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AJMM: Asociación de Jóvenes Musulmanes de Madrid. En memoria de las víctimas: no os olvidamos (1 de 2)

«Queremos la paz» se repite una y otra vez

11/03/2010 - Autor: Salam Adlbi - Fuente: Webislam
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«Queremos la paz» se repite una y otra vez
«Queremos la paz» se repite una y otra vez

En memoria de las víctimas: no os olvidamos

PRIMERA PARTE

La Asociación de Jóvenes Musulmanes de Madrid surgió como respuesta a los atroces atentados del 11 de marzo del 2004 en Madrid. Esta asociación está constituida por jóvenes españoles, de origen árabe diverso (palestino, sirio, marroquí, argelino y egipcio, entre otros) y musulmanes.

Con este artículo quiero antes que nada renovar nuestro apoyo y solidaridad con las familias de las víctimas así como con todo el pueblo madrileño y español. Por otro lado quiero reiterar nuestro rechazo a cualquier tipo de violencia, sea de individuos, de grupos o de países, como por ejemplo la que ejerce brutalmente Israel contra el pueblo palestino. Además y finalmente, con este artículo, quiero haceros una invitación a conocer de lleno una experiencia original y sin antecedentes en el contexto español de asociacionismo cultural y educativo, presentando un programa de educación no formal para jóvenes que viven entre dos culturas: la española y la árabe-musulmana, con la finalidad de desarrollar la cohesión social, la interculturalidad y la convivencia.

¿Cómo se define AJMM?

Miembro A: “Es una asociación juvenil con objetivos culturales y educativos. Surgió a raíz de lo que ocurrió el fatídico once de marzo del 2004 en Atocha. La formamos jóvenes que hemos nacido aquí, en España. También hay algunos miembros que vinieron a Madrid cuando tenían 5 y 10 años. Algunos ya hemos acabado la carrera y estamos trabajando, otros aún siguen estudiando. Nuestras actividades se llevan a cabo gracias a los donativos de los propios miembros y con ellas tenemos el único objetivo de formarnos y formar para tender puentes con la sociedad en la que hemos nacido y crecido”.

Razones por las cuales surgió AJMM

Miembro A: “Justo después de los horribles atentados del once de marzo, algunos jóvenes musulmanes de Madrid comenzamos a enviarnos mensajes de móvil diciéndonos que teníamos que hacer algo. De hecho, para nosotros supuso un golpe doble, primero, porque somos madrileños y nuestra ciudad acababa de sufrir una ofensiva terrorista y segundo, porque somos musulmanes y habían matado a dos centenares de personas, seres humanos inocentes, falsamente en nombre del Islam. Fue horrible. Cada vez que lo recuerdo se me ponen los pelos de punta. Así que decidimos quedar, unos 60 chicos y chicas, para hablar, compartir sentimientos y ver qué podíamos hacer. Entonces nos pusimos de acuerdo en comprar varias coronas de flores e ir a Atocha a dejarlas con una pancarta que decía: “La barbarie no tiene ni religión, ni cultura ni raza. No al terrorismo en nuestro nombre””.

Miembro C: “tomamos la decisión de ir a Atocha justo en el momento en el que apareció la posibilidad de que los atentados podían haber sido llevado a cabo por musulmanes, por lo que se trataba de algo muy delicado y tuvimos que armarnos de mucha valentía para aparecer allí, especialmente porque la mayoría eran jóvenes que llevaban velo. Por ello nos duele la manipulación de datos que han realizado algunas personas, al haber interpretado falsa y ridículamente que teníamos miedo a represalias y que por eso fuimos a Atocha. En todo caso, si hubiéramos temido a algo o a alguien, nos hubiéramos escondido en nuestras casas y no hubiéramos salido a las estaciones de Atocha, a compartir el dolor con nuestro pueblo”.

Miembro B: “En aquellos horribles días en Madrid todo era silencio, cuando entramos a la estación, oímos algunos gritos de rechazo, tipo: fuera de aquí. Pero un instante después, una mujer empezó a aplaudirnos. Y es que ya no puedo seguir…, se me ponen los pelos de punta... Entonces empezamos todos a llorar, chicas y chicos; dejamos nuestras coronas de flores y nuestras pancartas, nos quedamos unos instantes y nos fuimos, y lo sorprendente fue que ¡nos volvieron a aplaudir a la salida! Fue toda una experiencia. Y este aplauso fue un empuje para que algunos de nosotros nos volviésemos a reunir de nuevo y decidiésemos formar una asociación.”

Miembro C: “También es verdad, que estando allí en la estación, algunos medios de comunicación nos hicieron preguntas y nos pidieron que hablásemos y cuando nos decían de qué asociación éramos, les contestábamos que simplemente éramos jóvenes musulmanes de Madrid, que veníamos a mostrar nuestro rechazo al atentado y nuestro apoyo a las víctimas, a sus familias y a todo el pueblo madrileño y español. Cuando decidimos formar una asociación nos preguntamos “¿cómo llamarla?”, y pensamos: somos jóvenes, somos musulmanes, somos de Madrid, así que pusimos de nombre: Asociación de Jóvenes Musulmanes de Madrid.”

Libro: niños y jóvenes musulmanes de Madrid. Nuestra condolencia y solidaridad por el 11M.

Miembro D: “el segundo paso fue seguir adelante, no quedarnos en eso. Así que entre todos surgió la idea de recortar tarjetas de color verde, por ser el color de la esperanza y también del Islam, e ir a las academias de árabe de los fines de semana y a todos los colegios árabes de Madrid, el libio, el saudita y el iraquí, para que los niños y jóvenes musulmanes de entre 5 y 18 años, expresaran sus sentimientos ante lo que había ocurrido a través de frases, dibujos, palabras, lo que sea”.

Miembro A: “Después de la recogida de tarjetas, las plastificamos, copiamos, pegamos y reunimos en un gran libro. Fue un trabajo colectivo, en el que se comprometió toda la comunidad musulmana, jóvenes, madres, padres, pequeños, mayores, todos y todas.”

Miembro B: “reunimos hasta 700 tarjetas.”

Miembro C: “hicimos una reunión benéfica para recaudar fondos para poder elaborar el libro y editar ejemplares. En este acto se reunió toda la comunidad y todos colaboraron cortando y pegando. Fue increíble, hasta los más pequeños abrieron sus huchas y colaboraron con 50 céntimos o un euro”.

Miembro A: “trabajamos un año entero sin parar, del 11 de marzo del 2004 hasta el 11 de marzo del 2005. El libro tenía que estar preparado para el primer aniversario de los horribles atentados, que ojalá nunca hubiesen ocurrido”.
Miembro D: “Después de recoger las tarjetas hicimos una selección de las primeras 700 y quedaron en 300. Elaboramos el libro que tiene unas dimensiones de 70cm de largo y 50cm de ancho. Hicimos seis copias grandes de este tamaño, y después editamos 20 de un tamaño más pequeño, tamaño A3, ya que el presupuesto no nos dio para más.”

Miembro B: “Nuestro objetivo fundamental y principal era llegar a las víctimas, y de hecho el libro se hizo para y por las víctimas. Así que la víspera del primer aniversario enviamos un ejemplar grande a cada una de las asociaciones de víctimas. También enviamos ejemplares de los libros pequeños a los colegios de los niños que quedaron huérfanos después de los inhumanos atentados.”

Miembro A: “Además, más tarde, regalamos el original a la Biblioteca Nacional, y de los pequeños, regalamos uno a la Universidad Complutense de Madrid y otro a la Universidad Autónoma de Madrid, entre otras instituciones políticas y culturales”.

Miembro C: “la verdad, la reacción de todos fue más que muy buena. Oímos que las asociaciones de víctimas no querían ver el color negro del luto, así que decidimos cambiar el fondo negro de las páginas en donde habíamos pegado las tarjetas verdes, por el color beig, como color de luz y esperanza y el resto de los 20 libros más pequeños también los hicimos con fondo beige”.

Miembro D: “una vez que cumplimos con nuestro primer objetivo, nos lanzamos sobre el segundo: enviar ejemplares de páginas con tarjetas a los principales medios de comunicación nacionales, con el objetivo de hacer un llamamiento, de que esos atentados eran total y absolutamente rechazados por el Islam y por los musulmanes.”

Miembro D: “Y la reacción de los medios también fue, en general, buena”.

Miembro A: “Hubo de todo, canales de televisión como TVE, Antena 3 y Telemadrid, que respondieron muy bien, sacando la noticia. Y canales y programas de radio como la COPE y PUNTO RADIO que nos invitaron para explicar la experiencia, y otros que simplemente pasaron.”

Miembro C: “pero hay que decir que en general la respuesta fue muy buena.”

Miembro B: “Sí, también páginas Web de periódicos publicaron la noticia como la de El Mundo, El País y La Razón, además de muchas otras páginas de habla española.”

Mensajes de las tarjetas del libro.

Miembro A: “Puff, eso hay que verlo más que contarlo, una imagen vale más que mil palabras.”

Miembro B: “Es espeluznante ver como niños tan pequeños asimilaban una situación tan atroz. Muchos dibujaron trenes y explosiones, palomas blancas como mensajeras de paz, banderas de España con el lazo de luto, mensajes de no a la violencia y de sí a la paz, mensajes de no al terrorismo. Lo más doloroso eran los mensajes en los que los chavales decían que tenían miedo y los dibujos en los que te dibujaban niños jugando en el parque y niños en la explosión pidiéndoles ayuda. O dibujos a través de los cuales expresaban que tenían miedo a represalias.”

Miembro C: “pero hay algo aún más horrible que todo eso, los mensajes de los más pequeños pidiendo disculpas; horrible. Se disculpaban porque se sentían culpables, porque habían oído que los que hicieron el atentado eran musulmanes, terrible.”

Miembro D: “también muchos dibujaron velas.”

Miembro A: “En las tarjetas de los más mayores, se ve más elaboración, se expresa un rechazo total a cualquier tipo de violencia o de terrorismo, sea de grupos o de Estado, como el de Israel contra el pueblo palestino o el de EEUU contra el pueblo iraquí. También había muchos mensajes de niños en los que pedían “no a la guerra ni en Irak ni en Madrid”, realmente triste”.

Libro: "Queremos la Paz. 11M de 2009"

Miembro A: “Después de la presentación de la primera edición del libro “NIÑOS Y JÓVENES MUSULMANES DE MADRID, NUESTRA CONDOLENCIA Y SOLIDARIDAD POR EL 11-M”, decidimos dar un paso más e hicimos una nueva selección de las tarjetas, traduciendo los mensajes al inglés, al francés, al alemán, al árabe y al español con el objetivo de sacar una segunda edición con la ayuda de “Casa Árabe”. Y así fue el 11 de marzo de 2009 salió a la luz la segunda edición y el 14 de marzo se realizó su presentación en el Colegio Mayor Universitario de Chaminade a las 11:30 de la mañana. Los primeros invitados fueron las Asociaciones de Víctimas, después, todos y todas aquellas que habían participado en la elaboración del libro original”.

Introducción al libro "Queremos la paz", por la escritora y periodista Nawal Sibai

“«Queremos la paz» se repite una y otra vez, es, de hecho, la afirmación que más se reitera en este libro cuyas tarjetas verdes se exponen ahora ante nosotros. Han pasado ya cinco años desde aquel desafortunado día en el que el terror llamó a nuestras puertas estremeciendo las calles y las miradas de los madrileños.

Abrimos el libro y con él en nuestra memoria se abren las imágenes de aquellos trenes de cercanías y los cadáveres de las personas que se fueron aquel día, asesinadas indignamente. La gran sala del recinto ferial de IFEMA donde se apilaban los cuerpos sin vida de los seres queridos, hijos, hermanos, amados… que la mañana del 11 de marzo tomaron aquellos trenes para acudir a sus trabajos, sus escuelas y sus universidades, saliendo al encuentro de una injusta muerte que les esperaba en las mochilas colocadas sin piedad ni humanidad bajo sus asientos.

Hojeando las páginas de este libro invaden nuestra memoria las voces desesperadas, los gritos de socorro, las lágrimas en aquellos trenes, las sirenas de los coches de policía y las ambulancias cuyo eco recorría Madrid, los telediarios anunciando el aumento constante del número de víctimas, los teléfonos móviles sonando en las bolsas amarillas y negras que envolvían los cuerpos destrozados, y los miles de heridos y afectados de la clase obrera española, que no habían cometido crimen alguno, sino acudir a sus puestos de trabajo y sus colegios aquella mañana para no volver nunca más.

Vamos pasando las páginas, una por una, y en los trazos de los niños y jóvenes leemos el terror vivido en Madrid, el dolor, el aterrador silencio que recorrió las calles de la ciudad; silencio, nada más allá del silencio frente a lo inmenso del dolor y el sufrimiento humanos. La aflicción planeaba sobre todos, presos de preguntas sin respuesta, buscando un porqué, una explicación, una justificación, algo, que pudiera dotar de sentido al sinsentido.

Una por una, abrimos las páginas de este libro y con ellas el eco del sufrimiento de los madrileños, todos, cristianos, judíos, musulmanes, budistas, españoles, extranjeros inmigrantes de todos los colores y razas, de todos los países, mayores, jóvenes y niños, mujeres y hombres… es como si el dolor los hubiera fundido a todos en uno.

Sin embargo, los musulmanes en Madrid vivieron la tragedia más profundamente, fueron días negros para ellos, todos los dedos les acusaban… la oración en voz alta de aquella señora en una de las mezquitas la oyeron todos: «¡Dios mío, te lo ruego, que no sean musulmanes los autores!». Pero por desgracia, fueron —como todos decían— ¡musulmanes!

La comunidad musulmana de Madrid se encontró de repente en el corazón de la tempestad, el larguísimo y arduo camino emprendido hace tiempo de esfuerzo y trabajo por la convivencia entre los musulmanes residentes en Madrid y el resto de madrileños, se teñía ahora de serios interrogantes y las últimas esperanzas se esfumaban.

Frente a nosotros, las tarjetas verdes. Seleccionadas cuidadosamente de entre cientos de tarjetas similares. Traen a nuestras mentes también el recuerdo de las y los jóvenes musulmanes unidos por la voluntad de hacer algo, lo que fuera, frente al monstruo que había irrumpido en sus caminos, en sus mentes, en sus corazones: «Madrid es nuestra ciudad. Nuestro dolor y nuestra herida son dos, estamos heridos como madrileños y otra vez heridos como musulmanes».

El terrorismo es una enfermedad, no tiene religión, cultura o nacionalidad, todo aquel que lo practique, sea cristiano, judío o musulmán es un criminal, y sea un Estado, un grupo o un individuo, el terrorismo es terrorismo, atenta contra la vida de personas inocentes, niños, mujeres, hombres, civiles, arrebata la vida, sea de una persona o de un grupo, de un modo criminal, el terrorismo es barbarie, no tiene respeto por nada.

Se reunieron estos jóvenes y decidieron hacer algo para intentar aliviar el dolor de los madrileños, algo que dejara claro a los españoles que los musulmanes en Madrid eran inocentes de semejante barbarie y no tenían ningún tipo de relación con esos asesinos, enviar un mensaje tajante desde el mismo Islam que mostrara que esta religión, al igual que el resto de religiones, es un mensaje de paz que rechaza cualquier tipo de violencia y en especial la que ese grupo de criminales asesinos quieren atribuirle.

¿Qué lógica puede justificar semejante barbarie como «defensa legítima frente a otro tipo de terrorismo»? El sentido común lo rechaza.

Vamos doblando las páginas de este libro, y vemos en ellas cientos de pequeñas y jóvenes manos que escriben los mensajes de condolencia y solidaridad con su ciudad herida, manos que rechazan el terrorismo y todo tipo de violencia contra el ser humano, manos que cantan a la paz, la seguridad y la libertad, a las flores, a los niños, al amor, a los corazones que llenan estas páginas, los soles que brillan, manos que lloran también con lágrimas de sangre a las profundas y dolorosas heridas, a las madres que han perdido sus hijos, a los niños que han quedado huérfanos, manos que llaman para que un nuevo día amanezca, un mañana mejor, un mañana donde reine la felicidad, la convivencia y la solidaridad.

Tomamos este libro entre nuestras manos y ya han pasado cinco años desde aquel trágico acontecimiento. Vemos a los niños y jóvenes musulmanes de Madrid, algunos de ellos invirtiendo más de veinte horas diarias en la preparación de este libro, un año completo, poniendo todo su esfuerzo y su empeño, con sus pequeñas donaciones y unos medios muy limitados, recopilando las tarjetas verdes, recorriendo a lo largo y ancho Madrid, visitando los colegios árabes e islámicos de la ciudad con su proyecto a cuestas explicando en qué consiste a profesores, alumnos y padres, clasificando y escogiendo tarjetas, cortando y pegando, corriendo de impresora a impresora, de fotocopiadora a fotocopiadora, buscando centros de impresión, edición y diseño gráfico que puedan echarles alguna mano, de reunión en reunión, rechazando cualquier tipo de financiación sujeta a condiciones, sean cuales sean y sea de quien sea, pues es este el trabajo de toda una comunidad y no debe presentarse a los madrileños sino como producto del esfuerzo y trabajo de ésta y sólo en su nombre. Este libro va dedicado a cada una de las personas que habitan Madrid, es un mensaje que dice que la llama de la esperanza no debe apagarse, que nuestra confianza en el ser humano no debe remitir y ha de superar semejantes actos de criminales y políticos, nuestra confianza en la persona ha de sobreponerse a las voces crispadas que pretenden a través de los medios de información confrontarnos, haciendo un llamamiento a la violencia, al odio, el resentimiento y el rechazo al otro.

Vemos a estos jóvenes musulmanes de Madrid trabajando con insistencia hasta altas horas de la madrugada, poniendo su alma y lo mejor de ellos para que este libro pudiera salir a la luz. Sus primeros ejemplares, de grandes dimensiones, fueron entregados a las asociaciones de las víctimas del atentado, que han dado un gran y poderoso ejemplo, mostrando compasión, piedad, tolerancia, paciencia, fuerza y perdón.

Algunos de los niños musulmanes de Madrid rompieron sus huchas para donar unos pocos euros para el libro, otros ofrecieron su paga mensual, algunos padres donaron hasta mil euros, una de las mujeres musulmanas entregó su alianza matrimonial para que con su precio se contribuyera a pagar los gastos que requería el libro. Ninguna de las personas que han trabajado en él y lo han editado ha querido que aparezca su nombre, porque al fin y al cabo ha sido un trabajo conjunto, de toda una comunidad, la comunidad musulmana de Madrid, que se ha esforzado para presentarlo a una ciudad que ama, que respeta y a la que desea todo el bien del mundo, porque es su ciudad, la ciudad en la que viven y conviven, y ello a pesar de algunos de sus ciudadanos que no siguen la misma lógica, haciendo de la existencia de los musulmanes entre ellos una existencia dolorosa.

Vamos pasando las páginas y viendo a través de los cinco años que han transcurrido desde que entregamos un ejemplar de regalo al alcalde de Madrid, desde que dejamos en la Biblioteca Nacional el original, el libro de grandes dimensiones que recoge las más de quinientas tarjetas verdes, el color de la esperanza, la paz y el amor. Hemos repartido ya más de tres mil ejemplares en soporte electrónico, distintas universidades españolas y centros culturales disponen de una copia… está entre nuestras manos y vemos a través de él, a pesar de las dificultades que nos rodean, un solo y único camino para la convivencia segura, vemos a través de él generaciones que trabajan y apuestan por la vida, por el ser humano, y por todo aquel que nos ha dejado injustamente, cuya vida ha sido arrebatada por la maquinaria del odio y el resentimiento, y sabemos que el ser humano no tiene más remedio que amar a su prójimo y vivir y convivir con él a base del respeto mutuo y que la religión, toda religión, es inocente siempre de aquello que los asesinos quieren atribuirle en su pretensión de justificar el crimen y la barbarie.

Ahora, después de cinco largos años, editamos este libro con la ayuda de Casa Árabe, una institución pública española que trabaja para tender puentes de diálogo y entendimiento entre las civilizaciones, y que nos brinda la posibilidad de que esta obra pueda llegar a las casas de todos los madrileños, todos los españoles y todos los europeos si ello es posible, para transmitirles que nuestros niños tienen un solo mensaje que quieren hacer llegar a la humanidad cuando se cumplen ya cinco años desde aquel triste suceso, deseando que no se repita más: queremos y ansiamos la paz, amamos la paz como todo niño inocente en este mundo, luz de esperanza para un futuro prometedor de paz y justicia a pesar del doloroso panorama que la actualidad presenta ante nosotros”.

Nota: Si alguien quiere algún ejemplar del mismo, solamente tiene que ponerse en contacto con jovenesmusulmanes_madrid@hotmail.com.
 
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