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Islam y judaísmo en diálogo: Conversación entre Taoufik Cheddad y Jorge Burdman

Aquí nos hablan de aquello que comparten y también de aquello que los diferencia y, además, dan las claves para que esto último no deba ser necesariamente fuente de conflictos

30/07/2009 - Autor: Manuel Pérez/Diagonal - Fuente: Revista Pueblos
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Taoufik Cheddadi y Jorge Burdman. FOTO: ALBA PUY
Taoufik Cheddadi y Jorge Burdman. FOTO: ALBA PUY

Con esta conversación, la revista Dialogal cerraba una trilogía de diálogos entre representantes de las denominadas religiones abrahámicas, que reproducimos aquí. En este caso, se trata de una larga, amistosa y a la vez intensa y sincera conversación entre un judío y un musulmán. Los dos son grandes conocedores de sus tradiciones y están profundamente implicados en la realidad actual, tanto local como global, de sus comunidades. Aquí nos hablan de aquello que comparten y también de aquello que los diferencia y, además, dan las claves para que esto último no deba ser necesariamente fuente de conflictos.

Taoufik Cheddadi El Harrak, musulmán nacido en Marruecos, vive en Santa Coloma de Gramenet. Es sociólogo, islamólogo y diplomado en Ciencias Islámicas. Ha fundado diversas entitades culturales y religiosas islámicas y también es un militante por el diálogo, pero no "entre religiones" sino entre "personas de diferentes religiones".

Jorge Burdman es judío de origen argentino. Es representante de la Comunidad Israelita de Barcelona, en la que también ejerce de rabino auxiliar y de responsable del departamento de tradición y cultura. Participa activamente en iniciativas de diálogo interreligioso. Por ejemplo, es miembro del consejo editorial de la revista Dialogal.

¿Judíos y musulmanes se reconocen en la forma de relacionarse con Dios?

Taoufik Cheddadi: Las formas de rendirle culto o de denominarlo varían y, en el fondo, no importan. Importa la idea –Dios– que sí que compartimos. Una idea de Dios basada en la unicidad, no antropomórfica. Pero no sólo compartimos esto. Sin entrar en matices, los famosos cinco pilares del Islam se encuentran, todos, en los libros sagrados del judaísmo. Los tiempos cambian, las religiones y las legislaciones también. Pero el Dios único sigue siendo el mismo y ofreciendo respuestas a los hombres de todos los tiempos.

Jorge Burdman: La religiosidad es casi la misma y siempre se ha reconocido. Sólo en el siglo XX se empezó a diferenciar por aspectos políticos mezquinos. Maimónides, el gran referente litúrgico judío, fue médico del califa y vivió y murió en Egipto. Muchas palabras de la liturgia no son hebreas sino árabes: por ejemplo, jeque (cabeza). En Marruecos, donde con la Inquisición fueron a parar muchos judíos, no se hacía ninguna diferencia. Por rezar en público, los judíos necesitan ser diez adultos. Pues se explica que, entre semana, la gente trabajaba y quizás sólo había nueve y, entonces, el rabino invitaba al primer vecino que pasaba, que muy a menudo era musulmán. Esto todavía es así: si un judío no encuentra alimentos kosher, puede comer halal.

Visto desde fuera, parecen compartir una fuerte ritualización de la vida cotidiana...

J.B.: Toda forma de plegaria proviene de la necesidad de agradecer, de conectarse con una energía o de comunicarse con los otros. Es un ritual de vida que comparte toda persona de fe, incluso la agnóstica. ¡Porque decir "hasta mañana" también es formular una plegaria!

T.C.: ¿Soy yo quien necesita a Dios o es Él quien me necesita a mí? La respuesta es clara: a Dios no le hacen falta mis plegarias. ¡O no sería tan poderoso! Muchos juzgan excesivo o fanático el querer sentir Dios más allá de la mezquita o la sinagoga, en todos los actos y pensamientos, en la forma de vestir y de comer. Pero es justo a la inversa: es un reconocimiento de nuestra debilidad ante el Creador. Goethe decía que, si el Islam es sumisión a Dios, entonces, todos somos musulmanes. Lo que compartimos es esta voluntad de tener presente a Dios en todos los ámbitos donde se lee la Torah, donde Dios desciende y se implica en la vida y las decisiones de los hombres.

¿Es esto compatible con la laicidad o el secularismo?

T.C.: La espiritualidad no se puede limitar al lugar de culto. Ritualizar la vida cotidiana es un intento de no partirnos entre nuestras necesidades materiales y espirituales. Porque esta separación es fuente de desequilibrios y guerras. Europa ha debido hacerla a causa de los problemas que ha tenido con la Iglesia. Y, ciertamente, se debe reconocer que, en todas partes, se han hecho muchas barbaridades en nombre de la religión. No debemos politizar la religión ni ésta se debe meter en política en el sentido de que el presidente de un país no ha de ser un imán o un rabino y usar el nombre de Dios para gobernar con un poder absoluto. Pero la religión es la conciencia de la sociedad y no puede dejar de ser un referente ideológico general, también para los dirigentes de un país. Somos laicos en un sentido adaptado a nuestra cultura. Sin separar la religión de la vida, criticando pero sin deshacernos de todo. Es el gran error de Occidente, donde Dios (Nietzsche), el hombre (Foucault), el lenguaje (Barthes)… ¡Todo ha muerto! Pero quizás lo que ha muerto es simplemente el concepto católico de Dios…

J.B.: Religión, en hebreo, es dat, que quiere decir "forma de vida". Ésta se concreta, básicamente, en los diez mandamientos y el hombre es libre de seguirlos o no. En cambio, la Torah no dice qué forma de gobierno quiere. Es el hombre quien lo va diciendo. Si leemos, vemos que primero fueron los jueces y después los reyes, pero que estos se corrompieron y los reinos se dividieron. No hay una forma política concreta. Si bien soy ortodoxo en el sentido de entender la vida como una unicidad religiosa, políticamente no lo traduzco en defender una teocracia. El hombre no puede imponer la religión autoritariamente. A Abraham no se le impuso, la descubrió él. Creo que hay una ética de vida que el hombre, en su evolución, va interpretando y entendiendo mejor o no.

¿Qué aportación pueden hacer estas formas de vida a la sociedad occidental?

T.C.: El Islam se dirige a toda la humanidad. Excepto en cuestiones dogmáticas – en qué creer- o litúrgicas -cómo rezar-, el Islam habla en términos generales y deja el resto, un 90 por ciento, al esfuerzo intelectual (igtihad) y a la reforma (tajdid). Esta flexibilidad es lo mejor que tiene. Hoy hay un vacío ideológico que la sociedad no consigue llenar y aquí el Islam puede ayudar mucho. Por ejemplo, vivimos una crisis que la economía islámica, gran desconocida, podría aliviar. Pero esto no se quiere entender y se destacan otras cosas más atadas a la cultura islámica o se confunde el Islam con su historia. Los talibanes y Bin Laden también son musulmanes, sí. Pero no representan, ni mucho menos, una comunidad que es la cuarta parte de la humanidad.

J.B.: La Torah no empieza con Abraham sino con Adam y Eva. El mensaje, pues, se dirige a la humanidad, que es anterior a la religión. En la sociedad actual se diferencia entre la forma de vida, la ideología y la persona y, de esta manera, cada cual tiene su verdad. Pero, para que las cosas funcionen, deben tener una proyección social, universal. En pos del ecologismo, por ejemplo, no puede haber intereses mezquinos, comerciales. Los profetas no tenían visiones mágicas. Eran unos sociólogos de la época, que denunciaban la corrupción y el alejamiento de la sociedad de la ética. Para avanzar debemos seguir leyendo, cada vez mejor, sus mensajes. Por ejemplo, aunque dice "no matarás", durante siglos las guerras fueron más o menos aceptadas. Hoy, en cambio, cada vez lo son menos. Lo demuestran las manifestaciones contra la invasión de Irak. Hoy, Vietnam sería todavía más cuestionado. Esta es la evolución del "no matarás".

¿Qué diferencias fundamentales remarcáis entre vuestras tradiciones?

T.C.: Pese a acuerdos generales, debemos reconocer que somos diferentes y reconocer estas diferencias. Es esencial darnos el derecho a ser diferentes e incluso a criticarnos, siempre con respeto. La gran mentira es que todos somos iguales.

J.B.: No es una mentira: es una profecía, el anhelo de la humanidad. Los preceptos (mitsvot) no son leyes irrevocables sino los medios para alcanzarlos y, como tales, están hechos para desaparecer. Tampoco se han de entender en sentido negativo. El ayuno no es por el hecho de no comer. Es para potenciar otro estado, más reflexivo. Pero si estás enfermo, come. De lo contrario seria flagelante y destructivo. Quiero decir, es verdad que no todo es tan bonito y que no vivimos en un mundo armónico. Pero que no lo sea no quiere decir que no lo deba ser. El desafío existe. Y yo creo que el ser humano avanza. Por diferentes caminos, cada uno siguiendo el que más le conviene. Pero esto no quiere decir excluir los caminos de los otros. Aquello sería integrismo. Buñuel dijo: "Hay muchas formas de llegar a la verdad y quiero a la persona que la busca. Pero si alguien me dice que la ha encontrado, lo mato".

¿Por qué hay integrismo?

T.C.: Cuidado con los conceptos. Integrismo y fundamentalismo tienen más que ver con el cristianismo y es un error aplicarlos al Islam. Se habla de "terrorismo islámico" cuando Islam, literalmente, quiere decir "paz". ¿Es posible un terrorismo pacífico? Pero hablemos: las religiones están dirigidas a las personas, que las han de interpretar. Aquí entran factores internos y externos. La psicología propia del ser humano. O el mismo texto religioso, que a menudo permite una interpretación violenta. No todo el mundo tiene los mismos medios intelectuales y lingüísticos. Algunos entenderán las palabras en sentido literal y otros buscarán un significado. Las dos cosas son interesantes. No debemos ser literalistas, pero tampoco buscar sólo aquello que esconden las palabras. Ciertas cosas son fundamentales y otras permiten varias lecturas, invitan al consenso. Ni musulmanes ni judíos tenemos un clero infalible a la hora de interpretar. Aun cuando la historia del Islam también está llena de supuestos Mesías y de fanáticos con intereses políticos o materiales. Ya los había en tiempo del Profeta.

J.B.: El error de las religiones, o más bien dicho, de los religiosos, fue enseñarnos que las creencias de los otros son herejías. De aquí el enfrentamiento durante siglos. El esfuerzo que debemos hacer hoy los religiosos es entender las religiones y las ideologías, que no han muerto ni mucho menos (decirlo es la gran ideología de alguien que está interesado). Hemos de entendernos los unos a los otros y entender que la verdad la tenemos todos. Esto es muy difícil. Vivimos en un mundo opresivo que nos impone visiones partidistas, no universales. Pero ser profeta es tener el don de saber salir de uno mismo. Los judíos pensamos que el Mesías debe venir, los cristianos que es Jesús, y los musulmanes creen en su profeta. ¿Cuál es la verdad? No tiene sentido discutir sobre las creencias individuales. Lo que se debe hacer es imitar la vida de Abraham, de Jesús, de Muhammad, de Gandhi, de aquellos que van a trascenderse a sí mismos para los otros.

T.C.: Para mí, el esfuerzo es más bien ser capaces de reconocer que estamos convencidos de lo que creemos y que no todas las verdades nos parecen válidas. Decir que todos somos iguales y que el Dios de todos es el mismo va contra natura. No debemos hacer esta clase de esfuerzo psicológico para dejar de vernos a nosotros mismos como lo que somos. Al ser humano le gusta tener algo suyo y esto se debe de enfocar en positivo. Respeto las iniciativas como por ejemplo, plegarias conjuntas, pero creo que no son el camino que hace falta seguir. Es desde el reconocimiento de la propia identidad que musulmanes, budistas y ateos podemos hacer nuestras aportaciones.

¿Sentís el apoyo de vuestras comunidades?

J.B.: Las comunidades tienen algo de todo: integristas, progresistas, indiferentes, etcétera. Todavía no han acabado de encontrar el camino. Están dispuestas -mucho más que antes- pero no del todo. Por muchos motivos: las guerras, los prejuicios… La tecnología tenía que liberar al hombre del trabajo opresivo y ha acabado oprimiéndolo más. Entonces, las personas se refugian en su propio ámbito nacional o religioso, donde encuentran un lugar de protesta y desafío a esta sociedad opresora. Los creyentes de todas las ideologías hemos de aprender a servirnos de las enseñanzas de nuestras tradiciones relativas a las problemáticas de la antigüedad para dar respuestas a las problemáticas actuales.

T.C.: El Islam vive toda clase de debates. Con gran coraje, grupos de supervivencia islámicos e intelectuales están criticando posturas que hace tiempo se consideraban islámicas cuando eran culturales. Esto es vital para el Islam, que es multicolor. No todos los musulmanes son árabes. No lo son ni el 20 por ciento. Y hay la minoría islámica europea: millones de personas que quieren vivir como musulmanes en Europa. Gente con otros problemas, que se debe plantear otro Islam. Aquí, el pensamiento y la jurisprudencia islámicos me han de ofrecer otras preguntas y respuestas que las que tenía en Marruecos. Occidente no ha entendido que podemos ser muy útiles: cuando viajamos a casa no sólo podemos dejar divisas sino también unos valores, unos principios, y así facilitar el diálogo. Pero no se invierte en nosotros. Sólo se nos ve como inmigrantes o terroristas y se nos usa para calentar campañas electorales en las que, por cierto, no podemos ni votar. Aunque algunos lo presenten así para ganar unos votos, no hay ninguna contradicción en ser catalán y musulmán.

Este artículo ha sido publicado originalmente en el nº 37 de la Revista Pueblos, junio de 2009.
Manuel Pérez es director de la revista catalana Dialogal (www.dialogal.cat). Este diálogo ha sido publicado por la citada publicación en el número de invierno de 2008.
Versión original en catalán. Traducido para Pueblos por Mireia Gallardo Avellán
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