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Orar hacia la `Kaaba´, una mirada a la geografía sagrada del Islam

Dondequiera que estéis, volved vuestro rostro hacia ella

12/06/2010 - Autor: Mag. Alicia I. Costa - Fuente: Transoxiana 3
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Mapa de Europa y África (S.XII) de Abu Abdallah Muhammad ibn Muhammad ibn Abdallah ibn Idris al-Qurtubi al-Hasani (al-Idrisí), Ceuta, 1099-1166.
Mapa de Europa y África (S.XII) de Abu Abdallah Muhammad ibn Muhammad ibn Abdallah ibn Idris al-Qurtubi al-Hasani (al-Idrisí), Ceuta, 1099-1166.

Introducción

"Así llegamos, de mañana, a la ciudad digna de confianza, La Meca -Dios el Altísimo la honre- y nos encaminamos al santuario divino, habitáculo de su amigo Abraham y lugar en que comenzó su misión Muhammad, el Elegido. Entramos en el noble templo -al que cualquiera que acceda está en seguro- por la puerta de los Banû Shayba y contemplamos la sacrosanta Ka"ba, cuya grandeza Dios acreciente. Es como una novia resplandeciente sobre un trono majestuoso, meciéndose en los mantos de su belleza, envuelta en los peregrinos del Señor, es el paso hacia el Edén..."1

Con estas palabras comienza Ibn Battûta (1304-1369) la descripción de su llegada a Meca2 en la primera de las cuatro peregrinaciones que realizaría a lo largo de su vida. Este viajero incansable, que recorrió más de 120.000 kilómetros en tierras del Islam durante casi treinta años, relata con emoción su primera visión del recinto sagrado por excelencia: la Ka"ba. En términos semejantes se expresarían muchos otros viajeros provenientes de muy distintas latitudes, incluso "occidentales" como Johann L. Burckhard o Richard F. Burton.

No es para menos. Cuando el musulmán dirige su plegaria en dirección a la Ka"ba orienta su cuerpo y su espíritu hacia el punto de convergencia de su comunidad de fe; hacia el símbolo del Uno y Único, Allah; hacia el centro del mundo; hacia el indicador físico que lo guía a Dios. Orar en dirección a la Ka"ba significa entrar en sintonía con dos ejes: uno vertical, que comunica con Allah y permite salir momentáneamente del ámbito de lo profano -ya sea que se ore en Buenos Aires, Islamabad o El Cairo- y otro horizontal, para ser una hebra más del tejido comunitario regido por la shari"a, o ley religiosa del Islam.

Se denomina qibla a la dirección sagrada en el Islam; dirección que puede definirse como orientación hacia la Ka"ba en particular, o hacia la ciudad de Meca en general. Hablamos de geografía "sagrada" haciendo propia la terminología de David A. King3 para referirnos al método desarrollado en el ámbito del Islam entre los siglos III-X h./ IX-XVI d.C., según el cual se establece la qibla de las distintas regiones mediante esquemas en los que la Ka"ba ocupa el centro del mundo conocido. El mundo, dividido en sectores asociados con distintos fenómenos astronómicos o meteorológicos, aparece a su alrededor. Se trata de un sistema práctico y un tanto ingenuo desarrollado por los doctores de la ley o fuqahâ", cuyos resultados no siempre fueron coincidentes con los cálculos obtenidos por la matemática astronómica o la cartografía.

La geografía "sagrada" es, no obstante, indicativa de la importancia que desde muy temprano asignó el Islam a la correcta orientación de mezquitas y fieles durante la plegaria, en cumplimiento del Corán (II, 144):

"Vemos cómo vuelves tu rostro al cielo.
Haremos, pues, que te vuelvas hacia una dirección que te satisfaga.
Vuelve tu rostro hacia la Mezquita Sagrada.
Dondequiera que estéis, volved vuestro rostro hacia ella.
Aquéllos que han recibido la Escritura saben bien que es
la Verdad que viene de su Señor.
Allah está atento a lo que hacen.
"

La plegaria ritual como "pilar" del Islam

La shari"a -entendida como expresión de la voluntad de Allah, transmitida a Muhammad y conservada por la comunidad o umma- abarca la totalidad de la vida del musulmán; a saber, su relación con el Creador y su relación con los semejantes. En el primer caso, la relación es de sumisión (significado de la palabra "Islam") y se manifiesta a través de la observancia de los deberes religiosos, de cumplimiento obligatorio, a menudo definidos como los cinco "pilares". Comprenden: la plegaria ritual o salat (en español: azala), el ayuno o sawm durante el mes de Ramadán, la limosna o zakat (vista no como caridad sino como distribución de la riqueza entre la comunidad) y la peregrinación o hajj a Meca. Todos estos deberes están precedidos por la profesión de fe o shahada: "No hay más dios que Allah, y Muhammad es su Enviado".

La plegaria u oración ritual es, entonces, una de las obligaciones del culto para todo musulmán o musulmana mayor de siete años que se encuentre en su sano juicio y en estado de pureza ritual. Es requerimiento para su validez la formulación de la niyya o intención de realizar la plegaria con sinceridad, y la orientación precisa y constante hacia la qibla: la Ka"ba de Meca.

Algunos autores encuentran antecedentes históricos a la plegaria islámica en el medio religioso del Cercano Oriente: era práctica del Judaísmo efectuar tres oraciones diarias, siete en el Cristianismo y cinco en el Mazdeísmo4. En el Islam, las oraciones diarias son cinco:

1.Fayr, plegaria del alba, realizada cuando "aún no se pueden reconocer los rostros".
2.Zuhr, plegaria del mediodía, cuando el sol acaba de pasar su cenit y hasta la hora en que la sombra de los objetos es igual a su altura.
3.`asr, plegaria de la media tarde, cuando "la luz se torna amarilla" y hasta la puesta del sol.
4.Maghrib, plegaria del ocaso. Se realiza después de la puesta del sol, cuando éste se ha ocultado bajo el horizonte.
5.`ishâ, plegaria del comienzo de la noche, una vez que ha desaparecido el resplandor rojo del cielo tras el ocaso, generalmente observada durante el primer tercio de la noche.

Se considera que Corán VII, 205-6 es la prescripción más antigua de la plegaria en tanto obligación ritual , formulación que correspondería a los años 620/624 d.C.:5

"Invoca a tu Señor en tu interior, humilde y temerosamente,
a media voz mañana y tarde, y no seas de los despreocupados.
Los que están junto a tu Señor no tienen a menos servirle.
Le glorifican y se prosternan ante Él
."

En realidad, el Corán establece solamente tres momentos para la oración (XI, 114):

"Haz la azalá en las dos horas extremas del día y en las primeras de la noche.
Las buenas obras disipan las malas.
Ésta es una amonestación para los que recuerdan
."

Es en la tradición o sunna de Muhammad donde se prescriben las cinco oraciones diarias, ya sea en el relato de la ascensión del Profeta a los cielos, donde recibe la instrucción directamente de Allah , o en la versión del descenso del arcángel Gabriel a Muhammad cinco veces al día para inducirlo a rezar con él.6

El tiempo sagrado que corresponde a los momentos de plegaria se inicia formalmente con el llamado a la oración, realizado por el almuédano, que convoca a los fieles a rezar:

"¡Dios es grande, Dios es grande!
Testimonio que no hay más Dios que Allah.
Testimonio que Muhammad es el Enviado de Allah.
Venid a rezar, venid a la salvación.
¡Dios es grande, Dios es grande! ¡No hay más Dios que Allah!
"7

La plegaria ritual contiene dos elementos devocionales: la glorificación -tasbîh- y la alabanza -hamdala. Estos sentimientos se manifiestan en las rak"a o representaciones gestuales, es decir, en la secuencia invariable de movimientos y prosternaciones que son entendidos no como meros acompañamientos de la palabra sino como sustancia misma de la oración.

El musulmán no sólo ora en privado, debe realizar además la oración del mediodía del día viernes (en árabe: yaum al-yumu´at, "día de reunión") en compañía de su congregación en la mezquita. Esta prescripción es de carácter obligatorio para los hombres y permitida pero no recomendada para las mujeres. Su práctica se fundamenta en Corán LXII, 9:

"¡Creyentes! Cuando se llame el viernes a la azala,
¡corred a recordar a Allah y dejad el comercio!
Es mejor para vosotros. Si supierais...
"

La "plegaria de la congregación" (salât al-yamâ´a) es la plegaria por excelencia, cuyo mérito "es veinticinco veces mayor que la que se hace individualmente8. Para que la plegaria sea comunitaria se requiere un mínimo de dos personas: el imâm, "el que está delante de", cuya función es dirigir la oración y, al menos, otro adulto. En el caso de estar presentes sólo dos varones, uno actúa como imâm del otro y el orante se coloca a la derecha del imâm. Si hay más asistentes, todos se ubican detrás del él. Las mujeres siempre se ubican detrás de los varones e, incluso, si hay una sola, se ubicará detrás del imâm.

La mezquita es el espacio sagrado en el Islam. El vocablo árabe es masyid, sustantivo que deriva del verbo sayada, "prosternarse". Su sentido directo, entonces, es el de lugar de prosternación, lugar de oración a Dios. En toda ciudad islámica existe al menos una mezquita congregacional o yâmi´, "la que reúne", de proporciones mayores a la anterior y que se diferencia de ésta por la presencia de un púlpito o minbar para el sermón. En ambas hay necesariamente un patio de reunión y una fuente para realizar las abluciones previas a la oración, un minarete o alminar, desde donde el almuédano efectúa el llamado y, fundamentalmente, en su interior, el nicho o mihrab que indica la qibla o dirección sagrada a la Ka´ba. La pared que contiene el mihrab está generalmente decorada con las palabras de Corán III,37.

Traspasado el umbral de la mezquita, el fiel, descalzo, entra en el haram, el lugar prohibido, el ámbito sagrado de la divina presencia. Orientado por el mihrab, puede dirigir su plegaria al mufattih al-abwâb, el "Abridor de las Puertas", su dios, el Uno y Único y ser parte del ahl al-qibla "la gente de la qibla", punto de convergencia y de realización de la dimensión espiritual de la plegaria.

"El musulmán vive en un espacio definido por el sonido del Corán", afirma S.H.Nasr9. Efectivamente, la palabra de Dios comunicada al hombre a través de su último profeta, Muhammad, actúa como extensión y límite del dâr al-islam, el hogar del Islam. Tan extenso es hoy ese espacio que, como una suerte de invocación ininterrumpida y rítmica, el fin de la plegaria en un huso horario es inmediatamente seguido por el inicio de la oración en el huso siguiente. En el mundo islámico hay continuidad de rezo, pero no simultaneidad absoluta; los musulmanes oran según el horario de la latitud en que vivan; sin embargo, todos oran en una misma y única dirección: la dirección sagrada, la que orienta hacia la Ka"ba de Meca.

Como símbolo de unidad del mundo musulmán, se afirma que la Ka"ba es la qibla de la Gran Mezquita de Meca; la Gran Mezquita de Meca es la qibla de quienes se encuentran en Meca; y Meca funciona como dirección sagrada de los musulmanes del resto del mundo10. La Ka´ba fue adoptada por Muhammad como centro físico de la nueva comunidad luego de modificar la orientación inicial de la plegaria que se hacía con dirección a Jerusalén. Hacia Meca se orienta hoy no sólo la plegaria sino también muchos otros actos de la vida cotidiana: la recitación del Corán, el llamado a la oración, el sacrificio ritual de animales, el entierro de los muertos. Paralelamente, esta dirección está vedada para otras acciones, por ejemplo, la expectoración y las funciones fisiológicas, que deben realizarse en dirección perpendicular a la qibla.

A hablar de la Ka´ba, nos estamos refiriendo, entonces, al santuario más importante del Islam, también llamado bayt Allah, "casa de Dios"; lugar de convergencia anual de millones de musulmanes que se acercan a cumplir su hayy, el rito de peregrinación realizado, de ser posible, al menos una vez en la vida.

Ahora bien, ¿cómo es la Ka´aba?

Se trata de un edificio aproximadamente cúbico, ubicado en el centro de la Gran Mezquita de Meca. Tiene una altura de 15 m. y aproximadamente 12 m. de lado. Sus vértices están orientados hacia los cuatro puntos cardinales. La fachada principal es la noreste y en ella se abre una puerta a unos 2 m. por encima del nivel del suelo, de modo que el acceso al interior sólo es posible en fechas establecidas y con la ayuda de una escalera. En el vértice orientado hacia el este se encuentra incrustada la Piedra Negra (al hajar al-aswad) a una altura de 1.5 m. del suelo. Se trata en realidad de tres trozos de piedra basáltica o volcánica y varios fragmentos pequeños unidos entre sí por una faja de plata. De color oscuro, la tradición afirma que originalmente fue blanca, pero que cambió su color luego de haber entrado en contacto con los pecados de la "época de la ignorancia"10.

El santuario está cubierto por un paño de brocado color negro, un velo, al que se denomina kiswa o burqa. Presenta una banda horizontal en la que están bordadas algunas citas coránicas con hilos de oro. El velo, que está levantado por encima de la altura de los peregrinos, se renueva cada año, tarea que está a cargo de la familia Shayba -los banû Shayba- que actúan además como custodios de las verjas de acceso a la Ka´ba. El santuario está vacío; sólo cuelgan algunas arañas del techo, el que a su vez, está sostenido por tres pilares de madera. Sin embargo, en la época preislámica, este santuario actuó como centro de peregrinación de clanes y tribus árabes, y llegó a contener unos 360 ídolos.

La Ka´ba no es la única construcción del patio de la Gran Mezquita de Meca. Frente a la fachada principal se encuentra el makâm Ibrahîm, una pequeña construcción que alberga una piedra en la que están las improntas de dos pies humanos. Según la tradición, el patriarca Abraham (Ibrahîm para el Islam) se paró sobre esta piedra para construir la Ka´ba y las huellas de sus pies quedaron milagrosamente marcadas en ella. A un costado se alza una verja en forma de arco, el bâb al-salâm, o "Puerta de la Paz", que indica la entrada a la zona de perambulación. Frente a la pared orientada hacia el noroeste hay una pared semicircular de mármol blanco. Afirma la tradición que en el espacio circunscripto entre ésta y la Ka´ba están enterrados Ismael y su madre Hagar.

La última construcción importante es el pozo de Zamzam, cuya tradición está precisamente vinculada con la historia de Hagar y su pequeño Ismael, cuando éstos vagaron por el desierto arábigo. Las aguas surgentes de Zamzam impidieron milagrosamente que ambos murieran de sed. Se accede al pozo por medio de escaleras que conducen a un recinto dividido en sectores para hombres y mujeres, donde se distribuye el agua por un sistema de cañerías.

La Ka´ba, construida originalmente de madera, fue destruida por dos incendios, después de lo cual se la reconstruyó en piedra y se elevó la altura de la puerta. Su estructura actual, de bloques de piedra gris-azulada proveniente de las montañas circundantes y piso de mármol, data de 166312.

Como señalamos anteriormente, la estricta observancia de la dirección sagrada o qibla es un aspecto característico de la práctica religiosa y de la vida cotidiana del musulmán. No nos sorprenderá, entonces, que su determinación precisa haya sido motivo de cuidadosos estudios y cálculos desde los primeros años del Islam, cuando para el cálculo local de la orientación del mihrab de una mezquita no se contaba -como hoy en Buenos Aires o en Casablanca- con la asistencia satelital para lograr una correcta alineación.

El Islam requirió desde siempre del auxilio de la ciencia matemática, de la matemática aplicada y de la astronomía para organizar algunas actividades rituales; por ejemplo, para la determinación del comienzo de cada mes por observación y cálculo de las fases lunares, y para la regulación de las horas de oración. El cálculo de la dirección sagrada se sumó a estas dos. Antes de desarrollar estas ciencias, los musulmanes se valieron de los conocimientos de astronomía popular13 heredados de sus antepasados preislámicos. Entre ellos, los más avanzados fueron los yemeníes, algunos de cuyos manuscritos contienen indicaciones precisas sobre cambio de estaciones, mansiones lunares y estelares, fases de la luna, cálculo de la hora a partir de la longitud de las sombras, determinación de la dirección de los vientos y su influencia en la agricultura14. Para definir orientaciones, la astronomía popular se basó en los puntos de salida o puesta del sol en equinoccios y solsticios, y en la ubicación de las estrellas fijas más brillantes.

Los musulmanes fueron también herederos de las tradiciones matemáticas y astronómicas de indios e iranios, y ya hacia el siglo VIII h./ IX d.C., habían desarrollado una astronomía de corte netamente islámico, sin parangón en el resto del mundo hasta el Renacimiento. Corresponde a esta época la publicación de tratados de astronomía teorética o "ilm al-hay´a. Los aspectos prácticos eran tratados en los azyâj, manuales voluminosos que contenían cientos de tablas y textos explicativos con cálculos ajustados a todas las latitudes terrestres. No es casual que este desarrollo haya coincidido con el florecimiento de las actividades de traducción llevadas a cabo -principal pero no únicamente- en Bagdad a partir de fines del siglo VII h./ VIII d.C. bajo el patrocinio de los primeros califas de la dinastía abasí.

Los musulmanes se distinguieron en el diseño y fabricación de instrumentos astronómicos, entre los que se destacan los astrolabios y las esferas armilares. El astrolabio fue el instrumento favorito de los astrónomos, astrólogos y viajeros medievales y se basa en la representación bidimensional de la esfera celeste tridimensional. Al facilitar la medición de la posición y altura de los astros, permite determinar la latitud exacta en que se encuentra el observador. La esfera armilar es un instrumento compuesto de aros graduados que representan los círculos más importantes de la esfera celeste y en cuyo centro se representa la tierra mediante un pequeño globo.

A partir del siglo X h./ XI d.C., comenzaron a desarrollarse escuelas locales de astronomía, con intereses específicos y herederas de un determinado fundador. En el Egipto mameluco y posteriormente otomano, y en la Turquía otomana, aparece la figura del muwaqit o astrónomo asociado a una determinada mezquita, responsable de todos los cálculos vinculados con el desarrollo del ritual. La actividad astronómica entrará en decadencia cuatro siglos después.

La tercera fuente en la que abrevó el Islam fueron los griegos, de quienes heredaron la geografía matemática y la cartografía. Conocieron y tradujeron a Ptolomeo, de cuya Geografía adoptaron el sistema de coordenadas, según el cual el mundo conocido se extendía 180° desde las Islas Canarias en el oeste hasta China en el este. Este mundo se dividía a su vez en siete bandas horizontales o "climas", cuya diferencia se basaba en la cantidad promedio de horas de luz solar diarias: 13 horas en el primer clima, 13 ½ horas en el segundo, y así sucesivamente. El Islam produjo un importante volumen de cartografía.

Más allá de estas aproximaciones científicas y, en la mayoría de los casos ignorantes de su existencia, los doctores de la ley de las cuatro escuelas jurídicas islámicas16 se vieron en la necesidad de determinar la qibla de las primeras mezquitas, desde al-Andalus a Asia Central, sin mayor asistencia especializada. Era un hecho conocido que la Ka´ba está orientada astronómicamente, con sus vértices indicando los cuatro puntos cardinales, a los que se conocía por el nombre de las regiones que señalan: Siria, Iraq, Yemen y el "oeste". La escuela shafi´í adoptó el modelo ejemplar de Muhammad, que durante su estancia en Medina había orado en dirección sur; determinó entonces que esa orientación era adecuada para todos los mihrab.

Meca, capital de la provincia del mismo nombre en el Reino de Arabia Saudí, está ubicada entre dos cadenas montañosas a 72 Km del puerto de Yeddah. Sus coordenadas son 21° 27" de latitud norte y 39° 49" de longitud este. Este dato, que hoy podemos obtener en cualquier atlas o planisferio, desveló a muchos musulmanes. El esquema de geografía "sagrada" más antiguo que se conserva corresponde a Ibn Jurradahbih (s. VIII h./IX d.C.). Este funcionario de correos de la dinastía abasí escribió el Kitâb al-Masâlik wa `l-Mamâlik (Libro de Itinerarios y Estados), que llegó a convertirse en un verdadero género literario. Se trató de obras destinadas al uso de funcionarios postales en las que se enumeraban relevos, distancias, itinerarios y elementos de geografía descriptiva. Es importante recordar que en esta época se denominaban "geográficas" a obras que en la actualidad no llamaríamos de este modo y que amalgamaban información de muy diversa índole: conocimientos astronómicos, matemáticos, etnográficos, históricos y hasta botánicos.

El esquema de Ibn Jurradahbih ubica a la Ka´ba en el centro; sus vértices señalan exactamente los puntos cardinales, y las regiones del mundo conocido se distribuyen en los cuatro cuadrantes. Los territorios ubicados en los cuadrantes noroeste y nordeste alinean sus qibla con las paredes correspondientes del santuario. En el caso del cuadrante sudeste, es curioso notar que la qibla se orienta más hacia la Piedra Negra que hacia la pared de la Ka´ba. En el caso de Yemen, la alineación es directamente sur-norte.

Una precisa definición de geografía "sagrada" podemos hallarla en al-Makrîzî (s.VIII h./ IX d.C.):

"Con respecto a las zonas habitadas del mundo, la Ka´ba es como el centro de un círculo respecto del círculo en si mismo. Todas las regiones se orientan hacia la Ka´ba, rodeándola de la misma manera que un círculo rodea su centro, y cada región tiene frente a si una determinada parte de a Ka´ba."17.

Se considera a Ibn Surâqa (m.1019) como el más importante autor de obras de geografía "sagrada". No se han conservado obras originales suyas y sólo se las conoce a partir de fuentes secundarias. Natural de Yemen, desarrolló su actividad en Basora y produjo esquemas en los que el mundo se divide en 8, 11 ó 12 sectores alrededor de la Ka´ba. Elaboró explicaciones detalladas de cómo debe ubicarse una persona en relación con la salida o puesta de determinados astros o con la dirección de los cuatro vientos para determinar la qibla18. De este modo, una persona que en Iraq quisiera encontrar la dirección hacia la pared noreste de la Ka´ba debería pararse de forma tal de tener el punto de salida de las estrellas del Arado detrás de su oreja derecha, la Estrella Polar sobre el hombro derecho, el viento del este soplando sobre su hombro izquierdo y el viento del oeste azotándole la mejilla derecha...

Ibn Surâqa no trazó diagramas sino que simplemente brindó las explicaciones de cómo ubicar la dirección sagrada; los esquemas que llegaron hasta nosotros son obra de autores posteriores que se basaron en él. En muchos casos, estos esquemas copiados una y otra vez a lo largo de los siglos contienen importantes errores, por ejemplo, la duplicación de regiones en distintos cuadrantes o la disminución del número de regiones que rodean la Ka´ba. Es el caso de los esquemas de al-Qazwinî e ibn al-Wardî, copiados hasta el siglo XIX.

Con el correr de los siglos, estos diagramas de geografía "sagrada" pasaron a tener un valor más decorativo que científico. Es el caso del esquema del tunecino al-Shafaqusî (m. ca.1590), que incluye un atlas de navegación sin ninguna explicación ni determinación de coordenadas. Nótese que, siguiendo la convención islámica ya mencionada, la dirección norte-sur está invertida.

Los diagramas de geografía "sagrada" cayeron en desuso en el siglo XIX, momento en que los académicos musulmanes interesados en determinar la qibla comenzaron a utilizar los elementos aportados por la ciencia europea y las coordenadas geográficas modernas. No obstante, con mayor o menor precisión, desde hace más de trece siglos todo musulmán, al menos cinco veces al día, vuelve su mirada y su corazón hacia el lugar elegido por Dios para su última revelación. Desde hace más de trece siglos todo musulmán también orienta su paso -al menos una vez en la vida- hacia su centro numinoso por excelencia, la Ka´ba de Meca.

Bibliografía

Boubakeur, Si Hamza. Traite moderne de theologie islamique. Paris: Maisonneuve & Larose, 1993.
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Schimmel, Annemarie. Deciphering the Signs of God. Albany: State University of New York Press, 1994.
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Notas
1 Ibn Battûta. A través del Islam. Madrid: Alianza Editorial, 1987. p. 223.
2 Se adoptarán las siguientes formas en este artículo: Makkah para la ciudad de La Meca; al Madinat para la ciudad de Medina, Muhammad para Mahoma, profeta del Islam.
3 King, David A. World-Maps for Finding the Direction and Distance to Mecca. Leiden:E.J.Brill, 1999. p 51.
4 Monnot, G. Salat. En The Encyclopaedia of Islam, 2da.ed. Leiden:E.J.Brill, 1960 en ad. Vol.VIII, p.932.
5 Ibid. p. 926.
6 Imâm Muslim. Sahih Muslim. Beirut: Dar al Arabia, s.f. Vol. I:1268/1281, p.298-300.
7 Boubakeur, Si Hamza. Traite moderne de theologie islamique. Paris: Maisonneuve & Larose, 1993.p 256.
8 Imâm Muslim. s.f. Vol. I: 1360 y ss. p. 314.
9 Citado por Schimmel, A. Deciphering the Signs of God. Albany: State University of New York Press, 1994. p.48.
10 King, D. Makka en The Encyclopaedia of Islam, 2da.ed. Leiden: E.J.Brill. 1960 en ad. Vol.VI. p.181.
11 Para el Islam,el término coránico"yahiliyya" se refiere al período del paganismo anterior al advenimiento del Islam.
12 Wensinck, A.J. y Jomier, J. Ka"ba en EI2. Vol.IV. p. 317-322.
13 Denominamos astronomía popular a los fenómenos observables en el firmamento sin recurso al saber teórico o al cómputo. Fue un saber aceptado por los doctores de la ley que, en su gran mayoría, no conocieron la astronomía científica. Tuvo gran influencia en la sociedad en su conjunto.
14 King, D.World-Maps for Finding the Direction and Distance to Mecca, p. 7.
15 The Unesco Courier. Paris: U.N.E.S.C.O. Octubre,1980. p.22.
16 En árabe: madhab, escuela de derecho religioso musulmán. Las cuatro escuelas sunníes son: la malikí, la shafi"i, la hanafí y la hanbalí; términos que derivan de los nombres de sus fundadores. En conjunto representan la comprensión sunní de la shari"a. El Islam shií tiene sus propias escuelas jurídicas.
17 King, D., Makka en EI2. Vol.VI, p.181.
18 En la literatura preislámica, la Ka´ba se asocia a los vientos. Se cree incluso que el término al-qibla deriva del nombre del viento del este: alqabûl.
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