webislam

Domingo 19 Enero 2020 | Al-Ajad 23 Jumada Al-Auwal 1441
792 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=17082

Reflexiones sobre un tiempo sagrado (III)

Allah nos decreta el ayuno para que reconozcamos el Tiempo y así Le recordemos a Él

03/09/2010 - Autor: Webislam - Fuente: Webislam
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Durante esta luna, Allah nos decreta el ayuno para que reconozcamos el Tiempo y así Le recordemos a Él.
Durante esta luna, Allah nos decreta el ayuno para que reconozcamos el Tiempo y así Le recordemos a Él.

Reflexiones sobre un tiempo sagrado (III)

Selección de textos de Hashim Cabrera sobre el tiempo del ayuno de Ramadán*

Con el Nombre de Allah, el Más Compasivo, el Más Misericordioso.

Nuestro calendario lunar nos recuerda que vamos recorriendo las maqamat de la creación. Ramadán es un momento de este calendario, un maqam de restauración y renacimiento, de encuentro con la revelación. Durante esta luna, Allah nos decreta el ayuno para que reconozcamos el Tiempo y así Le recordemos a Él.

Cada año, el ciclo lunar se adelanta once días al ciclo de las estaciones, porque nuestra ‘ibada no está prisionera de una cifra, no es fruto de un acuerdo entre seres humanos, sino que surge en nosotros como una forma de la conciencia, como un acto vivo que se va acompasando con los cambios y pálpitos de la realidad, con el discurso de la luz.

El ayuno, el salat, el zakat, la peregrinación, la shahada…, todos los pilares de nuestro din son hechos de luz para nosotros. Allah quiere que Le conozcamos y nos dice cómo hemos de hacerlo, cómo hemos de vivir en el tiempo. Nuestro Sustentador nos enseña a adorarLe, postrándonos, privándonos, mirándonos, conociéndonos a nosotros mismos, en medio de cambios y contrastes, limándonos unos a otros hasta llegar a ser, como dijo el profeta, cantos rodados. Alhamdulilah porque nos lo está diciendo de forma que podemos entenderlo.

El Ramadán abre nuestra conciencia al latido cósmico, y así Allah nos va despertando progresivamente a la Verdad, haciéndonos capaces de Su revelación. Allah Subhana wa Ta’ala nos va haciendo capaces de concebir el Bien y la Belleza; nos hace conocer nuestros límites, nuestros huddud, con dulzura; nos hace comprender lo difícil mediante secuencias fáciles.

Durante el ayuno somos más conscientes del ritmo luminoso del salat. Nuestros sentidos sutiles, nuestras lataif, perciben la adoración en la luz, la peregrinación en la luz, a lo largo de las horas, los días, las lunaciones y las maqamat. Quiere Allah que nos acompasemos con la luz para acercarnos hasta Sí mismo.

Allah nos ofrece la posibilidad de ver este mundo persistente e inamovible como un espacio de relatividad, como la nada cierta que es. Esta conciencia nos libera de muchos velos, alhamdulilah.

Y así nos va purificando en la privación mientras nos enseña a ser testigos de la realidad. Luego, al romper el ayuno, nos devuelve el gozo del sentir y del sentido, el gozo de nuestra individualidad, porque en Su Ciencia está el enseñarnos a recordar el mundo una y otra vez y luego a olvidarlo, a recordar los colores, sonidos, olores, sabores y sensaciones de Su creación.

Durante el Ramadán Allah Subhana wa Ta’ala nos regala Su Mensaje y Su mensajero, indisolublemente unidos. Nos hace amar a Muhámmad con el Qur’an y a amar el Qur’an con el Muhámmad de nuestro ser. Nuestras vidas se tornan sencillas y reales cuando nos alcanza la báraka contenida en las sunnas del Profeta, cuando oímos y leemos cómo vivía y como sentía y cómo hablaba y como miraba. Nos sorprendemos siempre de la fuente inagotable de sabiduría que hay en sus hadices. Y el Qur’an nos revela su inimitable carácter.

Y en los días finales del ayuno, Allah nos procura un encuentro con el poder, nos hace comprender el discurso de la luz mediante la oscuridad misma de la noche. Allah nos habla del Qur’an en el Qur’an, de la revelación en la revelación:

“Ciertamente hemos hecho descender ésta en la Noche del Destino.
¿Y qué puede hacerte concebir lo que es esa Noche del Destino?
La Noche del Destino es mejor que mil meses:
Los ángeles descienden en ella en multitudes portando la inspiración divina con la venia de Su Sustentador.
Contra todo lo malo que pueda ocurrir protege hasta que despunta el alba.”

(Qur’án, Sura 97 Al Qadr, El Destino)

Noche del Destino, laylat al Qadr, cuando Allah derrama sobre nosotros Su Rahma como el agua de una promesa verdadera. Él nos hace ver en medio de la oscuridad para enseñarnos Sus secretos. El ayuno nos purifica para que seamos conscientes de lo real, de Su poder, para que conozcamos Su majestad en esta noche interior que es mejor que mil meses narrados.

Sentimos agradecimiento hacia Él porque Él quiere que seamos musulmanes, porque nos está enseñando a cada uno de nosotros el din de nuestro sometimiento. Esa guía Suya es el más preciado de los tesoros, que alberga las formas de nuestro din. Por eso es tan necesario que nuestras vidas se acompasen con esas formas divinas de existencia, con el salat, con el ayuno... no por una cuestión de celo religioso o de ascética espiritual, sino porque verdaderamente en esas formas de vivir que Allah nos hace obligatorias están las llaves que nos permiten abrir las puertas del sentido, acceder a la mejor de las realidades. Alhamdulilah. Los pilares de nuestros din no son los barrotes de una cárcel para tontos sino herramientas de nuestra liberación. Así, el cumplimiento cabal del ayuno afina y afianza nuestros corazones y nos hace capaces de albergar la Revelación, de adquirir un sentido existencial trascendente.

No podemos hablar de nuestro ayuno sin hablar del profeta, la paz sea con él. Su ayuno fue agraciado con una revelación que nos alcanza a todos. Es imposible abstraerse de Muhámmad durante el Ramadán. Porque nos acercamos a la revelación, al Qur’an, y allí nos encontramos incesantemente con él, cuando Allah le habla y le dirige Sus palabras para todos nosotros. Sin él no tendríamos la guía que hace posible nuestro Recuerdo.

Sin su báraka trascendente al tiempo y al lugar no habrían podido los santos acercarse tanto a la Realidad. Por eso nos dice Allah en el Qur’an:

“En verdad, Allah y Sus ángeles bendicen al Profeta: así pues, ¡Oh vosotros que habéis llegado a creer, bendecidle y someteos a su guía con un sometimiento total!”

(Qur’án, Sura 33, Al Ahsab, la Coalición, aya 56)

Allahumma: Haznos recobrar el sentido de la realidad y purifica nuestros corazones. Haz que el sometimiento a Ti esté vivo en nosotros, en nuestras acciones y palabras. Haz que nuestro ayuno sea transitado por Tus ángeles. Acepta nuestro ayuno y nuestro salat. Haznos peregrinos de Tu Casa, adoradores de lo Real. Vacíanos de todo lo que nos aparte de Ti. Haznos amantes de la Vida, amantes Tuyos. Dirígenos con dulzura por el sendero de la autenticidad. Líbranos de la pereza y del orgullo. Ilumina nuestro interior con una luz que no la apaguen nada ni nadie. Haznos ser agradecidos y líbranos del olvido. Amin.

Anuncios
Relacionados

Reflexiones sobre un tiempo sagrado (I)

Artículos - 20/08/2010

Reflexiones sobre un tiempo sagrado (II)

Artículos - 27/08/2010

Reflexiones sobre un tiempo sagrado: Id al Fitr (IV)

Artículos - 10/09/2010



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/39772-reflexiones_sobre_un_tiempo_sagrado_iii.html