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El descenso del Corán

Al comienzo de la Misión Profética únicamente fueron reveladas cinco aleyas de la Sûra Al-‘Alaq

05/11/2011 - Autor: Husain Ÿavân Arasteh - Fuente: Revista Zaqalain
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Aleya en la que se menciona el descenso del corán al profeta Muhammad (s)

Algunos de los objetivos instructivos de esta parte son:

1. El planteo de un enigma en cuanto a la época del descenso del Corán y el momento de la Misión Profética; y su respuesta a través de la teoría del “descenso completo y gradual”.

2. Explicación de los secretos de la revelación gradual.

3. Familiarizarse con las divisiones del Corán en suras y aleyas, el número de suras, aleyas y vocablos.

4. Familiarizarse con la primer y última sura que fueron reveladas.

5. Un vistazo a los criterios que determinan las suras mecanas y medineses.

6. Los beneficios y características de cada una, y el conocimiento del orden de las suras.

CAPÍTULO PRIMERO

El descenso del Corán y la “Bi‘zah” (1)

Shahru Ramadânal·ladhî unzila fîhil Qur’ân
«El mes de Ramadán en que fue revelado el Corán…» (2)

Innâ anzalnâhu fî laîlatin mubârakah
«Ciertamente que lo revelemos en una noche bendita…» (3)

Innâ anzalnâhu fi laîlatil Qadr
«¡Por cierto que lo revelamos (el Corán) en la noche del Decreto!» (4)

Sabemos que Muhammad (BPD), a la edad de los cuarenta (610 o 611d.C.) fue elegido como Profeta en la ciudad de La Meca. También sabemos que el comienzo de la Misión Profética o “Bi‘zah” fue acompañado con el descenso de unas aleyas de la bendita Sura Al-‘Alaq, en la cueva de Hirâ, y en este asunto concuerda el parecer de todos los musulmanes. Sin embargo, referente a la fecha que sucedió el acontecimiento de la Misión Profética, existen diversas opiniones. Esta misma discrepancia provocó la diferencia en el momento en el que descendió el Corán.

Los Shiítas sostienen que la Misión Profética se llevó a cabo en un día 27 del  mes de Raÿab, y se respaldan con diferentes dichos y narraciones llegados de la Inmaculada Familia del Profeta (P). A continuación mencionamos algunos de los dichos relacionados a este tema:

1. El Shaîj At-Tûsî, en su obra “Amâlî” relata un dicho de Imâm As-Sâdîq (P) que dice: “El día 27 de Raÿab, el Enviado de Dios fue elegido como Profeta; quien ayune en ese día recibirá la misma recompensa que recibe aquél que ayuna sesenta meses”. (5)

2. Imâm Al-Kâdzim (P) dijo: “En un día 27 de Raÿab Dios eligió como profeta a Muhammad, que es una misericordia para el Universo. Aquél que ayune en ese día Dios lo recompensará con el ayuno de sesenta meses”. (6)

3. Está registrado de Imâm As-Sâdiq (P): “No abandones el ayuno del 27 de Raÿab, ya que es el día en que la profecía ha sido descendida a Muhammad, y su recompensa es igual a la de sesenta meses de ayuno”. (7)

Existen otras narraciones con el mismo contenido. (8)

Los sabios de la escuela Sunnah que aseguran que la Misión Profética se llevó a cabo en el mes de Ramadân, fundan su teoría en las aleyas de las Suras Al-Baqarah, Ad-Dujjân y Al-Qadr, y declaran: “En todo el Corán no existe referencia a que la Misión Profética haya sucedido en el mes de Raÿab. En cambio, el significado expreso y claro de las aleyas afirma que el Corán fue revelado en el mes de Ramadân (Shahru Ramadânal·ladhî unzila fîhil Qur’ân…), en la noche bendita (laîlatin mubârakah…) que es la misma noche del “Qadr” o del Decreto: Lo revelamos en la noche del Decreto (anzalnâhu fi laîlatil Qadr…). Ya que el comienzo de la Misión Profética tuvo lugar el mismo momento que el descenso del Corán, por lo tanto tuvo lugar en el mes de Ramadân”.

En respuesta a este argumento debemos afirmar que:

Primero: Las tres aleyas únicamente se refieren al momento del descenso del Corán y omiten el lugar de su descenso, y no puede ser deducido de ninguna de las aleyas mencionadas el que este descenso haya sido el mismo descenso realizado en la cueva de Hirâ.

Segundo: Aparentemente la aleya 185 de la Sura Al-Baqarah (2) y la aleya 1 de la Sûra Al-Qadr (97), se refieren al descenso de todo el Corán en el mes de Ramadân y en la noche del Decreto. La aleya 3 de la Sûra Ad- Dujjân (44) hace referencia a un descenso completo del Corán, por ello es aún más clara y evidente:

Ha Mîm, wal Kitâbil Mubîn, Innâ anzalnâhu fî laîlatin mubârakah
«Ha, Mim, por el Libro lúcido. Ciertamente que lo revelamos en una noche bendita…»

El pronombre en el término “anzalnâhu” que significa: “lo revelamos”, se refiere al Libro, el mismo por el cual Dios jura; y se entiende claramente que se refiere al conjunto de las aleyas del Corán y al Libro Divino. Mientras que al comienzo de la Misión Profética únicamente fueron reveladas cinco aleyas de la Sûra Al-‘Alaq. Entonces no podemos decir que estas aleyas se refieren a la cuestión de la Misión Profética del Mensajero del Islam, además, éstas mismas explican otra verdad la cuál será tratada en el siguiente capítulo.

Conclusión:

1. La Misión Profética tuvo lugar el día 27 de Raÿab junto al descenso de unas aleyas coránicas de la Sûra Al-‘Alaq. Esto ha sido expresado textualmente en numerosos dichos de los Imâmes (P).

2. Las tres aleyas referentes al descenso del Corán en la noche de Qadr y en el mes de Ramadân, no explican que el lugar del descenso hubiese sido la cueva de “Hirâ”; por lo tanto, no pueden servir de argumento para determinar el tiempo en que tuvo lugar la “Bi‘zah” o Misión Profética.

3. Aparentemente el texto de las aleyas en cuestión se refiere al descenso de todo el Corán; lo que las hace ajenas a la cuestión de la “Bi‘zah” y al tiempo en el que tuvo lugar.

CAPÍTULO SEGUNDO

El descenso en forma completa y gradual

A) El descenso completo, o de una sola vez.

Luego de esclarecer que las aleyas referentes al descenso del Corán en el mes
de Ramadân no están relacionadas con la cuestión de la “Bi‘zah”, se nos plantea
esta pregunta que: ¿a qué tipo de descenso se refiere? Existe esta probabilidad de que el Corán tuviese varios tipos de descenso, argumento que ha sido enfatizado en muchas narraciones de ambas Escuelas.

Ÿalâl ad Dîn As-Suîûtî manifiesta:

“En el modo del descenso del Corán desde la Tabla Protegida (Al-Lauh Al-Mahfûdz), existen tres versiones: La primera versión -que es la más famosa y correcta-: El Corán fue revelado en forma completa y de una sola vez al cielo (más cercano) del Mundo y luego revelado en forma gradual durante veinte, veintitrés o veinticinco años (según la diferencia de opiniones existente en el tiempo de la estadía del Profeta (BPD) en La Meca luego de la Bi‘zah).Según una narración de Ibn ‘Abbâs el Corán fue revelado en forma completa y de una sola vez, y situado en el cielo (más cercano) al Mundo en un lugar llamado Baîtul ‘Izzah (la Casa de la Grandeza). Posteriormente el Arcángel Gabriel lo ha descendido al Profeta en respuesta a los requerimientos de la gente y sus actos. La segunda versión: El Corán era descendido al cielo del Mundo en la noche vigésima o vigésimo tercera o vigésimo quinta de cada mes de Ramadân, de tal modo que en cada noche del Decreto o Qadr, Dios hacía descender una cantidad de aleyas que Él mismo había designado para ese año. Luego las mismas aleyas eran reveladas en forma gradual en el transcurso de ese año. La tercera versión: Cuando el Corán habla del descenso en el mes de Ramadân, se refiere al comienzo del descenso, que luego en forma gradual fueron reveladas todas las aleyas del Corán”. (9)

En las narraciones que han sido transmitidas por las diferentes vías de la escuela Shiíta, ha sido mencionado el descenso del Corán a “Baîtul Ma‘mûr”. En algunas se ha dicho que este lugar se encuentra en el cuarto cielo. Respecto a dónde se encuentra el cuarto cielo y cuál es la realidad de “Baîtul Ma‘mûr”, no está claro para nosotros. Los dichos únicamente afirman que existe un lugar en el cuarto cielo llamado con ese nombre en el cuál el Corán ha sido revelado en la noche del Decreto.

El sabio ‘Al·lâmah Tabâtabâ’î sostiene otra opinión, una síntesis de la cual exponemos a continuación:

“Una meditación profunda en las aleyas referentes al descenso del Corán en la bendita noche de Qadr, en el mes de Ramadân, y el uso de la expresión inzâl (y no tanzîl) en las tres aleyas en cuestión expuestas con anterioridad, nos lleva a la conclusión de que se refiere a un descenso del Corán en forma completa. El término inzâl que significa un descenso completo y de una vez, es contrario a tanzîl que lingüísticamente se usa para un descenso reiterado y paulatino. Esto se debe a que el Corán posee una verdad superior a nuestra concepción ordinaria. Esta verdad se entiende a través de la primera aleya de la Sura Hûd:

Kitâbun uhkimat ‘aîâtuhu zumma fussilat mil·ladun hakîmin jabîr
“He aquí el Libro cuyas aleyas fueron dispuestas y dilucidadas por el Prudente, Omnisapiente” (
10)

El término “ihkâm” (dispuesto y hecho consolidada y acabadamente) es contrario al término “tafsîl” (dilucidado o explicado) y significa la falta de explicación; es decir, que el Corán en una etapa no gozaba de partes y capítulos, y este desarrollo y particularidades de las aleyas que observamos actualmente en el Corán tienen lugar luego de la etapa de “ihkâm”. La aleya 53 de la Sûra Al- ‘Arâf (número 7) y la aleya 39 de la Sûra Îûnus (número 10), afirman nuestro dicho, y las aleyas aún más claras son las primeras aleyas de la Sûra Az-Zujruf:

Hâ mîm * wal kitâbil mubîn * innâ ÿa‘alnâhu qur’ânan ‘arabîian la‘al·lakum ta‘qilûn * wa innahu fî ummil kitâbi ladaina la‘alîiun hakîm
«Ha Mîm, ¡Por el Libro lúcido, que ciertamente que lo hemos dispuesto como un Corán arábigo a fin de que lo comprendáis * Por cierto que el mismo se encuentra en la Matriz del Libro, y para nosotros, es dignísimo, prudente!»
. (11)

Estas aleyas esclarecen que “kitâb al-mubîn” -el Libro Lúcido- en “Ummul Kitâb” (La Matriz del Libro), no estaba escrito en lengua árabe, ni tampoco estaba dividido en partes y capítulos, y únicamente tomó forma árabe con el fin de que el intelecto humano pueda entenderlo. Estas aleyas y otras más nos hacen afirmar que el descenso del Corán en el mes de Ramadân es el descenso de la verdad de este Libro Celestial en forma completa al bendito corazón del Profeta; mientras que el Corán esclarecido y dividido en capítulos fue revelado en el corazón del Profeta en forma gradual a lo largo de la Profecía.” (12)

Este mismo sabio considera a estas dos aleyas:

Wa lâ ta‘ÿal bil Qur’âni min qabli an îuqdâ ilaîka wahîuhu
«No te apresures (en recitar) el Corán antes de que su revelación te sea concluida» (
13)

Lâ tuharrik bihî lisânaka li ta‘ÿala bihî * Inna ‘alaînâ ÿam‘ahu wa qur’ânahû
«(¡Oh, Profeta!) No muevas la lengua para apresurarte a recitarlo (al Corán) * Por cierto que a Nosotros nos incumbe reunirlo y recitarlo»
(14)

Un argumento de que el Profeta del Islam conocía en forma general todo lo que le iba siendo revelado ya que la verdad del Corán anteriormente le había sido inspirada en su corazón. Fue por ello que se le ha impedido apresurarse en la recitación del Corán antes de la culminación de su revelación. (15)

B) El descenso gradual

Lo explicado hasta aquí se refirió al descenso del Corán en forma completa, y unas respuestas a la cuestión del descenso del Corán en el mes de Ramadân. No obstante, en cuanto al descenso gradual del Generoso Corán, aparte de que históricamente es algo claro y definitivo que las aleyas de este Sagrado Libro fueron reveladas con relación a diferentes asuntos y ocasiones, existen aleyas coránicas que lo explican claramente:

Wa Qur’ânan faraqnâhu li taqra’ahû ‘alan nâsi ‘alâ mukzin wa nazzalnâhu tanzîlan
«En cuanto al Corán, te lo revelamos a intervalos, para que lo recites a la gente con parsimonia y te lo revelamos gradualmente»
. (16)

Wa qâlal·ladhîna kafarû law lâ nuzzila ‘alaîhil Qur’ânu ÿumlatan wâhidatan…
«Los incrédulos dicen: ¿Por qué no le fue revelado el Corán de una sola vez?…»
(17)

Estas aleyas nos muestran que el Corán no fue revelado todo de una sola vez, asunto que atrajo las objeciones de los incrédulos.

Ahora, comparando estos dos grupos de aleyas, es decir, las aleyas referentes al descenso completo del Corán en el mes de Ramadân y las aleyas referentes al descenso gradual, es obvio que no existe contradicción alguna entre estos dos grupos de aleyas, y cada grupo de ellas se refiere a una forma especial del descenso del Corán.

El fallo de cada acontecimiento, según la exigencia de las cuestiones cotidianas económicas y sociales, o sucesos como la guerra y la paz, era comunicado y explicado en el descenso gradual del Corán, y en esta etapa no tenía sentido un descenso completo. En cambio, cuando fue planteada la verdad del Corán y el Libro Lúcido, fue utilizado el descenso completo.

C) La filosofía y los secretos de la revelación gradual

¿Por qué el Corán fue revelado en forma gradual? Los incrédulos comenzaron a objetar esta forma de revelación, con el argumento de que debe ser claro el comienzo y fin de un Libro Celestial revelado para la guía, y presentado como un conjunto codificado. Es decir, sus principios y ramificaciones, sus leyes, sus mandatos y consejos deben estar todos escritos en él. A propósito ¿a qué se deben estos espacios entre el descenso de las aleyas?

Debemos decir que el descenso gradual ha tenido numerosas razones. He aquí algunas de ellas:

1. El Corán expresa, en respuesta a la objeción de los incrédulos que dijeron: «¿Por qué no le fue revelado el Corán de una sola vez?» lo siguiente: «(Obramos) así para confortar con él tu corazón». (18)

El descenso gradual de las aleyas especialmente en las ocasiones cruciales, en los acontecimientos, batallas y aflicciones, conformaba el mejor consuelo y respaldo para el Profeta (BPD) y fortalecía su bendito corazón. Indudablemente que si las aleyas que recomendaban al Mensajero del Islam (BPD) paciencia y tolerancia hubiesen descendido de una sola vez, no hubiesen tenido el mismo efecto que su descenso en forma gradual en los cruciales momentos de los hechos. Por ejemplo, cuando las palabras de los extraviados entristecían el corazón del Profeta (BPD), le fue revelada una aleya diciéndole:

Falâ iahzunka qauluhum innâ na‘lamu mâ iusirrûna wa mâ iu‘linûn
«Que sus discursos no te atribulen; porque conocemos tanto lo que enseñan
como lo que manifiestan»
.19

O las aleyas que consolaban al Mensajero del Islam en el momento que era desmentido:

Wa laqad kudhdhibat rusulun min qablika fasabarû ‘alâ mâ kudhdhibû wa udhû hattâ atâhum nasrunâ
«Ya otros Mensajeros anteriores a ti fueron desmentidos, pero soportaron abnegadamente las vejaciones y los ultrajes, hasta que Nuestro socorro les llegó…»
. (20)

El reiterado descenso de tales aleyas brindaban confianza al Profeta (BPD). Naturalmente tal confianza y consolidación existía también para los musulmanes.

2. “En cuanto al Corán, te lo revelamos a intervalos, para que lo recites paulatinamente a los humanos”. (21)

Los conocimientos islámicos, en especial aquellos que están relacionados con la práctica de los seres humanos y dilucidan las leyes individuales y sociales que brindan felicidad a los seres humanos en la vida, gozan de una mayor continuidad y solidez cuando son transmitidos en forma gradual. La mejor forma de enseñanza y el más completo método de educación es que los conocimientos religiosos, teniendo en cuenta su elevada jerarquía, desciendan paulatinamente para que los humanos ajusten su vida individual y social espaciada pero continuamente, y lleguen a obtener la perfección.

3. Puede que uno de los secretos del descenso gradual del Corán sea el “hacerlo inmune ante cualquier alteración”. El descenso gradual del Corán proporcionaba a los compañeros del Profeta (BPD) la posibilidad de memorizar las aleyas coránicas. La elocuencia y expresividad del Corán por una parte, y la atención especial de los musulmanes por otro, cuando era acompañada con un descenso gradual de las aleyas hacía definitiva la inmunidad y protección de la revelación Divina. (22)

4. El descenso de muchas aleyas coránicas tenía una completa relación y vínculo con los sucesos y acontecimientos de la época del Profeta (BPD), y ya que tales sucesos se concretaban gradualmente, las aleyas descendían en forma simultánea o posteriores a los hechos. Estos acontecimientos que motivaban el descenso de las aleyas eran llamados “sabab an-nuzûl” (la causa del descenso), o “sha’n an-nuzûl” (la ocasión del descenso).

Conclusión:

1. El Corán posee dos formas de descenso: completa y gradual. Las aleyas referentes al mes de Ramadân aluden al descenso completo de éste.

2. Según los dichos de la escuela Sunnita el descenso completo tuvo lugar en “Baîtul ‘Izzah” en el cielo del Mundo, y según las narraciones de la Escuela Shî‘ah, este descenso tuvo lugar en “Baîtul Ma‘mûr” en el cuarto cielo.

3. El gran exegeta del Corán, ‘Al·lâmah Tabâtabâ’î opina que: “El descenso completo tuvo lugar en el corazón del Profeta (BPD)”; basándose en las aleyas 114 de la Sûra Ta Ha y 19 de la Sûra Al-Qîâmah, que afirman que el Profeta (BPD), en el momento del descenso gradual, tenía conocimiento anterior en cuanto a lo que le estaba siendo revelado, por lo que le era impedido recitar las aleyas coránicas antes de la culminación de su descenso.

4. Algunas filosofías del descenso gradual son: Consolidación y fortalecimiento del corazón del Profeta (BPD) y los musulmanes; la revelación gradual de la legislación y leyes islámicas; la inmunidad del Corán ante cualquier cambio o alteración; el facilitar el aprendizaje del Corán y sus mandatos, y un vínculo fuerte entre el Corán y los acontecimientos de la época del Profeta (BP).

CAPÍTULO TERCERO

Las aleyas y las suras en el Corán

El Corán ha sido compilado en el marco de 114 suras y cada una de éstas contiene un número diverso de aleyas. En este capítulo analizaremos los significados de las aleyas, las suras, y los nombres y clasificación de las suras del Corán. También estudiaremos el número de las aleyas y términos de este Libro Sagrado.

A) El significado de “Âiah”. (23)

El significado lingüístico del vocablo “Âiah” (aleya) es “signo o señal clara y evidente”. Ibn Fâris argumenta: “Aleya, es un signo”. (24) Râguib también ha manifestado: “Aleya, es una señal clara”.(25) En los empleos coránicos ha sido utilizado este mismo significado lingüístico, teniendo en cuenta sus diferentes aspectos:

1) Signo y señal:

Qâla rabbi iÿ‘al lî âiah
«Dijo: ¡Oh, Señor mío! Concédeme una señal de ello!»
(26)

2) Milagro:

Hâdhihî nâqatul·lahi lakum Âîah
«Ésta es la camella de Al·lah que es un milagro para vosotros»
. (27)

Wa la’in ataîtal ladhîna ûtûl kitâba bi kul·li âîatin mâ taba‘û qiblataka
«Aún cuando presentaras cualquier clase de milagros ante quienes recibieron el Libro, jamás adoptarán tu qiblah»
. (28)

3) Mandato:

Mâ nansaj min âîatin aû nunsihâ nâ’ti bijaîrin minhâ aû mizlihâ
«No abrogamos ningún mandato ni lo dejamos en el olvido, sin reemplazarlo por otro mejor o semejante»
.(29)

4) Creación:

Fa arsalnâ ‘alaîhimut tûfâna wal ÿarâda wal qummala wad dafâdi‘a wad dama âîâtin mufassalât
«Entonces les enviamos el diluvio, la langosta, los parásitos, las ranas y la sangre como signos evidentes»
.(30)

5) Profetas y seres próximos a Dios:

La qad kâna fî îûsufa wa ijwatihî âîâtun lis sâ’ilîn
«Por cierto que en (la historia de) José y sus hermanos hay signos para los que inquieren»
. (31)

“El milagro es un signo y señal de parte de Dios que corrobora la veracidad de los dichos del Profeta (BPD) y la incapacidad del ser humano de traer algo parecido. Los mandatos y órdenes Divinos, debido a la devoción y aproximación a Dios que acarrean, son signos y señales. Los seres externos también son signos de Dios porque anuncian la existencia de un Creador. Y por último, los Profetas y seres próximos a Dios son signos, ejemplos y señales de la Majestuosidad Divina ya que sus dichos y prácticas convocan a la gente hacia Dios”. (32)

El significado terminológico de “Âiah”

La palabra “âiah” (aleya), terminológicamente, tiene una raíz coránica y ha sido utilizada en algunos casos:

kitâbun fussilat âîâtuhu qur’ânan ‘arabîîan liqaûmin îa‘lamûn
«Es un Libro cuyas aleyas han sido detalladas. Es un Corán arábigo para gente que tiene conocimiento».
(33)

Alif Lâm Mîm Râ’. Tilka Âîâtul Kitâb
«Alif Lâm Mìm Râ’. Estas son las aleyas del Libro»
.(34)

Alif Lâm Râ’. Âîâtul Kitâbil Hakîm
«Alif Lâm Râ’. He aquí las aleyas del Libro Prudente»
.(35)

Wa idha tulîat ‘alaîhim Âîâtuhu zâdathum îmânan
«Y cuando se les recita sus aleyas se les acrecienta su fe».
(36)

En los casos mencionados la palabra “aleya” fue utilizada para referirse a un vocablo o vocablos del Corán independientes de la frase anterior y posterior a ésta, y forma parte de una sura.

B) El significado de “Sûra”

Sûratun anzalnâhâ wa faradnâhâ wa anzalnâ fîhâ âîâtin baîînâtin
«He aquí una sura que hemos revelado, impuesto, y en la que revelamos lúcidas aleyas». (37)

Lingüísticamente el vocablo “Sûra” ha sido utilizado de dos formas: con y sin el grafema “hamzah” .

1. Con el grafema es “Su’r”. Este vocablo significa sobrante de bebida o comida, y su plural es “Asâr”.

2. En caso de que no lleve grafema o vocal corta proviene de la raíz “Sûr” que significa “pared”, del mismo modo que el árabe llama “Sûr Al-Madînah” al muro que rodea la ciudad. Râguib manifiesta: “El “Sûr” de la ciudad es un muro que la rodea, y la Sura del Corán, en forma metafórica, es como un muro para las partes del Corán, a las cuales abarca al igual que un muro a la ciudad.” El plural de este término con esta definición es “âswâr” y “sîrân”. (38)

3. “Sûra” originalmente significaba el enaltecimiento y la elevación. Ibn Fâris manifiesta: “Sîn”, “wau”, “râ’” es una raíz única con el significado de “elevación” y “enaltecimiento”. El plural de “Sûra” cuando significa jerarquía y elevación es, “sûr”, “suwar”, “sûrât” y “suwarât”. Cualquiera de los tres significados arriba mencionados concuerda con el significado terminológico de “sura” que es un grupo de aleyas en un marco específico, comenzando con el Nombre de Dios. “Sûra” si es que su raíz tiene hamzah, fue llamada así porque es una parte del Corán. O porque la sura del Corán es como una fortaleza inquebrantable e impenetrable, y del mismo modo que las torres y muros de una ciudad, abarcan y dominan la ciudad, la Sûra también abarca las aleyas y las relaciona. En el tercer significado es denominado “Sûra” porque es palabra de Dios y goza de nobleza, jerarquía y un rango elevado; o porque su lectura y recitación
enaltecen y engrandecen la jerarquía de su recitador.

Según nuestra opinión, la tercera probabilidad es la más correcta; ya que “sûra” según la terminología del Corán, sólo tiene su plural como “suwar” y este término coincide con la tercera versión. El vocablo “Sûra” en forma singular ha sido empleado en el Corán en nueve casos, con su significado terminológico.

C) La filosofía de la división del Corán en suras

En cuanto a la razón y filosofía de la división del Corán en diferentes suras, los expertos del Corán han enumerado varios provechos. Naturalmente la división del Corán en suras por parte de Dios, no fue realizada sin sabiduría ni objetivo, ya que en el Corán existe la mayor minuciosidad y delicadeza e incluso existe una atención especial en la elaboración de sus letras y palabras. Aquí exponemos algunos de los beneficios de la división del Corán en suras y recordamos que definitivamente éstos no se limitan a lo que nosotros mencionamos:

1. Los diferentes objetivos y los diversos temáticos: En muchas suras existe un específico objetivo, que es el eje de todas las aleyas de esa sura. Incluso algunos intérpretes opinan que cada sura busca un objetivo particular. (39) Este objetivo particular ha hecho que las aleyas vinculadas estén unidas en el marco de una sura, como por ejemplo: Las Suras Îûsuf (José), An-Naml (La Hormiga), Al-Fîl (El Elefante) etc., nos relatan la historia de un profeta o un acontecimiento histórico.

2. El aprendizaje, la recitación y memorización del Corán: La separación del Corán en suras facilita a los buscadores y devotos de la Palabra Divina el aprendizaje y enseñanza de éste. Cuando el recitador del Corán termina una sura, se siente más ansioso por iniciar la lectura de la siguiente. Este asunto en especial es más claro en la memorización del Corán, ya que la división en pequeñas y grandes partes facilita la memorización del Libro, de lo contrario disminuiría la ansiedad por memorizar el Corán y su memorización se dificultaría.

3. La inmunidad y resguardo del Corán ante la alteración de su texto: Una de las delicadezas del Corán y uno de sus aspectos milagrosos es esta misma división en partes independientes, llamadas “sura”. Esto facilitó su memorización, en especial las suras mecanas que eran en el comienzo de su descenso, cortas y rítmicas, y cada musulmán por lo menos podía memorizar algunas de ellas. Naturalmente fueron muchos quienes memorizaron todo el Corán -según lo mencionaremos más adelante-.

4. Nada se compara al Corán, ni siquiera en las pequeñas suras: La división del Corán en suras, en las cuales el número de sus aleyas difiere en gran número una de otra, por sí solo constituye otro fenómeno interesante en el Corán, ya que el Corán ha convocado a todos a desafiarlo y ha dicho que si pueden traigan algo parecido. Este desafío abarca hasta las suras más cortas. El Corán, con su división en suras pequeñas y grandes, señala esta verdad que, la brevedad y extensión de las suras, no es condición de su milagro. Cada sura, por más corta que sea, se encuentra en la cima del milagro y la majestuosidad.

D) La clasificación de las suras

Los expertos del Corán, en una clasificación general, han dividido las suras coránicas en cuatro grupos, otorgando a cada uno de éstos un nombre especial:

1. As-Sab‘ut Tuwal o las siete suras más largas. (“Tuwal” es plural de “tûlâ” que es el femenino de “atwal” y significa “más largo”). Éste es el nombre de siete suras grandes del Corán que son: Al-Baqarah, Âli ‘Imrân, An-Nisâ’, Al Mâ’idah, Al-An‘âm, Al-A‘râf, pero respecto a la séptima sura existen diferentes opiniones, según Sa‘îd Ibn Ÿubaîr es la Sûra Îûnus, y según algunos otros es la Sûra Al-Kahf. (40)

2. Al-Mi’ûn (las centenales): Estas suras son más cortas que las suras “tuwal” y sus aleyas son alrededor de cien. Éstas son: At-Taûbah, An-Nahl, Hûd, Îûsuf, Al-Kahf, Al-Isrâ’, Al-Anbîâ’, Tâ Hâ, Al-Mû’minûn, Ash-Shu‘arâ’ y As Sâfât.

3. Al-Mazânî: Las suras cuyas aleyas son menos de cien, las cuáles son aproximadamente veinte suras.

4. Al-Mufassal (separado): Las suras cortas fueron denominadas “mufassal”, ya que son cortas y separadas a través de “Bismil·lah...”, o porque son muchas las separaciones de las aleyas en éstas. No existe diferencia de opiniones en que la última sura “mufassal” fuese la Sûra An-Nâs. No obstante, respecto a la primera sura “mufassal” existen versiones diferentes. Suîûtî enumera doce versiones, que de entre éstas la obra At-Tamhîd prefiere la Sura Ar-Rahmân, mientras que las obras Manâhilul ‘Irfân y Muÿaz ‘Ulumil Qur’ân, mencionan a la Sura Al-Huÿurât como la primera sura “mufassal”.(41)

Ha sido registrada una narración del Mensajero del Islam (BPD) que dice: “Me fueron cedidas siete suras largas en lugar de la Torá, las suras mi’ûn en lugar de los Salmos y las suras mazânî en lugar de la Biblia, y me hicieron superior a los demás con la concesión de las suras mufassal”. (42)

Existe otro tipo de clasificación para las suras coránicas como son, las suras mumtahanât, musabbahât, hawamîm (o sea las suras comenzadas con las letras Ha’ Mîm) y las suras ‘azâ’im (las suras que tienen prosternación obligatoria: As-Saÿdah, Fussilat, An-Naÿm y Al-‘Alaq). Este tema lo desarrollaremos en la cuarta parte de este libro cuando tratemos el tema de las características de los manuscritos de los Compañeros del Profeta (BPD).

E) El número de suras, aleyas y palabras del Corán

1. El número de suras y aleyas:

Todos están de acuerdo que el número de las suras coránicas es de ciento catorce. No obstante en la cantidad de las aleyas existe una diferencia de opinión. Esta diferencia no se debe a la disminución o agregado de aleyas, sino que únicamente es a causa de la forma en que fueron numeradas las aleyas. Han relatado que el motivo de la diferencia se debió a que el Profeta del Islam (BPD) en el comienzo de cada aleya hacía un intervalo, luego unía esta aleya a la aleya siguiente. Por lo tanto, algunos suponían que esta unión se debía a que la aleya recitada no estaba completa, lo cual ocasionó diferencia de opiniones en el número de aleyas entre los musulmanes. (43)

Meramente esta diferencia es una diferencia externa y aparente, sin tener nada que ver con las aleyas y palabras del Corán en sí. Cada uno de los famosos recitadores del Corán en las importantes ciudades islámicas sostenía una opinión diferente en cuanto al número de aleyas. Esas diferentes numeraciones eran conocidas con el nombre de las ciudades. Como ejemplo, cuando se dice el número “mecano” o “mequinense” es decir, el número de las aleyas Coránicas según la gente de La Meca que se basaba en la opinión de uno o algunos recitadores más famosos de esa ciudad.

Quienes consideran el número de las aleyas coránicas 6236, han preferido la “kufî” a otras numeraciones. Este número se atribuye a Hamzah Ibn Habîb Zaîîât, Abul Hasan Kisâ’î y Jalaf Ibn Hishâm. Hamzah ha manifestado que este número es trasmitido a través de Ibn Abî Laîlâ, que a su vez narra de Abû ‘Abdu Rahman Sulamî y él de Imâm ‘Alî Ibn Abî Tâlib (P). (44)

2. El número de palabras en el Corán

Existe también entre los intérpretes y lingüísticos una diferencia en el número de aleyas, esta diferencia se debe también al modo de contar las aleyas y los artículos y prefijos o sufijos de las palabras, y no a otra cosa. Todas estas diferencias han terminado a través de la elaboración de la importante obra del Dr. Mahmûd Rûhânî “Al Mu‘ÿam Al-Ihsâ’î lil Qur’ânil Karîm”, el Diccionario Estadístico del Censo de las Palabras del Generoso Corán. Esta colección incomparable que se ha realizado con elevada exactitud es el diccionario más exacto y completo que nos presenta las estadísticas de las palabras y términos del Corán en los diferentes campos.

El cómputo de las palabras coránicas en este Diccionario se ha realizado con dos diferentes métodos:

1. El cómputo directo (palabra por palabra).

2. El cómputo indirecto (el cómputo de las palabras derivadas y sus raíces).

De este modo, comparando los dos métodos mencionados y el ajustamiento de sus resultados mutuamente, se ha obtenido la siguiente estadística confiable:

Esta estadística puede gozar de suficiente vigor científico. Este Diccionario, mientras señala varios asuntos en cuanto al modo del cálculo de las aleyas y vocablos, por tener coincidencia con otros diccionarios coránicos, únicamente en la primera sura considera a “Bismil·lahi ar-Rahmân ar-Rahîm” («En el Nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso») como una aleya independiente.

Así mismo, cabe recordar que el famoso libro de exégesis Maÿma’ Al-Baîân (t.1, p.11) considera el número 6236 como correcto en cuanto al número de aleyas en el Corán, y afirma que esta estadística aceptada por la gente de Kufah es la más correcta y más documentada, ya que es atribuida al Príncipe de los Creyentes, ‘Alî ibn Abî Tâlib (P).

Conclusión

1. Lingüísticamente el vocablo “âiah” (aleya) significa señal y signo, y en el Generoso Corán ha sido empleado con otras definiciones como: el milagro, el mandato, la creación, los profetas, etc.

2. “Aleya” en la terminología coránica se utiliza para referirse a un vocablo o vocablos del Corán que son independientes de la frase anterior y posterior a ésta, y forma parte de una sura.

3. “Sûra” significa elevación y enaltecimiento. Se le llama “sura” a un conjunto de aleyas coránicas que comienzan con “Bismil·lah…” (excepto la Sûra At-Taûbah), ya que es palabra de Dios y goza de jerarquía, o porque su recitación eleva la jerarquía de su lector.

4. Algunas de las filosofías de la división del Corán en suras son: Los diferentes temáticos, la facilitación de su aprendizaje, lectura y memorización, el resguardo del Corán ante cualquier alteración, y demostrar el milagro coránico incluso en las suras más cortas.

5. Las suras coránicas se dividen en cuatro grandes grupos: As-Sab’ At-Tuwal, Al-Mi’ûn, Al-Mazânî y Al-Mufassal

6. Según una estadística exacta, presentada en el Diccionario Estadístico del Censo de las Palabras del Generoso Corán, el Corán cuenta con 114 suras, 6236 aleyas y 77807 palabras.

Notas
1 Bi‘zah, época de la profecía; día de la biz‘ah: día en que Muhammad (BPD) fue nombrado profeta.
2 Sûra Al-Baqarah, 2:185.
3 Sûra Ad-Dujjân, 44:3
4 Sûra Al-Qadr, 97:1
5 Wasâ’il Ash-Shî‘ah, t.7, p.330.
6 Ídem.
7 Ídem, p.357.
8 Wasâ’il Ash-Shî‘ah, t.7, cap. 15 y 19, bajo el título de “El Ayuno preferible” y t.5, cap. “La recompensa de la oración preferible de la noche y día de Mab’az”.
9 Al-Itqân fi ‘Ulumil Qur’ân, t.1, p.129-131.
10 Sûra Hûd, 11:1.
11 Sûra Az-Zujruf, 43:1 a 4.
12 Al-Mîzân, t.2, p.16-18; Tâ’rîj-ul Qur’ân, Zanyânî.
13 Sûra Tâ Hâ, 20:114.
14 Sûra Al-Qîâmah, 75:16 y 17.
15 Al-Mîzân, t.2, p.18.
16 Sura Al-Isrâ’, 17:106.
17 Sura Al-Furqân, 25:32.
18 Ídem.
19 Sûra Îâ Sîn, 36:76.
20 Sûra Al-An‘âm, 6:34.
21 Sûra Al-Isrâ’, 17:106.
22 Para más explicación, recurra a la parte “La Inmunidad del Corán respecto a la tergiversación”.
23 Ver: Manâhil-ul ‘Irfân, t.1, p.338-391; Tâ’rîj Qur’ân, Dr. Râmîâr, p.549.
24 Muqâîîs Al-Lugah.
25 Mufradât, de Râgib Al-Isfahânî
26 Sûra Marîam, 19:10.
27 Sûra Al-‘Arâf, 7:73.
28 Sura Al-Baqarah, 2:145.
29 Ídem 2:106.
30 Sura Al-‘Arâf, 7:133.
31 Sura Îûsuf, 12:7.
32 Al-Mizân, t.1, p.250.
33 Sûra Fussilat, 41:3.
34 Sûra Ar-Ra‘d, 13:1.
35 Sûra Îûnus, 10:1.
36 Sûra Al-Anfâl, 8:2.
37 Sûra An-Nûr, 24:1.
38 Mufradât; Al-Itqân, t.1, p.165.
39 Recurrir a los libros de exégesis coránica, como Al-Mizân, en los comienzos del desarrollo de cada sura.
40 Al-Itqân, t.1, p.199.
41 Recurrir a Al-Itqân, t.1, p.200; At-Tamhîd, t.1, p.251; Manâhil-ul ‘Irfân, t.1, p.352, Mûÿaz ‘Ulûmil Qur’ân, p.180.
42 Al-Itqân, t.1, p.180.
43 Al-Itqân, t.1, p.21; Mûyaz ‘Ulûmil Qur’ân, p.181.
44 Al-Itqân, t.1, p.211.

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