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Los motivos que dignifican al musulmán

La humildad incrementa la dignidad de la persona y es de aquellas virtudes que nos conducen a Dios

24/01/2011 - Autor: Osman Muhammad Shareef Almul - Fuente: Webislam
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Estado de suyud, un momento de sometimiento y pura humildad del creyente. (Foto de alhsa.com)
Estado de suyud, un momento de sometimiento y pura humildad del creyente. (Foto de alhsa.com)

Alabado sea Dios, Quien tiene reservado una recompensa grandiosa a quienes Lo recuerdan frecuentemente. Atestiguo que no hay otra divinidad excepto Dios, Único, sin asociados, y atestiguo que Muhammad es su siervo y Mensajero. Que la paz y las bendiciones sean con él, con su familia, compañeros y con todos aquellos que sigan la guía hasta el día del Juicio Final.

“¡Creyentes! Teman verdaderamente a Dios y que no les alcance la muerte sino siendo musulmanes”, “Teman a Dios que los ha creado a partir de un solo ser, Adán, y de él creó a su esposa, Eva, y de ambos hizo surgir una numerosa descendencia de hombres y mujeres. Teman a Dios en cuyo nombre piden las cosas y mantienen buenas relaciones con los parientes, sepan que Él los está observando permanentemente”.

Primera Jutba

Dice la Palabra de Dios: “Quien deseare el poder, debe saber que el poder absoluto pertenece a Dios y por ello debe obedecerle; hacia Él ascienden las buenas palabras y las glorificaciones, y Él exalta las obras piadosas. Pero quienes se confabulen contra Su Mensajero tendrán un severo castigo, y sus planes se desbaratarán” (Sagrado Corán 35:10).

Todas las personas, desde la antigüedad, buscan la dignidad, la nobleza, el estatus, pero discreparon acerca de la forma de lograrlo: “Dios guió con Su voluntad a los creyentes respecto a en lo que discrepaban quienes les precedieron. Dios guía a quien Le place hacia el sendero recto” (Sagrado Corán 2:213).

En cuanto a los incrédulos, consideraron que su dignidad estaba basada en la adoración de ídolos, Dios dice al respecto: “Tomaron a los ídolos como divinidades en vez de Dios para que les socorriesen del castigo. ¡Pero no! Estos ídolos se desentenderán de su adoración y se convertirán en sus adversarios” (Sagrado Corán 19:80-81).

Quien desee alcanzar la verdadera dignidad, fortaleza y motivo de orgullo, debe buscarla en la fe en Dios, ya que es Dios Quien posee la fortaleza y se la concede a quien Le place de Sus siervos. Él dice: “Di: ¡Oh, Dios, Soberano del Reino! Tú concedes el poder a quien quieres y se lo quitas a quien quieres, dignificas a quien quieres y humillas a quien quieres. El bien está en Tus manos. Dios tiene poder sobre todas las cosas” (Sagrado Corán 3:26).

No existe nadie que posea el poder o la fortaleza para concedérsela a otros o quitársela; toda persona fuerte y noble, tiene esas particularidades porque Dios, el Altísimo, se las ha otorgado, y Él puede cambiar su situación y degradarla. La persona más digna es aquella que se somete al Creador.

Nosotros, como musulmanes, debemos buscar la dignidad y la fortaleza en Dios directamente.

La dignidad y la fortaleza, significan controlar las pasiones y el alma propensa al mal, por lo tanto, el musulmán ha de inclinar su cabeza en actitud de adoración a Dios y no le pide ayuda salvo a Él, sentimiento éste producto de la obediencia al Altísimo y de la necesidad de alejarse de las faltas.

El siervo que tiene arraigada la fe, la dignidad y la fortaleza, nunca se humilla ante otros y se mantiene protegido de todo mal.

La dignidad no puede lograrse mediante la arrogancia y el desprecio hacia los demás.

Dios explica cuáles son los medios para lograrla diciendo: “Hacia Él ascienden la palabras buenas y enaltece las buenas acciones”, es decir que a través de las palabras buenas Dios nos dignifica y con las buenas obras nos eleva en grados.

Se considera dentro de las palabras buenas la recitación del Sagrado Corán, el recuerdo de Dios mediante glorificaciones y alabanzas, ordenar el bien y prohibir el mal, exhortar a hacer el bien, a hacer caridades. En cuanto a las obras piadosas, se refiere a la oración, la peregrinación, al buen trato con los padres y demás parientes, con los vecinos, ayudar a los huérfanos y pobres. Recuerden que mediante las palabras buenas, Dios nos dignifica, y mediante las obras piadosas nos eleva en grados.

Ibn Abbas dijo: “La buena obra es luz para el corazón, luminosidad para el rostro, incremento del sustento, y genera amor en el corazón de los siervos hacia la persona que obra piadosamente. En cambio, la mala obra oscurece el corazón y el rostro del siervo, aminora el sustento, y siembra el rechazo por él en los corazones de los demás”.

Al realizar obras buenas se logra el amor de Dios y, cuando Dios ama a alguien, inspira amor en los corazones de la gente por esa persona ¿Qué mayor motivo de orgullo y dignidad que sentirse amado y respetado por los demás?

Otro de los motivos que fortalecen al siervo y lo dignifican es el tener paciencia cuando se cometen injusticias con él, el Profeta Muhammad dijo: “Puedo jurar por Dios que los bienes del siervo no disminuyen por hacer caridades, que cuando el siervo tiene paciencia ante una injusticia Dios lo dignifica y fortalece, y que cuando el siervo comienza a pedirle a la gente, Dios le abre la puerta de la pobreza”.

Entre los motivos que dignifican al creyente está el prescindir de las posesiones de los demás. En una oportunidad el ángel Gabriel le dijo al Mensajero de Dios: “¡Muhammad! Puedes vivir mucho tiempo pero finalmente morirás, puedes amar a quienes quieras, pero finalmente te separarás de ellos, puedes obrar como quieras pero un día serás juzgado acorde a tus acciones. Debes saber que la nobleza del creyente es orar en lo profundo de la noche, y su dignidad es prescindir de lo que poseen los demás”.

¡Hermano! Cuanto más prescindas de la gente, más digno eres para Dios y más amado por los demás; pero si necesitas de ellos y anhelas lo que poseen, sentirán rechazo y odio por ti.

Entre los motivos que nos dignifican está orar mucho y hacer muchas prosternaciones. Le preguntaron al Mensajero de Dios acerca de los motivos que harán que los creyentes estén con él en el Paraíso y respondió: “Debes incrementar tus prosternaciones”.

Entre los motivos de dignidad está creer firmemente en Dios y en Su Mensajero, el Altísimo dice: “La fortaleza y la dignidad pertenece a Dios, a Su Mensajero y a los creyentes”.

Éstos son los caminos que conducen a la verdadera dignidad y fortaleza en este mundo y el Otro, fuera de esto sólo se trata de medios que llevan a un placer temporal que pronto cesa y finalmente llegará el Día del Juicio.

El musulmán es humilde por Dios y trata bien a los demás, les dirige buenas palabras como pretende reciprocidad de sus semejantes, no los trata con arrogancia, el Profeta dijo: “El Día del Juicio, los soberbios se sentirán profundamente humillados”.

También de los motivos que dignifican al musulmán y elevan en grados es la humildad, dijo el Profeta “Quien se humilla ante Dios, Éste lo eleva”. Por lo tanto la humildad es uno de los motivos que dignifican al musulmán, y es de aquellas virtudes que nos conducen a Dios.

El Profeta Muhammad dijo “sonreír a tu hermano musulmán es caridad” y dijo también “el quitar un obstáculo del camino es caridad”. Así mismo afirmó “ayudar a tu hermano es caridad”.

Las formas de hacer caridad son múltiples y también diferentes, mientras más te aproximes a Dios sentirás el deleite de la adoración y es ésta (la adoración) aquella que dignifica al musulmán y le eleva en grados en esta vida mundanal y en la otra.

Le rogamos al Creador, Todopoderoso, que nos agracie con la verdadera dignidad, que nos haga cada vez más humildes, y que nos permita acceder a los conocimientos que nos beneficien en esta vida y la Otra.

Le rogamos a Dios que nos eleve en su obediencia y nos eleve en grados a través de la complacencia, piedad y el temor.

Alabado sea Dios, Creador del universo.

Le rogamos a Dios que nos afirme en la fe y que nos facilite obrar piadosamente.

Traducción de la Jutba pronunciada por el Sheij Osman Muhammad Shareef Almul
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1 Comentarios

Rafael Hernndezli dijo el 07/10/2014 a las 07:23h:

Voy a empezar con una pregunta¿quien es el que sin reconocer a Dios en su arrogancia vive creyendo que lo que tiene es por meritos propios y no lo debe dar a los demas porque es suyo? El arrogante que ignora que nada nos llevaremos de este mundo ¿y quien es aquel que es prudente y sabio? Aquel que reconoce y agradece a su creador, quien es la persona ecuanime que brilla no con lus propia sino con la Luz de Ala, alabado sea.


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