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Estimado maldito maltratador

Deja libre a mi hermana judía, musulmana, atea, budista o cristiana. ¿Qué pecado ha cometido?

05/01/2010 - Autor: S. A. S. - Fuente: Webislam
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Estimado maldito maltratador, olvidaste el pequeño detalle de que tú no eres Dios.
Estimado maldito maltratador, olvidaste el pequeño detalle de que tú no eres Dios.

“Estimado” maldito maltratador:

Deja libre a mi hermana judía, musulmana, atea, budista o cristiana. ¿Qué pecado ha cometido?

No me contestes. Sé lo que ocurrió. Habló y pensó en tu suprema presencia y resultó ser más inteligente que tú; pero lo que realmente te dolió, fue que tu idiotez quedó al descubierto. Y por ello la ridiculizas, humillas y oprimes sistemáticamente en privado y en público. “Estimado” maldito maltratador, olvidaste el pequeño detalle de que tú no eres Dios.

Deja libre a mi hermana judía, musulmana, atea, budista o cristiana. ¿Qué pecado ha cometido?

No me contestes. Sé lo que ocurrió. Decidió salir a trabajar para mantener a la familia que tú tienes abandonada o sencillamente para ejercer su indiscutible derecho a autorrealizarse. Y pagas tu impotencia despidiéndola y recibiéndola, todos los días, con una paliza o insultos o miradas hirientes o con ausencia total de contacto visual, como si fuese un perro. O simplemente con un silencio ruidoso, sin reconocer su aportación, sin reconocer su humanidad… “Estimado” maldito maltratador, olvidaste el pequeño detalle de que tú no eres Dios.

Deja libre a mi hermana judía, musulmana, atea, budista o cristiana. ¿Qué pecado ha cometido?

No me contestes. Sé lo que ocurrió. Hirió tu hombría al no llegar “doncella” al matrimonio. Por ello la juzgas. Todas las mañanas, todas las tardes, todas las noches, la haces sentirse inferior, deudora contigo, pero déjame decirte, que no te debe nada. Y en el caso retorcido de que fuese así, ya te ha devuelto todo y con creces. ¿A caso no ha sido suficiente tener que (sobre) vivir junto a un individuo como tú tantos años, manteniendo económica y emocionalmente a la familia? Y no sola, sino peor, mal acompañada. “Estimado” maldito maltratador, olvidaste el pequeño detalle de que tú no eres Dios.

Deja libre a mi hermana judía, musulmana, atea, budista o cristiana. ¿Qué pecado ha cometido?

No me contestes. Sé lo que ocurrió. Tras tantos años de relación, te enamoraste de otra hermana mía, y no fue suficiente con el daño emocional y psicológico que esto le supuso, no, tuviste también que privarla de sus hijos, apoyado por la ley de algunos míseros países, gobernados por dictadores apoyados claramente por Occidente. “Estimado” maldito maltratador, olvidaste el pequeño detalle de que tú no eres Dios.

Deja libre a mi hermana judía, musulmana, atea, budista o cristiana. ¿Qué pecado ha cometido?

No me contestes. Sé lo que ocurrió. Te engañó, tras años y años de soportar tus traiciones (¡o no!). Pero tú eres el macho, y ella la hembra… por tanto tenía que morir. Y murió. “Estimado” maldito maltratador, olvidaste el pequeño detalle de que tú no eres Dios.

Deja libre a mi hermana judía, musulmana, atea, budista o cristiana. ¿Qué pecado ha cometido?

No me contestes. Sé lo que ocurrió. Tú tenías hijos de otra relación, por tanto “ya estabas servido en materia de paternidad”, y por ello justificaste tomar la decisión “por los dos” de no tener más hijos ¿qué importa lo que ella sienta? ¿Qué importa lo que ella necesite? Lo que importa es que tú ya tienes hijos y no quieres más. Ella tuvo que convencerse a sí misma de que tampoco quería tenerlos… “Estimado” maldito maltratador, olvidaste el pequeño detalle de que tú no eres Dios.

Deja libre a mi hermana judía, musulmana, atea, budista o cristiana. ¿Qué pecado ha cometido?

No me contestes. Sé lo que ocurrió. La abandonaste porque no podía tener hijos. ¿De qué sirve una mujer si no puede tener hijos? ¿No fue así? Ah! ¡Ya sé! Tuvo solamente hijas, y tú querías un hijo varón. Pobrecillo, ¡menuda desgracia te tocó vivir! “Estimado” maldito maltratador, olvidaste el pequeño detalle de que tú no eres Dios.

Deja libre a mi hermana judía, musulmana, atea, budista y/o cristiana. ¿Qué pecado ha cometido?

No me contestes. Sé lo que ocurrió. La forzaste. Claro, claro, tus necesidades están por encima de todo. Por supuesto, no podías esperar. Por supuesto, no podías darle su tiempo. Por supuesto, ella no es un ser humano... “Estimado” maldito maltratador, olvidaste el pequeño detalle de que tú no eres Dios.

Deja libre a mi hermana judía, musulmana, atea, budista o cristiana. ¿Qué pecado ha cometido?

No me contestes. Sé lo que ocurrió. Sobrevivió. Y tú no pudiste soportarlo. ¿Cómo pudo rehacer su vida sin ti? ¿Cómo pudo salir adelante sin ti? No, no, no, no, eso es inadmisible, por tanto tenía que morir. Y murió.

Deja libre a mi hermana judía, musulmana, atea, budista o cristiana. ¿Qué pecado ha cometido?

No me contestes. Sé lo que ocurrió. Manchó el nombre de la familia. ¿Qué importa que la violaran? Lo que importa es lo que piensa y diga la gente (gentuza) y la sociedad (suciedad). Y tú, su hermano, el macho, no podías permitirlo. Además, la ley de algunos míseros países, gobernados por dictadores protegidos por Occidente, te protege, es un crimen de honor, ¡cómo no!… “Estimado” maldito maltratador, olvidaste el pequeño detalle de que tú no eres Dios.

Deja libre a mi hermana judía, musulmana, atea, budista o cristiana. ¿Qué pecado ha cometido?

No me contestes. Sé lo que ocurrió. Tenías que recortar la plantilla de la empresa por problemas económicos. Y en lugar de utilizar criterios justos, te basaste en el sexo: mujeres fuera, hombres dentro. Incluso antes de despedirlas, todas ellas cobraban menos que sus compañeros haciendo exactamente el mismo trabajo… “Estimado” maldito maltratador, olvidaste el pequeño detalle de que tú no eres Dios.

Deja libre a mi hermana judía, musulmana, atea, budista o cristiana. ¿Qué pecado ha cometido?

No me contestes. Sé lo que ocurrió. El propietario de tu negocio iba a pasar aquella tarde para cobrar el alquiler, pero no tenías dinero. Así que le “pediste” a tu mujer que se arreglara y que le recibiese ella sola…De modo que si os engañan, las asesináis, pero si necesitáis que lo hagan, las forzáis, ¡qué caballeros, qué elegancia! Vamos que al final y al cabo la única diferencia que tenemos con las zonas más castigadas de África que realizan este tipo de repugnantes prácticas con sus mujeres, es que nosotros llevamos trajes de etiqueta y corbatas, y nos enorgullecemos de transmitir al universo “de cualquier forma y a cualquier precio” la igualdad, la libertad y la fraternidad “occidentales”. “Estimado” maldito maltratador, olvidaste el pequeño detalle de que tú no eres Dios.

Deja libre a mi hermana judía, musulmana, atea, budista o cristiana. ¿Qué pecado ha cometido?

No me contestes. Sé lo que ocurrió. Eras un abogado de prestigio. Llevabas varios casos importantes. Aquella mañana, en tu despacho, con tu cliente, una hermosa y joven mujer, desesperada por sacar a su inocente marido de la cárcel, te levantaste y cerraste la puerta con pestillo. Sabías que ella no tenía más dinero para pagarte. Le dijiste: “en España las mujeres pagan así…” y comenzaste a desabrocharte el cinturón del pantalón… “Estimado” maldito maltratador, olvidaste el pequeño detalle de que tú no eres Dios.

Deja libre a mi hermana judía, musulmana, atea, budista o cristiana. ¿Qué pecado ha cometido?

No me contestes. Sé lo que ocurrió…malinterpretaste los millones de miles de significados de la palabra M.U.J.E.R. “Estimado” maldito maltratador, olvidaste el pequeño detalle de que tú no eres Dios.

La M no es de maltratada, sino de manantial de sabiduría, inteligencia, fuerza, voluntad, paciencia, amor y solidaridad.

La U no es de ultrajada sino de úlcera; por todo lo que tiene que aguantar de la sociedad, de los medios de comunicación, de los hombres, de los hijos, y de sí misma…

La J no es de jorobada, sino de jaula. Esta jaula, tiene muchos colores y formas. Una de ellas es la edad; a la mujer se la enjaula en la etapa de la juventud, y una vez fuera de ella ya deja de tener valor. Se olvidan de que el valor de la mujer no está en su juventud o belleza sino en su humanidad (al igual que el hombre). Otra forma de jaula es la de manipular la religión para limitar su libertad, algo que, desgraciadamente, ha ocurrido en todos los siglos, en todas las religiones, y en todos los lugares; a pesar de que los medios de comunicación pretenden dar la impresión de que se trata solamente de una confesión y de unos lugares concretos; la discriminación de la mujer es universal, no tiene ni religión, ni cultura, ni raza, al igual que el terrorismo (2)*.

La E no es de estúpida, sino de esperanza. Esperanza en el futuro, y esperanza en el ser humano, y esperanza de que las cosas, aunque muy, muy, muy lentamente, pueden mejorar.

La R no es de retrasada, sino de rompedora, de rebelde, de reconciliadora, de refugiada, de religiosa, de relámpago, de reto…

Cada mañana, cada mujer se levanta poseyendo un significado distinto de cada una de las letras que constituye la misteriosa y mágica palabra de M.U.J.E.R.
El desafío real, es hacer llegar a las personas que están a su alrededor, en ese día concreto, lo que significa para ellas cada una de esas letras que fundan esa palabra, que representa no el cincuenta por ciento de la humanidad, sino toda ella.

(1) Este artículo está dedicado a todas las víctimas de género: blancas y negras, judías, musulmanas, cristianas, budistas y ateas, europeas, árabes, estadounidenses y afganas, o de cualquier otro lugar del mundo. A aquellas que sufren maltrato físico y psicológico, en el norte, en el sur, en el este y en el oeste. A aquellas que sufren discriminación política (Y NO RELIGIOSA) obligándolas a llevar el velo, a aquellas que sufren discriminación política (Y NO RELIGIOSA) obligándolas a QUITARSE EL VELO. Y especialmente, a aquellas, que aman fervientemente a Dios, a sus santos libros y profetas, y tienen que sufrir diariamente, que Le y les profanen sistemáticamente acusándoLe y acusándoles calumniosamente de las sucias hazañas del hombre.
(2) La frase de “LA BARBARIE NO TIENE NI RELIGIÓN, NI CULTURA, NI RAZA. NO AL TERRORISMO EN NUESTRO NOMBRE” la he tomado de la pancarta con la cual los miembros de la Asociación de Jóvenes Musulmanes de Madrid, se manifestaron valientemente en Atocha para apoyar al pueblo madrileño en su sufrimiento tras los atentados del 11M del 2004.
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