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Viejas crónicas Asturianas

No debemos imaginar una sociedad culta y refinada allá en las agrestes montañas, aunque tampoco ignorante

25/05/2010 - Autor: Anwar Astilleros - Fuente: Webislam
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Don Pelayo aclamado
Don Pelayo aclamado


“Asturias no solo formó los reyes y los ejércitos iniciadores de la reconquista, sino que supo historiar sus hechos, definiendo en ellos, con la mayor clarividencia y alcance, los ideales de la nación que se reconstituye...
En las dos crónicas Oventenses se dibuja el águila Astur posada sobre los peñascos del mar Cantábrico, dispuesta a tender sus garras sobre la inmensa tierra irredenta.Siempre estos peñascos reaparecen en la tierra como último refugio de la existencia para ideales audaces, aún temerarios.En tiempos romanos la defensa del monte Vindio tenía que sucumbir porque se oponía a la formación del Occidente latino; pero la conservación de ese mismo Occidente necesitaba la victoria del monte Asueva para que España no se convirtiera en una Siria o en un Egipto más, paises definitivamente perdidos para la Cristiandad(1).

Se trata de las palabras del Menéndez Pelayo, como introducción a las crónicas Asturianas y Leonesas traducidas por el erudito profesor ya fallecido Jesús Casariego(2).

En estas palabras podemos apreciar y analizar en primer lugar la capacidad para historiar de lo que el maestro Menéndez Pidal sugiere.

Tal y como se expresa “Asturias no solo formó reyes … sino que supo historiar...” y es que a veces Historiar es inventar, e inventar es crear algo nuevo a partir de nueva materia imaginada ya...¿No es la historia del ser humano una enorme y maravillosa invención?.

La capacidad poética de los cronistas medievales Cristianos era realmente atractiva y en esta confusión entre arte y religiosidad el hombre medieval se emocionaba, vibraba con estos relatos y crónicas que exaltaban el poder de la profecia y augurios autocumplidos por gloria de Cristo-Rey.

La ilusión de una tierra por conquistar, la épica del guerrero montañés, la salvaje animosidad y pasión en una tarea de ocho siglos de existencia contra la herejía arriana y más tarde contra el elemento Caldeo, es decir, semita, es una constante peninsular.La maurofobia se extiende y se enseñorea por la península durante muchos siglos y ni tan siquiera la ilustración y otras revoluciones idealistas han conseguido desterrar.Baste que la más minima crisis socave nuestros cimientos para que la derecha y la izquierda, cada una a su modo y por supuesto con bastantes matices, se ensañe contra el moro invasor, traidor y ladino.

Resulta curioso que la adscripción al mundo latino expresada en esta frase del profesor Menéndez Pidal “En tiempos romanos el monte Vindio tenía que sucumbir” y por el contrario el monte Asueva necesitaba la victoria “para que España no se convierta en una Siria o Egipto más” es esclarecedora. La tradicional oposición mundo Semita-Indoeuropeo es nitida y clara. Tengo la sensación, y casi la certeza, de que el monte Vindio no sucumbió.

La falta de diálogo entre ambos es, a veces, una norma. Dialogar no es solo dialogar, sino comprender.Y para comprender tal vez se necesiten generaciones, años y mucha radio.

Una adscripción al mundo unitario o trinitario que tiene una raíz puramente política y espiritual, en absoluto racial, tal y como conocemos en profundidad en la península.Todos sabemos que miles y miles de hispanorromanos y godos aceptaron el islam.Ahora bien, que en las crónicas los denominen caldeos (o semitas), no implica que lo fueran ni que vinieran de lejanos Orientes auque sin desmentir ciertos aportes Orientales y sobretodo bereberes.

Respecto al águila astur puede planear y ensoñerearse por las tierras de nuestra querida península tal y como Menéndez Pidal alude en sus escritos y evocaciones poéticas. Pero si el águila astur planea sobre las amplia meseta y el litoral, la doctrina de Arrio, el sagrado Corán revelado al profeta destinado a toda la humanidad, Muhammad (saw), emana de la tierra con prodigiosa fuerza. Brota de la propia naturaleza humana, procedente más allá de los mundos y de las atmósferas.

El Águila astur podrá vencer sobre los hechos humanos y los caldeos pero no apartar y ni siquiera socavar las enseñanzas de Allah a través del Corán.

Respecto a la Introduccón de estas fascinantes e imaginativas crónicas germinales de la industria propagandística peninsular podemos extraer curiosos augurios que no dejan de somprender. Así el profesor Casariego dice en su espléndida introducción y comparación entre el hombre medieval y contemporáneo, y para intentar desterrar las manias ocurantistas de los contemporáneos con respecto a la edad media:

La edad media fue una edad tan científica como la nuestra.Pero su motor científico la proyectaba hacía el ámbito del espíritu, en tanto que la nuestra la proyecta hacía el ámbito de la materia...(continúa) al caer herido el hombre medieval pedía confesión (esto los católicos) al caer el hombre actual pide a un médico.Pero !ay! Miles de hombres de hoy se suicidan todos los días y es rarísismo y monstruoso que un hombre se suicidara en la edad media...”(3)

O esta otra perla:

Si ahora hay hippies, antes había goliardos, si en el presente se ven politicos cínicos y sin vergüenza , que ayer medraban y trepaban con unos hoy medran y trepan los contrarios, en el siglo XIV podía verse a los emperegilados de Don Pedro pasar a gozar de las ventajas ….(4)

Lo que trata de mostrar es que el idealismo y la caradura siempre han existido y existirán aunque no hay que obviar que el materialismo científico y el capitalismo, enfrentados pero colaboradores estrechos en otras épocas, han modificado profundamente el acontecer humano.

Véamos esta otra:

“La edad media y su prolongada valoración del hombre y de la vida representa un concepto del mundo.La edad neopagana que ahora (1985) ya empezamos a vivir plenamente, representa otro totalmente opuesto.Una weltanschauung muy distinta en cada caso.Y me atrevería a decir irreconciliables, frente a las fórmulas de compromiso que los vacilantes o los vividores proponen siempre en estos casos.Por poner un ejemplo muy gráfico, diré que la edad media exaltaba el pudor y cubría como posible vehiculo de pecado.La actual edad neopagana destapa y luce el cuerpo como vehículo de placer y consagración de lujuria.¿Cúal de los dos weltanschaung está en lo cierto?.Tal vez para adelantar una respuesta, convendría esperar que pase la guerra nuclear que fatalmente...(5).

Así el profesor continúa augurando una futura guerra nuclear. Estamos aquí ante todo un ejemplo de confluencia con el pensamiento islámico más ortodoxo, y no por ello menos fiable, como es obvio. El sentido de moralidad común a los monoteismos así como la incertidumbre y angustia sobre una futura guerra nuclear.
La moralidad y el vestido siempre acompañarán la historia de la humanidad y antaño ya turbaba al profesor Casariego, el destape de los pegajosos años de la movida. Hoy ese neopaganismo forma parte de la más absoluta normalidad congratulándonos de ello. ¿O no es una forma de paganismo los constantes ídolos futbolisticos, como héroes modernos del guerrero de antaño, ejemplo viril de la modernidad, bellos y musculados, provocadores y fuertemente individualistas? o las diosas de la pasarela cinematográfica como aquellas diosas Griegas y Romanas de perfecta belleza y composición de gran inteligencia, capaces de subyugar con su emotiva sensualidad?

Ni siquiera los Caldeos escapan a ello. Para esto han creado esa base denominada Grecorromana y judeocristiana, una síntesis que se ha formado a base de no pocos sufrimientos y guerras. Pero el Corán sigue ahí, intacto, rocoso y armonioso, como los ojos de la lechuza observando silenciosa el acontecer humano.

Así, el enemigo común de estas crónicas, como la Alfonsina Rotense, tal vez escrita por el propio Alfonso I como la misma Alfonsina y versión más culta ad sebastium, del siglo IX, las primeras conocidas y de las que los copistas, los inventores y fabuladores se iban a hacer eco despúes, iban a señalar con el dedo al obispo Oppa, hermano de Vitiza, ambos sin duda arrianos y protomusulmanes.Para la mentalidad altomedieval de estos guerreros asturianos, quizás forzosamente fanatizados por el dogma trinitario, la posibilidad de que la casta sacerdotal se manchara con el contacto de mujer resultaba oprobioso y un castigo que mereció la pérdida de España por semejantes pecados. Está bien que el pueblo se corrompa, ahora bien, la casta sacerdotal es la espina dorsal del reino perdido. Una espina dorsal doblada por el pecado de las relaciones sexuales, una concepción de la sexualidad totalmente ajena al islam.

Para situarnos en contexto no debemos imaginar una sociedad culta y refinada allá en las agrestes montañas, aunque por supuesto no del todo ignorante, al menos sus élites educadas incluso en tierras musulmanas, y muy influidas por éstas, como el caso de Ordoño II, hijo de Alfonso III el magno, en los territorios de los godos musulmanes, los famosos Banu Qasi (los antiguos Casio), unos Banu Qasi insumisos al poder central de Córdoba, que como un susurro parece indicarnos el verdadero espíritu peninsular, cada casa una taifa, con numerosos núcleos autónomos y rebeliones de todo tipo como la de esta federación de los Banu Qasi del Ebro.

Habría que preguntarse aquí dónde están los sarracenos (caldeos, según las crónicas). Los cronistas pasan de puntillas sobre el hecho del enorme número de godos musulmanes, más o menos arabizados.Aunque arabizados lo eran todos los peninsulares y aún más allá, hasta la Septimania y Perpignan.

Debemos imaginar un pueblo escasamente cristianizado, agobiado con sus penurias económicas y sujeto a fuertes tributos, utilizado en luchas intestinas por el poder por un lado y por otro ganaderos, espiritus libres e irascibles pastores nómadas, endurecidos y con escasa sensación de pertenencia a cualquier poder humano mientras que los  agricultores, quizás los menos, empobrecidos y deseosos de sacudirse el yugo de señores feudales conquistando nuevas tierras, como el caso de los remensas catalanes, que debían de luchar enconadamente por la subsistencia.

¿Era esta la situación  heredera  de esa España Romana o más bien de un reducto de hombres y mujeres más o menos aislados en la cornisa cantábrica, Galicia, País Vasco y Pirineo?...La vinculación con el reino Franco y la reforma de Cluny, con una clarisima inflluencia franca sobre la península no iba transformar la realidad hispana que iba a ser determinante en esa nova España  del camino de Santiago, un cariz que nos iba  constituir poco despúes como definitivo. Y es que la España actual no se entiende sin la intervención del país vecino, pero es que la continuación de esa España Hispanorromana está precisamente en el valle del Guadalquivir, en Andalucia y Extremadura, tal y como el profesor González Ferrín se encarga de recordanos en su Historia general de Al andalus. Y es por ello, que la fantasía creada en tierras Asturianas, ese idealismo y dinamismo, fuera capaz de destruir, en una obra de pillaje y voluntad gigantesca, la digna heredera de Hispania, es decir, Al andalus.

Aquellos reinos norteños fueron capaces de imaginar y dar obvias razones para que el genio de Ibn Khaldun entendiera que el campo, el monte y la tribu siempre vencen, al margen de cualquier tipo de dogmatismo.¿Que hay más poderosos que la hermandad tribal o social?.

La solidaridad es lo que hace a ciertas sociedades imbatibles y esa solidaridad de conquista y endurecimiento que debía de ser una constante en los reinos norteños brotó con fuerza imponiéndose a los caldeos, pero no así al corán, mensaje para toda la humanidad.

 

 


(1) Casariego, J,E .: Crónicas de los reinos de Asturias y León, Casariego, J, E de Biblioteca Universitaria Everest, León,1985, pag 10.
(2) Jesús Casariego (1913-1990) nació en 1913 en Tineo, Asturias.Fue doctor en derecho especializado en la historia de las instituciones jurídicas y políticas y enviado especial de ABC en distintos países de América del sur.Tuvo cátedra en Madrid y Oviedo además de ocupar la dirección de estudios Asturianos.Publicó más de 53 libros.
(3) Ibid 19
(4) Ibid, 18
(5) Ibid, 17

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