Ribera, tras hablarnos del famoso inventor de la moaxaja y Zéjel Mocadem Ben Moafá, el Cabri, nos dice lo siguiente:

"A España llegó la música oriental en el momento en que se había iniciado ya la decadencia en Oriente, con todos los refinamientos cortesanos, traída desde los tiempos de Ziriab por artistas palatinos: pero el pueblo español, al asimilársela, tuvo la virtud de devolverle la sencillez, sacándola de los salones y palacios para traerla a la plaza, convirtiéndola en espectáculo popular no sólo adaptándola al gusto del pueblo que le pagaba y aplaudía, sino moldeando su forma artística de modo especial. Al ser conquistadas las ciudades moras, ¿se romperían todos los laúdes, cítaras, flautas y rabeles y enmudecerían todas las gargantas de hombres, mujeres y chicos? Insania fuera el imaginarlo: los moriscos que permanecieron tras la reconquista en tierras cristianas, en multitud inmensa esparcida por toda la Península, continuaron cantando y tocando su música árabe tradicional, no sólo la lastimera y triste, que es la que se nos figura más adecuada a su nueva situación de vencidos y dominados, sino tambien la alegre y festiva, que es la que podría servirles para consuelo en sus tribulaciones y olvido de sus pesares".

Los Moriscos que se quedaron

Retomemos la opinión del periodista A. Álvarez Caballero. Según este flamencólogo, y tomando las cifras dadas por Domínguez Ortiz, H.Lapeyre y otros, fueron 272. 140 los moriscos expulsados; concluye por su cuenta y riesgo que fueron expulsados prácticamente todos los moriscos de España. En cuanto a Andalucía, los habitantes moriscos eran 30. 000 y 30. 000 fueron expulsados. Así que no quedó ni uno: "No sé qué podemos tener de esa etnia".

Podríamos estar de acuerdo con la cifra de los 272. 000 expulsados, aunque, haciendo honor a la verdad y a la Historia, habría que añadir unos cuantos miles.Aún así hay que tener en cuenta que la expulsión la lleva a cabo un Estado en nada comparable a los Estados modernos de hoy en cuanto a medios de comunicación, transporte, aparatos policiales, de vigilancia, etc. Por lo tanto, de los 272. 000 moriscos expulsados, muchos de ellos escaparon según prueban fuentes documentales. En modo alguno esa cifra (272. 000) se corresponde con los moriscos y mudéjares españoles y andaluces que realmente vivían en España; y esto lo dicen investigadores de la materia más autorizados que nosotros. Aunque el problema es complicado, vamos a tratar de resumirlo tanto a través de las fuentes documentales como a través de los especialistas en el tema morisco: Domínguez Ortiz, B.Vincent, Caro Baroja, López Martínez, H. Lapeyre, etc.

Dos fechas importantes en la historia de los moriscos:

1568 - 70: Levantamiento de los moriscos granadinos seguido de su repartición.
1609 - 1614: Expulsión definitiva.

Una estimación media de la población morisca en España según censos que van de 1568 a 1609 y su repartición geográfica sería la siguiente:

Valencia. 143.000
Cataluña. 8.000
Aragón. 63.000
Canarias. 2.000
Granada. 162.000
Castilla-Andalucía. 30.000

Total: 408.000 MORISCOS

Esta cifra concuerda con la opinión de Domínguez Ortiz, que dice que "La comunidad morisca comprendería entonces (antes de la expulsión) entre 340.000 y 350. 000 almas e incluso más. El grupo no afectado por la expulsión fue más importante de lo que hasta aquí se ha creído"(15).

En cuanto a Andalucía, tendremos en cuenta los apartados siguientes para averiguar la población morisca:

A) La población morisca de Granada antes de 1568 era de 162.000. Le restamos los 80.000, repartidos tras el levantamiento entre Castilla y Andalucía y quedan: 82.000

B) Población morisca-mudéjar del resto de Andalucía anterior a la expulsión de Granada. Estimación a la baja: 20.000

C) De la repartición de los 80.000 granadinos a Castilla, una estimación para Andalucía de 45.000 Así que los moriscos andaluces totalizarían antes de la expulsión: 147.000

D) Como hay que restar a los moriscos expulsados-embarcados de Andalucía, 30. 000 quedaron, permanecieron en Andalucía: 117.000.

Esta cifra se incrementaría sensiblemente si aceptamos la autorizada opinión de Caro Baroja a propósito de la población morisca de Granada: "Un hombre prudente y conocedor de la realidad, Muley, en su "Memorial", habla de 50. 000 vecinos moriscos. Si multiplicamos la cifra por 5, son 250.000; si la multiplicamos por 6, 300.000 habitantes moriscos" (16).

Aceptando esta cifra y volviendo al cuadro anterior, la población morisca de Andalucía sería como sigue:

A). . . . . . . . . . . . . . . . . . 220.000
B). . . . . . . . . . . . . . . . . . . 20.000
C). . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45.000
Total: 285.000

D). . . . . . . . . . . . . . . . . . . -30.000
Total: 255.000 habitantes moriscos.

Una estimación media nos daría la cifra de 186. 000 moriscos en Andalucía. Si tenemos en cuenta que la población de Andalucía, que según censos de principios del XVII era de 1. 400. 000 almas, la población morisca que permaneció representaría entre un 8 y un 13%: una minoría bastante importante.

Estado de la cuestión

Uno de los primeros escritos flamencos que tenemos es obra del costumbrista Serafín Estébanez Calderón; se trata de Escenas Andaluzas. En una de estas escenas, Un baile en Triana, el autor nos da su opinión sobre la importancia de los moriscos en relación con el baile y cante flamencos. Veamos lo que dice:

"Estos bailes pueden dividirse en tres grandes familias, que, según su condición y carácter pueden ser o de origen morisco, español o americano, pero entre todos estos bailes y cantares merecen llamar la atención los que conservan su filiación árabe y morisca. Estos se descubren por la melancólica dulzura de su música y canto y por el desmayo alternado con vivísimos arrebatos en el baile"(2).

Unas páginas más adelante de Un baile en Triana surge nuevamente el tema morisco con ocasión de la música de los romances que por aquella época se cantaban y a propósito del Romance del Conde Sol en boca del cantaor El Planeta nos dice:

"La música con que se cantan estos romances es un recuerdo morisco todavía. Sólo en muy pocos pueblos de la Serranía de Ronda o de tierra, de Medina y Jerez es donde se conserva esta tradición árabe, que se va extinguiendo poco a poco y desaparecerá para siempre. Lo apartado de comunicación en que se encuentran estos pueblos de la Serranía y el haber en ellos famílias conocidas por descendientes de moriscos explican la conservación de estos recuerdos". (3)

Estamos en 1847, fecha de la primera edición de Escenas Andaluzas. El tema morisco en relación unas veces con los gitanos, otras en relación con el folklore flamenco en general aparece en numerosos autores extranjeros que visitan España: Richard Ford, George Borrow, etc., casi todos encuadrados en la primera mitad del siglo XIX. Sin menospreciar el valor de estos escritos hemos preferido acudir en primer lugar a escritores y folkloristas españoles, no ya porque sean sus notas y opiniones más eruditas, sino por su mayor contacto con el mundo del flamenco y consecuentemente por su más grande sabiduría 1865 en su Cancionero Popular. Nos dice:

"Las costumbres, la educación y el género de vida contribuyen sin duda a ello, y tienen, en verdad, estos cantares no poco de oriental en su fondo y en su forma, como en adelante tendré ocasión de advertir, y como se observa también en los hábitos de mucha parte de nuestro país, que estuvo en contacto con los moriscos hasta una época más reciente". (4)

Son muchos los estudiosos del flamenco de antes y de ahora que tratan de hacer una analogía entre los gitanos y el cante y bailes flamencos, hablando de la convivencia de gitanos y moriscos. El autor inglés George Borrow hacia 1840 escribía lo siguiente en su obra: Los Zincali. Los gitanos en España:

"La idea que hoy tienen en España de esta raza (de los gitanos) es que son los descendientes de los moriscos que permanecen en España, vagando por montes y despoblados, desde que el cuerpo principal de la nación fue expulsado del país en tiempos de Felipe Ill. . ." (5)

El autor que con más ahínco y vehemencia ha defendido hasta ahora el nexo de unión, la analogía entre lo flamenco y los moriscos, es sin duda alguna Blas Infante. Este hace derivar el vocablo flamenco del árabe "felahmengu", cuyo significado es campesino huido.

Blas Infante nos presenta las teorías más sugestivas sobre la génesis del flamenco. A la hipótesis anteriormente citada añade otra no menos interesante y en la que sustenta la convivencia obligada de moriscos y gitanos, así como la mezcla de estas dos etnias y culturas.

"Unas bandas errantes, perseguidas con saña, pero sobre las cuales no pesa el anatema de la expulsión y de la muerte, vagan ahora de lugar en lugar y constituyen comunidades dirigidas por jerarcas y abiertas a todo desesperado peregrino, lanzado de la sociedad por la desgracia y el crimen. Basta cumplir un rito de iniciación para ingresar en ellos. Son los gitanos. Los hospitalarios gitanos errabundos, hermanos de todos los perseguidos. Los más desgraciados hijos de Dios, que diría Borrow. Hubo pues, necesidad de acogerse a ellos. A bandadas ingresaban aquellos andaluces (moriscos), los últimos descendientes de los hombres venidos de las culturas más bellas del mundo; ahora labradores huidos (en árabe, labrador huido o expulsado significa "felahmengu").

¿Comprendéis ahora por qué los gitanos de Andalucía constituyen, en decir de los escritores, el pueblo gitano más numeroso de la Tierra? ¿Comprendéis por qué el nombre flamenco no se ha usado en la literatura española hasta el siglo XIX y por qué, existiendo desde entonces, no trascendió al uso general?

Comienza entonces la elaboración de lo flamenco por los andaluces desterrados o huidos en los montes de España. Esos hombres conservaban la música de la Patria, y esa música les sirvió para analizar su pena y para afirmar su espíritu: el ritmo lento, el agotamiento comático."(6)

Son numerosos los estudiosos del fenómeno flamenco que han intentado averiguar la etimología de la palabra "flamenco", así como la de sus diversas manifestaciones o modalidades (caña, soleá, siguiriya). Ortiz de Villajos suscribe la opinión de Blas Infante. (7)

El tema de la convivencia de gitanos y moriscos, etc. , en relación con la génesis del cante flamenco, lo vemos planteado de una manera casi constante en toda la literatura flamenca. Tal sucede con Rafael Lafuente en Los gitanos, lo flamenco y los flamencos. (8)

En otras ocasiones el vínculo entre los árabes, los moriscos y el Flamenco se establece partiendo de la relación entre éstos y los bandoleros. Así lo señala el autor de Andalucía y su cante, García Durán Muñoz. Este mismo autor señala otras semejanzas entre la música, cantos, flamencos actuales y los moriscos y árabes en general:

"La analogía de nuestra música, bailes, cantos y hasta palabras con las de los árabes andaluces, confirma la relación íntima con el cante jondo; el acompañamiento de la guitarra, que subraya las melodías con sucesiones periódicas regulares de acordes, como sucede en el flamenco, fue característico de los árabes. El tocar las palmas los espectadores, resultando así elementos activos que se conjuntan con los bailaores, fue costumbre usada en las antiguas zambras moriscas. El animar al cantador o bailador con palabras y hasta el clásico olé fue usado también por ellos con el Wa-la h, tan corriente y familiar expresión suya". (9)

Félix Grande en Memoria del Flamenco dedica unas páginas a la etimología de la palabra flamenco y, aunque hace una crítica moderada a Blas Infante (felah-mengu traducido como campesino huido), deja el tema abierto. (10)

Mas adelante y citando el libro de Eduardo Molina Fajardo El Flamenco en Granada, nos habla de la posible relación entre los moriscos y el flamenco considerando que es un tema que está por investigar. (11)

Una de las últimas publicaciones en las que se aborda el tema morisco es en Gitanos, payos y flamencos en los orígenes del flamenco, publicación de 1988 a cargo de Angel Alvarez Caballero: "La verdad es que todo el problema morisco en relación con el flamenco debe ser sometido a revisión". (12)

Más adelante tendremos ocasión de analizar algunos de los puntos de vista de Alvarez Caballero, ya que algunos resultan francamente sorprendentes. Sin embargo, para cualquier persona que conozca mínimamente la problemática morisca (persecuciones, ocultamientos, etc.) no puede dejar de asombrarse ante afirmaciones como: "Hay otro hecho para mí decisivo: en todo lo que conocemos de los orígenes del cante no hay ningún dato, ningún nombre que nos recuerde a lo morisco". "Por lo demás, en la amplia nómina de cantaores de los primeros tiempos que ha llegado a nosotros, casi todos gitanos como tantas veces hemos dicbo, no hay un solo nombre de morisco". (14)

Algunas conclusiones

Acabamos de exponer todo (o casi todo) lo que se ha dicho hasta ahora Con respecto a la reláción morisco-flamenco, árabe-flamenco. Por si quedara alguna duda hemos de insistir en que las citas de autores que hemos comentado no son en general la conclusión tras unas páginas de exposición, estudio o investigación: son sencillamente frases, párrafos, etc., producto de la intuición o suposición. De lo anteriormente expuesto podríamos extraer algunas conclusiones: Los autores más antiguos que se ocupan del flamenco (Estébanez Calderón, Lafuente Alcántara, etc.) señalan ya la existencia de un sentimiento popular que pone en conexión al cante flamenco con lo árabe, con lo morisco.

Por otra parte, a nadie se le oculta que el dicho sentimiento permanece no ya sólo entre entendidos o estudiosos del tema, sino también entre aficionados y, lo que es más importante, entre cantaores viejos o jóvenes. Los escritores que, como Blas Infante, plantean ideas originales en cuanto a la relación moriscos-flamenco han sido silenciados o severamente criticados. Hemos de decir también que las ideas de Blas Infante (tema flamenco en general y flamenco-morisco en particular), aun expuestas de una manera magistral, también carecen no ya de un hilo argumental, sino de base investigadora.

Por último, dos concepciones que han pesado sobremanera y negativamente en toda la investigación de lo flamenco. Por una parte, la "gitanofilia" mal entendida, que consecuentemente queda reducida para muchos a flamenco igual a gitano. Por otra, un "andalucismo" bastardo que piensa que la cultura flamenca es autóctona, entendiendo que moriscos, gitanos u otros son los influidos por la dicha cultura; negar a los gitanos y fundamentalmente a árabes o moriscos la calidad de andaluz no ya sólo es una barbaridad: es falta de rigor.

Notas
1) RIBERA Y TARRAGO, Julián. La música árabe y su influencia en la española. Madrid. Editorial Mayo de Oro, 1985 (1° edición 1927). A este libro corresponden las citas y comentarios de estas primeras páginas.
(2) ESTEBANEZ CALDERON, Serafín. Escenas andaluzas. Madrid, Espasa Calpe, 1960, pag. 113.
(3) ESTEBANEZ CALDERON, Serafín. Escenas andaluzas. Madrid, Espasa Calpe, 1960, pag. 118.
(4) LAFUENTE Y ALCANTARA, Emilio Cancionero popular. Colección escogida de segudillas y coplas. Madrid. Carlos Bailly-Baillière, 1865, pag. VIII, tomo I.
(5) BORROW, George. Los Zíncali. Los gitanos de España. Madrid. Ediciones Turner, 1979, pág. 204.
(6) INFANTE, Blas. Orígenes de lo flamenco y secreto del cante jondo. Junta de Andalucía. Sevilla. Consejería de Cultura, 1980, pág. 116.
(7) ORTIZ DE VILLAJOS, Cándido G. Gitanos de Granada (La Zambra) Granada. Editorial Andalucía, 1949, págs. 18 y 19.
(8) LAFUENTE, Rafael. Los gitanos, el flamenco y los flamencos. Barcelona. Editorial Barna, 1955, págs. 39-41.
(9) DURAN MUÑOZ, García. Andalucía y su cante. Madrid. Gráficas Versal, 1962, págs. 93, 94, 125.
(10) GRANDE, Félix. Memoria del Flamenco. Madrid. Espasa Calpe. Colección Austral, 1979, págs. 194-201.
(11) GRANDE, Félix. Memoria del Flamenco. Madrid. Espasa Calpe. Colección Austral, 1979, págs. 292-295 No hemos podido consultar el libro de MOLINA FAJARDO, Eduardo: El flamenco en Granada. Teoría de sus orígenes e historia. Granada. M. Sánchez, Editor, 1974.
(12) ALVAREZ CABALLERO, Angel. Gitanos, payos y flamencos en los orígenes del flamenco. Madrid. Editorial Cinterco, 1988, pág. 107.
(13) ALVAREZ CABALLERO, Angel. Gitanos, payos y flamencos en los orígenes del flamenco. Madrid. Editorial Cinterco, 1988, pág. 109.
(14) ALVAREZ CABALLERO, Angel. Gitanos, payos y flamencos en los orígenes del flamenco. Madrid. Editorial Cinterco, 1988, pág. 114.
(15) DOMINGUEZ ORTIZ, Antonio; VINCENT, Bernard: Historia de los moriscos. Vida y tragedia de una minoría. Madrid, Alianza Editorial, 1984, Pág.90.
(16) CARO BAROJA, julio. Los moriscos del Reino de Granada. Madrid. Ediciones Istmo, 1976, pág. 82.
(17) DOMINGUEZ ORTIZ, Antonio. Los moriscos granadinos ante de su definitiva expulsión. M. E. A. H, XII-Xlll, 1963-1964, págs. 113-128.
(18) LOPEZ MARTINEZ, Celestino. Mudéjares y moriscos sevillanos. Sevilla. Tipografía Rodríguez, Giménez y Compañía. 1935, pág. 32.
(19) CARO BAROJA JULIO. Los moriscos del reino de Granada. Madrid, Ediciones IStmo, 1976, págs. 245 y 248.
(20) DOMINGUEZ ORTIZ, Antonio. Historia de los moriscos, Págs, 260.
(21) DOMINGUEZ ORTIZ, Antonio. Historia de los moriscos, Págs, 247 y 250.
(22)Voyage en Espagne dun ambassadeur marocain. París, 1884.
(23) MARQUEZ VILLANUEVA, Francisco. El problema morisco (desde otras laderas). Madrid. Editiones Libertarias, 1991.
(24) DOMINGUEZ ORTIZ, Antonio. Historia de los mariscos, págs. 115 y 119.
(25) DOMINGUEZ ORTIZ, Antonio. Historia de los moriscos, pág. 117.
(26) DOMINGUEZ ORTIZ, Antonio. Historia de los mariscos, págs. 141 y 142.
(27) VINCENT, Bernard. Les bandits morisques en Andalousie. RHMC, XXI, juillet-septembre, 1974, págs. 389-400.
(28) GARCIA-ARENAL, Mercedes. Los moriscos. Madrid. Editora Nacional, 1975, págs. 30-31.
(29) SANCHEZ, Ma. Helena, Ios gitanos españoles. Madrid Castellote, 1977, págs. 373-391.
(30) Para comprender el espíritu, el ambiente de la época véase DOMINGUEZ ORTIZ, Antonio: La Sevilla del siglo XVII. Universidad Sevilla, 1984 y AGUILAR PIÑAL, Francisco: Historia de Sevilla. Siglo XVIII. Universidad de Sevilla, 1989.
Anuncios



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/61410-cultura_arabe_moriscos_y_cante_flamenco.html