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Cartas de la Zarzamora: Imames y desmanes

En el honrado Alcorán no se aborda esa cuestión

15/11/2010 - Autor: La Zarzamora - Fuente: Foros de webislam
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Mujeres haciendo salat. (Foto:Melanie Stetson Freeman).
Mujeres haciendo salat. (Foto:Melanie Stetson Freeman).

Buenos días hijita: Me he estado fijando en algunas cosas que se dicen sobre el imamato. Veo que hay personas que ponen peros a que lo ejerzan las mujeres. Dicen, por ejemplo, algo que a mí me choca mucho, a saber, que : “En el honrado Alcorán no se aborda esa cuestión”.

Por el amor de Dios. ¡Vaya morro! Claro que trata el honrado Alcorán esa cuestión. El problema es que no dice lo que quieren algunos que diga: que se prohíbe a la mujer dirigir el azalá. Pues si no lo dice, blanco y en botella, lo que resulta es que no se prohíbe. Ahí debería quedar todo. Pero he aquí que, como tantas veces, los "errores y olvidos del honrado Alcorán" viene a subsanarlos algún hadiz, que oportunamente prohibirá lo que el honrado Alcorán no prohibe.

Pero el caso es que, aunque en algún hadiz hubiera realmente algo concluyente en el sentido de no permitir a las mujeres hacer de imames -que hasta dónde yo alcanzo no sólo no lo hay sino que lo hay en sentido contrario-, la cuestión es que: ¿dónde está la prueba de que el Profeta, Dios lo bendiga y salude, dijera o hiciera semejante cosa con la pretensión de que fuera vinculante para todo el mundo por toda la eternidad? Si fuera para toda la eternidad, el honrado Alcorán no podría haberse callado, en eso como en muchas otras cosas. Las mujeres son siempre la mitad de la umma. ¿Tan difícil era en la aleya que dice quienes pueden dirigir la oración intercalar la palabra varón? ¿Por qué no está intercalada? Para admitir que Dios no lo dijo, pero que era eso lo que quería, habría que concluir que a Dios le importan un pepino las mujeres, para no molestarse en aclarar algo de tanto alcance, que les afecta a todas y a quienes dependen de ellas, y que es TAN SIMPLE. Si esa restricción no la puso Dios, es que no le dio la divina gana de ponerlo. ¿A qué viene el añadirlo colándonoslo por la trastienda? ¿A qué tuvo el mundo que esperar que a algunos les diera el impulso de recopilar hadices para al fin enterarse de que no podían las mujeres llevar la oración (¿por que era abominable semejante cosa tal vez o por qué?). ¿Aben Arabi era tonto? ¿Averroes deliraba? Por otra parte si, efectivamente, fue por unas circunstancias determinadas por las que se hubiera preferido que no dirigieran mujeres la oración, ¿qué clase de atropello es ese que ante la duda se las excluye como si fueran cosa negligible y que no importa y que ni siquiera vale la pena mencionar eso, que se le prohibe? Porque lugar a duda está claro que hay. Porque si no lo hubiera, Dios lo habría puesto en el honrado Alcorán, a menos que Dios haga chapuzas, astaghfirullah.

Caso parecido es el de la menstruación y de no poder rezar o ayunar durante ella. Es la mitad de la especie humana la que no va a poder rezar de ninguna manera unos cuantos días todos los meses y el honrado Alcorán va y habla de la menstruación, pero se abstiene de decir que ni recen ni ayunen, y habla de las condiciones que impiden el azalá, pero no menciona la menstruación. ¿Por qué? Que no se trata de cuatro gatos ni es una vez en la vida. Curiosamente, salvo eso, no hay en el honrado Alcorán ningún impedimento del azalá que no pueda quitarse mediante la ablución o el ghusl. Curioso de veras. Pero que muy curioso. O sea, para cada impedimento, la manera de quitarlo. Pero no es del honradísimo Alcorán de donde se sacan estas perlas, sino de hadices más o menos dudosos, que hacen las veces de correctores de las carencias de la revelación divina. Me parece tan blasfemo...

Los hadices no son la palabra de Dios, no hay ninguna indicación, incluso en el caso de aquellos que sean ciertos y auténticos, de que el Profeta, Dios lo bendiga y salude, tuviera la pretensión de que se trataba de cuestiones fundamentales y de que lo que él dispusiera o recomendara debiera durar mientras durase el mundo.

Muchas cosas pueden haber ocurrido de forma conforme a algún hadiz sin que eso quiera decir que el motivo de imponer algo o de aplicar alguna instrucción que figure en ellos sea algo permanente y fundamental y no una cosa transitoria por motivos del momento, como el caso, que este sí está en el honrado Alcorán, en el que se dice a las mujeres de los creyentes que alarguen la ropa, porque los creyentes estaban sujetos a los ataques de los hipócritas que la emprendían con las mujeres. ¿Hemos de procurar que haya siempre hipócritas que molesten a las mujeres, para que así ellas puedan alargarse la ropa un poquito y cumplir con lo que dice el honrado Alcorán? ¿Somos tontos y se nos ha olvidado ponernos el capirote o vamos perdiendo la baba por la calle? Por otra parte ¿no sentimos cargo de conciencia cuando negamos la posibilidad de que el Profeta, Dios lo bendiga y salude, adoptara disposiciones que fueran meramente para las situaciones que se le presentaban, como buen jefe, y lo que le echamos sobre los hombros cuando pretendemos que hacer de esas disposiciones disposiciones eternas? ¿No corresponde esto exclusivamente a Dios y no está todo ello en el honrado Alcorán, cuya transmisión íntegra y fiel el Altísimo encomendó al Profeta, Él lo bendiga y salude, y que el Profeta, Dbs, cumplió tan fielmente, tan completamente? Esa era su misión, lo demás son propinas. ¿No nos preguntará Dios si hemos abusado de las espaldas del Profeta, Él lo bendiga y salude? ¿Es que la transmisión fiel e íntegra del honrado Alcorán, caso único de un libro sagrado, porque no se sabe de otro, nos parece poca cosa y tan fácil que hay que buscar algún mérito más al Profeta ejemplar qué se volvió transparente a la luz divina, porque si no nos parece poco? ¿Estamos locos?

Ése que menciono es también el caso de todos los hadices sobre los perros. ¿Tendremos que hacer que todos los perros sean sarnosos o rabiosos para que se pueda seguir lo que dicen los hadices sobre los perros? ¿Seguiremos abusando de textos que narran acontecimientos, sin más pretensión, y olvidando cómo en el relato de los compañeros de la cueva se cuenta al perro como uno de ellos?
Muchas cosas, si uno usa el sentido común, ni siquiera voy a decir la mollera, se disipan como se levanta la niebla, por sí sola. Pero el problema no es ese. El problema es la infantilización de que padecemos y con la que al parecer estamos tan satisfechos que hace que no nos atrevamos a pensar y a asumir la responsabilidad de ser pensante y de jalifa del Altísimo. Parece que el jalifa sólo lo fueran algunos que así, a voleo, se supone que saben mucho y que el común, como quien se pone la intravenosa, tiene que recibir instrucciones en vena so pena de ir al infierno o no saber salir de la puerta de su casa. Y desde luego no será porque el honrado Alcorán nos repite pocas veces que pensemos, discernamos, reflexionemos y, vamos, toda la panoplia de cosas que hay que hacer y saber sin necesidad de pedir permiso ni instrucciones.

Otra cosa es que, por consenso, las comunidades musulmanas acuerden formas o normas que vayan conviniendo al bien común. Eso creo que era lo que hacían los madhhabs y que en buena parte creo que hicieron razonablemente bien. Lo que pasa es que en algún momento estos se quedaron colgados y no han sabido velar debidamente por el bien común de los musulmanes aquí y ahora. En ocasiones, parecen más bien una rémora. Por otra parte ya no estan sólo los madhhabs, las variantes del islam campan por doquier y la confusión parece imperar, o quizás más que confusión, la inquietud por dar con algo que en estos tiempos en que parecemos una pluma en el viento nos sirva de asidero firme y marco en el que crecer como comunidad.

Y sin embargo, yo no me avergüenzo para nada de la historia del islam. En todas las sociedades hay gente y situaciones de todo tipo, aún así, la trayectoria de la civilización islámica durante unos cuantos siglos, a pesar de todo, fue comparativamente bastante honrosa desde todos los puntos de vista, incluido el de la mitad femenina de la población. Pero el bache en el que ha caído es innegable y ahora ya es momento de que nos despertemos un poquito y hagamos alguna aportación más al mundo, si el Altísimo así lo dispone. Y es que el copiar y pegar vale para el tratamiento de textos y la internet, pero una civilización nacida de la revelación divina, desde luego, debería aspirar a más, por lo menos a conmover y a aportar al resto de el mundo al menos algunas de sus maravillas.

Salaam

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