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Después de Dubai, las finanzas islámicas replantean sus desafíos

Tienen un gran potencial de crecimiento, ya que de 1.600 millones de musulmanes en todo el mundo, sólo 14% utilizan bancos

22/12/2009 - Autor: David Oakley - Fuente: cronista.com
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El potencial de crecimiento es enorme. Del total de 1.600 millones de musulmanes de todo el mundo, sólo 14% utilizan bancos.
El potencial de crecimiento es enorme. Del total de 1.600 millones de musulmanes de todo el mundo, sólo 14% utilizan bancos.

Durante algún tiempo fue casi como si la crisis financiera no hubiese ocurrido. O, al menos, así parecía ser en algunas áreas de las finanzas islámicas. Y luego estalló el problema de la crisis de la deuda de Dubai, lo que puso a la clase de activo en la mira y no por buenas razones.

La incertidumbre que se generó con respecto al pago del mayor sukuk o bono islámico del mundo, la operación por u$s 3.500 millones de Nakheel, la firma de desarrollo inmobiliario del emirato, fue un muestra de los serios problemas que pueden presentarse para las finanzas islámicas.

Sin embargo, la mayoría de los inversores creen que situaciones como esa afectarán a la región del Medio Oriente más que a la actividad financiera basada en la Sharia, que prohíbe el interés, o riba, de acuerdo con sus principios religiosos.

Para comenzar, las finanzas islámicas han tenido un fuerte crecimiento este año ya que se crearon más bancos basados en la Sharia y más mercados abiertos a productos destinados a pagar las ganancias o la renta de los inversores.

Los activos dentro de las finanzas islámicas aumentaron a u$s 822.000 millones este año, lo que representa un crecimiento de 29% con respecto al año 2008, con la creación de 20 bancos islámicos, según el grupo de asesoría e investigación Maris Strategies y la revista The Banker.

Aunque Medio Oriente y Malasia siguen siendo por lejos los mayores mercados del mundo, existen otras regiones y países que están comenzando a ver la posibilidad de incorporar esta clase de activos de tan rápido crecimiento a sus economías.

China, la nación más poblada del mundo, con 80 millones de musulmanes, ha comenzado a estar atenta a las oportunidades que presentan las finanzas islámicas. Recientemente concedió su primera licencia para operar de acuerdo a los principios de la banca islámica al Banco de Ningxia, que podría allanar el camino para la financiación basada en la Sharia en los vastos sectores minoristas y mayoristas chinos.

En occidente, cada vez son más los financistas e inversores que buscan diversificarse hacia esta área nicho. Hace pocas semanas, General Electric, el conglomerado estadounidense, se convirtió en la primera compañía industrial de occidente en emitir un bono islámico. GE señaló que emitirá más sukuk para atraer nuevos fondos e individuos con dinero de Medio Oriente y Asia.

El potencial de crecimiento es enorme. Del total de 1.600 millones de musulmanes de todo el mundo, sólo 14% utilizan bancos. En comparación, 92% de los hogares estadounidenses hacen uso de servicios bancarios y en el Reino Unido esta cifra asciende a 95%.

Y mientras que las finanzas islámicas representan solamente 1% del sistema financiero global, el mundo musulmán constituye 7,6% del producto bruto interno nominal, según el Centro de Formación e Investigaciones Estadísticas, Económicas y Sociales para los Países Islámicos (SESRIC). El crecimiento en las 57 naciones musulmanas es mucho mayor que en el resto del mundo, agregan los expertos de SESRIC.

A medida que estos países musulmanes emergentes se desarrollen y adquieran mayor sofisticación, cada vez más de sus habitantes comenzarán a utilizar los bancos y las instituciones financieras, y muchos querrán hacerlo respetando su religión.

Joe DiVanna, director ejecutivo de Maris Strategies y uno de los más entendidos en el tema de las finanzas islámicas dijo: "Esta clase de activo crecerá y crecerá a medida que el mundo emergente se desarrolle y se convierta en una parte más importante del sistema financiero. Es en el mundo emergente donde viven y trabajan muchos musulmanes y donde cada vez será mayor la demanda de banca y finanzas islámicas".

En realidad, al igual que muchas de las economías de mercado emergentes, las finanzas islámicas han salido airosas de la crisis financiera ya que las instituciones basadas en la Sharia no tenían tanto apalancamiento ni estaban tan expuestas a los activos tóxicos que causaron la recesión y el colapso de los mercados en occidente, aunque es posible que las repercusiones de Dubai le den otra vuelta de tuerca a esta apreciación en los meses venideros.

La falta de exposición se debió, en parte, a que las a las instituciones financieras islámicas no se les permitió invertir en productos estructurados ni apalancar sus inversiones. Estas mismas restricciones, que frenaron su crecimiento durante el período de mayor auge financiero, fueron las que las mantuvieron en pie cuando la burbuja crediticia estalló.

Sin embargo, como lo demuestra la situación de Dubai y las preocupaciones relacionadas con el sukuk de Nakheel, las finanzas islámicas no se han mantenido totalmente al margen de los problemas.

Primero, el crecimiento de la banca islámica se ha dado principalmente en el sector minorista ya que cada vez son más los musulmanes que tratan de abrir cuentas bancarias o cajas de ahorro para depositar su dinero. Las tarjetas de crédito islámicas también están ganando popularidad a medida que los bancos desarrollan nuevas formas de hacer transacciones que resulten más cómodas para sus clientes.

La banca de inversiones, por el contrario, ha sido golpeada por la crisis financiera, aunque no tanto como la del mundo occidental. Por ejemplo, una de las víctimas de más alto perfil en este sector ha sido el sukuk, que se vio afectado por el congelamiento de los mercados de crédito tradicionales.

Con inversores dispuestos a pagar más por los productos líquidos, o por activos tales como los bonos del Tesoro de Estados Unidos que podían vender fácilmente en el pico de la crisis financiera, a los oficiales de la banca de inversiones les resultó imposible encontrar compradores para el sukuk internacional. El mercado quedó prácticamente paralizado durante el año 2008 y la primera mitad de 2009.

Esta pérdida de confianza en el mercado también se debió a que hacia fines de 2007 algunos especialistas islámicos comenzaron a cuestionarse si algunos de los títulos sukuk cumplían con los principios de la Sharia.

Las finanzas islámicas también se vieron afectadas por el colapso del mercado de capitales y la explosión del mercado inmobiliario, que representan una gran parte de sus inversiones.

Roger Wedderburn-Day, socio de la firma de abogados Allen & Overy, señaló: "El mercado ha experimentado un problema serio. Nos podemos recuperar y no han caído compañías de renombre como Lehman, pero las finanzas islámicas han sido afectadas por la crisis financiera".

Esta misma crisis, sin embargo, ayudó a que los banqueros tomen una posición más realista con respecto a cuáles son los productos que se pueden adaptar del mundo convencional.

Por ejemplo, el entusiasmo con que se hablaba de los fondos de cobertura islámicos antes de la contracción del crédito se disipó ya que cada vez es más evidente que el desarrollo de productos, incluyendo apuestas especulativas sobre la dirección del mercado, resulta extremadamente difícil porque se alejan de los principios del Islam, que prohíbe el gharar o juego.

Sin embargo ahora, el crecimiento de las finanzas islámicas presenta nuevos desafíos. En este momento que el número total de instituciones islámicas llega a 1.124 y los productos proliferan, la necesidad de estandarización y regulación se ha hecho más evidente.

"Es preciso que exista un enfoque más homogéneo con respecto a las finanzas islámicas", dijo DiVanna. "Existen tensiones entre los eruditos más liberales de Malasia y los más conservadores de Medio Oriente con respecto a la interpretación de la Sharia".

"En Malasia tienden a decir: "Podemos permitir un poquito de interés", mientras que en Medio Oriente cualquier tipo de interés está prohibido".

En breve, hay muy poca colaboración entre las diferentes regiones, y aun dentro de una misma región como por ejemplo Medio Oriente, con una plétora de entes reguladores que no siempre tiran para el mismo lado.

A pesar de los obstáculos, las finanzas islámicas han progresado mucho desde que emergieron en su forma moderna en la década de 1970.

Ahora atraen a muchos inversores no musulmanes de occidente y a más fondos de oriente y asiáticos.

Londres también se está perfilando como un centro de la banca islámica. Y aunque opera con sólo una fracción de los montos que maneja el mercado de Medio Oriente -activos cuyo valor solamente llega a u$s 20.000 millones en comparación con los u$s 440.000 que alcanzan los de Medio Oriente - es cada vez más utilizado por inversores islámicos que recurren a los expertos de la City para desarrollar productos o comprar activos.

Aun en EE.UU., que después del atentado del 11 de septiembre se ha mantenido al margen de las finanzas islámicas por temores equivocados a una posible asociación con la financiación del terrorismo, hay indicios de un interés creciente entre los inversores. En Estados Unidos existen 15 instituciones con operaciones en finanzas islámicas, según Maris Strategies.

Y si GE sigue adelante con los planes de ampliar su emisión de bonos sukuk, las finanzas islámicas podrían ganar mucho más prestigio en áreas en las que todavía no han logrado avanzar.

Traducción Natalia Alvarez
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