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El edificio de los Derechos Humanos

La ONU y Vela Zanetti: el ideal universal

19/04/2010 - Autor: Maribel Ortega Fuentenebro - Fuente: Webislam
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Imágenes tomadas de lozzanoart.blogspor.com
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“La existencia de una carta de derechos universales obliga a cada individuo a reconocerlos no sólo en teoría sino a empeñarse en su ejecución y práctica. Es absurdo pensar que puedan garantizarse los derechos de la libertad o la igualdad sin que los sujetos de tales derechos … se vean a sí mismos como sujetos activos en el reconocimiento de los derechos de los demás” (Victoria Camps, Democracia y virtudes cívicas, pag. 33, Biblioteca Nueva, Madrid 2005)

1.- Introducción

En el pasillo que une la Asamblea General de las Naciones Unidas y el despacho del Secretario General de la ONU en New York, se encuentra un mural titulado “La lucha del hombre por la paz” mide 20 metros de largo por 3 de alto; es un excelente retrato de los Derechos Humanos. Quien se halla detenido unos minutos ante la obra, sin duda, se habrá sentido conmovido; su realismo inquieta, pero al tiempo educa y previene, avisa que los Derechos Humanos son la fuente desde la que el mundo puede avanzar en el desarrollo cultural y humano, requisitos imprescindibles para hacer un mundo justo y en paz. Su autor es el pintor castellano-leonés José Vela Zanetti, a quien se conoce como el pintor de los Derechos Humanos. No es extraño que así sea. Quien observe la composición, advertirá enseguida, que el maestro conocía profundamente la Declaración Universal de 1948 porque todo o gran parte de su articulado está condensado en este magnífica obra como voy a tratar de explicar más abajo, en una interpretación libre y serena llena de admiración y respeto al pintor, a su obra y a la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

El arte tiene como misión remover el espíritu para elevarlo, para transcender lo material y alzarse a lo incorpóreo aunque este elaborado de materia inerte a la que sublima, pero quiero entender, que en este caso, el mural no sólo sensibiliza sino que amplía su campo y se dirige, principalmente, a lo más genuinamente humano: la razón, el logos que ayudan a sentir, a pensar, a entender e impelen a la acción y la denuncia. El mural posee una gran fuerza expresiva y simbólica, es por ello un instrumento visual indiscutible para acercarse al edificio siempre en construcción que son los Derechos Humanos; el maestro de la ONU ha legado a la humanidad una vía de conocimiento, comparable a la escultura y pintura románica destinadas, como su obra, a la enseñanza.

Posiblemente Vela Zanetti, en aquel tiempo, como ahora una gran parte de la población, estamos saturados de que, desde muchas tribunas, principalmente políticas, se pronuncien bonitos discursos, pero al tiempo se violen sistemáticamente los Derechos Humanos y todas las normas de Derecho Internacional, por gobernantes de países reacios a su implantación o reconocimiento, cuyas consecuencias son graves y provocan tremendas desigualdades: esclavitud soterrada, analfabetismo, escaso desarrollo de escuelas y universidades, escaso desarrollo social y económico, escasas posibilidades de promoción personal, enfermedades, torturas, guerras con su sendero de destrucción, muerte, odio, sufrimiento y hambre, es más, cuando en países desarrollados se producen enfermedades relacionadas con la ingesta masiva de alimentos e incluso, a veces, acaban en la basura, en los estados pobres y subdesarrollados 25.000 niños y niñas de menos de 5 años mueren cada día, por diversas causas, pero principalmente por falta de alimentos y de agua potable; en lugares donde ya estaban más o menos en vigor, actualmente se dan claros retrocesos en que la libertad de expresión o de acción, la justicia o la paz son claramente violadas.

No cabe la menor duda que la norma, a sesenta años de su aprobación, sigue siendo imprescindible para la consecución de lo humano. “En la redacción había dos bandos, teníamos que encontrar un texto que fuera aceptable para todo el mundo. Los norteamericanos y los europeos insistían en los derechos civiles, políticos y las libertades fundamentales; asociación, expresión, de religión. Los del lado comunista insistían sobre los derechos sociales: educación, seguridad social, vivienda y salud; lo importante es que a pesar de la diferencias, nadie voto en contra” Estas palabras son de Stéphane Hessel, uno de los padres de la Norma, en declaraciones a la periódico El País (14.03.10) en su visita a España,
Vela Zanetti nació en Milagros en 1913 un pequeño pueblo de la provincia de Burgos; falleció en Burgos 1999. Muy joven se traslado a León donde comenzó su carrera artística; en 1939 emigro desde esta ciudad, expulsado por los acontecimiento políticos que junto con de la guerra civil 1936-1939, sacudieron a España. Como para otros intelectuales y artistas no había sitio para él en su propio país, es por ello que se trasladó a la República Dominicana donde dejo una ingente obra muralista. Reconocido internacionalmente y desconocido en su país, en su propia tierra natal, recibió el encargo de pintar un mural para la sede Naciones Unidas por parte del Secretario General del Organismo Internacional. El titulo de la obra hace referencia al contenido de toda la Declaración Universal: “La lucha del hombre por la paz”, que sería inaugurado el 19 de marzo de 1953, con la asistencia del Secretario General de la ONU Trygve Lie, el embajador de la República Dominicana en Washington y el secretario de la Guggenheim Memorial Foundation, a quien se debe la iniciativa. España todavía no pertenecía al Organismo Internacional, aunque su integración se produciría dos años más tarde, 14 de diciembre de 1955, después de que se reconociese la universalidad de la obra, originalidad y humanismo del genial pintor castellano-leonés.

2.- El mural de los Derechos Humanos o “Lucha del hombre por la paz”

El mural se divide en seis partes, que según su autor debe leerse de izquierda a derecha. Después de estudiarlo ampliamente, voy a tratar de hacer una valoración simbólica del mismo, consciente de las limitaciones que conlleva; mi interés, se centra, esencialmente, en dar a conocer el mural e incidir, como lo hace el pintor, sobre lo revelador, significativo, imprescindible y transcendente de la Norma Universal y la necesidad de su implantación y respeto si lo que queremos es construir un mundo donde el valor de la paz sea la menta a alcanzar porque es sinónimo de creación, educación, valores, respeto y convivencia, el lugar donde deben condenarse la violencia, el terrorismo y la guerra. Como es lógico al ser un razonamiento personal, puede suscitar reticencias, que sin duda podrán deberse a causas de sensibilidad y condición y no al valor concreto de la obra, que a todas luces es indiscutible.

En la primera parte del cuadro describe Zanetti los horrores de la guerra: la tortura está representada por el hombre que porta correas en las manos, es la mayor humillación que sufre el ser humano porque está totalmente indefenso y atado a sus verdugos; otros hombres a sus espalda tumbados en el suelo también sufren degradación y deshonra, abatimiento, soledad o desamparo; el desnudo acentúa el dramatismo de estos hombres que no tienen rasgos concretos, no se les reconoce raza, etnia o color, porque el sufrimiento es idéntico en todas las culturas y en todos los tiempos y para todos los seres humanos que son sus víctimas; cruel ignominia, vulnerabilidad del hombre ante la brutalidad, ante la vileza de otros hombres. Decía anteriormente que Vela Zanetti conocía a la perfección los Derechos Humanos, es cierto, véase sino el artículo siguiente y compárese con la pintura “Nadie será sometido a esclavitud ni a servidumbre; la esclavitud y la trata de esclavos están prohibidas en todas sus formas” (Art. 4º) “Nadie será sometidos a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes” (Art. 5º). Indudablemente la contemplación del mural inclina la memoria a aquellos acontecimientos, algunos muy cercanos en el tiempo, y otros más lejanos pero todos ellos muy crueles: Vietnan, campos de concentración nazis, Hiroshima, Nagasaki, Irak, la conflagración continuada de Palestina, II Guerra Mundial, incluso la civil de España de que el pintor fue víctima ¿Cómo se sentirán ante la contemplación de la obra, los autores de las guerras que hoy nos asolan? No voy a poner nombres todos conocemos quienes han desencadenado las que desuelan vastas regiones de Oriente Medio, quizá no reconozcan abiertamente el alcance de sus decisiones, pero el mundo ya los juzga aunque no se hayan celebrado juicios sumarísimos.

¿Qué simboliza la estaca clavada en el corazón del hombre? ¿Es dolor sólo físico? ¿No es también dolor moral que penetra hasta lo más profundos de las entrañas como lo hace la tranca en el corazón del hombre sin rostro? Y la mujer que le sucede ¿implora para alcanzar la dignidad que les han arrebatado? O por el contrario ¿Da gracias porque vislumbra un nuevo tiempo? Son preguntas para las que, desafortunadamente no tengo respuesta, pero cuyo significado conocía bien el maestro “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a seguridad de su persona” (Art. 3º).

Decía un sabio de quien no recuerdo el nombre, que las manos son las que han hecho posible la evolución; Zanetti se dedico durante mucho tiempo a estudiarlas y reflejó en su obra las manos de los campesinos castellano-leoneses; manos trabajadoras, manos fuertes, rudas que realizan una labor abrupta, imprescindible para sacar de la tierra, la madre Gaia griega, el ser más generoso si se la respeta, todo aquello que necesitamos para poder respirar para poder sobrevivir.
En el mural la mano del hombre que sale del sudario está implorante, apela a la capacidad de piedad, que todavía permanece en algunas culturas, en aquello seres individuales o colectivos, que por ello mismo son ilustres; a todas luces es un existencia dependiente, es la mano de miles de seres humanos a los que la vida ha colocado en estado de debilidad e inseguridad bien sea por nacimiento, por decisiones materialistas de los grandes poderes políticos y económicos, que solo atienden a sus propios intereses: pienso en África, en Irak, pienso en Haití que ya antes del terremoto de enero 2010 sufría un 70 % de desempleo al que nadie en el mundo presto la suficiente atención. Volvamos a la mano, ¿Se extiende para pedir paz? ¿Se alarga para estrechar otras manos y ofrecerles, en medio de su tragedia, su amistad, apoyo, su trabajo? ¿Se ofrece así mismo íntegramente? ¿Pide unión para luchar por la extensión de los Derechos Humanos?, por mi parte ¿Qué respuesta puedo ofrecer?

La plomada es un instrumento de medición que se usa en la construcción para medir la verticalidad de las construcciones, para mantener rectas las paredes con el fin de que no se derrumben los edificios, ¿Cual es el significado de la plomada en el mural de Vela Zanetti? Se sitúa en el centro de la obra y parece sustentar toda la composición como si todo tuviese que girar a su alrededor ¿Representa la plomada la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948 que protege al mundo?, ¿Son estos, los Derechos Humanos, la plomada, quien puede hacer que el edifico no se tambaleo, no se caiga? ¿Tiene la fuerza suficiente para que los avatares históricos no lo destruyan? El ser, que en lo alto, parece presidir la escena tiene cuatro brazos, ¿Simboliza a la ONU que cobija a Naciones y Pueblos?, reconozco que no sé cuál era la intención del maestro al plasmarlo de esta manera, pero estaría bien que así fuese, y por ello todas las naciones reconociesen su autoridad y su labor y se pusiesen bajo su tutela de árbitro de la paz, la justicia y la libertad.

En el tramo de la derecha dos escenas para un futuro de esperanza. El primero representa la educación, el saber como base para el humanismo, para el respeto a los seres humanos, a su dignidad y sus derechos sin distinción de raza, color, sexo, lengua religión o ideales políticos y sociales La educación es la base para la transformación de la sociedad, que hará posible la fraternidad y la solidaridad. ¿Sera posible la escolarización para todos, la cultura para todos? ¿No es esto el proyecto más ambicioso de la ONU? “Toda persona tiene derecho a la educación… que tendrá como objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y libertades fundamentales… (Art. 26). La cultura construye, salva, porque entiende y sabe discernir, porque sabe asimilar, porque sabe transmitir y comprender el mundo y dentro de él lo que debe o no debe hacerse, aboga de esta forma por la multiculturalidad y el respeto, ya que los derechos no entiende de diferencias raciales, culturales o étnicas. La plasmación en el mural de estas premisas no puede ser más certera.
La escena que representa a la familia me conmueve muy profundamente. Creo en la familia en la estabilidad que proporciona ese grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas unidas por lazos de afecto; célula básica de la sociedad y primera institución social en la que se apoyan todas las demás; lugar indiscutible del apoyo y la fuerza que posee una dimensión humanizadora porque en ella se transmiten costumbres y actitudes base para la educación en valores, es la primera escuela de socialización, de vida y de ciudadanía; ayuda a orientarse, los hijos encuentran refugio seguro, protege, ama, es la base para la felicidad… la Declaración Universal de los Derechos Humanos así lo considera cuando recoge que “la familia es el elemento fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y del estado” (Art. 16,2).

Junto a la familia el mundo del trabajo: brazos musculosos, manos llenas de dorado trigo, de frutos de la tierra, son las manos que hace posible la vida, centro de atención del maestro como indico más arriba. El trabajo es posibilidad y oportunidad, esperanza de mayor bienestar en un futuro, ayuda a ganar reputación, libra del ocio estéril, proporciona satisfacción, provisión de necesidades, respeto de sí mismo, posibilidad de demostrar las propias habilidades y ponerlas al servicio de la sociedad, hce posible la propiedad y estabilidad y ayuda a crear riqueza. “Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a condiciones equitativas de su trabajo y a la protección por desempleo” (Art. 23.1). Educación, trabajo y familia, requisitos fundamentales para la dignidad humana. Vela Zanetti no pudo transmitir con más precisión estas afirmaciones de los Derechos Humanos; con vigor y dinamismo porque la pintura de Vela Zanetti es fuerte, como los campos de Castilla, sobria y directa como sus moradores, no es dulce pero si realista y concienzadora.

No sé cómo se podría representar, pictóricamente, el valor de la tolerancia, pero lo recoge la Declaración y creo que debo dedicarle unas palabras. “La educación favorecerá la tolerancia y amistad entre todas las naciones y grupos étnicos y religiosos” (Art. 19) Nuestras sociedades hoy se constituyen plurales, multiétnicas y multireligiosas y por ello tal virtud es más necesaria que nunca. Si bien es verdad que el término ha evolucionado a lo largo de los siglos, en los que a veces se han entendido como “condescendencia” lo que no es auténtica tolerancia sino prepotencia, hoy no se considera de esta forma, sino como valor de ciudadanía, que impele al ejercicio cívico, a la acción destinada no solo a respetar a quien es distinto sino a trabajar para que sea así. Creo que tal valor como virtud civil, unido al ejercicio de la libertad e igualdad que son los que cimientan la dignidad persona, está en la base de todo el articulado de la Declaración; sin estas premisas, difícilmente serian respetados y puestos en práctica los Derechos Humanos y además, dificultaría la consecución de la paz civil porque es el valor que la posibilita. Decía Voltaire que la “tolerancia es patrimonio de la humanidad” y añadía que no ha excitado jamás la guerra civil, mientras la intolerancia ha cubierto la tierra de sangre.

3.- Epílogo

Desde los principios de la humanidad y especialmente desde los sabios griegos, se define al hombre como dignidad y al mundo como un ente cosmopolita en el que nadie es un extraño por el hecho de nacer en uno u otro sitio; esta idea la retoma San Agustín de Hipona al tratar a los hombres como prójimo, se encuentra, asimismo, en la Carta sobre la Tolerancia de Locke y sobre todo en los Derechos Humanos, que invito a leer.He defendido muchas veces a través de mis artículos que el arte también educa, porque creo que ante una obra artística de indiscutible valor, como lo es el Mural de los Derechos Humanos, no tienen entrada las ideologías ni la violencia. En tiempos pasado en la península ibérica fuimos capaces de cimentar un tiempo de convivencia multicultural, pacífica y creadora: filosofía, arte, literatura, ciencia medicina o técnica construida por judíos, cristianos y musulmanes es, sin duda, una herencia que sirvió para la construcción de Europa como bien lo afirma el arabista Juan Vernet. En esa colaboración fue posible alumbrar el arte Mudéjar aragonés, que la UNESCO reconoció en el año 2000 Patrimonio de la Humanidad; a años de distancia y con amplitud de miras, la obra de Vela Zanetti sita en el Organismo Internacional, hace posible la enseñanza en valores y avisa de la locura de la violencia, de todas las violencias, sin distinción, sin nombres… todas las manos son necesarias para conseguir derrotarlas, ninguna sobra, ninguna está excluida, porque esa exclusión impedirá la construcción del mundo que soñaba el pintor, el Organismo Internacional y todos los hombres de bien, es necesario todo el esfuerzo de todos para conseguir un mundo sin diferencias, justo y en paz.

Vela Zanetti fue doblemente emigrante: de Milagros (Burgos) a León; siguió el mismo camino que mi madre, que yo… mi madre y yo, junto con los demás miembros de la familia, y después de deambular por varias ciudades de España, dimos en Zaragoza, él pintor exiliado en la República Dominicana. Mi madre, ya anciana, recordaba cuando conoció a Vela Zanetti en León, contaban dos años de diferencia, entablaron amistad y ella pudo ver la exposición que el maestro realizó en el año 1935 y sintió con dolor propio la muerte de su padre ajusticiado por las balas de los sublevados de la guerra civil que asoló España (1936-1939). De Burgos a León, de León a Zaragoza, del Arte Mudéjar multicultural, a la magistral, instructiva, sugerente y educadora pintura de Vela Zanetti en la ONU, con las que me identifico: soy hija de castilla y ahijada de Zaragoza, amo León, amo Zaragoza ambas me pertenecen y yo les pertenezco, por estas razones a las que añado mi dedicación y vocación a la investigación para la paz, tenía la obligación de hacer este artículo. Espero sirva para algo en algún momento.
 

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