webislam

Martes 11 Diciembre 2018 | Az-Zulaza 03 Rabi al-Zani 1440
1179 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=18678

La hijra en la diversidad del Islam de la Ciudad de México

El Islam practicado en la Ciudad de México es el Islam de cada uno de los musulmanes avecindados en ella

24/02/2011 - Autor: Cynthia Hernández González - Fuente: Webislam
  • 35me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Musulmanes de la orden Yerrahi, en peregrinación para honrar a la Virgen de Guadalupe
Musulmanes de la orden Yerrahi, en peregrinación para honrar a la Virgen de Guadalupe

La hijra o emigración es un acontecimiento de gran importancia en la historia del Islam debido a que el mensaje monoteísta del Corán había sido considerado peligroso en múltiples sentidos para la tribu quraysh. Esta tribu, a la que pertenecía Muhammad, era la que detentaba el poder, y entre otras cosas permitía el acceso de las caravanas de la Arabia de ese tiempo hacia la ka’ba, el primer recinto sagrado que, de acuerdo a los musulmanes, fue construido por el Profeta Abraham. A partir de las transacciones comerciales, el intercambio cultural y el mestizaje de creencias, la ka’ba llegó a albergar más de 360 ídolos, imágenes y estatuas tribales y regionales2. Por ello, en el tiempo en que duró la revelación del Corán al profeta en la ciudad de Meca del 610 al 622 d.C., tanto Muhammad como los creyentes en su mensaje fueron perseguidos y asesinados, y se hizo necesario encontrar un nuevo sitio para vivir. Medina, conocida como Yatrib, fue la ciudad que recibió a Muhammad y a la nueva comunidad en el año 622, a partir de un acuerdo entre éste y los representantes de las tribus de la ciudad3. Con el paso del tiempo y el fortalecimiento de los creyentes se estableció un nuevo orden social, así mismo, en menos de trece años la comunidad medinense sabía “discernir entre lo que concernía a los principios islámicos y lo que se debía más bien a la cultura mequí. Los musulmanes debían ser fieles a los primeros, aprendiendo a ser flexibles y críticos con respecto a la cultura de origen. Debían también esforzarse por reformar algunas de sus actitudes más culturales que islámicas”4.

Respecto a la hijra pueden mencionarse varios ahadith5 dentro de la tradición islámica. En uno de ellos, un árabe del desierto le pregunta al Profeta Muhammad sobre la emigración. Entonces, él responde: “¡Ay de ti! La emigración es un asunto muy difícil…”6. Sin duda, en aquellos tiempos la emigración fue muy peligrosa y, tal como ahora sucede con la movilidad de las poblaciones actuales, representó una ruptura con el núcleo familiar y con un modo de vida ya establecido; para esos tiempos, como en la actualidad, significó abrirse a otras formas de vida y un replanteamiento de la identidad individual. De acuerdo a otro hadith, las acciones de cada creyente son medidas conforme a su intención, así que “quien emigró por Allah y Su Mensajero, su emigración fue (realmente) por Allah y Su Mensajero, y quien emigró por beneficios mundanales o para casarse con una mujer, su emigración fue para lo que emigró”7. Con esta última tradición oral consideramos que, aunque se refiere a un tiempo y a un espacio históricos, su contenido tiene un carácter válido para todos los tiempos y para todo tipo de musulmanes, quienes a través de diversas latitudes escriben un capítulo más de la historia de la religión que surgió hace más de 1400 años.

La hijra a la Ciudad de México

Pese a que México es un territorio bastante lejano al Medio Oriente y al Magreb8, territorios donde la religión islámica es mayoritaria, existen algunos datos que aportan cifras sobre la migración de personas de estos territorios al país a fines del siglo XIX, periodo en el que se gestarían los inicios de la caída del Imperio Otomano, comprendido desde el Medio Oriente hasta el Magreb mismo9. De acuerdo a los trabajos existentes al respecto10, las causales que determinaron que los emigrantes dejaran sus tierras a favor de un nuevo destino obedecieron al desarrollo del capitalismo mundial, a la crisis económica de las poblaciones campesinas y los bajos niveles de vida. Conforme a Zeraoui11, la mayoría de los inmigrantes entraron al país por los puertos de Veracruz, Tampico y Progreso. Todos ellos eran registrados según sus apellidos, mas era posible que los inmigrados se cambiaran el nombre para facilitar su integración al medio mexicano, o que incluso los agentes aduanales se los cambiaran debido al desconocimiento de las nomenclaturas árabes y la dificultad que implicaba escuchar claramente su pronunciación. Se dice que los primeros inmigrantes eran de sexo masculino, quienes después de trabajar dos o tres años mandaban buscar a sus parientes; así mismo, se menciona la llegada de familias que con el paso del tiempo se reprodujeron al existir matrimonios preferenciales, es decir, matrimonios en los que era obligado establecer alianzas entre los mismos migrantes. También se cuenta que algunos de los inmigrantes volvían por un tiempo a su país de origen con tal de conseguir esposa y así perpetuar sus tradiciones nativas. La problemática que surge respecto a estos primeros migrantes es que no existen datos precisos sobre su origen y la manera en la que se integraron al país después de su asentamiento. Sin embargo, se sabe que su práctica religiosa permitía ciertas excepciones o era abandonada al formar lazos matrimoniales con hombres o mujeres de distinta creencia al Islam. Conforme a Taboada12:

… la fe islámica de estos primeros migrantes pasaba por encima de las diferencias de escuelas, permitía excepciones a la ley, o llanamente las ignoraba, toleraba la asistencia de los jóvenes a funciones católicas y los matrimonios mixtos. La onomástica terminó de operar el ocultamiento: no se impusieron en general nombres islámicos a las nuevas generaciones…

Para 1988, la población islámica existente en México sumaba 24 mil adeptos, mas las cifras no eran provenientes de estadísticas recientes13. A finales de los años ‘80 e inicios de los ‘90, los musulmanes que ya se encontraban avecindados en la ciudad decidieron integrarse a las primeras comunidades islámicas o yamaas, debido a que sólo el cuerpo diplomático de las embajadas tenía el acceso a un espacio para la realización de las oraciones del viernes o salat al-yuma, porque su integración con la población mexicana dificultaba la realización de su práctica religiosa. En la actualidad, la Ciudad de México cuenta con diversas comunidades islámicas en las que se puede encontrar a nuevos inmigrantes musulmanes provenientes del Medio Oriente y el Magreb, quienes en mayor o en menor medida delimitan un espacio propio dentro de las musalas o casas de oración según sus prácticas culturales de origen, lengua o nacionalidad. Podría suponerse que toda migración significa un cambio de comportamiento debido al abandono de la serie de normas en las que los emigrantes han vivido hasta cambiar de residencia, sufriendo una transformación donde el estatus social y político, la lengua, la educación, el medio de trabajo, la vivienda, la alimentación, el vestido y los hábitos son cambiados por otros, sin embargo, ¿es posible que los inmigrantes musulmanes que viven en la Ciudad de México puedan romper con aquellas identidades nacionales y étnicas que los distinguen, tal como sucedió con aquellos emigrantes que se trasladaron de Meca a Medina para practicar libremente su creencia religiosa?

La otra hijra

A pesar de los mexicanos que siguen acudiendo a los numerosos templos cristiano-católicos de la ciudad, muchos otros se han cuestionado la presencia de dicha institución ahora anquilosada y poco eficaz para el pensamiento contemporáneo, a pesar de la devoción a la Virgen morena. Así, muchos de los conversos al Islam criados en la religión católica, dejaron de formar parte de sus filas debido a “la manera en que se conducía, con un doble discurso de moral… una Iglesia corrupta que se veía alejada de los principios del cristianismo”14. Para algunos de los asiduos a los templos cristiano-católicos, no había claridad en los símbolos usados en sus rituales, situación que los alejaba de la institución y, por tanto, de la creencia en ella. No faltó quien se sintiera aterrorizado por las imágenes sangrientas de Jesús y de los santos, y confundido por la manera en que la gente se relacionaba con éstas. Las cualidades de los sacerdotes también daban qué desear, pues “a pesar de que en la Biblia se habla de la pobreza y la humildad, es lo que menos se encuentra en ellos”15. A partir de los sucesos del 11 de septiembre de 2001, muchos comenzaron a informarse sobre el Islam debido a la curiosidad de saber quiénes habían sido los autores del acto que colapsaría a la nación más poderosa:

Cuando ocurre lo del 11 de septiembre estaba trabajando en la Secretaría de Relaciones Exteriores y hubo una efervescencia sobre los temas islámicos, así que me di a la tarea de tomar un diplomado sobre política internacional donde se abordaba principalmente el tema del terrorismo mal llamado islámico. A partir de ese diplomado empecé a ir a todo tipo de conferencia que discutiera sobre este tema, porque el examen de Servicio Exterior requería estar enterado sobre temas de política internacional, porque se estaba generando un cambio muy importante en este tema16.

Numerosos conversos, académicos, profesionistas y estudiantes de los niveles medio superior, universitario y posgrado, se allegaron al Islam a través del contacto con el propio Corán, con revistas, periódicos, documentales, ensayos, poesía, la música de los países islámicos, las clases de árabe, o las materias propias de sus estudios. Algunos otros tuvieron conocimiento del Islam debido a la invitación de amigos ya conversos o conocidos que buscaban que la forma de vida de alguno de sus seres cercanos tomara un rumbo distinto. Existieron aquellos que mediante la Internet encontraron la comunidad más cercana a su hogar, sin pensar en un principio que cambiarían de sistema religioso, sin embargo, para muchos la labor de da’wa de los musulmanes mexicanos ya conversos fue importante para poder acudir a alguna de las comunidades islámicas de la Ciudad.

De la da’wa al ritual de iniciación, una hijra más

De acuerdo con la Enciclopedia del Islam17 el término da’wa es la invitación al Islam, la cual ha sido dada por Dios a los profetas y a los hombres comunes. En ese sentido, el Profeta Muhammad realizó dicho llamado, y así mismo determinó la manera en que los musulmanes deben tratar a los no musulmanes. La da’wa no debe confundirse con el proselitismo, pues éste busca que su receptor actúe y siga con docilidad la tendencia religiosa del otro; generalmente, el proselitismo tiende a imponer y a convencer que únicamente existe la salvación bajo la verdad que se está proclamando. En la actualidad, la da’wa también es realizada por una serie de organizaciones islámicas mundiales que envían bibliografía religiosa a las comunidades musulmanas de todo el mundo e incluso a los domicilios de los nuevos conversos18.

En la visión de muchos musulmanes, la llamada o invitación al Islam debe hacerse personal, ya que primeramente se debe leer y/o memorizar el Corán, conocer los ahadith, actuar conforme a la revelación, etcétera, y difundirla con el ejemplo19, debido a que en el Corán se menciona que no hay coacción en la religión20. En la sura o capítulo “La Mesa Servida” se manifiesta:

A cada uno de vosotros le hemos asignado un camino y un método propios. Si Allah hubiera querido habría hecho de vosotros una única comunidad; sin embargo lo ha hecho así para poneros a prueba en lo que os ha dado… Todos habéis de volver a Allah que os hará saber la verdad de aquello sobre lo que no estabais de acuerdo…21

Posterior a la da’wa y su consecuente eficacia, es preciso mencionar que a toda persona que desea convertirse al Islam le es prescrito realizar la shahada, primer pilar de la religión islámica que consiste en atestiguar tres veces en lengua árabe “No existe más Dios que Allah y Muhammad es su Profeta” ante dos musulmanes o más. Dicha aseveración significa que el converso cree en Allah, el único dios, en todos los profetas y revelaciones que se han enviado a la humanidad, en los ángeles, en la predestinación y en el Último Día. Así mismo, implica que debe realizar el salat o las cinco oraciones diarias, pagar el zakat22, ayunar en el mes de Ramadán y peregrinar a las ciudades de Meca y Medina en el mes islámico de Thw al-Hijjah.

Los futuros conversos al Islam migrarán de un estado carente de sentido a uno nuevo que los integrará a un orden social diferente y a una serie de derechos y obligaciones. De acuerdo a Víctor Turner23 los ritos son efectuados en épocas de crisis, acompañan toda una serie de transiciones dentro del ciclo vital24 y permiten el acceso a la comunidades religiosas, entre otras. Por ello, a partir de la ejecución de la shahada existirán ciertas pautas de comportamiento deseables por los correligionarios del converso. Ello significa que existirá cierta coerción para que el nuevo creyente siga la vía que es considerada como la verdadera, ya que a pesar de que con la shahada se conforma una nueva identidad individual, es más importante la identidad en sentido colectivo, la cual implica una “definición común y compartida de las orientaciones de la acción del grupo en cuestión”25 y una diferenciación y definición de acuerdo a múltiples fronteras. En ese sentido, la hijra adquiere un sentido espiritual, ya que de acuerdo a la sharia26 significa abandonar aquellas acciones que no son propias de un musulmán y que no son agradables a Dios27 para que el converso se integre propiamente a la umma o comunidad islámica mundial.

Un Islam en múltiples sentidos

La palabra Islam proviene de la raíz árabe que comprende las letras s, l y m, por tanto, su significado está relacionado con la palabra arábiga salam, es decir, paz. Los practicantes de este sistema religioso son denominados musulmanes, término que por su raíz árabe se relaciona con la paz y caracteriza a aquel que se somete al designio divino. En mi experiencia de trabajo de campo desde el 2006 al 2010 en la Ciudad de México, muchas son las interpretaciones que he encontrado en torno al Islam y lo que significa ser musulmán, lo cual no dista de la diversidad existente en los países de mayoría y minoría musulmana. Existen aquellos conversos, hombres y mujeres, que conocieron el Islam en una comunidad religiosa en la que no se encuentran inmigrantes árabes ni de tradición musulmana. Para ellos, el Islam no tiene que ver con la cultura y lengua árabes sino con el conocimiento de la cultura profética28. Después de realizada su shahada muchos de estos conversos han cambiado su vida de manera paulatina, pero no han dejado de hacer las actividades de antaño. Si bien acuden a alguna o algunas de las musallah de la ciudad, han asistido a cursos de lengua árabe, conocen la preparación de la gastronomía de los países musulmanes y se han sumado a las causas políticas de algunos de los países árabes, no ven de manera negativa el asistir a otras comunidades no musulmanas de manera ocasional, a las fiestas de los familiares y amigos en las que se consume alcohol y se baila con personas del sexo opuesto, y no dudan en establecer relaciones sentimentales con personas no musulmanas aunque sea su ideal, ya que consideran que su relación con Allah está fuera de ciertas pautas culturales extranjeras29. Para ellos no existe un Islam “a la mexicana” sino un Islam particular que tiene que ver con la manera en la que se han asumido como musulmanes según su historia de vida. “Su calidad de musulmán únicamente podrá ser evaluada por Dios, puesto que, aunque realicen todas las prescripciones religiosas y sigan modelos culturales ajenos, nadie puede conocer la sinceridad y la intención que motivan la realización de estas prácticas”30.

También pueden encontrarse a conversos, especialmente mujeres, que tienen una relación sentimental con musulmanes de origen extranjero. Después del matrimonio, si llega a realizarse, muchas de ellas permanecen en su empleo o deciden trabajar únicamente en casa. Al salir del hogar portan el hiyab o velo por iniciativa propia, o bajo la sugerencia de sus esposos, y dan a conocer su identidad musulmana. Todas ellas dicen ser musulmanas practicantes, y aunque algunas veces no se les ve en la oración del viernes se sabe que es debido a compromisos personales, de trabajo, o por la distancia que existe entre su domicilio y la musallah. Algunas de estas musulmanas ya conocen la lengua árabe e incluso son profesoras de ésta en su comunidad, ellas reciben a las nuevas conversas e incluso aclaran sus dudas respecto a la práctica y la manera en que la mujer musulmana debe conducirse después de la shahada31.

Por otra parte, se encuentran las musulmanas solteras que conocen a correligionarios de origen extranjero, ellas se han sentido apoyadas en su integración, por intermediación de sus hermanos, a nuevos ambientes de trabajo en los que su religión no es objeto de discusión. Ellas siguen estudiando o son trabajadoras en distintas instituciones y empresas en las cuales portar el hiyab no es permitido, así que lo visten al finalizar sus ocupaciones o únicamente lo portan al acudir a la musallah. Algunas de ellas ya viajaron a países de religión musulmana y la experiencia del viaje siempre es compartida a sus demás hermanas, quienes contemplan la posibilidad de conocer la manera en la que se vive el Islam en otros países. Si se les cuestiona sobre si buscan formar una familia contestan de manera afirmativa e indican su preferencia al respecto, algunas quisieran casarse con musulmanes de origen árabe, si hay oportunidad, y otras sólo esperan que el futuro esposo sea creyente, practicante y les permita seguir con la forma de vida que han establecido hasta ese momento. Pocas de ellas forman una relación sentimental sin tener el matrimonio como objetivo, ya que, de acuerdo a un hadith, el matrimonio es la mitad de la religión32.

Así mismo, se encuentran los musulmanes, hombres y mujeres, que han inmigrado a la Ciudad de México. Generalmente, ellos y ellas acuden a la musallah en festividades importantes y a pesar de su relación con los musulmanes y musulmanas mexicanos prefieren establecer mayor comunicación con sus paisanos. Para ellos, la lengua materna y su origen nacional o étnico son importantes al momento de manifestar su identidad individual, y sus descendientes, nacidos en México o en sus países nativos, también conocen la lengua de sus padres, además del español o el inglés. Estos musulmanes inmigrantes llenan de colorido y de una mezcla de olores y sabores el espacio en el que realizan la oración en comunidad, ya que portan la vestimenta propia de sus países de origen y comparten la gastronomía de su localidad33. Finalmente, existe otro tipo de musulmanes, hombres y mujeres, mexicanos e inmigrantes, que prefiere no acudir a la musallah y mantener una relación con Allah sin acudir a ninguna comunidad. Para ellos las prescripciones religiosas son opcionales, aunque el Ramadán es considerado como el periodo de mayor encuentro con algunos de sus hermanos mexicanos u originarios del mismo país. De acuerdo a su visión, el Islam no es más que respetar a los otros, hacer el bien y recordar que sólo Dios es quien les provee en todos los sentidos34.

Así pues, el Islam no es sólo uno, sino el resultado del mestizaje de múltiples identidades que permiten que sus creyentes actúen como extranjeros, ya que a pesar de que para algunos su identidad religiosa es importante, no pueden dejar de ser lo que en otro tiempo han sido, sea que provengan de un país lejano a México, o se trate de mexicanos y mexicanas que a través de una mirada hacia el Medio Oriente hayan encontrado un nuevo sentido a su vida. Sólo resta decir que el Islam practicado en la Ciudad de México es el Islam de cada uno de los musulmanes avecindados en ella, un sistema religioso que entre diversos pasados y un solo presente adquiere múltiples significados, según sus comunidades y sus adeptos; la manera en que sustentan, justifican y ponen en práctica un único mensaje sigue estando abierta, pues la dinámica cultural, a través de sus relaciones no llegará a su fin.


Notas
1. Cynthia Hernández Gonzáles es Maestrante en Antropología IIA-UNAM, promoción 2011
2. RAMADÁN, Tariq, Muhammad. Vida y enseñanzas del Profeta del Islam, Barcelona, Kairós, 2009. p. 29.
3. Debido a que mi intención no es realizar un recuento de la historia del Islam en tiempos de Muhammad y su papel profético, remito al lector a las obras de LINGS, Martin, Muhammad. Su vida, basada en las fuentes más antiguas, Madrid, Hiperión, 1989; ARMSTRONG, Karen, Mahoma. Biografía del Profeta, Barcelona, Tusquets Editores, 2005, y RAMADÁN, Tariq, Muhammad. Vida y enseñanzas del Profeta del Islam, Barcelona, Kairós, 2009.
4. RAMADÁN, op. cit., p. 108.
5. Plural de hadith, tradiciones orales del Profeta Muhammad que fueron transmitidas de generación en generación.
6. Traducción al idioma español del Sahih Muslim. Argentina, Editorial al Hikmah, 1998. Hadith transmitido por Abû Sa‘îd Al-Judrî, No. 4600, p. 561.
7. Ibid., Hadith transmitido por ‘Umar ibn Al-Jattâb, No. 4692, p. 571.
8. Porción occidental del norte de África que comprende históricamente los países de Marruecos, Argelia y Túnez, y en la actualidad Mauritania y Libia.
9. Sólo para hacer mención, la historia del Norte de África antes de la colonización europea puede dividirse en dos periodos: el de los últimos reinos bereberes y el de la dominación turca o de las dinastías sherifianas (descendientes del Profeta Muhammad). La dominación otomana se estableció en los actuales Argelia, Túnez y Libia, siendo una excepción el actual Marruecos debido al poder político y religioso de la dinastía sherifiana Alaoui desde 1660 hasta nuestros días.
10. Para profundizar más en este tema Cf: MARÍN GUZMÁN, Roberto, “Las causas de la emigración libanesa durante el siglo XIX y principios del XX. Un estudio de historia económica y social”, en: Medio Oriente: Perspectivas sobre su cultura e historia II, México, El Colegio de México, Centro de Estudios de Asia y África, 2007; ZERAOUI, Zidane, “Los árabes en México: El perfil de la migración”, en: Destino México. Un estudio de las migraciones asiáticas a México, siglos XIX y XX, México, El Colegio de México, Centro de Estudios de Asia y África, 1997, y MUSALEM RAHAL, Doris, “La migración palestina a México, 1893-1949”, en: Destino México. Un estudio de las migraciones asiáticas a México, siglos XIX y XX, México, El Colegio de México, Centro de Estudios de Asia y África, 1997.
11. ZERAOUI, op. cit., pp. 258, 265, 268.
12. TABOADA, Hernán, El Islam en América Latina: del siglo XX al XXI, Inédito.
13. DELVAL, Raymond, Les musulmans en Amérique Latine et aux Caraïbes, París, L’ Harmattan, 1992, p. 291.
14. Entrevista realizada por la autora a Dujha el 17 de febrero de 2008 en la Ciudad de México.
15. Entrevista realizada por la autora a Rahmani el 21 de noviembre de 2006 en la Ciudad de México.
16. Entrevista realizada por la autora a Shams el 18 de julio de 2007 en la Ciudad de México.
17. LEWIS, B., Encyclopédie de l’Islam. Nouvelle Édition. Établie avec le concours des principaux orientalistes, Leyden-París, E.J. Brill y G.P. Maisonneuve & Larose, 1965, Tomo II, pp. 173-176.
18. Como ejemplo, vale mencionar a la Conveying Islamic Message Society con sede en Alejandría, Egipto.
19. Diario de campo, 3 de marzo de 2007.
20. Corán, 2:255.
21. Corán, 5:50.
22. Porción del excedente de la riqueza personal que debe ofrecerse cada año para ayudar a los pobres y necesitados.
23. TURNER, Víctor, La selva de los símbolos. Aspectos del ritual ndembu, México, Siglo XXI, 1980. pp. 9.
24. El nacimiento, la pubertad, el embarazo, el matrimonio y la muerte.
25. GIMÉNEZ, Gilberto, “Cultura, identidad y memoria. Materiales para una sociología de los procesos culturales en las franjas fronterizas” en: Revista Frontera Norte, Vol. 21, Núm. 41, enero-junio, México, El Colegio de la Frontera Norte, 2009, p. 17.
26. Código que equivaldría al concepto de ley. Incluye los modos de culto, los criterios morales, así como las cosas permitidas (halal) o prohibidas (haram) dentro del Islam.
27. Diario de campo, 2 de julio de 2010.
28. Diario de campo, 28 de enero de 2008.
29. Diario de campo, 10 de noviembre de 2006, 9 de enero de 2007, 15 de agosto de 2007 y 28 de enero de 2008.
30. Entrevista realizada por la autora a Tariq el 10 de noviembre de 2006 en la Ciudad de México.
31. Diario de campo, 2 de julio, 9 de julio y del 8 de agosto al 10 de septiembre de 2010.
32. Ibid.
33. Ibid.
34. Diario de campo, 15 de julio de 2010, 30 de julio de 2010 y 28 de agosto de 2010.
 
Bibliografía
DELVAL, Raymond, Les musulmans en Amérique Latine et aux Caraïbes, París, L’ Harmattan, 1992.
GIMÉNEZ, Gilberto, “Cultura, identidad y memoria. Materiales para una sociología de los procesos culturales en las franjas fronterizas” en: Revista Frontera Norte, Vol. 21, Núm. 41, enero - junio, México, El Colegio de la Frontera Norte, 2009.
HERNÁNDEZ GONZÁLEZ, Cynthia, El Islam en la Ciudad de México: La orden Halveti Yerrahi y su ritual de iniciación a partir de los años 80 del siglo XX, Tesis de licenciatura en etnohistoria, México, ENAH, 2009.
LEWIS, B., Encyclopédie de l’Islam. Nouvelle Édition. Établie avec le concours des principaux orientalistes, Leyden-París, E.J. Brill y G.P. Maisonneuve & Larose, 1965, Tomo II.
MARÍN GUZMÁN, Roberto, “Las causas de la emigración libanesa durante el siglo XIX y principios del XX. Un estudio de historia económica y social”, en: Medio Oriente: Perspectivas sobre su cultura e historia II, México, El Colegio de México, Centro de Estudios de Asia y África, 2007.
MUSALEM RAHAL, Doris, “La migración palestina a México, 1893-1949”, en: Destino México. Un estudio de las migraciones asiáticas a México, siglos XIX y XX, México, El Colegio de México, Centro de Estudios de Asia y África, 1997.
RAMADÁN, Tariq, Muhammad. Vida y enseñanzas del Profeta del Islam, Barcelona, Kairós, 2009.
TABOADA, Hernán, El Islam en América Latina: del siglo XX al XXI, Inédito.
Traducción al idioma español del Sahih Muslim. Argentina, Editorial al Hikmah, 1998.
TURNER, Víctor, La selva de los símbolos. Aspectos del ritual ndembu, México, Siglo XXI, 1980.
ZERAOUI, Zidane, “Los árabes en México: El perfil de la migración”, en: Destino México. Un estudio de las migraciones asiáticas a México, siglos XIX y XX, México, El Colegio de México, Centro de Estudios de Asia y África, 1997.

 

Anuncios
Relacionados

Fundacion Sociedad Islamica de Honduras

Directorio - 20/11/2009

Islam y la acción social

Artículos - 15/09/1995

Musulmanes en España: Crónica de una Federación

Artículos - 15/09/1995



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/60885-la_hijra_en_la_diversidad_del_islam_de_la_ciudad_de_mexico.html