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Colombia: la herencia de Uribe

Colombia y los prolegómenos de las presidenciales

29/03/2010 - Autor: Pablo Jofré Leal - Fuente: Webislam
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Una democracia frágil.
Una democracia frágil.

A dos meses de las elecciones presidenciales de Mayo en Colombia, el Uribismo parece estar consolidando una sucesión política en base a una mayoría parlamentaria y la posibilidad de afianzar las aspiraciones presidenciales del delfín de Uribe, el ex Ministro de Defensa Juan Manuel Santos.

Santos, considerado un halcón dentro de los halcones de la derecha colombiana y candidato por el Partido Social de Unidad Nacional, fue uno de los grandes beneficiados por la alta votación obtenida por los partidos de la Coalición de gobierno colombiana: el Partido Social de la Unidad Nacional (Partido de la U) al que pertenece Uribe, como el tradicional partido Conservador.

Resultado aún parcial, pero que no cambiará la tendencia ganadora de la Derecha. Esto, pues al cierre de esta edición aún faltaba conocer una serie de resultados, retrasados por un supuesto ataque informático que sufrió el sistema de transmisión de datos de las elecciones legislativas, lo que generó una dura crítica a la Registraduría Nacional (Servicio electoral colombiano) quien tiene a cargo el proceso electoral. Críticas expresadas por el propio Álvaro Uribe y su entorno que han expresado el temor a un fraude en el conteo de votos finales por parte de este organismo estatal. La denuncia se da en momentos en que aún no se conoce los resultados definitivos de la conformación del Senado y la cámara baja. Tampoco se tiene el dato final respecto a la consulta del Partido Conservador, realizada el domingo paralelamente a las elecciones parlamentarias, para definir a su candidato a las presidenciales del 30 de mayo.

Se impone política del cohecho

El domingo 14 de marzo los colombianos acudieron a las urnas, para elegir a los 102 integrantes del Senado y a los 166 de la Cámara de Representantes, más cinco diputados al Parlamento Andino y los candidatos a la Presidencia de los Partidos Verde y Conservador. Tras estas legislativas se presenta un escenario favorable para el sector del presidente Uribe, que pocas semanas antes sufrió un duro traspié político, cuando la Corte Constitucional de Colombia negó el pedido de Ley de Referendo, que permitiría al actual mandatario, mediante consulta popular, intentar un tercer mandato en las elecciones presidenciales de mayo.

La negativa tuvo como lógica conducta, la aceptación de Alvaro Uribe con un lacónico “respetaré y acataré la decisión de la Corte Constitucional”. No podría ser de otro modo, considerando, que en el plano internacional, el mandatario colombiano ha sido un crítico de los intentos de otros mandatarios por tratar de violentar marcos legales respecto a reelecciones, como ha sido el caso de su vecino y rival, el presidente venezolano Hugo Chávez Frías. Uribe llegó a la presidencia por primera vez en agosto de 2002. El año 2006 consiguió la primera reelección por medio de una enmienda constitucional. A pesar de tener fuerte apoyo popular, el intento de una segunda reelección causó una gran polémica en todo el país, lo que imposibilitó ahora su pretensión. Al salir Uribe de la disputa presidencial, el ex-ministro de Defensa, Juan Manuel Santos, será el candidato oficialista por excelencia y con grandes posibilidades de suceder a Uribe.

Ese viernes 29 de febrero la frustración del Uribismo dio paso a una intensificación de la campaña por triunfar en las parlamentarias, que al menos permitirían mantener el poder de una derecha dura, que gobierna Colombia hace una década. Parte de esa estrategia consistió en elegir, simultáneamente a la elección legislativa, al candidato del Partido Conservador, como uno de los aspirantes por la Coalición derechista. Así lo piensa la Directora de la organización Transparencia Por Colombia, Elizabeth Ungar quien afirma que “esa decisión arrastró muchísima votación hacia el uribismo”

Tanto el Partido Social de la Unidad Nacional – Partido de la U – del presidente Uribe, que obtuvo el 25,1% de los votos, seguido por el Partido Conservador con un 20,5% fueron los grandes ganadores de la jornada electoral, aumentando su número de senadores y diputados. En tercer lugar se situó el Partido Liberal, que conserva sus 18 puestos en la Cámara Alta. Una de las grandes sorpresas fue el 8,1% obtenido por el Ultraderechista Partido de Integración Nacional (PIN) que lo situó en el cuarto lugar de las preferencias del electorado colombiano con 9 escaños. El PIN está acusado de tener vínculos con el paramilitarismo, vieja acusación que también se le ha hecho permanentemente al actual mandatario colombiano.

En el análisis de las elecciones llamó la atención la escasa votación obtenida por el Polo Democrático Alternativo que lo situó en quinto lugar. Para César Gaviria, ex candidato presidencial por el PDA “los resultados de las elecciones confirman de modo muy contundente la conservatización de Colombia”. En sexto lugar se situó el ecologista Partido Verde que logró cinco escaños en el Senado y obtener que qjue alrededor de un millón de colombianos votara en su consulta para escoger candidato presidencial, donde triunfó el ex Alcalde de Bogotá, Antanas Mockus.
Los analistas coinciden que uno de los grandes ausentes de estas elecciones fue la violencia masiva, que según datos de observadores internacionales alteraron mínimamente las elecciones, Prueba quizás de la debilidad de las FARC y el ocultamiento coyuntural de fuerzas paramilitares en el escenario político. Si bien es cierto los hechos de violencia no tuvieron la espectacularidad, ni el número de elecciones anteriores, tal como lo señaló la Misión de Observación Electoral (MOE) a través de su Delegado Pedro Santana, el cohecho parece haber sido la estrella.

Santana señaló que “contrario a lo que se había pronosticado, hubo tranquilidad y la Fuerza Pública logró un efectivo control del territorio nacional. Sin embargo, se pasó de la coacción armada, que hubo hace cuatro años a una "coacción económica" a los electores. Hubo masiva compra de votos por parte de ciertos partidos políticos, en su mayoría de la coalición de gobierno".

La Misión de la Organización de Estados Americanos (OEA) para estos comicios, también constató compra de votos y falta de garantía en el secreto del voto, sobre todo en los Departamentos de Bolívar, Magdalena, Cundinamarca, Nariño (fronterizo con Ecuador) y Norte de Santander (fronterizo con Venezuela) “Práctica que no se concentró en un solo partido” indicó a la prensa internacional el chileno Enrique Correa, quien ejemplificó esta constatación afirmando que “En varias localidades del departamento de Cundinamarca los observadores de la OEA constataron que por voto se pagaba un emparedado y 20.000 pesos (10 dólares)”.

Para las organizaciones defensoras de derechos humanos, estas elecciones son más de lo mismo “una elección con un telón de fondo, colmado de narcos y criminales con detención domiciliaria, jueces que dictan habeas corpus a criminales ligados al poder. Orgias de dineros del narcotráfico que circulan lavados en forma de gorras, vallas publicitarias, bolígrafos, llaveros y cuanto cachivache se preste para promover al candidato de turno. El dinero del narcotráfico encuentra en las elecciones y en los candidatos del régimen el terreno abonado para recibir su carta de ciudadanía en la maltrecha economía nacional. Fundaciones fantasmas, comités con doble contabilidad, compra de votos, donaciones, mordidas a empleados oficiales, todo vale para que el dinero termina determinando el voto por el candidato”.

Los resultados de las elecciones legislativas no han cambiado la percepción respecto al triunfo de una política del cohecho, sobre la limpieza que se le exige a los procesos electorales. Existe escepticismo frente a la renovación de una política que ha impuesto su impronta con dos períodos de Alvaro Uribe y que tendrá, casi con seguridad, la continuación a través del ex Ministro de Defensa, José Manuel Santo.

Para el colectivo de abogados José Alvear Restrepo “en medio de un ambiente caracterizado por las constantes denuncias de fraudes electorales, participación indebida en política de gobernantes regionales, circulación de gruesas sumas de dinero al interior de las campañas, entre otros, los colombianos eligieron este 14 de marzo los nuevos integrantes del Congreso de la República. La pregunta que se hacen analistas, politólogos y organizaciones no gubernamentales es qué tan nuevo será en realidad el nuevo Parlamento y si los senadores y representantes a la Cámara electos serán capaces de “lavar” la imagen de una de las instituciones más importantes para la vida democrática del país, pero que a la vez cuenta con los niveles más altos de desaprobación y desprestigio entre la opinión pública”.

Las elecciones en Colombia muestran a una sociedad que ha optado en la última década por un sector político en las antípodas de cambios más orientados a la izquierda en Latinoamérica, lo que políticos del país cafetero denominan la “conservatización” de Colombia. Una derecha que encontrará en Chile y su recientemente electo presidente, Sebastián Piñera, un aliado regional contra los intentos de los presidentes Hugo Chávez de Venezuela, Rafael Correa de Ecuador, Luís Mujica de Uruguay y Evo Morales de Bolivia de conformar un polo progresista crítico de la política estadounidense. Administración del país del norte que tiene en Colombia su principal aliado en Sudamérica. La herencia de Uribe, sea cual sea el próximo presidente – que con seguridad será de la actual coalición de gobierno – significará tensionar aún más una Latinoamérica que trata de encontrar su propia ruta en la política internacional.

Recuadro

Candidatos presidenciales para el 30 de mayo 

Los resultados en las elecciones legislativas en Colombia, al calor de las cifras y las figuras que se vislumbran, favorecen claramente al ex ministro de Defensa y ahora candidato presidencial por el Partido de la Unidad Nacional, Juan Manuel Santos. Con más de dos millones de votos, y unos 27 senadores, este “duro entre los duros” de la derecha colombiana, se convirtió en la opción más fuerte para las presidenciales de mayo.

El Partido Verde, toda una sorpresa política, definió a su candidato recayendo en el ex alcalde de Bogotá Antanas Mockus, con buena votación en Bogotá y mostrándose como una opción renovadora. El problema que tendrá es de “crecimiento” tomando en cuenta que en regiones venció ampliamente la opción derechista.

Con relación al Partido Conservador, este tienen dos aspirantes a candidatos presidenciales: el ex canciller Noemí Sahín y el ex Ministro de Agricultura, Andrés Felipe Arias. Ambos enfrascados en una disputa voto a voto, con acusaciones de intervención y solicitud a la Procuraduría Nacional investigar las votaciones de la consulta interna realizada en paralelo a las elecciones legislativas. Al cierre de esta edición Noemí Sahín aventajaba a Andrés Arias por medio millar de votos y se les ha instado a firmar un compromiso destinado a respetar los resultados de las urnas

El opositor y alicaído Polo Democrático Alternativo (PDA), presenta a su candidato Gustavo Petro. Con una baja notoria en su votación, perdió fuerza en Bogotá, su principal plaza política y tendrá que hacer un esfuerzo monumental por recuperar el espacio político perdido.

El Partido Cambio Radical del Senador Germán Vargas Lleras se mantuvo dentro de las principales fuerzas políticas, aunque perdió fuerza ante adversarios directos, que no le quitan su condición de partido “bisagra”.

Rafael Pardo, candidato del Partido Liberal Colombiano, mantuvo el millón y medio de votos que logró en la consulta, pero no serán suficientes para darle la posibilidad de alcanzar la presidencia. Su “dote” de votos puede tener gran influencia a la hora de conformar pactos políticos. Se recuerda su disputa con Juan Manuel Santos cuando éste lo acusó de invitar a las FARC a unirse la oposición, para impedir la reelección de Uribe.

Sergio Fajardo, ex Alcalde de Medellín y quien preside el Movimiento Compromiso Ciudadano por Colombia. no logró sorprender como se esperaba tras su éxito como Alcalde. Sólo consiguió el 1,5 por ciento de los votos.
 


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