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La vuelta a los fundamentos: feminismo 101

La idea oculta en istikbar, el rechazo de Satán a postrarse porque se consideraba a sí mismo mejor, es la misma idea que se esconde tras la opresión por género o el patriarcado

02/10/2010 - Autor: Amina Wadud - Fuente: Religion Dispatches
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Cada persona puede estar solamente en una relación de horizontalidad lineal con respecto a otra persona/género.
Cada persona puede estar solamente en una relación de horizontalidad lineal con respecto a otra persona/género.

Post by Amina Wadud

No puedo decir que no esté sorprendida, pero algunas entradas en mi blog provocan más respuestas que otras. En mi círculo de amigos, tanto virtuales como reales, hubo tantas respuestas positivas respecto al hecho de abrir una conversación sobre feminismo en el Islam que el rechazo aparecido en la página web podría ofrecer una imagen engañosa. Esa entrada fue tuiteada y retuiteada alrededor de todo el mundo. Pero para algunos críticos, mi no rendición a su rechazo, basado en mi elección tanto de ser musulmana como feminista (feminista islámica, no laica) era condenable. Sin embargo, dado que es una elección personal, tanto mi Islam como mi feminismo, no necesito ni la calificación ni la aprobación de nadie. Es mi elección, simplemente.

Tenía en cierta ocasión un estudiante que se oponía algunos comentarios que realicé y para demostrarlo eligió decir: “he dado la vuelta a la manzana…” Me encanta la idea. Bueno, en mi caso he recorrido todo el mundo. He viajado tantas veces como para saber que hay más cuestiones en juego en la defensa de los derechos de las mujeres musulmanas que en el hecho de que cada palabra del Qur’an resulte aceptable para cada lector (especialmente en las traducciones). Pero como también he afirmado ya, es al Qur’an al que debo mi sumisión a Dios y mi feminismo. Así que analizaré la base coránica de mis elecciones conservando todavía mi propio límite: de 1.500 a 2.000 palabras. A continuación se ofrece una versión reducida, si bien versiones más extensas sobre esta materia cuentan con un considerable récord de extensión.

La cosmología de la igualdad

Antes de la existencia de los humanos, existía un plan. El plan incluía: “min kulli shay’in khalaqnaa zawjayn: de todas las cosas, “hemos creado la pareja (dos)”. Así, una parte del diseño primordial es la necesidad de correlación entre los dos: lo masculino y lo femenino. “Wa min ayatihi ‘an khalaqakum min dhakarin wa untha’: y entre “Sus” signos está el que “Ella” te haya creado del masculino y femenino”. A nivel cosmológico, no existe a priori importancia o preferencia de uno sobre el otro, ambos forman parte del plan.

Pero cuando la cosmología se encuentra con la cronología, entonces ¿qué? “Khalaqakum min nafsin wahidah: “Nosotros os (en plural, haciendo referencia a toda la humanidad) hemos creado de un único espíritu”. El Qur’an no dice creamos a los humanos a partir de Adan, la persona masculina, con Eva, una persona femenina un apéndice, o a partir de un pensamiento. No tenemos una historia con costilla. Casualmente, esta palabra nafs (sí mismo, espíritu o persona) es gramaticalmente femenina. Así que cuando el Qur’an continua diciendo “wa khalaqa minha zawjaha: y creó de ella, su (de ella) pareja” y dado que la palabra para pareja, zawj, coincide que es masculina, se nos crea un dilema, si tomamos la gramática literalmente ¡Todavía nadie afirma que Adan sea hembra y Eva fuera varón!

En mi opinión, esta palabra zawj, también usada anteriormente en el dual (zawjayn, como en dos pares, cónyuges, parejas) es un acto de criatura-lidad. Si todas las “cosas” están en pares, y la palabra para cosa es shay’un, entonces cuando el Qur’an dice Allah/Dios no es como shay’un o cosa(s), “laysa ka mithlihi shay’un”, eso quiere decir que Allah no posee cosa-lidad. Por lo tanto, Allah no puede ser femenino o masculino. Masculino y femenino son características de las criaturas, no del Creador. La extraordinaria naturaleza de Dios se plasma en la palabra tawhid, traducida por lo general como monoteísmo. Encierra a su vez el concepto no solo de que Allah es uno, sino también que Allah es único, Allah es unidad y une todas las cosas en la creación, yo utilizo la palabra “unicidad”.

En el momento de la creación del primer progenitor, entonces (parte cronológica de la creación) los ángeles y las criaturas invisibles (jinn) fueron ordenados a postrarse. Todos lo hicieron excepto Iblis, un jinn. Su razonamiento: yo soy mejor que él. Ya he hablado de esto antes, sobre el istikbar. Esta idea de ser mejor es también la base fundamental de todas las formas de opresión. No soy solamente diferente a ti, sino que, en mi diferencia, soy mejor que tú. Tú eres menos y, por lo tanto, cualquier cosa que te obligue a soportar es oportuna: incluyendo la opresión, discriminación y todos los “ismos” negativos.

Esto es incluso cierto para la diferencia de opiniones. Si tengo una opinión diferente a la tuya, entonces la tuya debe estar equivocada. Y no eres inteligente si no abandonas tu (equivocada) opinión y aceptas mi (correcta) opinión. Me estoy haciendo demasiado vieja como para pensar que todo el mundo estará de acuerdo conmigo, no importa lo convincente que me muestre. Así que me siento bien si otros tienen opiniones diferentes a la mía y ¡a pesar de que algunas personas responden a los blogs como si tuviera que aceptar sus opiniones!

La idea oculta en istikbar, el rechazo de Satán a postrarse a la verdad porque él se consideraba a sí mismo mejor, es la misma idea que se esconde tras la opresión por género o el patriarcado. Los varones son mejores. Esta idea se dice que está también clara en el Qur’an, pero es cuestionada por el tawhid, que afirma que nadie es mejor que otro si todos están bajo la unicidad (o tawhid) de Dios.

Ello forma una línea metafísica: en el eje vertical Allah es lo más alto, o el centro más alto. Cada persona, no importa la ilimitada posibilidad de diferencias humanas -incluido por supuesto el género-, puede estar solamente en una relación de horizontalidad lineal con respecto a otra persona/género, tal y como se muestra en la imagen:

                             ALLAH


   Persona 1                                Persona 2

   Mujer                                            Hombre
   Blanco                                           Negro
   Pobre                                            Rico
   Capacitado (cuerpo)                  Dis-capacitado
   Heterosexual                               Homosexual
   Creyente                                       No creyente
   Masculino                                    Femenino

En las columnas bajo las personas 1 y 2 existe un número infinito de diferencias humanas que se sitúan a menudo en términos binarios. La reconciliación de estos binarios bajo el tawhid puede ser solo por reconciliación. Diferentes pero iguales. Este modelo se encuentra latente en el sistema del Islam. El hecho de que quien aspire a él puede usarlo, pero nadie está obligado a aceptarlo, supondría una contradicción en sí misma y haría así fracasar en primer lugar su propósito. Sin embargo, la gente que ha eliminado la igualdad inherente en el Islam, a lo largo de la historia de los musulmanes, digamos que ha fallado en ver esta decisiva parte. Se puede prescindir de cualquier cosa y tener todavía Islam, con la excepción del tawhid. Si el tawhid se pone en acción en el contexto social da lugar a la justicia, consecuencia de la igualdad y la reciprocidad. Así que si alguien juzga que hay que eliminarlo puede hacerlo, pero no en el nombre del Islam.

En mi opinión, la justicia de género es una cuestión de fe. La lucha para erradicar toda forma de discriminación, tanto desde dentro del contexto de las comunidades musulmanas como fuera de ese contexto, está motivada para mi por la misma esencia: Allah me hizo libre e igual y todo aquel que ose limitar esa libertad o restringir mi igualdad no tiene derecho a hacerlo. No tienen tampoco poder sobre mi elección de vivir esa igualdad y justicia, excepto por opresión. El Qur’an es sumamente enfático sobre ello: la opresión es una creación humana y debe ser erradicada por los hombres.

Rechazo todo aquello y a todos aquellos que se entrometen en mi elección y mi derecho a vivir libre e igual. Lo hago como una parte integral de mi relación con Allah. Me someto a esa verdad y no acepto ninguna otra como digna de mi devoción. Ninguna otra perspectiva está en rivalidad con esta primera. Y a pesar de que acepto que otros pueden mantener una opinión diferente, no cambio mi opinión por la de ellos. No puedo rendirme, realmente, y no me rendiré ante nadie excepto ante aquel a quien debo esta devoción.

Estoy consagrada a la unicidad de Dios y con ello estoy también consagrada a la unicidad de la humanidad, incluso con aquellos con los que discrepo.

Traducción para webislam: Iman Al Dawi Abd al Salam

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