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Egipto y la cuestión palestina

Existe la certeza en Egipto de que el régimen de Mubarak ha estado al servicio de los EEUU y de Israel

10/02/2011 - Autor: Abdullah Al-Arian - Fuente: Al Jazeera
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El vice-presidente Omar Suleiman es considerado como el principal hombre de Israel en el gobierno egipcio... con permiso de Mubarak
El vice-presidente Omar Suleiman es considerado como el principal hombre de Israel en el gobierno egipcio... con permiso de Mubarak

Junto con la larga lista de agravios nacionales expresados por los manifestantes egipcios que piden el fin del régimen de Hosni Mubarak, la percepción popular de la política exterior de Egipto también ha sido un punto focal de las manifestaciones.

Pancartas y cantos han pedido a Mubarak que busque refugio en Tel Aviv, mientras que su vicepresidente, apresuradamente nombrado, Omar Suleiman, ha sido menospreciado como un títere de los EE.UU. La venta ampliamente difundida de gas natural egipcio a Israel a precios bajísimos ha aparecido en muchos refranes que emanan de la multitud.

La opinión generalizada entre los egipcios es que el régimen ha servido a los intereses de Occidente, ha sido reforzada por los llamamientos de Israel a los líderes mundiales para que apoyen a Mubarak, o la aparente falta de voluntad por parte de los funcionarios estadounidenses de dar su pleno respaldo a las protestas.

Caída en picado 

A la sombra del actual clamor por derrocar al régimen egipcio, el gobierno de Mubarak ha tratado con dificultad de mantener su papel en los asuntos internacionales fuera de la vista pública.

En la zona donde el aparato de la política exterior de Egipto ha servido más directamente a los intereses de EE.UU., la seguridad de Israel, la complicidad del régimen de Mubarak en la incapacidad para establecer un Estado palestino ha sido ampliamente publicitado en los últimos años. Su papel en la colocación de la opresión de la población de Gaza, junto con Israel, ha hecho que la valoración de Egipto en la región se desplome a un nivel que no ha alcanzado en las últimas décadas.

Los papeles de Palestina, los documentos de la Autoridad Palestina (AP) que fueron filtrados recientemente por Al Jazeera, proporcionan una confirmación adicional del papel de Egipto en el callejón sin salida entre los negociadores israelíes y palestinos.

Si bien gran parte de la cobertura de los documentos de Palestina se ha centrado en las concesiones sin precedentes que ofrecen los negociadores palestinos, y la rapidez con que fueron rechazados por los representantes israelíes y estadounidenses, en los mencionados papeles queda expuesto el papel de Egipto como instrumento de presión añadido.

A medida que el proceso de paz se rompió en la última década, Egipto ha sido parte en muchas de las discusiones y el centro de las medidas de seguridad entre la AP e Israel.

Duplicidad de Egipto

A lo largo de los documentos, Suleiman, en particular, se destaca como el elemento con el cual los funcionarios israelíes y estadounidenses podría contar para ejecutar su programa de dividir las facciones palestinas o presionar a la Autoridad Palestina para lograr mayores concesiones.

Apenas unos meses después de enero de 2006, tras las elecciones palestinas que dieron lugar a la victoria de Hamas, los líderes de la AP ya estaban pidiendo ayuda para defenderse de sus oponentes políticos. En una reunión entre los principales negociadores palestinos, Saeb Erekat, y el general Keith Dayton de los EEUU, este último aseguró a los palestinos que la administración estadounidense se ha comprometido a reforzar la Guardia Presidencial de la AP, con el fin de mantener la autoridad de Mahmoud Abbas, en contra del recién elegido gobierno de Hamas.

En apoyo a su promesa, Dayton se refiere a las conversaciones con Suleiman, el cual se comprometió a que Egipto, junto con Jordania, proporcionaría capacitación y equipo, "incluso por su propia cuenta".

Más adelante, en el mismo año, cuando las facciones palestinas participaron en las negociaciones sobre la formación de un gobierno de unidad, un diplomático europeo dijo a Erekat que la posición estadounidense en la unificación de los palestinos era negativa. Erekat estuvo de acuerdo, añadiendo que Suleiman también había tratado de desalentar esos esfuerzos, diciendo que no iba a funcionar.

A principios de 2007, cuando el asedio a Gaza tenía consecuencias devastadores en las vidas de los palestinos, los negociadores se quejaron de que los líderes egipcios eran engañosos, hablaban en público en favor de permitir la entrada de mercancías en Gaza, pero en realidad "permanece bloqueada... Se trata de un problema general con los egipcios".

Un informe interno de abril de 2007 confirma estas sospechas. El Acuerdo sobre Movimiento y Acceso afirma: "Aunque ha habido un acuerdo político por Omar Suleiman y el presidente Mubarak sobre las exportaciones, lo acordado nunca se ha traducido en una realidad operativa."

Las condiciones en Gaza no dejaron de empeorar en los meses siguientes, gracias en gran parte al dominio impuesto por Israel y Egipto. Cuando Hamas asumió el control exclusivo de Gaza, al impedir un intento de golpe de Estado por las fuerzas de la AP y respaldado por Estados Unidos, Egipto decidido sellar la frontera.

En febrero de 2008, en una reunión entre Ahmed Qurei, un funcionario de alto rango de la AP, y Tzipi Livni, la entonces canciller israelí, Qurei transmitió la posición de Egipto, tal y como le fuera transmitida por su líder: "El presidente Mubarak dijo que van a cerrar las fronteras tras el domingo y aquellos que queden atrapados en los territorios egipcios serán considerados ilegales".

La situación llegó a un punto muerto en los meses anteriores al asalto israelí a Gaza, en diciembre del 2008, que causó la muerte de 1.500 palestinos, la mayoría de ellos civiles. Mientras las tensiones se agudizaban, Erekat lamentó a su homólogo israelí que Suleiman se vio obligado a cancelar una reunión en los territorios ocupados. Amos Gilad, el director de la inteligencia militar israelí, especuló: "En cuanto a Omar Suleiman, tal vez se demoró porque tenía miedo de que atacasemos estando él aquí. Esto podría dañarle. Sería visto como un colaborador..."

Una herramienta para presionar a los palestinos

La imagen de los funcionarios egipcios como herramientas para presionar a los palestinos también surge de las conversaciones entre EE.UU. y los funcionarios palestinos. A finales de 2009, George Mitchell, enviado de Barack Obama a la región, dijo a Erekat que había hablado con Suleiman y los dos coincidieron en que la ANP podría declarar unilateralmente nuevas elecciones sin participación alguna de Hamas.

Además, Mitchell y Suleiman estuvieron conformes en que cualquier acuerdo tendría que erradicar definitivamente cualquier presencia de Hamas en la Ribera Occidental, al mismo tiempo que permitiese a la Autoridad Palestina asumir el control de Gaza, unas condiciones que seguro Hamas iva a rechazar. Pero a medida que Egipto estaba preparando un documento sobre cómo debía proceder la Autoridad Palestina, Erekat aseguró Mitchell que: "Abu Mazen Mahmud Abbas no va a rechazar lo que los egipcios le presenten".

Incluso cuando parecía que los egipcios estaban tratando de mostrar un cierto grado de autonomía, se hizo más evidente en los documentos que la presión externa nunca fue demasiado lejos. Sólo unas semanas más tarde, Erekat se quejó a los negociadores de EE.UU. de que los últimos esfuerzos de Egipto para reconciliar las facciones palestinas fueron apartándose de la línea oficial. Daniel Rubenstein, el cónsul general de EE.UU. y jefe de la misión en Jerusalén, respondió: "Puedo asegurárselo, presionamos a los egipcios. Leí el documento. Era un desastre."

Como Erekat siguió quejándose acerca de la posición debilitada de la Autoridad Palestina y la falta de cooperación por parte de Egipto, el general James Jones, el enviado especial de EE.UU. para la seguridad en Oriente Medio, puso fin abruptamente a la reunión con sus palabras: "Es un insulto. Nosotros nos encargaremos de ello."

Jones parece haber cumplido con su promesa. Sólo tres meses después, en enero de 2010, ante el negociador de EE.UU. David Hale, Erekat aseguró que en recientes conversaciones con Suleiman: "Los egipcios trajeron ideas similares a nuestra forma de pensar."

En este caso, los EE.UU. parecían presionar a la Autoridad Palestina para que aceptasen las últimas propuestas, dando la impresión de que los EE.UU. y sus aliados en la región se unieron en su posición. Hale añadió de los egipcios: "Se habló con Netanyahu y creo que es grave."

"El número dos de Egipto"

Dado el papel crítico que Suleiman ha jugado en el avance de los objetivos de EE.UU. e Israel, no fue ninguna sorpresa que Mubarak decidiese nombrarlo como vice-presidente el 29 de enero, una medida rechazada por los manifestantes, pero tranquilizadora para los clientes occidentales de Egipto. En los documentos filtrados, los funcionarios israelíes ya se estaban refiriendo a Suleiman como "Número dos de Egipto", en un momento en el cual la mayoría de los observadores creía que Mubarak estaba preparando a su hijo para sucederle.

Entre los políticos occidentales, parece que Suleiman sigue siendo una opción popular para reemplazar a Mubarak, como el candidato idónea para mantener la actual política exterior de Egipto, y al mismo tiempo abordar las reclamaciones nacionales expresadas por los manifestantes. Esa sigue siendo una perspectiva lejana, dada la improbabilidad de que la oposición egipcia abandone su llamamiento para cambiar el papel de la nación en los asuntos regionales. Pero también demuestra que, a diferencia de Túnez, Egipto es demasiado central para los objetivos de EE.UU. en Oriente Medio como para dejarlo a su suerte.

Cualquiera sea el resultado, está claro que las revelaciones recientes tendrán un impacto dramático sobre la solución de la cuestión palestina. Ya debilitado por el escándalo de los documentos de Palestina, Erekat tiene ahora poco que hacer sin el apoyo de un régimen egipcio al que llamó, "nuestro aliado, nuestra columna vertebral".

En su primera entrevista como vice-presidente, Suleiman condenó como "inaceptable" lo que calificó como "injerencia extranjera" en la actual crisis de Egipto. Viniendo de un régimen cuya sostenibilidad a través de las décadas se debe en gran parte a la injerencia extranjera, el pueblo egipcio no dejará de notar la ironía de esas palabras.

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