webislam

Lunes 27 Enero 2020 | Al-Iznain 01 Jumada al-Zani 1441
825 usuarios en linea | Español · English · عربي

WebIslam.com

» Artículos

?idt=14263

¡Rambo, regresa a Afganistan!

La guerra fría no había finalizado a mediados de los años ochentas cuando la industria fílmica norteamericana reinventa, con nuevos efectos especiales, las películas de carácter panfletario

31/10/2009 - Autor: Julio Abdel Aziz Valdez - Fuente: Webislam
  • 0me gusta o estoy de acuerdo
  • Compartir en meneame
  • Compartir en facebook
  • Descargar PDF
  • Imprimir
  • Envia a un amigo
  • Estadisticas de la publicación

Rambo.
Rambo.

La guerra fría no había finalizado a mediados de los años ochentas cuando la industria fílmica norteamericana reinventa, con nuevos avances en los efectos especiales, las películas de carácter panfletario.

Ya no se trataba de un saxofonista o bailarín ruso que deserta a Estados Unidos, y no solo quedaban deslumbrados por el desarrollo de su mercado de objetos de consumo, las luces y la libertad sexual, sino que además veían la libertad democrática y la diversidad cultural, pero sobre todo “las oportunidades de enriquecimiento”.

Estos mensajes no fueron suficientes, no se trataba de mandar información a los rusos o para aquellos revolucionarios que idealizaban el comunismo, sombrío desde la perspectiva colorida del capitalismo, era hora de mandar mensajes hacia los propios norteamericanos que habían olvidado la “amenaza del comunismo” de finales y principios de la década de los sesentas y setentas, respectivamente, ya Vietnam había procedido a encontrar su estabilidad social en el comunismo y daba lecciones incluso a sus grandes aliados chinos y soviéticos.

Después del gran éxito que tuvo el film que presentó al veterano de aquel Vietnam que caminaba por las comunidades rurales norteamericanas y, que después de ser irreverenciado despierta en él su espíritu de combatiente, sin causar muerte alguna entre sus agresores, norteamericanos como él, atrae a la atención del público indiferente después de mostrar acciones espectaculares que “solo un boina verde puede hacer”.

Millones de dólares en taquilla marcaron el regreso de Roky, como John Rambo en Frist Blood, o Rambo I como se le conocería en el mundo hispano parlante. Solo bastaron un par de años para que surgiera la saga del ex Boina Verde y regresa a las selvas vietnamitas, que todavía mantiene secuestrados a soldados norteamericanos que no fueron entregados al finalizar la guerra. Los productores veían el potencial del personaje solitario, que no le importa el juego diplomático, y solo busca justicia, claro está que de Frist Blood a Rambo, la diferencia de muertos se incrementa en mil por ciento, un boina verde se podía permitir matar a extranjeros en su país, pero no conciudadanos, esto evidentemente contradecía los miles de casos de agresión paranoica que veteranos de aquella guerra cometieron contra esposas, novias, hijos, padres, vecinos y compañeros de trabajo a tal grado que definieron el concepto científico del Síndrome de Estrés Postraumático.

John Rambo se introduce en la selva, con la ayuda de la CIA, armado de una ballesta, y con la ayuda de una mujer vietnamita “disidente” logra identificar el campo de detención y luego de ocasionar la muerte de decenas de comunistas, logra rescatar a los camaradas prisioneros, no sin antes de sufrir tortura en manos de soviéticos y vietnamitas.

El final es predecible en tanto que la mujer de la que se enamora en esa selva muere en manos del enemigo, pero adicionalmente comprueba que su país no le interesa el tema de los prisioneros, por su excesivo interés en la diplomacia y la opinión pública internacional.

Rambo sobrevive y con la solvencia moral del combatiente increpa a la CIA y se retira a su soledad de nuevo. El publico aclama a ese combatiente solitario que ha logrado rescatar la dignidad perdida en 1974 cuando los norteamericanos abandonan en helicópteros la sede de su embajada en Saigón, y a pesar de haber ocasionado la muerte de más de dos millones de seres humanos y otros miles de mas que sucumbieron años después como producto de la contaminación producida por sus productos químicos, para el mundo entero, los norteamericanos habían perdido la contienda, el ejercito perdió porque no logro impedir la unificación de Vietnam bajo su idea de democracia.

La industria del entretenimiento no podía dejar el personaje de Rambo, no solo recaudaba dinero sino que levantaba la moral del norteamericano promedio y, además intimidaba a los enemigos reales y potenciales, es memorable observar el Ejército Salvadoreño armado enteramente por Estados Unidos, y sus soldados a pesar de sus rasgos físicos propios de la región, lucían la pintura en el rostro y la cinta en la cabeza. Rambo brindo un gran aporte didáctico a la formación de los ejércitos contrainsurgentes de los ochentas, donde la determinación de un solo hombre podía marcar la diferencia, los soldados contrainsurgentes ya no huían cuando eran emboscados ahora saltaban sobre los cuerpos de los camaradas y gritaban cuanta grosería se les pudiera ocurrir antes disparar en todas direcciones, claro que la diferencia entre la ficción y la realidad residía que la mayoría de las víctimas era población civil, pero Rambo sabía que su aporte hacia la libertad estaba por encima mismo de esas vidas.

Rambo regresa en poco tiempo en medio de una de las conflagraciones más crueles de la década de los ochentas, Afganistán ocupado por la Unión Soviética, como respuesta al pedido de los comunistas locales que intentaba establecer un régimen socialista que no solo cuestionaba el poder de los Señores de la Guerra sino que planteaba el concepto de desarrollo social a partir del reconocimiento de la diferencia de clases sociales.

Prontamente, Estados Unidos vería la oportunidad de cobrarse el apoyo soviético que se brindo a los vietnamitas entre finales de los sesentas y setentas, millones de dólares serán destinados junto con dinero saudí y pakistaní, para armar a los desconocidos muyahidín, como sucedió con la Contra Nicaragüense.

Rambo recurre al llamado de la camaradería del combatiente norteamericano, sigue sin confiar en la CIA y en el Gobierno, pero ahora lo de él es “personal”, su mentor ha sido capturado por los soviéticos.

Para Rambo introducirse en el agreste campo afgano necesita hacer por medio de esos muyahidines, que son presentados con rostros amigables e incluso existe la consabida figura inocente de un niño que al haber perdido su familia en manos del “invasor” asume la protección del vengador anónimo con cabello largo.

John, no sabe que todos los muyahidines son musulmanes, y no parece importarle, solamente sabe que el enemigo de él sigue siendo el soviético, que es presentado en esta nueva entrega como un despiadado asesino que monta en un helicóptero MI24 y esparce la muerte en las pobres aldeas hechas de adobe.

El demuestra a esos pobres guerrilleros que frente a la tecnología y poder destructor se antepone la determinación y la creatividad.

La arena no lo pudo detener y el guerrero arrasa con los campamentos enemigos y rescata a su compañero, amigo y mentor.

Regresa Rambo, Regresa…

Unos años después de aquellas reyertas entre los valles y cordilleras una de las fuerzas militares más poderosas del mundo emprende su camino hacia la frontera. Miles de muertos atrás, el Vietnam soviético, prepara además el camino para la destrucción del sistema comunista.

La resistencia afgana meses después captura aquellos que invocaron al invasor, y lo colgaran en una plaza. El islam que Rambo no vio, porque su horizonte cultural no estaba preparado, fue el que aprendió de las debilidades del invasor y las aprovecho.

Después de una cruenta guerra civil, llegan los talibanes al poder. Con los remanentes del armamento ruso y norteamericano, adiestrados y decididos. El periodista occidental entra de incognito a este territorio, y toma las primeras fotos de mujeres luciendo el burka, y presenta al régimen taliban como una dictadura teocrática que discrimina a las mujeres, la historia se repita una y otra vez, hasta ese fatídico año 2001 cuando después del derribo de las torres gemelas en New York, cuando Estados Unidos toma la decisión de destruir a una nación pobre con bombarderos B52. Pero no se trataba de acabar con los terroristas que organizaron los atentados en Estados Unidos, de hecho, ninguno de los aparentes suicidas era afgano, porque no habían afgano que tuviera una visa para ir a aquel país, los únicos afganos que se conocían eran aquellos que trabajaban en compañías norteamericanas como lo era el actual presidente Karzai.

En la quietud de su anonimato descansa frente a un televisor y observa las últimas noticias, helicópteros Apache han sustituido a los MI24, los aviones no tripulados a los MIG, los tanques T74 por los Abrahams aquella escena de los helicópteros destruyendo la aldea muyahidín cambia por la de un bombardeo a varios camiones con combustible que inmola en vida a más de 90 seres humanos.

Las emboscadas a los hummvees, los cuatro marines muertos en un solo día en un ataque a un cuartel, Rambo recuerda a aquellos soviéticos que volaban por los cielos con el estruendo de bombas, o los 19 soldados calcinados dentro de un helicoptero Halcon Negro abatido por el mismo fuego de misil que los norteamericanos enseñaron para bajar MI24.

Ese viejo Rambo, que no ha terminado de entender la diferencia entre un musulmán y un comunista, pero ha comenzado a arrepentirse de las horas que dedicó a aquellos guerrilleros a enseñarles el manejo de explosivos. Mira las urnas falseadas en las últimas elecciones “democráticas” y se recuerda de cómo los afganos de la época soviética eran organizados al estilo de los soviets, se menospreciaba la Sharia como sistema de gobierno islámico y Brabak Karmal y luego Muhammad Najibullah y su Partido Democrático Popular de Afganistán intentaría construir un socialismo del tercer mundo, pero la retirada del ejército rojo hechó al traste el ideal.

Los fantasmas de Brabak Karmal y Najibulla, rondan por Kabul y llaman a la puerta del palacio presidencial de Karzai, la OTAN y Estados Unidos le han prometido que su cuerpo no colgara en la plaza, a idea de democracia liberal es más fuerte que la del socialismo. Rambo vuelve a ver los de la CIA en su maraña de mentiras, y a los generales implorando por más tropas, claro, detrás de la figura de Barak Obama, en el traslucido de la sala de prensa del Capitolio, emerge los fantasmas de Ronald Reagan y de Charly Wilson, los mismos que no tuvieron empacho en mandar misiles antiaéreos a esos guerrilleros y luego mandan a 17,000 soldados a quitárselos.

Detrás del muro que rodea a los cientos de cuarteles de los marines que tienen sembrados a lo largo del país maldicen a Rambo, o mejor dicho, a los Rambos que cruzaron la frontera desde Pakistan para entrenar a los que después sería una de las guerrillas más poderosas del planeta no por su armamento, y menos por su vestimenta, sino por su determinación.
 

Anuncios



Escribir comentario

Debes iniciar sesión para escribir comentarios.

Si no estás registrado puedes registrarte en un minuto.

  • Esta es la opinión de los internautas, no de Webislam
  • No están permitidos comentarios discriminatorios, injuriantes o contrarios a la ley
  • Céntrate en el tema, escribe correctamente y no escribas todo en mayúsculas
  • Eliminaremos los comentarios fuera de tema, inapropiados o ilegibles

play
play
play
play
Colabora


 

Junta Islámica - Avda. Trassierra, 52 - 14011 - Córdoba - España - Teléfono: (+34) 957 634 071

 

Junta Islámica
https://www.webislam.co/articulos/37386-rambo_regresa_a_afganistan.html