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El pensamiento espiritual de sheij Mansur en la memoria histórica de la comunidad musulmana

Pido a Allah que nos mantenga en su Sunna, y que nos haga una comunidad basada en el conocimiento, la generosidad, la solidaridad y la justicia

04/11/2010 - Autor: Dalila Taieb Gazoini - Fuente: Webislam
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Fue místico y seguidor de la tariqa Shadiliya (Foto: Hashim Cabrera).

Antes de hablar sobre el pensamiento de nuestro querido hermano Mansur, que Dios le haya acogido y le de descanso, me gustaría realizar, en ese acto de homenaje en la cuarentena de su partida de este mundo, una descripción de mi primer contacto con la comunidad musulmana de Almodóvar del Río.

Conocí a Mansur Escudero hace casi dieciocho años, cuando llegué a España para realizar mi doctorado en la Universidad de Sevilla. Uno de mis compañeros de la universidad me comentó si me interesaba conocer la comunidad de Almodóvar del Río y a su primo, Hashim Cabrera, que era miembro de ella. Efectivamente, un día decidí llamar a Hashim y éste me invitó a conocer a mis hermanos y hermanas musulmanes. Al llegar, los primeros en recibirme fueron Hashim y Mansur.

Después de la presentación, Mansur me saludó con una sonrisa humilde y apreciativa y con una elegancia especial en su personalidad y una lucidez de su verdadera fe. Iluminó su rostro; era amable, tolerante y paciente y sabía escuchar, usaba la Sunna y el Corán como fuentes para hablar del Islam. Así le conocí en este encuentro, en el cual tuvimos una conversación sobre filosofía, islam y arte.

En el poco tiempo que estuve allí me di cuenta de que era afortunada al poder compartir un encuentro con un genio del arte y del islam y con un excelente médico musulmán que sabía diagnosticar y curar las enfermedades psicológicas y sociales con su razón, su corazón y su espiritualidad, con gran éxito. Jamás he olvidado este paisaje tan mágico y bello en aquella aldea donde se veía la Grandeza de Al-Lah, a través de esas enormes montañas donde se siente el Poder y la Voluntad del Creador del Universo. A través  de la claridad del sol y de la luz de la luna entré en la  inmensidad del cielo y de la tierra y sentí mi existencia.

En aquel año se iniciaba la fundación de la revista Verde Islam. Mi hermano Mansur me llamó y me animó a participar en la publicación. La verdad es que fue para mí la etapa más importante de mi vida, en la cual descubrí mi vocación profesional y mi pasión literaria además de la igualdad femenina en la escritura y la libertad de expresión de la mujer musulmana. Y yo le envié un artículo titulado: “La ciudad ideal de al- Farabi” que fue publicado en la revista Verde Islam, en esos momentos tan especiales del inicio de su publicación. Por muchos años que yo viva, quedará en lo más hondo de mi corazón el recuerdo de la generosidad sin límites, del sacrificio, de la humildad sana y la pasión por el trabajo de mi hermano Mansur, a quien hoy rindo mi más profundo testimonio de gratitud y homenaje.

La personalidad de Mansur Escudero era conocida en la comunidad islámica en España y en otros países del mundo musulmán con el apelativo de Sheij. Este nombre significa que era un místico que se ocupaba incesantemente de todos sus alumnos y hermanos: de día, de noche, cuando trabajaba, dormía y pensaba en su alma y en su espíritu.

Que Allah tenga misericordia de él, un hombre activo, aficionado a la literatura, filosofía, historia y conocedor del Fiqh y del Corán. Fue místico y seguidor de la tariqa Shadiliya (senda), fundada por Abu al-Hasan As-Shadili.

Su pensamiento espiritual estaba influenciado por los más indiscutibles místicos, andalusíes como Ibn Arabi, u orientales, como Jalaluddin Rumi o Mansur al Hallaj entre otros. Antes de abordar su pensamiento, veremos que es indispensable plantear las siguientes cuestiones: ¿Cuáles son los aspectos más significativos de su experiencia espiritual? ¿cuál es su principal aportación la comunidad musulmana de España?

En primer lugar, nos centraremos en analizar su pensamiento místico a través una interesante poesía de Al Hallaj que hemos encontrado. La importancia de su contenido consiste en expresar la rahma de Allah mediante el amor infinito y, sobre todo, que la relación de Allah con el hombre y el universo es una relación de amor. Utiliza un simbolismo (ramz) que sigue el modelo de Ibn Arabi.

El tema de esta experiencia espiritual está enfocado especialmente sobre los siguientes dones místicos:

- El amante y el amado

- La visión interior ( al-basira)

- El acercamiento y distanciamiento.

Sheij Mansur creyó apasionadamente en el uso de la poesía como medio de búsqueda para alcanzar a Allah. Describió, con estos versos de Al Hallaj, una relación de síntesis del hombre místico que, reuniendo en sí mismo al amante y al amado, representa a Al-Lah. Esta unión (tawhid) (unicidad) conduce a la verdadera pasión del deseo. El amante confirma su amor infinito al amado y reconoce su participación en su creación pura y espontánea, pero con el cumplimiento de ciertas condiciones. Entre ellas:

- Mantener la condición de siervo.

-Preservar el secreto en su corazón.

- Dirigirse sólo hacia el amado Al-Lah.

Esta unión se produce a través de un pacto. Así el amante llega al estado de proximidad y conoce a Al-Lah mediante Sus atributos y Su promesa del encuentro con su Señor. En ese instante su alma se une al cuerpo y el cuerpo se queda inactivo. Al final llega al estado de muerte.  Según Ibn Arabi el cuerpo es como la sombra y el espíritu como la luz. Henry Corbin dice que:” El amado se convierte en el secreto del amante” Así lo expresó Al Hallaj en los siguientes versos:

Qué tierra está vacía de Ti.
¿Por qué se elevan a buscarte en el cielo?
Tú, los ves mirándote en el gran día.
Pero ciegos ellos no ven.

Mátenme mis poderes pues mi vida ha de ser muerta,
y mi muerte está en mi vida y mi vida está en mi muerte.
La desaparición de mí es para mí un don de los más nobles.

Con el ojo del corazón vi a mi Señor,
y le dije : ¿quién eres Tú? El me dijo: ¡Tú!
Pues por Ti, “dónde” no es un lugar.
Y allá donde Tú estás no hay un “dónde”
De Ti la imaginación no tiene imagen.
A fin de que pueda saber dónde estás Tú.

Mansur aludió con estos versos a uno de lo más importantes dones místicos que van progresando en el conocimiento del amante, como la visión interior (al-basira) simboliza la luz o intuición que Al-ah deposita en el corazón de la persona elegida por Él (el amante). Esta luz le permite ver y comprender lo que hay más allá de la formas. Y en este instante Al-Lah lo libera de la perplejidad (al-hira). En esta cuestión el Profeta Muhámmad (s.a.s) dijo: “Quien quiera ver a Al-Lah, Al-Alah desea verle a él”.

A través de los versos de Al Hallaj, Mansur nos describe que el sufismo nos permite en cada momento permanecer unidos, amarnos, relacionarnos para aprender intensamente los unos de los otros. Estas cualidades nos conducen a alcanzar una madurez espiritual y una apertura a la relación con lo divino. El pensamiento espiritual de Mansur se inscribe en un islam sunní basado en el Corán y el Hadiz. El Hadiz compone la Sunna que se define como la conducta, la tradición o costumbre del Profeta Muhámmad (s.a.s). En este sentido Sheij Mansur Abdussalam siguió y practicó ese islam sunní que no admite ni  imam ni intermediario entre Allah y los creyentes. Un islam de bondad, de fitra (pureza, espontaneidad), amor y compasión. Así, sheij Mansur dijo: 

— "La Sunna es lo que permite que un musulmán que esté en Andalucía, en China o en África, en diferentes comunidades, pueda hacer lo mismo haciendo cosas diferentes. La Sunna no es vestirse con chilaba sino en cómo se hace, cómo lo hacemos y con que conciencia o intención”.

—  “...En la medida en que esos actos los sigamos reflejando en la forma en que lo hizo nuestro mensajero, estaremos siguiendo la sunna… ¡Oh: que Allah nos de ese conocimiento profundo de los estados que tuvo nuestro amado… y que nos de un poco, por lo menos, de su forma de actuar, de su conducta, de su forma de hablar, de tratar a los demás, de su forma de tratar a sus mujeres, a sus hijos y a sus compañeros…! Pido a Allah que nos mantenga en su Sunna, y que nos haga una comunidad basada en el conocimiento, la generosidad, la solidaridad y la justicia.”

El amor no es algo previo. Pensamos que se va el matrimonio con amor, pero lo cierto es que el amor es el resultado de un trabajo cotidiano… Amar de verdad no es sólo tratar de hacer as cosas lo mejor posible. Exige un trabajo espiritual de destrucción de los falsos pudores que nos han llegado. Dice un Hadiz: ”La bendición es para aquellos que guardan el pudor, excepto con sus parejas.” Se trata de liberar el cuerpo, de cerrar la herida.

Su pensamiento se caracterizaba por dos tipos de viajes: un viaje espiritual con el corazón que hemos mencionado interioramente y uno físico del que hablaremos a continuación.

Realizó muchos viajes a distintos lugares del mundo en busca de algo mejor, de algo más profundo, y lo hizo para defender la libertad del pensamiento,  la libre voluntad en el hombre y la libertad religiosa. Demostró en sus conferencias que el Islam es compatible con las realidades contemporáneas, y que lo es en todos los tiempos y lugares. Así, con su pensamiento racionalista presentó el Islam español como una religión progresista y abierta al dialogo con Occidente. Su pensamiento espiritual se reflejaba en cualidades como cortesía, gratitud (shukr) hacia Allah y hacia las personas. Así expresaba estas formas místicas en su última jutba:

“… yo pido a Allah que este mes sea un entrenamiento, que nos haya servido como un ‎entrenamiento para que, durante el resto del año, no abandonemos esa conciencia, ese ‎estar alerta de la presencia del Creador, de la presencia del que todo lo da, de la presencia ‎del que todo lo puede quitar; y que sirva también para que seamos más humildes, más ‎generosos y más solidarios; para que seamos capaces de dar preferencia a las necesidades de ‎nuestros hermanos sobre las nuestras propias, porque el gozo y la felicidad está en el gozo y ‎la felicidad del otro, y mientras alguien sufra también sufre el otro.”‎

Tras este breve análisis de su pensamiento místico hay que hacer mención especialmente a otro dominio, el de la educación en los valores, con el que la dimensión espiritual alcanzó una importancia fundamental en su pensamiento. Un pensamiento que ha estado marcado por sus preocupaciones y sufrimientos por los problemas de la nueva generación musulmana y su educación en España. Por esta razón fue el primer defensor de la educación en los valores y consideró que la educación religiosa no es únicamente un derecho de igualdad ante la ley, sino un derecho de la libertad real de las personas, y que sin valores el ser humano pierde su esencia y su espíritu.

Afirmó que el derecho a la educación en los valores, es el espíritu de la democracia y de la modernidad y, más concretamente, de la declaración de derechos humanos. Fue el primer miembro de la comunidad musulmana en España que firmó el proyecto de Enseñanza del Islam en los Centros Docentes en el Estado Español, en el año 1992.

Puso en marcha el programa de igualdad en la educación para la incorporación de la mujer musulmana a la educación islámica en los centros docentes públicos. Además consideró la igualdad como una cuestión heredada del Islam y confió en la aportación de la mujer musulmana en la educación, por su capacidad y vitalidad en la enseñanza.

El amplio atractivo que el místico Mansur ejerció, su pensamiento progresista, su humanismo, su fortaleza en sacrificar su vida en defender el Islam, su talento tolerante, tal vez fuera resultado de un carácter auténticamente universal, ya que durante su vida mantuvo relaciones excelentes con diversas culturas, sociales y religiosas. Fue muy querido y respetado por todos los musulmanes de España y del extranjero, por los creyentes de diversas religiones.

Era un místico que vivió el Islam con nobleza, unicidad, equilibrio y paz. Su pensamiento fue forjado en armonía con su vida cotidiana y con su `Ibada. Además era un místico que creó un proyecto desde una voluntad, una decisión y un amor para conseguir su meta espiritual. Su felicidad es igual a cómo Allah ha creado al hombre a partir de una decisión y una voluntad.

De Allah venimos y a Allah regresamos.


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