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México: Los cárteles de la muerte

México en dura batalla contra los flagelos que la azotan

08/05/2010 - Autor: Pablo Jofré Leal - Fuente: Webislam
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México es considerado por Estados Unidos el principal corredor de la droga hacia su país pero, no da cuenta de su propio consumo.
México es considerado por Estados Unidos el principal corredor de la droga hacia su país pero, no da cuenta de su propio consumo.

Desde que el pasado mes de marzo los cárteles de la droga de La Familia contra Los Beltran Leyva, comenzaron una fuerte ofensiva, para quedarse con el territorio del Estado centromexicano de Guerrero, que significó la muerte de 35 personas en dos días de combate, el tema de los cárteles de la droga en ese país latinoamericano, su relación con la demanda estadounidense y cómo enfrentar este flagelo, ha estado en la agenda política del gobierno de Felipe Calderón.

Los presidentes Barack Obama de Estados Unidos y Felipe Calderón de México han enfatizado, en repetidas ocasiones, que ambos países tienen un enemigo común: la droga y las secuelas sociales, económicas y sanitarias que su producción, tráfico y consumo trae aparejada. La secretaria de Estado norteamericana Hillary Clinton estuvo en México hace unas semanas atrás, junto con altos funcionarios de seguridad estadounidenses, para analizar el futuro camino de la cooperación bilateral antidrogas, en busca de contener a los poderosos cárteles del narcotráfico, que han mantenido, a lo largo de los dos últimos meses una sostenida y sangrienta escalada de violencia. Lo nuevo de estos recientes encuentros radica, en el cada día más fuerte reclamo de la administración de gobierno mexicano respecto a la responsabilidad que le cabe a los consumidores estadounidenses en el fortalecimiento del narcotráfico al sur del Río Grande.

Para las administraciones de gobierno estadounidense, sin excepción, la violencia derivada del narcotráfico, que se vive en su vecino del sur y lo inestable de su sistema judicial y policial son, ante todo, un problema estructural, crónico y que requiere una solución quirúrgica. En cambio y en esto cada día se suman más y más opiniones en la sociedad mexicana, esa inestabilidad y el auge de la criminalidad ligada al narcotráfico, no sólo es responsabilidad mexicana, sino que, primordialmente de la continua e incontrolable demanda del mercado estadounidense y del escaso apoyo derivado de promesas incumplidas, como fue el caso de la denominada Iniciativa Mérida, que originalmente significaría el envío de 1,300 millones desde el año 2008 pero sólo se ha concretado el 10% y con reparos y demoras, que han terminado de indignar al gobierno mexicano

El envío de helicópteros, camionetas todo terreno dotadas de la más variada y moderna tecnología de espionaje, aparatos de visión nocturna, el uso de información satelital, perros entrenados y hasta asesores militares, han sido parte de esa “ayuda” estadounidense a México en su guerra contra los cárteles del narcotráfico. Pero, parece una perogrullada, a pesar de ese apoyo todo quedará en un esfuerzo unilateral si Estados Unidos no es capaz de enfrentar sus propios monstruos de consumo. El problema radica que ese Laissez Faire en Estados Unidos, que critican las autoridades mexicanas, repercute sangrientamente desde Ciudad Juárez en el norte, hasta Acapulco en el centro sur. Más aún si consideramos, que según cifras entregadas por el Ministerio de Defensa mexicano, unas 450.000 personas se dedican al narcotráfico, en sus distintos niveles. El hito geográfico que marca hoy la disputa verbal entre los gobiernos de Estados Unidos y México es Ciudad Juárez, urbe fronteriza, que ha visto el desarrollo de una lucha entre el Cártel de Juárez y el de Sinaloa.

La política de Pilatos

En una entrevista concedida al periodista Fareed Zakaria, en el programa GPS de la Cadena CNN en inglés, el presidente Felipe Calderón responsabilizó a Estados Unidos del problema de violencia que soporta México en la actualidad, al señalar que “El problema es que somos vecinos del mayor consumidor mundial de drogas, y no es fácil vivir así. Mi objetivo principal no es acabar con las drogas. Ni eliminar su consumo. Eso es imposible. Mi objetivo es fortalecer la ley mexicana. Quiero hacer de México un país donde se respete la ley. Porque ése es el primer paso para el desarrollo”. Calderón apoyó sus dichos dando a conocer, que de las 66,000 armas confiscadas en México en los últimos tres años, la mitad era de asalto y 80% provenían de Estados Unidos.

Calderón defiende a brazo partido su política de lucha contra el narcotráfico, sobre todo contra los cárteles, que en gran parte de su aparataje logístico y de apoyo está conformado por ex funcionarios de gobierno y ex militares y policías – los más críticos hablan de apoyos enquistados en las actuales estructuras gubernamentales y en las altas esferas de las Fuerzas Armadas y policiales. “el primer deber de un presidente, sostuvo Calderón, la primera obligación de cualquier gobierno, es preservar la libertad de su gente”. El mandatario reconoció que México está frente a un difícil panorama de violencia, pero señala que también hay un problema de “percepción”, pues en el país el índice de homicidios por cada 100,000 habitantes es de 12, mientras que en Brasil es el doble con 25 y Colombia lo triplica con 36. Claro está que en este análisis, no podemos estar de acuerdo con aquello que a “mal de muchos consuelo de bobos”

Un informe confidencial entregado al Senado mexicano por el Gabinete de Seguridad Nacional – conformado por los Ministerios de Defensa, Marina, Gobernación y Seguridad Pública - señaló que en los tres últimos años las víctimas por el narcotráfico suman 22.000. Anteriormente, la cifra que se había hecho pública era de unos 18.000 asesinatos desde diciembre de 2006, cuando Felipe Calderón asumió la presidencia de México y el gobierno intensificó su lucha contra el narcotráfico en el país. El informe establece, además, que desde 2006 más de 70.000 personas han sido detenidas por narcotráfico. Según el Ministerio de Gobernación, la mayor parte de los capturados pertenecen al Cartel del Golfo, la banda de Los Zetas y el Cartel de Sinaloa, tres de los siete cárteles que operan, actualmente en territorio mexicano pero con influencia y presencia en 47 países del planeta.

Para el analista Gustavo Castillo García del Diario la Jornada de México “la guerra entre cárteles se libra regionalmente, aunque las organizaciones se han aglutinado en bandos: Sinaloa-La Familia-Golfo contra la sociedad Los Zetas-Beltrán-Juárez-Arellano. En el caso de los estados de Nuevo León y Tamaulipas, los cárteles del Golfo y La Familia, se disputan la zona contra la sociedad Zetas-Juárez (que desplazó a integrantes de La Línea); en Guerrero, la disputa que dejó más de 40 ejecuciones en un solo fin de semana (marzo pasado) es entre La Familia contra Beltrán Leyva; en Sinaloa la sociedad Beltrán Leyva-Zetas disputa el territorio a el Cártel de Sinaloa. En los recientes nueve años, las acciones gubernamentales y los conflictos entre las propias organizaciones han hecho que desaparezcan los cárteles de Los Valencia, Amezcua Contreras y Díaz Parada, dando paso al surgimiento de Los Zetas, La Familia y Beltrán Leyva. El mapa del narcotráfico ha cambiado sustancialmente de 2001 a 2010”

El gobierno mexicano ha identificado a siete grandes cárteles de la droga, que operan en territorio nacional, de los cuales cinco son considerados, tanto por el gobierno mexicano, como por la administración estadounidense, como una amenaza, digna de tener en cuenta.. De acuerdo con un informe de la Procuraduría General de la República, las bandas de narcotraficantes más poderosas son: el Cártel de Tijuana de los hermanos Arellano Félix, el Cártel de Colima de los hermanos Amezcua Contreras; el Cártel de Juárez, herencia de Amado Carrillo Fuentes, el “Señor de los Cielos”. Además del Cártel Sinaloa, de Joaquín El Chapo Guzmán y Héctor Luis Palma Salazar, El Güero Palma; el grupo de Osiel Cárdenas denominado Cártel del Golfo y por último el de Pedro Díaz Parada El Cacique Oaxaqueño y el “Cártel del Milenio” de los Valencia.

México, tal como la máxima de antaño, se debate en la cruel realidad de vivir tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos. En este caso, no sólo cerca de este vecino bicéfalo – que puede ser amigo pero también rival – sino que de sus propias dificultades sociales, que repercuten sonoramente en la vida mexicana. Cómo sino, se entiende, el que Estados Unidos, el principal consumidor de drogas del mundo, se queje de las políticas de México que produce y trafica, mayoritariamente para ese mercado insaciable. Cómo sino se entiende, que la pugna entre Cárteles en mi país tenga su razón principal en ganar posiciones, sobre todo en Ciudad Juárez, para ver quien se apodera de la principal puerta de entrada al mercado estadounidense. Tiene razón Calderón cuando exige que la administración Estadounidense se mire también el ombligo, en materia de solucionar sus problemas, que significarán de pasada la solución de los problemas mexicanos. La política de lavarse las manos no puede ser aceptada.

Mientras los gobiernos de Estados Unidos debaten sobre los grados de responsabilidad de cada uno de ello en el millonario negocio del narcotráfico. Mientras los drogadictos estadounidenses, tienen a sus anchas una producción ilimitada de cocaína, marihuana, heroína y drogas sintéticas, los cárteles y sus protectores oficiales como también los inoficiosos, siguen llenándose de billetes en el negocio más lucrativo del mundo. Mientras ese escenario se desarrolla a ojos del mundo, miles de hombres y mujeres en Ciudad Juárez y en Chihuahua, en Acapulco y en Michoacán, en Sinaloa y el D.F siguen muriendo a manos de un negocio, que no tiene visos de término mientras políticos, líderes de opinión, la sociedad organizada, Fuerzas Armadas y Policía no remen para el mismo lado y en este momento el objetivo parece ser, como afirma Cortés Merino “obligar a México entero irse a la chingada”

RECUADRO
Según información entregada por la Procuraduría General de la República Mexicana(PGR) el listado de Cárteles de la droga en México suma 7 grandes organizaciones, que reúnen cerca de medio millón de hombres y mujeres dedicados a su producción y tráfico.

CARTEL DE SINALOA
Según la Agencia Antidrogas de Estados Unidos (DEA) es el grupo del narcotráfico más poderoso de México. Su líder más visible es Joaquín Guzmán Loera, El Chapo, considerado según la revista FORBES, uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo. Comparte el mando con Ismael Zambada, El Mayo, e Ignacio Coronel, El Nacho. Su fuerte es el tráfico de marihuana, cocaína y drogas sintéticas. La organización tiene presencia en la mitad de México, pero la Interpol y la DEA localizaron redes del grupo en países tan distantes como Argentina y Australia.

CARTEL DE JUÁREZ
La organización tiene presencia en 17 de los 32 estados de México, se dedica sobre todo al tráfico de cocaína y marihuana. Su líder es Vicente Carrillo Fuentes, hermano del fallecido Amado Carrillo. El grupo mantiene con el Cartel de Sinaloa una cruenta disputa por el control del tráfico en Ciudad Juárez, que ha causado la muerte de 2.500 personas en el último año.

LOS ZETAS
La banda fue creada por ex militares de élite, dedicada al tráfico de cocaína, extorsión y secuestro. El líder es Heriberto Lazcano, conocido como El Lazca. Los Zetas tienen presencia en al menos seis estados de México, pero se ha detectado su presencia en países de Centroamérica como Guatemala y Honduras. Tienen también vínculos con la banda italiana de los Ndrangheta. En marzo pasado el presidente de Guatemala, Álvaro Colom, reconoció haber sido amenazado por Los Zetas.

LA FAMILIA MICHOACANA
Es una de las organizaciones consideradas más violentas y peligrosas del país, dedicada a la producción de drogas sintéticas, la venta de productos apócrifos y la extorsión. Tiene su centro de operaciones en Michoacán, al occidente de México. La Familia es una organización que surgió a finales de 2006 con la sociedad de varios miembros de grupos como Los Valencia y desertores del cártel del Golfo, y en cuatro años ha sido uno de los grupos que mayor expansión ha tenido, ya que tiene presencia en Tabasco, estado de México, Distrito Federal, Baja California, Tabasco, Veracruz, Guerrero, Michoacán, Guanajuato, Jalisco y Zacatecas.

CARTEL DE TIJUANA
Gran parte de sus líderes están muertos o presos. Actualmente su presencia se limita a Baja California, al norte de México, aunque mantiene algunos grupos en ciudades de Estados Unidos como San Diego, Los Ángeles. Su líder más visible es Fernando Sánchez Arellano, sobrino de los fundadores del grupo, los hermanos Arellano Félix. El cartel se dedica al secuestro y tráfico de drogas sintéticas
 

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