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La mezquita patrimonio de la Humanidad

La Junta Islámica tuvo el buen acierto de relanzar una campaña para mostrar la desazón que sienten los cientos de miles de ciudadanos a los que no les está permitido postrarse ante el mihrab

12/11/2009 - Autor: Carmen Peres - Fuente: Webislam
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Mihrab de la Mezquita de Córdoba.
Mihrab de la Mezquita de Córdoba.

Es noviembre y se cumplen en este mes los veinticinco años del otorgamiento de este honorífico título a nivel mundial. La Mezquita ya no es sólo nuestra; es de todos y para todos. Aquí está, por singular privilegio, en suelo cordobés. Desde este recodo del Uädi al Kabir ha atravesado más de 12 siglos inhiesta y singularmente bella. Aquí, le he oído decir a más de un pensador que, viene cada año a sentarse en su suelo para “recargas pilas” y poder seguir adelante en esa labor de focos del pensamiento en este mundo tan desorientado y turbio. Aquí, lo sentimos todos, se nos abren los cauces del espíritu, por donde se nos entra la paz y el sosiego en el alma, que inundan incluso los músculos de todo este nuestro cuerpo material.

No es posible dejar pasar esta efemérides, sin insistir en lo ya expresado por unos y por otros. Hace un par de años que la Junta Islámica de España tuvo el buen acierto de relanzar una campaña, una llamada de atención para mostrar públicamente la desazón, la inquietud que sienten los cientos de miles de ciudadanos de este mundo, que pasan bajo los arcos de la Mezquita; que contemplan ese mihrab irrepetible, sin que les esté permitido postrarse ante él, sea el que sea su dios.

La quibla sigue señalando, en este transcurrir de siglos, un signo de orientación hacia lo trascendente igual para todas las creencias. Basta que fuéramos capaces de replantearnos y revisar lo qué es el ecumenismo: que el principio trascendente del que poco o nada puede imaginar el hombre, es el centro de todas las creencias y está en todas partes, igual para todos. Este es el simple axioma, el principio elemental, el cual tenemos tan arropado entre dimes y diretes de elucubraciones teologías diversas, que al final queda oculto lo esencial.

No vamos a adentrarnos por los caminos de la Historia para afianzar la idea del papel ecuménico, que le corresponde a este enclave; lugar iniciaco desde la más remota antigüedad según nos cuentan los expertos, antes de construirse muros y techumbres para albergar cultos posteriores.

Parece que desde la prehistoria, en este mismo lugar, había una piedra plana encima de la cual ardía un fuego perenne, que las gentes, cualquiera que pasara por allí, o quizá individuos de esas tribus con encomienda especial, tenían la misión de mantener vivo. Se le llamaba el altar al “dios desconocido”. Lo formulado así supone ya una clara visión de ecumenismo y una sabiduría magistral. ¿Qué sabe el hombre de lo que le trasciende en un espacio tal, que no admite cifras ni medida , ni imaginación alguna del sistema humano?

Acercando el objetivo para centrarlo en la Mezquita y no divagar más, los datos históricos que son fiables nos dicen que Abdel Rahman I compró a los cristianos arrianos una iglesia dedicada a San Esteban, muy bien pagada para convertirla en la primera mezquita califal de lo que iba a ser la capital de aquel Al-Ándalus : Córdoba. Esto ocurrió en el año 168 de la hégira, el 784 de la era cristiana. Hacia el 852 su hijo, Abdel Rahman II adquiere terrenos aledaños y la amplía. Más tarde, en 1236 por conquista de la ciudad a manos de Fernando III el Santo se les cede la Mezquita a los cristianos para que celebren en ella sus cultos y es así como pasa, desde épocas tan lejanas, a ser usado ese recinto por el Cabildo como catedral, administrados sus bienes por el obispo cristiano de Córdoba.

A estamentos apropiados corresponden discusiones de tipo legal para seguir considerando ese recinto de uso exclusivo de los cristianos, por lo que evitamos no pisar terrenos que no son de nuestra competencia, aunque sí de nuestra incumbencia.

Lo que pretendemos es introducir elementos de reflexión y puntos de vista a la hora, que va a llegar, de reunirnos y tenernos en cuenta todas las partes para llegar a una solución satisfactoria para todos. Ni puede ser un “no rotundo” por parte de la Iglesia , como no puede ser un pretenderlo todo por parte de los miles de personas que están esperando poder inclinarse libremente ante el mihrab de la quibla cordobesa.

Empecemos por tener en cuenta que el mantenimiento y conservación de la Mezquita-Catedral está encomendado a la Iglesia, que invierte los ingresos que le deja el turismo a este fin.

Permitir el acceso indiscriminado a ese recinto, sin un control que garantice el ingreso monetario que este monumento requiere, no es posible. Si cada musulmán pudiera acceder a la Mezquita, siempre que su deber de oración se lo imponga, arruinaría los ingresos que por turismo se vienen recaudando.

Lo que de ninguna manera puede seguir ocurriendo es que a un o una turista, se le impida postrarse ante el mirhab, una vez dentro de la Mezquita. Esto no es aceptable. No es tan difícil corregir esta norma, que dejaría en muy buen lugar la ecuménica disposición del Cabildo.

Luego, más adelante podría llegarse a acuerdos más avanzados. Un tipo de semana o día de “puertas abiertas” para que los musulmanes del mundo pudieran venir a Córdoba a postrarse ante el mihrab y recitar sus oraciones al dios de todos.
Esto con la finalidad de promover el turismo en Córdoba. No puede tampoco aceptarse por mucho tiempo que la riqueza que genera la Mezquita, declarada ya Patrimonio de la Humanidad, se reduzca a completar los ingresos del Cabildo catedralicio.

Los benéficos del turismo, que puede generar un monumento de la categoría e importancia mundial de la Mezquita- Catedral hay que ir pensando en incrementarlos.

Por mi ya vieja vinculación, desde que Webislam era VerdeIslam, mi admiración por la ardua e incansable labor cultural que lleva a cabo la Junta Islámica de España, a través de su portal, me permito enviar estas sencillas opiniones, animando al elenco de personas que ya tienen emprendida la reivindicación de ecumenismo para la Mezquita, que continúen enhorabuena tratando de promover estas negociaciones con la Iglesia de Córdoba.

Nunca los cordobeses van a sentirse molestos por la apertura, tanto a nivel espiritual como a nivel económico, dado el matiz ecuménico y universal que la antiquísima Mezquita de aquel Abdel Rahman I del siglo VIII pueda proporcionarles en el siglo XXI.

Carmen Peres Callejón es presidenta de la Fundación Garnata-Medievo Escrito Andalusí
 
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