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El placer de la vida está sólo en la compañía de los fuqará

El dikr significa traer a nuestra memoria Allah, el tenerLo presente en nuestro corazón, así como despertar en el corazón Su Presencia

08/07/2009 - Autor: Abdelkáder Muhámmad Ali - Fuente: Melilla Hoy
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El dikr significa traer a nuestra memoria Allah, el tenerLo presente en nuestro corazón, así como despertar en el corazón Su Presencia.
El dikr significa traer a nuestra memoria Allah, el tenerLo presente en nuestro corazón, así como despertar en el corazón Su Presencia.

Un año más, a partir del próximo jueves, empezarán a llegar a la zawia alawia de Melilla fuqarás de todos los rincones de la geografía para volver a celebrar el encuentro anual y entregarse durante varios días al dikr. Como es sabido dikr es la remembranza de Allah: invocar, rememorar, recordar, pero sobre todo, revivificar. El dikr significa traer a nuestra memoria Allah, el tenerLo presente en nuestro corazón, así como despertar en el corazón Su Presencia.

Sîdî Muhammadi Belhach Tahar, enterrado en esta misma zawia de Melilla, fue discípulo directo de Chayj Sîdî Ahmad al-‘Alawî (rahimahum-Llah), quien tras permanecer muchos años recibiendo las instrucción espiritual de Sîdî Ahmad al-‘Alawî en Argelia trajo a Melilla y a Marruecos estas enseñanzas que hicieron posible fundar la tariqa alawia en estas tierras. Sîdî Muhammadi ejerció como guía espiritual durante años, llegando a tener un número considerable de seguidores. Y hoy, desde todos los rincones de nuestra geografía adyacente y lejana, le recuerdan con el respeto y la mahabba (amor) que sólo los fuqarás saben cultivar entre ellos y que va más allá de la vida o la existencia.

Los fuqarás y el tasawuf

Obviamente los fuqarás son los que hacen que el sufismo o tasawwuf sea una realidad. O dicho de otro modo, no puede haber tasawwuf si no hay fuqarás. A pesar de esta verdad incontestable a veces no se quiere asumir lo evidente cuando en los tiempos que corren todo se presta a la frivolidad en cualquier tertulia improvisada. Recuerdo haber leído un texto en alguna ocasión que aseveraba “todo aquello que puede ser descrito con palabras no puede ser sufismo”. Por ello quizás el mejor modo de ir directo al tema sería esbozar lo que no es sufismo y así acercarnos con más acierto a la verdadera esencia de los fuqarás.

Vivimos tiempos de mucha confusión en los que todo se entremezcla y pocas cosas permanecen puras e inalteradas al margen de los equívocos interesados que casi siempre imponen las leyes del mercado. De ahí a que al esoterismo de bazar se haya unido en estos últimos tiempos la influencia de la new age, así como la moda del yoga o de otras vías orientales que despiertan vanas expectativas en personas que anhelan “paz interior”. A través de cursillos intensivos, programas, seminarios, ejercicios de respiración y meditación, etc., se promete alcanzar todo un potencial de “espiritualidad”. Y en este entramado de manipulaciones interesadas hay quienes también proponen un sufismo desnaturalizado, e inclusive sufismo sin Islam o sufismo mezclado con terapias psicoanalistas. Toda esta confusión de mercadotecnia ha llevado a muchos, especialmente musulmanes, a una posición crítica por no decir descalificadora del tasawwuf. El mawsim próximo de la zawia alawia de Melilla es una oportunidad para evidenciar cómo algunos acuden a este evento –principalmente gente de Melilla– con la sola intención de inspeccionar y localizar motivos para el sarcasmo que ridiculicen los gestos o actitudes de los fuqarás allí presentes. Y especialmente para mostrarse radicalmente críticos con la hadra, uno de los rituales del sufismo más controvertido e incomprendido. Sin duda muchos de ellos claramente influenciados por determinados imames que arrastrados por un extraño y mal entendido “salafismo” hacen del tasawwuf la diana de sus dardos. Pero sólo la ignorancia, en el caso de que no haya una animadversión gratuita, puede fundamentar tanto desatino.

Sin embargo cualquier indagación mínimamente objetiva, nos pone de manifiesto que la esencia más pura del Islam se haya en el tasawwuf, manantial cristalino e incesante de ese caudal espiritual que sólo el sufismo puede originar.

Sidi Ali al Yamal decía: “la gente de dunia, la gente de este mundo, compiten unos con otros para estar unos por encima de otros y esto los rebaja. La gente del tasawwuf, la gente del ajira, la gente del otro mundo, compiten unos con otros para estar por debajo, y esto les eleva”. Los fuqarás son “gentes de la búsqueda interior”, por ello, como decíamos, el tasawwuf que profesan es una experiencia y no una descripción verbal, una realidad y no un concepto sobre ella. Para entender el comportamiento de un faquir necesariamente hay que situarse en el universo por el que éste se rige. Querer comprender la Vía por la que transita desde parámetros estrictamente racionales es en verdad difícil por no decir imposible. El Sirr, el secreto espiritual entre los fuqarás se transmite de “corazón a corazón”. Es el lenguaje del corazón, un lenguaje que requiere un estado de perfección espiritual que obviamente pocos alcanzan después de un largo y ‘accidentado’ camino por la tariqa bajo las atentas correcciones que le va imponiendo su maestro, su cheij. Los fuqarás más experimentados suelen decir que “La vida real proviene del corazón, de la esencia; la vida ilusoria, proviene de la mente, de la personalidad”. Por lo que la Magrif’ah, la Gnosis, es una vivencia, un estado interior, un saboreo, que no se adquiere como algunos pretenden en los libros o en los manuales al uso como se ha puesto de moda últimamente. La Magrif’ah como dice el Imam Al-Ghazali (qaddasa ‘Llahu sirrahu) está en nuestro interior, en el corazón, porque sólo el corazón puede comprender que nada existe salvo Allah.

Ibn Ata Allah, (rahimahu-Llah), dice en su “Hicam” “No acompañes a nadie cuyo estado no te cambie y cuyo discurso no te guíe hacia Allah”, sin duda eso sólo es posible frecuentando la inestimable compañía de los fuqarás. Shayj Abdalqadir As-Sufi decía también en un hermoso texto “El placer de la vida está sólo en la compañía de los fuqara. Ellos son los sultanes, los maestros, y los príncipes ...”
Dice una de las qasidas (poema) del Dîwân del Chayj Sîdî Ahmad al-‘Alawî en la que ensalza a los fuqarás: 1. ¡Enhorabuena, amigos! / por la cercanía y proximidad! / La asamblea está en paz / mientras seáis los partidarios de Allah. / 2. ¡Enhorabuena, señores míos! / ¡Enhorabuena, amados! / Os anuncio lo que ha de venir: / estáis en la Rahma de Allah. / 3.Vuestra asamblea es la Rahma misma, / en vuestra asamblea hay sabiduría, / y quien os ame se alzará, / con vosotros es la satisfacción de Allah....

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