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La diversidad cultural y el pluralismo religioso, un hecho incontestable en el mundo de hoy

Las diferencias, lejos de ser un obstáculo infranqueable, se deben transformar en dinamismo social, advierte Justo Lacunza

18/04/2011 - Autor: Manuel López - Fuente: Periodistas en Español
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El mundo islámico debe contribuir a una inminente resurgimiento de la libertad de conciencia.
El mundo islámico debe contribuir a un inminente resurgimiento de la libertad de conciencia

El amplio y vasto tema a debatir en estas Jornadas es de capital importancia para nuestras sociedades postmodernas. La diversidad cultural y el pluralismo religioso son un hecho incontestable en el mundo de hoy. No solamente en el contexto de las naciones europeas y occidentales, sino también en otros contextos políticos, sociales y culturales. En los países africanos y en los estados árabes, en las naciones de Asia, Oceanía y América. A mi modo de entender es el tema más urgente del mundo actual y del que depende, en gran parte, la solución a muchos problemas nacionales e internacionales. Su importancia se basa en tres principales razones:

La primera se relaciona con el concepto de la convivencia entre ciudadanos que adhieren a creencias diferentes, pertenecen a tradiciones religiosas diferentes, profesan credos diversos, o sencillamente se consideran como ciudadanos sin ningún tipo de creencia religiosa en sus diferentes modalidades, como pueden ser el estoicismo o el ateismo. Porque en definitiva lo importante no es quién tiene razón, quién tiene la última palabra, o quién posee la verdad, sino cómo podemos vivir juntos, es decir convivir, como ciudadanos en el pleno respeto de la diversidad y del pluralismo.

La segunda tiene que ver con la construcción de las sociedades modernas en las que los derechos humanos y las libertades civiles encuentren su puesto central y no permanezcan en la periferia de las prioridades del Estado. En esta línea es primordial que la conciencia cívica de la diversidad cultural y del pluralismo religioso constituya un elemento esencialmente positivo. Es un reto frontal que conduce a tejer con arte y sabiduría, conocimiento y empeño las diferencias en el seno de nuestras sociedades. Y las diferencias, lejos de ser un obstáculo infranqueable, se deben transformar en dinamismo social

El tercer motivo del por qué el debate de hoy es importante se debe a la necesidad y urgencia en muchas sociedades actuales para pasar de ser súbditos a ser ciudadanos. Ciudadanos libres con los derechos y deberes constitucionales. Por encima de toda etiqueta étnica, tribal, de origen, color, social, religiosa, lingüística, cultural. En la práctica será casi imposible que las personas que viven dentro de las fronteras geográficas de un Estado tengan los mismos derechos y las mismas libertades, si son discriminadas o se sienten discriminadas viendo lo que está escrito en la Constitución.

En el campo específico de las minorías cristianas en países de mayoría musulmana es necesario tener en cuenta tres aspectos, que a mi modo de ver, tienen un grande relieve:

El primero es el estado (país, nación, reino, federación, emirato, sultanato, república, etc.) en el que viven y trabajan los miembros de esas iglesias cristianas consideradas minorías religiosas dentro de la mayoría de la población que es de fe, cultura, tradición y civilización musulmanas. No todos los estados, en los que la mayoría de la población es musulmana, tienen el Islam como religión del Estado, ni la Ley Islámica como la fuente, o una fuente primordial de la legislación. Algunos ejemplos pueden ayudarnos a ilustrar lo que acabo de exponer:

- Indonesia, el país más grande del mundo en cuanto a número de musulmanes se refiere, no considera al Islam en su Constitución como la religión oficial del Estado. Por lo tanto, en principio, las minorías cristianas tienen los mismos derechos constitucionales que la mayoría de los habitantes que son musulmanes. La libertad de culto la garantiza la Constitución (Art. 29, 2).

- Arabia Saudí. Es un reino que tiene el Islam como religión oficial y el Corán y la Tradición son su Constitución (Art. 1). Ningún signo o símbolo de otras religiones está permitido en todo el territorio nacional por ser este considerado la tierra sagrada del Islam. Además el Estado implementa la Shari‘a (Art. 23) que es la base de toda la legislación. El culto de toda religión que no sea el Islam está prohibido en Arabia Saudí. Aquí se pone de manifiesto el gran problema de la libertad religiosa para los miles de cristianos de numerosas nacionalidades que viven y trabajan en el Reino Saudí.

- Argelia. Es una república que tiene el Islam como religión del Estado (Art. 2), pero la legislación no está basada en la Ley Islámica. Además la Constitución no menciona la libertad de culto, pero hay muchas comunidades cristianas en su mayoría compuestas de extranjeros.

- Senegal. Es una república definida en la Constitución como “laica, democrática y social” (Art. 1). La mayoría de la población (94% de 12 millones) es musulmana, pero el Islam no es ni la religión del Estado ni la Ley Islámica es la fuente del sistema legal, jurídico y administrativo.

El segundo aspecto que es necesario documentar en el campo de las minorías cristianas en países de mayoría musulmana, es la condición de los cristianos en lo referente a la nacionalidad. Por ejemplo, en los países árabes como Egipto, Iraq, Jordania, Líbano y Siria, o en los países asiáticos como Brunei, Bangladesh, Irán, Kazajstán, Malasia, Pakistán, o en estados africanos como Malí, Senegal, Burkina Faso, Níger, Chad, Etiopía, Sudán, los cristianos son autóctonos, ciudadanos del país. No son trabajadores extranjeros. Por lo tanto es importante subrayar ese particular ya que la discriminación puede nacer y fundarse sobre las bases constitucionales. Si el Estado tiene una religión oficial, en este caso el Islam, será difícil en la práctica que los ciudadanos de fe cristiana en ese país tengan los mismos derechos que los musulmanes. Porque los derechos no pueden ser objeto de mérito, de concesión privilegiada o de una iniciativa ocasional.

- Egipto. La Constitución de la República de Egipto, hoy anulada, dice que “el Islam es la religión del Estado y la Ley Islámica es la principal fuente de la legislación” (Art. 2). Aproximadamente los diez millones de cristianos en Egipto, que son ciudadanos egipcios como sus hermanos musulmanes, no tienen los mismos derechos constitucionales. Por lo que sabemos hasta ahora ninguna de las 11 enmiendas sometidas a Referéndum el pasado 19 de marzo toca el problema de la “igualdad de derechos constitucionales en base a la ciudadanía”.

- Iran. El artículo 13 de la Constitución de la República Islámica de Irán introduce un matiz importante ya que habla de la libertad de culto para los “zoroastros, judíos y cristianos iraníes que son las únicas minorías reconocidas”. Es decir, no para los cristianos, judíos o zoroastros en general. En Irán la religión oficial es el Islam (Art. 12) y todo el sistema jurídico, administrativo, político y religioso está basado en la Ley Islámica de la Escuela de los Doce Imanes llamada Ja‘fari, en memoria de Ja‘afar Ibn Muhammad al-Sâdiq (702-765), considerado el sexto Imam en la línea de sucesión de la autoridad chií.

- Malasia. Es una Federación compuesta de 13 estados. La religión oficial es el Islam y las otras religiones tienen libertad pueden ser practicadas (Art. 3). Es importante tener en cuenta la composición étnica de Malasia: malayos, chinos e indios. La minoría cristiana proviene de las comunidades de origen chino e indio. Los malayos, musulmanes, son los poseedores de la tierra (bamaputra) mientras que los que no son en origen no pueden tener, en la práctica, el mismo estatus constitucional ya que no “pertenecen a la tierra”, Aquí se unen tres elementos: tierra/territorio, fe/creencia, etnia/origen.

- Las Repúblicas del Asia Central (Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán). En ninguna de sus Constituciones el Islam es la religión oficial del Estado, a pesar de la gran tradición musulmana, ni tampoco es un referente identitario, legal y jurídico. En sus respectivas constituciones las cinco repúblicas se definen como “estado secular” (estados seculares). Las minorías cristianas tienen los mismos derechos constitucionales y también la libertad de culto estipulada por la Constitución de cada país.

El tercer aspecto que debemos tener en cuenta cuando hablamos de las minorías cristianas en los países de mayoría musulmana, es el que se refiere a los trabajadores extranjeros que viven y trabajan en países de mayoría musulmana, sobre todo en Arabia Saudí y los países del Golfo. Ya lo hemos señalado antes: los trabajadores cristianos en Arabia Saudí no tienen ninguna posibilidad de practicar la fe cristiana públicamente, porque tal derecho está prohibido. Los trabajadores cristianos, que trabajan en Arabia Saudí, vienen de muchos países europeos, africanos, americanos y asiáticos. Pero en lo que se refiere a la libertad de culto, no ocurre lo mismo en los otros estados.

- Qatar. Es un estado que tiene el Islam como religión oficial y la Sharî‘a es una fuente principal de la legislación (Art. 1). Sin embargo, en la práctica, las autoridades han concedido terrenos a los cristianos para que construyan sus lugares de culto y practiquen la fe cristiana. El argumento es el porcentaje del 76 % de la población, que es emigrante y que hace prosperar el país debido a la fuerza trabajadora, los servicios, la tecnología y las competencias profesionales.

- Emiratos Arabes Unidos. El Islam no es la religión oficial y tampoco la Sharî‘a es fuente del sistema legal y jurídico. Sin embargo, todas las personas son iguales ante la ley, sin distinción de raza, nacionalidad, religión, estatus social (Art.25). Las minorías cristianas practican su fe libremente y sus derechos están protegidos por la Constitución de los Emiratos Árabes Unidos.

- Omán. La Constitución del sultanato dice que el Islam es la religión del Estado y la Sharî‘a es la base de la legislación (Art. 2). Sin embargo, en la práctica los cristianos pueden practicar su religión si así lo desean.

- Kuwait. El Islam es la religión oficial del Estado y la Sharî‘a es la fuente primordial de la legislación (Art. 2). A pesar de eso los cristianos tienen libertad de culto, pueden reunirse y celebrar sus ritos sin ninguna prohibición.

La variedad de situaciones, la diversidad de contextos y la pluralidad de los estados de mayoría musulmana nos conducen a subrayar algunos problemas reales. Sabemos por experiencia que la realidad no se armoniza ni se compagina siempre con los ideales y los principios. Estas son algunas observaciones:

1. Las minorías cristianas sufren discriminación, odio y violencia. Discriminación ante la ley, pisoteo de la dignidad y recorte de derechos. Ahí están los centenares de víctimas del odio contra los cristianos. Son de diferentes nacionalidades y han sido victimas de la violencia en diferentes países de mayoría musulmana. Todos esos tristes y lamentables hechos han causado el éxodo de miles de cristianos sobre todo de los países del Oriente Próximo.

2. Muchos lugares de culto (iglesias, capillas, etc.) han sido atacados e incendiados en los últimos meses. Iglesias quemadas, lugares de culto saqueados, tierras y casas confiscadas. La situación es particularmente grave en Iraq, Egipto, Pakistán, Sudán. El 2 de marzo 2011 murió asesinado en Pakistán murió asesinado Shahbaz Bhatti (1968-2011). Era cristiano católico y ministro federal de las Minorías del Gobierno de Pakistán desde 2008. Estas son algunas de las declaraciones del Sr. Bhatti: “Estoy preparado para morir por defender los derechos de mi comunidad y de las personas que sufren, incluso hasta morir a causa de mis principios. Prefiero morir por mis principios y la justicia de mi comunidad antes que hacer concesiones por estas amenazas”.

3. La defensa de la libertad de culto, o no culto, (“libertad de creer o no creer”, como recita el Art. 7 de la Constitución de Burkina Faso) es la responsabilidad de los Estados. Es un derecho humano y por lo tanto toca a los estados defenderlo, especialmente en el caso de las minorías.

4. Es necesario reconducir y poner sobre la mesa el discurso de la ciudadanía y la convivencia en la diversidad y en el pluralismo, como elementos esenciales para promover el entendimiento, construir la paz y fomentar las vías de la integración.
5. El dialogo, el entendimiento y la palabra son hoy en día más necesarios que nunca para la construcción de un mundo en el que la etiqueta visible y luminosa de todos debe ser la dignidad de la persona humana, por encima del ropaje de cualquier diferencia religiosa, cultural, étnica, política, lingüística.

Esta es una empresa ardua, difícil y peliaguda, pero necesaria e indispensable, si queremos afrontar los retos de nuestro tiempo.

Datos personales
Justo Lacunza Balda, sacerdote de la Sociedad de Misioneros África - Padres Blancos, nació en Pamplona el 14 de marzo de 1944. Obtuvo la diplomatura en estudios árabes, en PISAI, Roma, en 1977, y la licenciatura en Estudios Árabes e Islámicos, en la misma institución de Roma en 1978. Perfeccionó la lengua árabe en Túnez, en el Institut Bourguiba des Langues Vivantes, entre 1975 y 1978. Tras los estudios, Justo Lacunza obtuvo el doctorado en lenguas y culturas africanas, con especialización en el Islam y literatura islámica en lengua suajili, en la SOAS (School of Oriental and African Studies), de Londres, en 1989.
Ha realizado trabajos de investigación sobre el Islam y las sociedades musulmanas en multitud de países entre los que destacan Alemania, Argelia, Bélgica, Burundi, Canadá, China, Congo, Egipto, España, Estados Unidos, Francia, Irlanda, Italia, Jordania, Kenia, Liberia, Libia, Malasia, Malí, Marruecos, Noruega, Reino Unido, Singapur, Sudán, Suecia, Taiwán, Tanzania, Tailandia, Túnez, Uganda, Venezuela y Zanzíbar.
Ha publicado libros y numerosos artículos y colaboraciones sobre el Islam en diversas publicaciones y medios de comunicación de diferentes países. Lacunza Balda ha sido distinguido con la Placa de Reconocimiento, por su contribución al diálogo entre Civilizaciones (Embajadores de Asia ante la Santa Sede, 1999). También ha sido nombrado "Embajador de Paz" por los Ayuntamientos de las ciudades italianas de Eboli (2001), Barletta (2002) y Trani (2003) y Educador Internacional del 2005 por el Instituto de Biografías de Cambridge, Reino Unido.
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