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Afganistán: la guerra eterna

Dentro de las filas militares norteamericanas se deja ver el derrotismo producido por la ineficacia de la inteligencia

16/01/2010 - Autor: Abel Samir - Fuente: Webislam
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Talibanes dentro de Afganistán
Talibanes dentro de Afganistán

Después de casi nueve años de guerra en Afganistán no se ve en el horizonte la victoria norteamericana a pesar de haberse aumentado considerablemente sus efectivos militares y también el de sus aliados de la OTAN. Tampoco se ve una tregua que podría ser el comienzo de la diplomacia y la paz.

Dentro de las filas militares norteamericanas se deja ver el derrotismo producido por la ineficacia de la inteligencia, factor muy importante para realizar operaciones seguras y oportunas, contra un enemigo cada vez más obstinado y con capacidad para resurgir en donde han sido parcialmente derrotado.

El emisario norteamericano para Afganistán Richard Holbrooke de visita en Berlín afirmó que la guerra de Afganistán será la más larga en la historia de USA, más larga aún que la de Vietnam. Este emisario intenta que los alemanes envíen más tropas a Afganistán lo cual no está en las intenciones actuales del gobierno de Alemania.

El ministro de defensa alemán Guttenberg dejó en claro que el futuro de Afganistán no puede ser garantizado sólo mediante la acción de las armas. Por ese camino USA se irá hundiendo más y más en una guerra sin futuro. USA está pagando en Afganistán sus errores del pasado en que gastó enormes fortunas en armar a la resistencia contra los soviéticos. Las bombas que amenazan en los caminos son en gran parte explosivos entregados en el pasado por los norteamericanos.

Los talibanes cuentan con el apoyo de la población (aunque no es muy claro si este apoyo es de corazón u obligados por las terribles circunstancias de la guerra), por tanto la información, indispensable para planear las acciones operativas, están más al alcance de sus manos que de los norteamericanos y sus aliados. Sin información un ejército actúa a ciegas y puede ser engañado fácilmente en cuanto a la ubicación, el tamaño de las fuerzas enemigas y en cuanto a la oportunidad.

Los servicios de inteligencia norteamericanos han fallado rotundamente en Afganistán. Es sumamente difícil contar con la ayuda de la población o de agentes verdaderamente leales. Recientemente un agente doble, Jalil Abu Mulal al Balawi, un médico que estudió en Turquía, que durante un año trabajó aparentemente para la CIA, logró engañarlos y les provocó la muerte a siete agentes de la CIA, incluida la jefa de la base norteamericana de la CIA en Khost, en la base norteamericana de Chapman. Según su mujer era un padre ejemplar y amaba a su familia y a sus hijos.

Los llamados “terroristas islámicos” provienen no sólo de los campesinos o trabajadores en general, también de la intelectualidad con una buena posición social. Ese fue un golpe muy bajo y doloroso para los norteamericanos que los ha dejado atónitos. ¿En quién confiar? ¿Cómo saber quién es quién, en un país infiltrado por todos los poros de ese cuerpo sin un Estado eficiente y fragmentado por años de guerras tribales, y por Al-Qaeda? Las venganzas de USA contra el enemigo mediante los aviones no tripulados lo único que han logrado es un montón de muertos civiles, lo cual contribuye eficazmente a alejar a la población civil de los norteamericanos.

La salida política ha sido rechazada rotundamente por los talibanes que tienen en mente una guerra larga, eterna si es necesario, hasta el agotamiento del enemigo, aunque ellos tengan muchas bajas, cuestión que es solucionada por los reemplazos obtenidos de gente militante que viene de Pakistán o de otros lugares del mundo, incluido USA. No olvidemos que un oficial del ejército norteamericano (también médico como Al Balawi) que asumió la ideología islámica en el mes de noviembre de 2009, ametralló a varios de sus compañeros en Fort Hood, en el Estado de Texas.

En Afganistán los norteamericanos luchan contra un enemigo religiosamente fanático, imposible de doblegar por medio de las armas. Menos aún por medio de la religión. Allí no funciona los clérigos y los religiosos cristianos que traten de convencer a los islámicos. Lo que funcionó con los indígenas de Latinoamérica no funciona allí. Allí ocurre todo lo contrario: cristianos se convierten al Islam.

Obama ha anunciado el envío de más tropas norteamericanas a Afganistán como respuesta al incremento de la resistencia de los talibanes. Serían unos 30.000 soldados norteamericanos lo que subiría las fuerzas de ese país a 100.000. A las tropas combatientes que existen ya en Afganistán debe agregárseles los 104.000 mercenarios que reciben el nombre camuflado de “contratistas”. Estos mercenarios también combaten, sobre todo en las grandes ciudades, y son responsables de la defensa de edificios y zonas controladas por la ISAF o por las fuerzas afganas de Karzai.

El periódico estadounidense The New York Times informó en un artículo que la empresa norteamericana de “contratistas” Blackwater había sido contratada para localizar y asesinar a dirigentes de Al-Kaeda y seguramente también a los talibanes. Esa “empresa” que es responsable de muchos crímenes en Irak, ha sido absuelta de sus abusos y asesinatos por una corte norteamericana, como ocurría en el pasado cuando unos blancos linchaban negros.

Mientras tanto, aunque las acciones en Irak son menores que antaño, la guerra allí no ha terminado y diariamente ocurren acciones militares encabezadas por Al-Qaeda y por sus aliados sunitas especialmente en el norte de Irak, contra el gobierno títere y contra las fuerzas de ocupación. Dice Mirari Isasi en un artículo publicado en Rebelión sobre el repliegue de las fuerzas norteamericanas que: “fue una de las promesas de Obama a su gente en campaña, pero mientras anuncia la retirada progresiva de las tropas incrementa el número de mercenarios en Irak, donde en la actualidad hay dos ejércitos paralelos. Por un lado, 145.000 soldados regulares del Ejército de EEUU y, por otro, un contingente de 160.000 mercenarios.

Desde que Obama anunciara la retirada de sus tropas -que serán enviadas como refuerzo a Afganistán- se ha incrementado en un 25 el número de mercenarios, que son más peligrosos porque los militares están sujetos a las leyes de EEUU, pero éstos no están sujetos a ninguna ley internacional ni iraquí y actúan con total impunidad”. La guerra de Irak, al igual que la de Afganistán, ha provocado un desastre ideológico y psicológico en los reclutados para la guerra. Son muchos los que desertan y muchísimos los que se suicidan todavía.

El soldado Mike Prysner le escribió a Michael Moore y entre lo que le dijo está lo siguiente: “He derribado estatuas y destrozado retratos mientras usaba una bandera norteamericana en mi manga, y luchaba por aprender a entenderlo. Me uní al ejército en cuanto tuve el mínimo de edad -rechacé una beca de escritura en una universidad estatal para servir a mi país, listo a morir por los ideales que aprendí a amar. Dos años después me encontré a punto de desembarcar en una pista aérea negra como la noche, listo a atacar a un país en el cual yo no creía que debía estar… Durante todo el tiempo que he estado en Irak he estado buscando ideas para convencerme de que puedo sentirme orgulloso de mis actos, que yo era parte de algo justo. Pero no importa qué argumento encontraba a favor de la guerra me venía a la cabeza la imagen de mi comandante en jefe que sonríe con presunción mientras piensa que ha engañado a un país”.

Lo que ha hundido a muchos es la práctica del asesinato, la tortura y la vejación de los prisioneros y de la población civil, a pesar de que USA está suscrita a la Convención de Ginebra. Es común que cada acción de las fuerzas de la ISAF (teóricamente por la paz) sea precedida de un bombardeo indiscriminado de los villorrios afganos en donde se cree que existen talibanes. Así se procede a asesinar a muchos civiles en donde la presencia de niños y mujeres es mayoritaria. Los hombres civiles que se toman prisioneros, son sometidos a una paliza salvaje con el objeto de obtener información. Desde luego que por ese camino lo único que logran es el odio de la población y el apoyo a los talibanes.

En un informe elaborado por un grupo de defensa de los derechos humanos afgano (ARM) se informa que un término medio de tres niños han muerto cada día en el año pasado. Aunque el informe pretende culpar a las muertes en su mayoría a los talibanes (un 64) lo que no parece ser muy serio.

El jueves pasado (7 de enero de 2010) se conoció la noticia que los “terroristas” hicieron estallar tres bombas en una zona residencial en la ciudad de Ramani hiriendo gravemente al comandante de las fuerzas especiales antiterroristas Waleed al Hiti y matando a siete más.

En la página de internet de “El País” de España, fecha 9 de diciembre de 2009, bajo el título de “El terror vuelve a las calles de Bagdad” se puede leer: “Cinco atentados coordinados sacudieron ayer el centro de Bagdad y causaron 127 muertos y cerca de medio millar de heridos. Los ataques con coches bomba, que tuvieron como objetivo varios ministerios y edificios oficiales, eclipsaron el anuncio de la fecha de las próximas elecciones legislativas: el 7 de marzo del año que viene. Tal vez ése era el principal objetivo de los terroristas. La violencia puede minar la credibilidad del primer ministro, Nuri al Maliki, que basa sus planes electorales en que ha traído la seguridad a Irak”.

Obama quiere extender la guerra contra los islamistas en Yemen. Aprovechando que allí hay un gobierno pronorteamericano, USA estudia la posibilidad de ayudar con medios y fuerzas al actual gobierno que está enfrentado a Al-Kaeda. Ya existen allí unidades especiales antiguerrilleras y de inteligencia que últimamente se han estado engrosando. Una parte importante de la población yemení apoya a los islamistas. Incluso entre sus fuerzas hay niños dispuestos a autoinmolarse con tal de matar extranjeros.

En el norte de Yemen, en la ciudad vieja de Saada fue recientemente arrestado un niño de sólo nueve años por acarrear una bomba típica usada por los suicidas. En ese lugar el clan Houthi ha estado en guerra contra el gobierno durante los últimos cinco años. Todos los clanes están muy bien armados. Yemen es un país inundado de armas. Con una población cercana a los 25 millones, en todos los clanes existen muchísimas armas que se calculan en número de unos 60 millones, o sea 2,4 armas por ciudadano.

La organización Al-Qaeda en la península arábiga esta dirigida por un ciudadano yemení que en una época anterior fue uno de los ayudantes de Osama bin Laden. Esta ala de Al-Qaeda ha estado creciendo y fortificándose en estos últimos años. El líder se conoce bajo el nombre de Nasir Wuhaishi, aunque nadie sabe en occidente si ese es su verdadero nombre, podría ser sólo una chapa. Estuvo preso en una cárcel de Yemen pero logró escapar junto a otros 22 miembros de Al- Qaeda en 2006. Para USA es muy importante destrozar a esta ala de Al-Kaeda porque amenaza a uno de los gobiernos más pronorteamericanos del mundo árabe: Arabia Saudita.

La existencia de Al-Qaeda se pone en tela de juicio, incluso por autores muy conocidos y de cierta reputación internacional, pero teorías de la inexistencia de Al-Qaeda son sólo falacias que se pueden comprobar con la triste realidad. En la actualidad el ejército yemení tiene desplegados varios miles de soldados con la intención de aplastar a Al-Qaeda. Al parecer existe una cierta seguridad en la capital ya que las legaciones de USA, Francia y Gran Bretaña han sido reabiertas, pero en el resto del país no es lo mismo. Al mismo tiempo existe una revuelta de los chiítas al sur del país lo que confunde y complica más el panorama político y militar.

USA intenta justificar el mantenimiento de los prisioneros en las cárceles secretas y en el campo de prisioneros de Guantánamo, acusando a varios de los ex-prisioneros de que se habrían reintegrado a la lucha en la península arábiga. Sería peligroso, según ellos, liberar a tantos sospechosos aunque no existan pruebas concretas contra ellos. En realidad, temen que muchos de ellos que, han sido sometidos por años a torturas físicas y psíquicas, deseen vengarse, algo muy natural y comprensible por cierto.

Aunque Obama se ha pronunciado sobre el término de la prisión de Guantánamo, eso no se ve muy posible. Extrañamente no ha mencionado las cárceles secretas de la CIA en donde se tortura y asesina a diario. Es la doble moral de un presidente que pareció muy demócrata pero que sigue la geopolítica agresiva de sus antecesores.

La operación militar que se inició en 2001 (Operación Libertad Duradera) lleva a pensar si los norteamericanos creían o no en una guerra de corta duración o en una guerra interminable. Creían que bombardeando a los talibanes éstos se iban a rendir y a entregar a Osama bin Laden, pero se equivocaron de plano, los talibanes siguieron la guerra de guerrillas como era lo lógico. Su Libertad Duradera no se ve por ningún lado. Con la acción indiscriminada contra la población esta operación mejor debería haberse llamado “Masacre de Civiles Duradera”. Así los talibanes fuesen derrotados definitivamente, cuestión que pongo en duda, los afganos que tomasen el Poder total del país no serían muy diferentes de los talibanes.

También son religiosos que someten a las mujeres al dominio absoluto del hombre, son poseedores de una cultura retrógrada y bastante corruptos por cierto. El gobierno de Karzai impuesto por USA ha sido hasta aquí el más corrupto de la historia de Afganistán, aunque hay que reconocer que la corrupción parte de los mismos norteamericanos, sobre todo de los llamados “contratistas” que cobran sueldos fabulosos (150.000 al año) por sus acciones criminales.

La nueva estrategia de USA es muy similar a la seguida los últimos años en Irak: aumentar las fuerzas, tomar la ofensiva y conseguir “amigos” mediante el pago de sueldos a las milicias contrarias a USA. Con los talibanes la cosa es diferente. No constituyen milicias diferentes, son más unidos, más intransigentes y más temerarios. Obama cree que ya para el 2011 sus fuerzas habrán logrado vencer a los talibanes.

Probablemente muchos talibanes van a perder la vida y se reduzcan en número, pero parece del todo improbable que se consiga el objetivo de vencer a talibanes y Al-Qaeda juntos en esa región. Esta “nueva estrategia”, que busca la iniciativa y la libertad de acción en el plano militar y la diplomacia del dinero, es muy dudosa y en el Capitolio hay voces que demuestran su ansiedad. El presidente del Comité de Asuntos de Defensa del Senado, Carl Levin se expresó así: "Tengo la impresión de que lo que estamos haciendo es poner a más marines norteamericanos en las esquinas de las calles de Afganistán donde deberían de estar soldados afganos".

La crítica no deja de ser real: USA hace el trabajo sucio que debería hacer las fuerzas afganas de Karzai, pero son los norteamericanos los que se han metido allí sin que nadie los llamase. Esta “guerrita” va para largo, a pesar del refuerzo, tal vez no termine ni en 10 años más. Obama, con su “nueva estrategia” y sus enormes gastos guerreros (el gobierno pedirá al Congreso otros 33.000 millones de dólares extras para financias sus guerritas). El Comité de los premios Nóbel debería crear un nuevo premio: a la ilusión. Y ese premio debería recibirlo el mayor iluso del mundo, aquél que vive y sueña en la Casa Blanca.

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