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Rameswaram

Slow Travel: India

12/12/2009 - Autor: Nurdin Enric G. San Miguel - Fuente: Revistanamaste.com
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El mar es su hogar, pescan en pequeñas barcas de madera con velas antiguas...
El mar es su hogar, pescan en pequeñas barcas de madera con velas antiguas...

Qul huua allahu ahah (Di:El es Allah,Uno)
Allahu ssamad (Allah, el Señor Absoluto)
Lam yalid ua lam yulad (No ha engendrado ni ha sido engendrado)
Ua lam yakun lahu kufuan ahad (Y no hay nadie que se le parezca)

El Corán. Sura 112 - LA ADORACIÓN PURA.

El tren pasando sobre el puente de Pambar, olor a pescado, cabras y vacas entre las marismas, calles sin asfaltar, polvorientas. No se ven turistas. Sólo peregrinos indios desfilar en dirección al templo de Ramanasthaswamy. Mircea Eliade estuvo en este lugar a principios del siglo pasado. Sus impresiones están en” El Vuelo Mágico”.

Después de dejar la mochila en el hostal vamos en rickshaw a Dhanushkodi, una playa “que parece el fin del mundo” según las guías. En el trayecto vemos águilas, halcones, cigüeñas, pavos reales sobre los árboles, chozas donde viven los pescadores y sus familias al borde del mar, cabras, gallinas, caballos salvajes retozando en las marismas. El agua del mar de Bengala es más azul, más clara que la del mar arábigo, en Goa o Kerala. En la playa, barcas de madera de pescadores, pescado extendido sobre esteras en la arena. Parece sazonado, por eso los pájaros no lo tocan. Ni un solo turista, sólo nosotros. Más tarde conoceríamos un holandés de 50 años más o menos, un hippy happy con larga cabellera rubia que viajaba solo. Se había enamorado de este lugar y pensaba dormir al raso esa noche. Este paisaje me sorprende por su sencillez, su salvaje belleza, su desafiante luminosidad, tal vez superior a la del Mediterráneo. Los niños nos miran con extrañeza y fascinación, los adultos con curiosidad. Caminamos un rato y estamos solos, ni siquiera hay nativos en varios kilómetros a la redonda. La arena blanca, miles de conchas, dos barcos de pesca con velas azules en el horizonte. Al otro lado las montañas de Sri Lanka. El latido indómito, eterno de las olas al finar en la orilla con espuma blanquísima, el suave rumor del viento del océano en un delicioso chasquido, todos esos sonidos fundidos con cantos de pájaros diversos y el silencio de la inmensidad, ni rastro de la civilización…

Luego comemos pescado y arroz con la mano derecha sobre una hoja de plátano en una choza que hace de posada. Una niña nos reclama un bolígrafo y le doy el mío. Se pone tan contenta que salta de alegría. Comemos rodeados de tamiles que nos auscultan con infinita atención.

Al día siguiente voy solo al templo de Ramanathaswamy, templo sagrado para Vishnuistas y shivaistas porque aquí Rama, la reencarnación de Vishnu en el Ramayana, dio gracias a Shiva.

Hablo con uno de los sacerdotes del templo y me asigna un hombre que me acompañará a los 22 theerthams (aljibes o pozos con agua sagrada) donde los peregrinos hindúes toman sus baños purificadores, mágicos. El interior del templo es hermoso. Mandalas con colores preciosos decoran los techos. También hay pinturas de Shiva, Parvati, deidades como Rama en retablos inolvidables, colores sobrenaturales, animales mitológicos esculpidos en piedra en los laterales. Sólo hay peregrinos hindúes, familias enteras venidas de otros lugares del sur de la India empapados todos. Descalzos, caminamos pisando los charcos de agua que hay en muchas partes del interior. Claroscuro, luz radiante y vida en las tinieblas luminosas. Hay un elefante que se pasea por el interior del templo. Ocasionalmente los peregrinos lo tocan. Les dará suerte. Es el cuerpo de Ganesha, hijo de Shiva y Parvati. Al entrar un sacerdote me había dado una cucharada de leche de coco (om nama shivaia) y comienza la celebración purificadora del ritual. Uno a uno el hombre me lanza dos cubos de agua, a veces tres, en cada theertham que visitamos. En el Sethu Madhava uno recibe el regalo de Lakshmi, sus bendiciones y su purificación. En el Sooriya theertham uno adquiere el conocimiento del pasado, presente y futuro y alcanza los mundos que desee.. En el de Sangu te liberan del pecado de la ingratitud. En el de Yamuna Gnanasuruthi, Rajah alcanzó la sabiduría, así cada theertham tiene aguas purificadoras, milagrosas, virtudes sobrenaturales asociadas a leyendas del panteón hinduista.. Cuando ya vamos por el tercero estoy completamente calado. Muchos de las inmersiones rituales las hago con peregrinos muy jóvenes vtemplo_new webestidos con sus dotis, una mancha roja en sus frentes, recitan en voz alta salmos o mantras de los Vedas antes y después de recibir el agua bendita. Mujeres ataviadas con sus saris se bañan con sus hijos. También hay ancianos agonizantes, algunos en sillas de ruedas. Aprovecho un receso para hacer unas fotos. Tras los baños rituales medito al sol en el estanque de Loto. Posteriormente entro en el espacio reservado a las pujas. Un monje con una doti blanca, círculo carmesí en la frente y el pelo rapado, extrae un fuego flotante servido en una bandeja de oro sobre la que reposa un polvo encendido. Lentamente el gurú acerca el fuego a los devotos que hacen una reverencia en torno a él para luego ponérselo sobre sus frentes. Fervor sagrado, belleza intemporal, eterna. En los corredores largas filas de fieles esperando su ración de arroz y leche. Salgo del templo bebiendo otra vez leche de coco y entro en una estancia donde recibo una bendición final de un sacerdote bajo la imagen de Shiva. Dejo algunas rupias en la bandeja y salgo mucho más fuerte, alegre.

Parece ser que todo éste lugar está lleno de petróleo, pero al ser considerado sagrado, sólo igualado en importancia a Kashi (Varanasi), el progreso depredador no ha llegado a Rameshwaran. Como en Varanasi el tiempo no pasa aquí. En Dasnushkodi (traducido: Arco Final) está la confluencia del mar de Bengala y el golfo de Munnar. Al fondo están las rocas que llegan hasta Sri Lanka 1 y que según el Ramajana fueron usadas por Rama para llegar a Sri Lanka y liberar a Sita de Ravana, el rey de la ínsula. Rama imploró a los dioses para que le ayudaran a cruzarlo. Hanuman y sus brigadas de monos construyeron un puente con rocas sobre el agua que separa Rameswaram de Sri Lanka. Gracias a esto Rama rescataba a Sita y, desde entonces, adoró a Lord Shiva y le rogó que le perdonara del pecado de haber hecho desaparecer al rey Ravana. Para que Shiva le perdonara, urgió a Hanuman a alcanzar el lingam de las montañas del Himalaya…

Nos damos un baño en las transparentes aguas y después de comer otra vez delicioso pescado fresco en una cabaña, comienzo a caminar solo en dirección al fin del mundo. Me han dicho que debo seguir las huellas en la tierra de los camiones y cuando pase uno, pararlo, subirme a él y si es necesario negociar un precio. Camino, entre vías sepultadas por la arena, en dirección al infinito por un corredor de tierra que separa a un lado las marismas y al fondo el azul eléctrico del mar de Bengala y al otro lado el golfo de Munnar. Caballos salvajes sobre las marismas, águilas, halcones pescadores, cuervos, bandadas de cientos de palmípedos blancos volando a ras del agua. Luego voy por la playa y veo un caparazón grande de una tortuga bajo el sol, una estrella de mar roja en la orilla, un cangrejo inmenso, peces grandes emergiendo del agua y desapareciendo en décimas de segundo. A veces cabañas desde donde salen algunos niños gritando: Pen, Pen (bolígrafo)…

Vuelvo a enfilar hacia el interior y me encuentro a un grupo de guajes jugando al críquet, a la izquierda dejo una pequeña aldea. Sería como pasear por Mallorca, la bahía de Cádiz o la Ría de Huelva hace miles de años, sino fuera por los camiones que pasan muy de vez en cuando. En todo Rameshwaran y muy especialmente aquí, el tiempo está detenido. Por eso llaman a Ramenishwar, la Varanasi del Sur…

El sol está cayendo, llevo 3 horas caminando y más de 30 minutos sin ver a nadie. Contemplo quizás el fin del mundo, donde acaba la tierra y veo el mar por primera vez en mi vida… El mar aquí es distinto al mar de Chillida (diversidad infinita de lo inasible, repetición de nada). Aquí los océanos son la sinfonía celeste del Despertar.

Regresan los peregrinos en los camiones y cuando trato de detener a dos de ellos contemplo que realmente no cabe ni un alfiler. Al poco rato veo un camión con algunos pescadores tamiles que están cargando cajas de pescado traído de las cabañas. Les pregunto si van a la parada del bus que lleva a Rameswaram. Nadie habla inglés pero por señas me dicen que puedo ir en la capota del camión, agarrado a las cuerdas. Unos minutos después comenzaría uno de los viajes más alucinantes de mi vida.

Los pescadores cargan cajas con sepias, calamares, lenguados, doradas, cangrejos o nécoras… En la cabina van el conductor y tres pescadores, en la parte de atrás colgados cuatro y en el techo somos tres. El cielo límpido, el sol rojo rozando la púrpura belleza de lo indescriptible. Tantos azules, tantos sonidos purísimos, tanta vida en este lugar mágico. Recuerdo a mi amigo Phillippe que vino aquí en el año en que George Harrison tocó por Bangladesh y nos habló en Mallorca de Rameswaran.

Hace 50 años un ciclón devastó todo este lugar y la vía férrea que llegaba hasta aquí. Sólo se salvó un templo y murieron miles de personas en toda la zona.

El vehículo se va deteniendo en cabañas, algunas bastante alejadas. Recogen las capturas de ese día. Los niños salen a recibir al camión en cada pequeña aldea en la que nos detenemos. Cada 2 segundos nace un niño en India. Muchos tamiles 2 me sonríen cómplicemente cuando me ven subido en la capota del camión. Algunos me proponen incluso dormir en sus hogares.

El vehículo avanza levantando agua, la luz despidiéndose en una infinita dádiva ofrecida hoy por el Señor de los Mundos (Allah). Ver, sentir, vivir el origen…

Nadie habla durante el trayecto. Tipos duros, pero buenos, residentes en la inmensidad. El mar es su hogar, pescan en pequeñas barcas de madera con velas antiguas, azules o bien en pequeñas barcas con motor y lo hacen a la manera tradicional, con aparejos, palangre y redes que hacen ellos mismos sobre la arena. Estamos en invierno y hace mucho calor. Me pregunto cómo será esto en la época de los monzones…

Dado que Hamunan no retornó a tiempo, Sita Devi preparó un lingam de la arena que más tarde llegó a compactarse debido a su toque divino. En ese tiempo Hamunan volvió con el limgam y se disgustó mucho al ver uno prefabricado. El intentó arrancarlo pero falló. Rama apaciguaría entonces a Hamunan e instalaría su lingam a lo largo del de Sita Devis, ordenando que todas las pujas estuvieran sujetas primeramente al lingam de Hamunan siempre antes que el de Sita…

Notas:
1 El intelectual pontífice (literalmente, que tiende puentes) y genial traductor y profesor mallorquín Joan Mascaró i Fornés (1897-1987) tras pasar por Barcelona y Cambridge recaló un par de años como vicerrector de la Universidad del antiguo Ceilán (hoy Sri Lanka). En el año 1931 pronunció un discurso allá titulado “Ideales educativos en el Ceilán moderno”. Entre otros libros se recogen sus ideas sobre la educación en “L’Idea d’educació en l’obra de Joan Mascaró i Fornés” (UIB, selecció de M. Munar) y en el discurso antes mencionado. Breves ejemplos de su ideario: ” L’amor no pot ésser ensenyat, però pot ésser donat ”. “El mestre ha d’estimar els deixebles i donar-los la joia de l’estudi…”. En otro lugar escribe: “Si llegim les escriptures i els llibres de saviesa de tot el món, si tenim en compte les moltes experiències espirituals enregistrades a les escriptures del passat, trobem una fe espiritual, i aquesta Fe está basada en una visió de Veritat de les lleis de la natura descobertes gradualment per la ment humana, sino de la Veritat del nostre ésser”. (Mascaró 1983:42).
2 El pueblo tamil en Sri Lanka ha sufrido un genocidio desde enero y ha perdido la independencia que de facto ha disfrutado desde hace décadas. Colombo ha masacrado a más de 100.000 tamiles con el apoyo de los gobiernos de China, Pakistán e India cuya armada hundió casi 20 barcos de suministro. Ni al gobierno indio ni a la Comunidad Internacional pareció importarles que se bombardearan templos hinduistas e iglesias con tamiles refugiados en sus interiores, o que, por ejemplo, no se permitiera la entrada de asistencia médica a los campos de refugiados. En India viven 80 millones de tamiles.

 

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