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Los moriscos: una comunidad vigilada y castigada

Extraido del libro de Jeanne Vidal Quand on brulait les morisques ». p 69-76. Traducido del francés por Hicham Zalim

23/12/2010 - Autor: Hicham Zalim - Fuente: Webislam
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La inquisición es adornada con todas las marcas exteriores de la legalidad jurídica .
La inquisición es adornada con todas las marcas exteriores de la legalidad jurídica .

1- El control racional del espacio

Para ser plenamente eficaz en su búsqueda de la "herética pravedad y apostasía", la inquisición se ha ofrecido los medios necesarios para controlar el conjunto del territorio "español".

Es el tribunal de la "Suprema Inquisición", cuyos los miembros forman parte del Consejo de Estado, quien tendrá todo el poder, por encima de las fronteras políticas del país, con el propósito de crear una nueva división territorial: la suya (1). Este recorte esta adaptado a una lógica de eficacia administrativa: "la división inquisitorial del territorio consigue unos distritos con cierta independencia respeto a la divisiones administrativas y políticas. El concepto clave que determina la actuacion de la Suprema de cara al control del espacio, es el de la libertad. Libertad, pero tambien eficacia" (2).

Esta división corresponde a zonas geográficas naturales relativamente fáciles de controlar a partir de la ciudad que abriga la sede del tribunal inquisitorial local. Los varios distritos, excepto el de la tribunal de Valladolid, serán relativamente homogéneos entre ellos desde el punto de vista de sus superficies, siempre con el objetivo de eficacia. A partir de 1514, estarán definitivamente fijados (3).

Esta preocupación de controlar los hombres en el espacio ya llevaba Torquemada, en 1498, a formular unas instrucciones bien precisadas a los inquisidores: "Que los inquisidores de todas las inquisiciones se rindan a todas las villas y los pueblos de sus distritos adonde aun no se rinden personalmente, y que en cada uno de ellos reciben los testimonios de la inquisición genérale" (4).

Las visitas de los inquisidores, "visitas por el reino", de hecho estarán sistemáticas, y permitirán de darse cuenta del grado de pureza de fe en alguna región (5).

Así en marzo 1574, los inquisidores de la tribunal de Zaragoza expedían a la Suprema , al mismo tiempo que el acta del ultimo autodafe, una carta para avisarla de la reanudación de sus visitas en la región de Calanda y de Belchite donde los moriscos dejados sin vigilancia se muestran cada vez menos dóciles: " pues ya los negocios dan lugar y el año pasado no se hizo por el reino, convendría hacerlo: entendemos que el Inquisidor Valcarcer Ladero comenzó ahora dos anos, hacia la tierra de Maella, y parece seria bien continuarla por acabar aquella vereda en que cae Calanda y el condado de Belchite, que es tierra poblada de muchos moriscos y algunas personas religiosas han venido a darnos avisos que seria necesario dar vuelta por allá, así por este como porque de una denunciación que ha hecho una morisca presa, se ha entendido que cerca de Calanda hay una casa en el monte que los moriscos dicen rapita o mezquita q donde ciertos tiempos del año van todos en procesión y hacen ciertas ceremonias delante de una estatua que tienen de diversos metales, que siendo así la verdad debe ser la causa de que los de aquel pueblo estén tan endurecidos y obstinados y para averiguar esto como conviene y proveer otras cosas, se ha tratado que el licenciado Roche, salga luego pasada Cuaresma, dando para ello V.S. licencia" (6).

Es durante aquellas vueltas que estarán leídos públicamente los edictos de fe. Se trata de listas de materias sujetas a delación, ya que no son conformes a la ortodoxia religiosa católica. Todos los habitantes están entonces dotados de la misma misión: combatir la herejía: "Que si supierdes, o entendierdes, o uvieres visto o oído decir, que alguna o algunas personas vivas o ausentes o difuntos ayan dicho, o hecho o creído algunas opiniones o palabras heréticas, sospechosas, erróneas, temerarias, mal sonantes, escandalosas, o blasfemia heretical contra Dios nuestro Señor y su santa Fe Católica, y contra lo que tiene y predica y enseña nuestra santa madre iglesia Romana, lo digáis e manifestéis ante nos" (7).

Más localmente aun, al nivel de las ciudades o los pueblos, el mismo espacio estará vigilado por los comisarios del Santo-Oficio que están al servicio de este para leer los edictos de fe, realizar las investigaciones y proceder a la audición de varios testigos (8).

Los familiares irán a jugar un papel tan importante al nivel de las localidades, puesto que, según Jacqueline Fournel-Guerin :" proceden a las persecuciones, a las detenciones y informan el tribunal de la provincia de que dependen; constituyendo una policía suplementa imprescindible" (9).

En contrapartida a sus preciosos servicios, la Inquisición cerrará sus ojos cada vez que uno de ellos se entregara al arbitrario o cometerá actos merecedores de la jurisdicción real, aprovechando así de su situación privilegiada.

Es el caso, en 1583, de Diego Ramirez Vaquesano, familiar del Santo-oficio de la Inquisición de Logroño. Acusado por cuatros personas por desviar el trigo de la comunidad a su favor para venderlo después en otra región, yendo así en contra de las leyes de Navarra, será simplemente absuelto por la inquisición de este tribunal: " se absolvió el dicho familiar y se amonestó para que adelante no dé ocasión alguna para que se pueda sospechar de que quebranta la pragmática de aquel reino" (10).

Su papel en la delimitación del espacio será determinante a partir de la segunda mitad del siglo XVI, en el momento en que los inquisidores visitan menos frecuentemente sus distritos (11). Su presencia mantiene siempre viva la amenaza inquisitorial. A cambio de los privilegios a veces exorbitantes, han sido los agentes activos de una política represiva.

2- La legislación Inquisitorial

Al nivel legislativo, la Inquisición se ha dedicado también los medios necesarios para concretizar su política con toda legalidad. Todos los textos útiles para ejercer la función inquisitorial se encuentran, de hecho, reunidos en un verdadero código inquisitorial, llamado el "Directorium inquisitorum", o manual de los inquisidores (12). Compuesto a la petición del Senado de la Inquisición Romana, en siglo XIV, por Nicolau Eymerich y completado mas tarde por Francisco Peña, estará editado en 1503 y reeditado cinco veces entre 1578 y 1607. Este manual se refiere, como lo señala Louis Sala-Molins, " a los textos conciliares, bíblicos, imperiales o pontificales" (13); pero se dobla, y esto es su originalidad, de consejos prácticos para sacar adelante una investigación, y proporciona en ultimo lugar una respuesta clara a todos los problemas que puedan posarse los inquisidores en el ejercicio jornalero de su función, así en la rubrica de los "testigos" se puede encontrar en la cuestión Nº 32: " pueden los perjuros testimoniar ante el tribunal inquisitorial?" la respuesta es: "si, si se puede pensar que depositaran para el bien de la ortodoxia." (14).

Pero la Inquisición española, siempre con el objetivo de eficacia, utilizara además en su favor, un conjunto de instrucciones. Compiladas por Torquemada y adoptadas regularmente durante todo el siglo XVI en la vida concreta de país, son una prueba de la libertad que se ha ofrecida la Inquisición española para adaptarse mejor a la realidad del momento. Así cuando se trata de juzgar a los moriscos valencianos, el Inquisidor, que consulta las Instrucciones, esta invitado a referirse, antes de empezar el proceso, al Concordato de Valencia de 1571: " Moriscos del Reyno de Valencia, como se ha de procesar contra ellos, guardando la Concordia de su Majestad: mira la dicha Concordia que está, fol 79" (15).

A partir de 1561, la Inquisición central desempeñara un papel cada vez más importante en la evolución del procedimiento inquisitorial (16). La vigilancia de la "Suprema Inquisición" se vuelve más regular respecto a los tribunales de provincia. Los informes de los procesos enviados regularmente por estos últimos al tribunal centralizador ganan entonces en volumen y en precisión. No solamente el nombre y el apellido del acusado están mencionados, sino también se encuentra su edad, su lugar de origen, las precedentes condenas, así como el número de testigos, para ciertas personas, un breve resumen del asunto esta indicado (17).

La inquisición genérale interviene también para orientar el procedimiento que se debe utilizar. No es de sorprendente encontrar en estos resúmenes notas escritas en el margen para llamar la atención sobre un punto de derecho que no ha sido respetado (18). La armonización del procedimiento irá así acompañada de una vigilancia cada vez más estrecha de los individuos.

Cuando se trata de los procesos importantes, el correo recibido por los inquisidores de provincia testimonia otra vez de la voluntad de la jerarquía inquisitorial de estar siempre presente en la decisión fínale. En 1574, durante el proceso de Pedro Aman, Alfaqui de Onda, los Inquisidores de Valencia, impresionados por una defensa muy bien dirigida por el propio acusado y por el testimonio de seis personas que ha conseguido a hacer venir y que le exculpan de los hechos reprochados, le condenan sólo a diez años, seis de ellos "a remo, sin sueldo". "La Suprema" intervendrá para romper el veredicto considerado muy severo e inútil, pues Pedro Aman, en compañía de un amigo y un francés, su compañero de celda, lograra darse a la fuga, y a la aurora del 20 marzo 1574, cruzara la ciudad de Valencia y pagara un real en cambio de cruzar el portal de los Serranos, tomando así el camino del exilio (19).

Tres años más tarde, el Inquisidor General Manrique intervendrá también ante los inquisidores de Valencia para que estos últimos modifiquen esta vez una sentencia que le parece demasiado indulgente con respecto al delito cometido: "que el dicho Jerónimo Duco, en auto publico de la fe, sea relajado a la justicia y brazo seglar con confiscación de bienes en forma, de los cuales y de los bienes de los demás cómplices se saquen cien ducados para Isabel Claramente y de Arana, sobrina de francisco Gonzalez Alfajaria, difunto; y que antes y primero que se relaje, el dicho Jerónimo sea puesto a cuestión de tormento in caput alienum" (20).

Los ejemplos de intervención de la "Suprema", directos o indirectos, no faltan durante todo el siglo XVI y el inicio del siglo XVII.

Los inquisidores de provincia, como funcionarios respetuosos de la jerarquía inquisitorial, aceptan que su margen de maniobra se reduce cada día más y se comportan, como lo ha subrayado Jaime Contreras, como meros mandados al servicio de la política: " esta sujeción a la ley escrita y a la vigilancia constante de la Suprema, hacen del Inqusidor, no el intérprete de la ley, sino el mero agente que la aplica" (21).

Sus decisiones estaban sometidas a posteriori al controle de la "Suprema"; sin embargo la condena de un hereje a la hoguera debe obtener la aprobación del tribunal central.

En 1573, la Inquisición de Valencia, a propósito de del Alfaquí de Turis, Jerónimo Attia, alias Abraham, menciona en su informe anual: " relejado en persona, sin confiscación de bienes, condenado en diez ducados para alimentos de pobres presos, conforme al asiento. Coroza, hábito y las demás insignias de relajado. Fue así decretado por los señores del consejo" (22).

Encontramos este mismo controle jerárquico hasta el inicio del siglo XVII; e aunque la terminología utilizada por el tribunal de Zaragoza sea diferente, traduce mejor los mismos hechos. Los inquisidores de este tribunal esperan en 1607 la respuesta de la Suprema para que Jerónimo Calvete, un miembro influyente de la comunidad morisca de Ambel, pueda ser remitido al brazo seglar: "visto en consulta, fue votado a que en el auto publico de la fe, fuese relajado a la justicia y brazo seglar con confiscación de bienes como negativo convencido y consultóse con V.S mandó se hiciese justicia. Ejecutóse" (23).

3- La tortura

A partir de 1584, una nueva practica se generalizara: se trata de atormentar el "futuro condenado a muerte" "in caput alienum", es decir no para que confiese su herejía, lo que, a menudo, ya esta hecho, sino para que denuncie antes de morir parientes y amigos. En 1603, un morisco de Mislata, Gieronimo Buba, escapara in extremis al dicho tormento, pues los inquisidores de Valencia consideran que "ha dado" bastante nombres: " no se votó a tormento in caput alienum, por haber testificado contra cómplices" (24).

Esta practica es corriente sobre todo en la Inquisición de Logroño en 1584 y 1585, en el momento en que dos importantes grupos de moriscos, ellos de Aguilar y de Agreda, se oponen a la política de asimilación: en este mismo distrito, todavía se encuentran unos casos aislado hasta 1599 (25).

El tribunal inquisitorial de Llerena utilizara también esto método entre 1603 y 1604; quince personas serán torturadas "in caput alienum" aunque la condena a muerte ya ha sido pronunciada (26).

Aquí también, se trata de desmantelar rápidamente algunos grupos de Moriscos que seguían practicando un Islam secreto. Los inquisidores de Llerena no faltan señalarlo al tribunal central en una carta de 27 mayo 1603: "demás de estas causas que habemos despachado quedan sesenta y cinco presos y sus causas pendientes, muchas sentenciadas a tormento, y así se van haciendo diligencias y otras conclusas y todas pruebas, los tres de ellos por judaizante, tres casados dos veces, una por hechicería. Todos los demás son de la complicidad de los moriscos de la ciudad de Mérida, Villanueva de la Serena, y otros lugares en los cuales se procederá con todo cuidado y diligencia" (27).

Esta manera rápida de obtener más informaciones sustituye ventajosamente a las investigaciones judiciales largas y siempre costosas. La Inquisición céntrale debe otra vez dar su aprobación. No hesitara que sola vez a hacerlo para Inés de Montiel en 1585 (28). Pero la severidad supera la indulgencia.

Los Inquisidores de Valencia, conscientes en 1596 de que el esfuerzo de evangelización de los Moriscos, emprendido por la Iglesia en esta región es insuficiente, darán prueba de comprensión respecto a dos moriscos de Novella, Jaime Torrilla y Juan Catalán. Estarán condenados en primer lugar a "relajación" por haber practicados la circuncisión; pero están a punto de ser ejecutados, imploran la misericordia del tribunal que suspende la sentencia momentáneamente: "Pidió en auto, misericordia después de leída su sentencia. Pareció a la consulta que debía suspenderse la ejecución de ella, y por ser estos plantas nuevas y estar tan mal instruidos, vuelto a ver en la consulta, se votó en discordia" (29). Consultada, la "Suprema" aplicara la sentencia rigurosamente: "Mandó V.S., que se ejecutase la sentencia que en el auto pasado contra él estaba dada" (30).

Después de la expulsión de los Moriscos, la actitud de la "Suprema" respecto a la herejía musulmana cambiara, pues aplicara medios destinados a obtener la conversión de los acusados. El procedimiento inquisitorial ya no esta orientado solamente hacia el castigo.

Dos procesos en el año 1615 ilustran el nuevo talante de la iglesia.

El primero es el de un Castellán de Villarubia de los Ajos, Diego Lopez que se ha escapado de la expulsión genérale. En 1613, cuando se encuentra encarcelado en la prisión real, declara públicamente su fe coránica; la jurisdicción civil se deshace entonces de su asiento en provecho de la jurisdicción inquisitorial de Toledo. Diez testigos de cargo le acusaran de ritos musulmanes.

Lejos de negar los hechos, persevera durante un año y medio en sus creencias: "ha estado siempre pertinaz, perseverando en lo que los testigos deponen contra él, de que es moro y lo ha de ser y vivir y morir en la dicha secta" (31). Varios religiosos vendrán en su celda para convencerle de cambiar su creencia. El propio Inquisidor General le visitara en persona para tentar convencer el prisionero de convertirse a la religión católica: "aunque el ilustrísimo Señor Cardenal Inquisidor general le ha hablado dos veces con razones y deseo de su salvación, no se ha querido reducir" (32). Ante su falta evidente de colaboración, su propio abogado abandona el partido y le remiten al brazo seglar "habiéndole desamparado su letrado, se concluyó definitivamente su causa" (33).

Dos años más tarde, Francisco perez alias Ali, tendrá el mismo destino que Diego López. Originario de Baeza, ha sido expulsado de España al mismo tiempo que sus hermanos, su mujer y sus niños. Se ha instalado en Argel donde vivió con uno de sus niños trabajando en la pesca. Capturado en el mar por Domingo Estelrich y trasladado, el y su embarcación, a la isla de Majorca, cuenta con sus niños y nietos para pagar el rescate en cambio de su libertad: "tenia una mujer, hijos y nietos y queria procurar por su rescate" (34). Pero la inquisición interviene, pues acaba de aprender que durante una conversación, Ali ha manifestado su deseo de seguir viviendo en la fe musulmana : " es posible que siendo vos de tierra de Castilla y habiendo visto ya lo bueno y lo malo quereis ser moro? A lo cual él respondió, que estaba bien de aquella manera hasta tanto que viese lo que seria" (35). Durante su proceso, rechazara hasta el cabo de abjurar su fe y acabara condenado a "relajación" el 22 abril 1617. En repetidas veces, la "Suprema" intervendrá para diferir la sentencia" si se redujese a nuestra Santa fe, no lo ejecutéis" (36). El tribunal de Valencia esperara aun cuatros años para remitirle al brazo seglar. Su tolerancia tenia límites.

***********************************

Entre los Moriscos remitidos al brazo seglar para ser realmente ejecutados, 24 han sido torturados. En la "Cámara del tormento" de las prisiones inquisitoriales, 48 hombres y 12 mujeres han padecido, antes de morir, una de los tormentos utilizadas en este tiempo: la estrapada, el potro, el suplicio del agua y los garrotes. Pero no se trata de tormento salvaje, preguntada por inquisidores sanguinarios y destinados únicamente a hacer sufrir (37). Lo sorprendente, al contrario, es su aspecto metódico y de controle.

Así Bernabé Garcia, un morisco de Mérida, teniendo en cuenta su mayor edad y su estado de salud, será torturado modéramente por los inquisidores de Llerena: " se votó a relajar y tormento in capuz alienum, según sus fuerzas que eran pocas por ser muy viejo y enfermo" (38). Sin embargo : "ejecutóse el tormento y no dijo nada mas en él; en este estado le apretó su enfermedad y murió". (39).

Es verdad que se puede encontrar unas sesiones de tortura que duran dos o tres horas. Maria la Carnicera, una morisca de Deza, sufrirá el suplicio del garrote y del potro desde 9h de mañana hasta mediodía: " estas diligencias se comenzaron, llevándola a la cámara de tormento a poco mas de las nueve de la mañana y se acabo a las doce y media del día" (40).

Aunque en teoría no se pueda repetir por segunda vez el suplicio, se puede sin embargo con toda legalidad seguir el tormento días mas tarde, como lo señala Eymerich: "Si, después de haber sido decentemente torturado, no confesa, se le demostrara los instrumentos de otro tipo de tormento, diciendo a él que deberá padecerlos todos si no confesa. Si no se obtiene nada, ni siquiera con esto, se seguirá a torturarle el día siguiente y dos días después si es necesario (pero no se repitiera las torturas a menos que reciban nuevos indicios contra el reo. Es, de otro modo, prohibido de "repetir " sino de "seguir")" (41).

Encauzada, legalizada por los textos que rigen el código inquisitorial, la tortura es presentada como una violencia necesaria, destinada según Francisco Peña, a: "hacer confesar el que se le sospecha la culpa y calla " (42).

Sin embargo, desde 1575 hasta 1611, estudiando las "relaciones de causas de fe" y unos procesos de moriscos "relejados", la tortura física parece desviarse de este finalidad primera para encaminarse hacia un censillo engranaje del procedimiento inquisitorial. La tortura será destinada, por una parte, a hacer avanzar el proceso, y proporcionar las delaciones y los testimonios de cargo necesarios, por otra, para condenar con toda legalidad a otras personas. La tortura "in caput alienum" representa 61 de los casos de tortura.

La inquisición de Logroño, y la de Llerena, utilizaran la tortura durante dos a cuatro anos, de manera sistemática para desmantelar grupos de moriscos que seguían practicando un Islam secreto.

Al principio del siglo XVII, los inquisidores de Llerena aprenden que los nuevos convertidos de Trujillo, de Mérida y de Cañamero aún celebran matrimonios según el rito musulmán y se reúnen sobre todo a Mérida en torno a sus Alfaquís para comentar juntos el Coran. Los principales responsables, así como tres Alfaquis y sus familias estarán detenidos. Durante el Auto De Fe de 27 mayo 1603, 52 moriscos de 63 condenados, responderán de sus actos heréticos. 18 sentencias de "relajacion" serán pronunciadas, cuyas 11 en persona! Todos habitan en una de las ciudades ya mencionadas. Durante sus estancias en la cárcel inquisitorial, 42 de ellos han sido torturados sea para obtener una confesión, sea para denunciar cómplices (43). A veces, el reo confiesa cuanto quieren saber los inquisidores en presencia de los instrumentos de tortura, antes que ellos empiezan. Es el caso de Juana Garcia. No pudiendo resistir la idea de ser torturada, acaba por revelar los principales ritos coránicos aun practicados en el año 1603 en la ciudad de Cañamero y revela el nombre de personas que aun viven según la fe musulmana: " mandóse prender y hecha su causa y dado el testigo en publicación, estuvo siempre negativa. Concluyó y en consulta se votó a tormento y leyendóle la sentencia, comenzó a confesar y satisfizo enteramente y aseguró la complicidad de Cañamero con sus largas y buenas confesiones" (44).

Maria Aliger, una mujer de 80 anos, denunciara bajo la tortura, el 17 noviembre 1610, su propia hija, Maria de Burgueña descendiente de primer matrimonio, y 16 miembros de la comunidad morisca de Deza. Todos han practicado el Ramadan y han asistido al bautismo musulman, "la fada", del niño de Ana Guerrero y de Gerónimo el Calderero (45). Dos días más tarde, ratificara sus primeras confesiones y para que la tortura no sea repetida, acepta de antemano cuanto se podría preguntarla " que si alguna cosa tienen dicha más los testigos contra ella, dice que es así y lo acepta" (46). A partir de mañana, después una segunda ratificación, esta vez ante varios testigos, "clérigos, presbíteros, capellanes de este Santo oficio y personas honestas que tienen jurado el secreto", será condenada a "relajación". La sesión de tortura preguntada por la "Suprema" ha permitido, en tres días, de acelerar un proceso que duraba desde 31 mes! (47).

Una amiga de Maria, Luisa la Vizcayna, forma parte de un grupo de mujeres que se encargan, en la ciudad de Deza, "de amortajar y poner nombres de moros a los niños" (48). Llevada, ella también, ante el tribunal inquisitorial de Cuenca, negara durante largos meses todas las acusaciones llevadas contra ella. Así, la inquisición general preguntara, otra vez, la aceleración del proceso utilizando la tortura: " se ha echado de ver que se pudiere haber despachado en mucho menos tiempo, pues en él no ha habido defensas, ni diligencias algunas extraordinarias en que haberse detenido y mas habiendo tenido a esta rea dos meses y medio sin sacarla a la primera audiencia, que ha causado admiración. Estaréis advertidos de procurar de aquí adelante brevedad en las causas (…) Question de tormento" (49). Los inquisidores se apresuran a obedecer y, en efecto, la rea confesara hasta la pequeña detalle (50). Se podrá, pues, remitirla al bravo seglar para ser quemada, el 19 mayo 1611, con toda legalidad.

*********************************

Durante la primera mitad del siglo XVI, la Inquisición española establece con cuidado un recorte territorial y estructuras jurídicas y sociales que van a permitirle posteriormente, y con toda legalidad, controlar físicamente y moralmente a los hombres.

La inquisición es adornada con todas las marcas exteriores de la legalidad jurídica para exilar de sus hogares a cientos de hombres y mujeres, para quitarles sus bienes y su honor, y condenar a muerte a aquellos cuyas opiniones en la religión es contraria a las de la Iglesia de Roma.

A partir de 1566, las estructuras establecidas resultaran lo bastante ágiles como para adaptarse a tiempo a la realidad del momento y a las circunstancias locales.

Así, tal como hemos visto cuando las visitas al distrito efectuadas por los inquisidores se quedaran menos sistemáticas, el control a los hombres se hará localmente a través de los familiares y los comisarios del Santo-Oficio cuyo el papel se incrementara sin parar. Así se reparte el poder inquisitorial.

Por encima, la legalización de la delación y su apoyo sistemático durante los Edictos de fe dará a cada uno la ilusión de poseer una parcela de este poder. Todos se sentirán entonces implicados en la misión del Santo-oficio.

Paralelamente, la Inquisición céntrale se reserva el papel de pensador de la fe y definirá las grandes orientaciones en materia religiosa, distribuando simultáneamente el dinero, las cargas y los honores.

Los inquisidores locales se quedaran entonces auténticos funcionarios, agentes que aplican aun más una política represiva cuando la primera responsabilidad se les escapa.

En nombre de un principio muy general: la pureza de la fe, todos los medios serán benditos para alcanzar el objetivo proseguido.

Notas:

1)- Esta división territorial ha sido estudiada por Jaime Contreras y Jean-Pierre Dedieu "Geografía de la Inquisición española: la formación de los distritos (1470-1820)", Hispania, Revista de Historia, tome XL, 1980, pp 37-93.
Ver en particular las cartas I y II que muestran la evolución de esta división con el objetivo de eficacia administrativa.
2)- ut supra, p 47.
3)- ut supra p 46.
4)- Gaspar Isidro de Arguello, Instrucciones del Santo Oficio, Bibl.Nat. Madrid, Mss. D.118, F.13. mencionado en traducción por Dominique Peyre, "Linquisition ou la politique de la présence", Linquisition espagnole XV-XVI siécles, Paris, Hachette, 1979, pp 55, note n° 10.
Dos visitas inquisitoriales han sido estudiadas por este autor en "LInquisition de Grenade en 1573 et 1575, pp 58-61.
5)- Jean-Pierre dedieu "Les Inquisiteurs de Tolède et la visite du district. La sédentarisation dun tribunal (1550-1630)", Mélange de la Casa de Velazquez, tome XIII, pp 235-256.
6)- AHN, Inq, lib 988. f° 201.
7)- AHN, Inq, lib 1229. f° 172.
8)- Ver a proposito de eso, Jacqueline Fournel-Guérin, Les Morisques aragonais et lInquisition de Saragosse (1540-1620), thése du 3éme cycle, Montpellier, 1980, op cit pp 27-28.
9)- ut supra, p 28.
10)- AHN, Inq, lib 833. f° 553
Ver el articulo de Bartolomé Bennassar, "Aux origines du Caciquisme, les familiers de lInquisition en Andalousie au XVII siécle", cahiers du monde hispanique et luso-brésilien, caravelle, 27, 1976, pp 63-71.
11)- jaime Contreras, Jean-Pierre Dedieu, "Geografia …op cit p 50.

12)- Nicolau Eymerich, Francisco Pena, Le manuel des Inquisiteurs, introduction, traduction et notes de Louis Sala-Molins, paris, Mouton, 1973.
13)- ut supra. P 13.
14)- ut supra p 214.
15)- AHN, Inq, lib 1229. f° 121 v°.
16)- Jaime Contreras, "Las causas de fe en la Inquisición española: 1540-1700. Análisis de una estadística". Simposium interdisciplinario de la Inquisición medieval y moderna, Dinamarca, 5-9 septiembre 1978, p 35.
17)- Ver por ejemplo, AHN, Inq, leg 3068 n°1 0 2075/4.
18)- AHN, Inq, leg 1968 n° 37.
19)- AHN, Inq, leg 548/1.
20)- AHN, Inq, leg 550/3.
21)- Jaime contreras, "Las causas de fe…", op, cit, p IV.
22)- AHN, Inq, lib 936. f° 81 v°.
23)- AHN, Inq, lib 990 f° 440 v°.
24)- AHN, Inq, lib 938. f° 177 v°.
25)- AHN, Inq, lib 834. f° 293 et suivants, autodafé du 28-10-84.
26)- AHN, Inq, leg 1988/57 B. Autodafé: 1603 et 1604.
27)- AHN, Inq, leg 1988/57A. causas pendientes.
28)- AHN, Inq, lib 834, f° 264 v°, Pour Inés de Montiel.
29)- AHN, Inq, lib 938, f° 24 r° et 24 v°.
30)- ut supra.
31)- AHN, Inq, leg 2106/15; autodafé: 10-05-1615.
32)- ut supra
33)- ut supra
34)- AHN, leg 553.2/24
35)- ut supra
36)- ut supra
37)- Ver a proposito de eso la primera parte del libro de Michel Foucault, Surveiller et punir, Paris, Gallimard, 1975.
38)- AHN, Inq leg 1988/57 B.
39)- ut supra.
40)- A.D.C leg 375, n° 5322.
41)- Nicolau Eymerich, Francisco Pena, "le Manuel… op cit p 160.
42)- ut supra.
43)- AHN Inq leg 1988/57 B.
44)- ut supra
45)- ADC leg 375, n° 5322.
46)- ut supra
47)- ut supra.
48)- ADC leg 252, n° 3405.
50)- ut supra. Carta de la Inquisición genérale de 25-09-1610.
* Este articulo esta extraido del importantismo libro de Jeanne Vidal “quand on brulait les morisques ». p 69-76. Traducido del francés por Hicham Zalim.

 

 


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