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Muhammad, Profeta de Dios, Misericordia para los Mundos

El profeta es un ser humano, una persona normal y lo que lo diferencia de nosotros es que esta persona es elegida por Dios para transmitir su mensaje a la humanidad

23/04/2011 - Autor: Youness Bellahcen - Fuente: Webislam
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Cartel que anuncia el evento y la foto del conferenciante (Montaje de la imagen: Naíma Lemkaddem)
Cartel que anuncia el evento y la foto del conferenciante (Montaje de la imagen: Naíma Lemkaddem)

(Charla en rifeño pronunciada por el hermano Youness Bellahcen en la mezquita Annour de Vecindario del municipio de Santa Lucía de la isla de Gran Canaria por motivo de la conmemoración del nacimiento del profeta Muhammad (paz sea con él) el día 27 de febrero del 2011. La charla fue traducida al castellano por el hermano Mohamed Bellahcen)

Alabado sea Allah, le alabamos, le solicitamos perdón y le pedimos guía y nos refugiamos en Allah del mal de nuestras almas y de la maldad de nuestras acciones. A Quien Allah guía no hay quien le pueda desviar y a quien Allah desvía no hay quien le pueda guiar. Atestiguo que no hay dios excepto Allah y Muhammad es el mensajero y el siervo de Allah.

Hermanos en el Islam, hablar sobre el profeta (paz de Allah y bendiciones sea con él) no requiere una ocasión especial, no requiere el día de la conmemoración de su nacimiento, ni tampoco requiere la fiesta del desayuno o del sacrificio. No hacen falta sermones, conferencias o charlas para recordarle ya que él debe de estar en nuestras mentes siempre. Nos preguntamos: ¿porqué el profeta (paz de Allah y bendiciones sea con él) tiene que estar en nuestras mentes siempre? La respuesta a esta pregunta es muy sencilla y es porque Allah, Exaltado sea, nos ordenó quererle más que a nosotros mismos. El profeta (paz de Allah y bendiciones sea con él) dijo: “Nadie de vosotros alcanzará la verdadera fe hasta que me quiera a mí más de lo que se quiere a sí mismo”. Así que, ¿cómo es posible, por el amor de Allah, que alguien al que queremos más que a nosotros mismos lo recordemos tan sólo el día de su nacimiento o en los días festivos? Yo diría incluso que hay gente que no lo recuerda nunca ni lo conoce siquiera. Hablar del profeta (paz de Allah y bendiciones sea con él) enorgullece a quien habla de él. Es un orgullo hablar del profeta Muhammad (paz de Allah y bendiciones sea con él). Por el simple hecho de mencionar su nombre obtienes hasanat, es decir, recompensas.

Todos los que escribieron sobre el profeta Muhammad (paz de Allah y bendiciones sea con él), sobre sus modales, sobre sus características físicas, han hecho un gran favor a toda la gente y han servido a toda la humanidad, porque su vida, en resumidas cuentas, es un gran tesoro. Es un tesoro de los tesoros que nosotros, los musulmanes, aun desconocemos en su auténtico valor. Porque la biografía del profeta, de hecho, es un símbolo, un símbolo de perfección humana para toda la humanidad. Pero antes de hablar un poco del profeta, permítanme primero definir la palabra profeta o mensajero puesto que mucha gente desconoce el verdadero significado de estas palabras. El profeta es un ser humano, una persona normal y lo que lo diferencia de nosotros es que esta persona es elegida por Dios para transmitir su mensaje a la humanidad, a todas las personas e incluso hay profetas que fueron enviados a los genios también, como es el caso de nuestro queridísimo profeta Muhammad (paz de Allah y bendiciones sea con él).

Tenemos que tener en cuenta que Allah es Sabio y no elige a las personas al azar. Allah es hakim, es decir sabio. Alhikma (sabiduría) en árabe, en resumidas cuentas, significa poner la cosa apropiada en el lugar apropiado en el tiempo apropiado, o sea, hacer algo a la perfección en el tiempo adecuado. No hay nadie más sabio que Allah. Allah (Enaltecido sea) cuando eligió al mensajero de Allah para llevar el último mensaje a la humanidad, sabía muy bien lo que hacía, dado que Muhammad (paz de Allah y bendiciones sea con él) merecía ser el sello de los profetas y mensajeros. Lo eligió en base de su temor y su acercamiento a Allah, sus buenos modales y la pureza de su corazón. En el Noble Corán, Allah (Ensalzado sea) dice: “… Pero Allah sabe bien a quien confiar Su mensaje …” (6:124). Allah sabe a quien ha de conceder su mensaje. Ésta es la respuesta a los incrédulos que criticaron esta elección realizada por el Más Sabio, diciendo, tal y como nos relata el Sagrado Corán: “Y dijeron: "¿Por qué no se ha revelado este Corán a un notable de una de las dos ciudades?” (43:31). Cuestionaron así sobre si el Corán tendría que haber sido descendido sobre uno de estos dos hombres. Tenían a dos hombres importantes, uno de Meca y el otro de Ta’if. Uno es Alwalid Ibn Almughira  y el otro es ‘ Urwa Ibn Mas’ud Azaqafi. Pues estas dos personas se enfadaron al no recibir la revelación ya que según ellos, eran los que merecían ser elegidos porque gozaban de notabilidad e importancia en su tribu y pertenecían a la clase más alta de la sociedad. En un hadiz (dicho del profeta) relatado por Ibn Mas’ud, "Allah miró en los corazones de toda la gente, encontró el corazón de Muhammad (paz de Allah y bendiciones sea con él) el mejor de los corazones y el más puro y por eso lo eligió para que fuera el sello de los profetas y mensajeros". Por lo cual, ¿qué es lo que entendemos teniendo en cuenta esto? Entendemos pues que los profetas son las mejores personas y el mejor de ellos es Muhammad (paz de Allah y bendiciones sea con él).

Los no musulmanes mismos, los justos, gente de conocimiento, los que han estudiado, es decir, los sabios han confesado y han reconocido a Muhammad como una de las personas más magníficas en la historia. Un escritor americano, también matemático y astrólogo, llamado Micheal Hart escribió un libro titulado Los 100 Magníficos, en el que propone una lista de las cien mejores personas que vivieron sobre la faz de esta tierra. Tenía su propio canon para elegir a las personas. Elegía a quienes dejaron huellas y han servido mucho a la humanidad. Eligió a cien personas y empezó a pensar en la persona que encabezaría su lista y quien iría en los últimos puestos y empezó a ponerlas en orden y, finalmente, no le quedó más remedio que poner al profeta Muhammad por encima de los demás, porque se tenía que regir por el canon que había decidido seguir. No obstante, lamentablemente mucha gente, incluidos los musulmanes, hoy en día no conocen ni reconocen a la persona de Muhammad (paz de Allah y bendiciones sea con él), sino su nombre. Hay gente que sabe que el mensajero de Allah se llama Muhammad y esto es todo.

Y antes de concluir, pues no me quiero extender; ésta es una pequeña charla y no quiero prolongarme mucho y aburrir a mis hermanos. Allah (Exaltado sea) dice: “No te hemos enviado sino como anunciador de buenas noticias y advertidor para todos los hombres; sin embargo la mayor parte de los hombres no sabe” (34:28). Quiero hacer una pregunta. El mensajero de Dios fue enviado a toda la humanidad pero él es una persona normal, no es un “superman”, como decimos nosotros. Vivió 63 años, vivió en un tiempo limitado, 63 años, vivió en un espacio limitado, no volaba para trasladarse de un sitio a otro. ¿Cómo es que Allah le encargó divulgar el mensaje a todo el mundo, a la gente donde quiera que estuviere en cualquier época, desde su profecía hasta el día del levantamiento? ¿Cómo es posible? Me pregunto cómo va a hacer el profeta (paz de Allah y bendiciones sean con él) para llevar este mensaje a su término. ¿Cómo va a hacer para transmitírselo a toda la humanidad? La única respuesta que encontré es que esta umma (comunidad), la comunidad musulmana, tiene la obligación de divulgar este mensaje, ya que el profeta (paz de Allah y bendiciones sean con él) no formó a seguidores, es decir que su preocupación no era solo que la gente se se islamizara. No, su preocupación era que la persona se reconociera el islam y esa misma persona tenía que tener la capacidad de hacer que otros aceptaran su condición de musulmanes. O sea que el profeta formó a líderes, no a seguidores. En su época había gente dispuesta a sacrificar su tiempo, sus hijos y todo cuanto poseían y lo hicieron sin vacilar. El profeta (paz de Allah y bendiciones sea con él) los enviaba a los reyes, en las incursiones, los enviaba con su mensaje y ellos no sabían si regresarían a sus hogares o no. No sabían si iban a morir en las batallas o en el camino. Sacrificaron sus vidas, ¿porqué? Porque comprendieron su rol y actuaron en consecuencia.

Esto nos da a entender que su mensaje no cesa con su muerte. El mensaje del Islam no cesa con la muerte del profeta Muhammad (que Allah le conceda paz y bendiciones). Entonces es nuestra obligación, es nuestro deber transmitir su mensaje porque él es limitado en espacio y tiempo, es una persona normal. Allah (Exaltado sea) no lo creó para que viviera miles de años para así poder transmitir el mensaje de modo que es nuestro deber, es nuestra labor seguir con este trabajo de emitir este mensaje. Los que estaban con él, los compañeros (que Allah los bendiga) comprendieron cuál era su función, así que transmitieron el mensaje e hicieron todo lo que pudieron. En poco tiempo, en un tiempo muy escaso, el Islam había llegado a Marruecos, a la India, a China y a muchas partes del planeta tierra porque esta gente había comprendido el verdadero mensaje del Islam. Más tarde, vino otra gente que no comprendió esto, su preocupación era comer, beber, dormir y satisfacer sus necesidades corporales. Sólo se preocupaba por esto y le daba igual todo y por eso el Islam se detuvo donde había llegado y dejó de avanzar, o sea que se quedó la cosa en lo que hicieron los hombres de antes, los que han sacrificado sus propias vidas para hacer que nos llegara el mensaje. Estamos viviendo en la época en la que el Islam prácticamente dejó de avanzar y tener influencia sobre los demás debido, en gran medida, a nuestro desinterés y apatía.

Quisiera concluir esta pequeña charla diciendo que tenemos que conocer a esta gran persona. ¿Y cómo lo hacemos? Es muy sencillo, lo que tenemos que hacer es leer su biografía que está presente. Leámsla, leamos sobre su conducta, su grandeza, su forma de ser e intentemos seguir su guía. No tenemos que imitarle en cómo se vestía y en cómo se manifestaba (físicamente) sino que hay que seguirle en cuanto a sus conductas y comportamientos ya que esto es lo que hace que su mensaje llegue a los demás; y tenemos que cumplir con nuestra labor, que es invitar a la gente a la religión de Dios. Allah (Exaltado sea) dice en el Noble Corán: “¿Y qué mejor palabra que la de aquel que llama (a los demás) a Allah, obra con rectitud y dice: yo soy de los musulmanes?” (41:33). Es decir, hay alguna persona mejor que aquel que llama a la religión y al camino de Allah, hace el bien y dice enorgullecido: yo soy de los musulmanes, es decir, soy de los que se someten a la voluntad de Dios. Y, por último, alabado sea Allah, el Señor de los mundos.

Nota: charla pronunciada en rifeño por el hermano Youness Bellahcen y traducida al castellano por Mohamed Bellahcen.
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