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Irán y la sempiterna hipocresía de Occidente

Lo que Occidente pretende con el mundo musulmán y sus países, sin excepción, es subordinarlos a sus intereses y órdenes imponiéndoles las reglas del juego antojadizamente

29/06/2009 - Autor: Abdelkáder Muhámmad Ali - Fuente: Meliya Hoy
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Elecciones en Irán. Un iraní examina un volante electoral repartido en un mitin en Teherán.
Elecciones en Irán. Un iraní examina un volante electoral repartido en un mitin en Teherán.

Quienes siguen enganchados exclusivamente a los medios de comunicación convencionales para acceder a la información de lo que acontece en el mundo, ya sea prensa, radio o televisión, el grado de manipulación y engaño al que están sometidos sólo lo percibirán el día que alternen estos medios con otros más libres y veraces que por fortuna abundan en internet. Esta manipulación es especialmente corrosiva cuando la información trata de países musulmanes o se aborda cuestiones sobre el Islam.

Veamos algunos ejemplos en lo referente a los acontecimientos que se han vivido últimamente en Irán: En relación a las manifestaciones convocadas contra Mousavi por los partidarios de Ahmadinajad aunque han sido multitudinarias, de cientos de miles de participantes, la prensa internacional ha dado casi exclusivo interés a las convocatorias de Mousavi que sin duda también fueron importantes. De ahí a que los comentaristas occidentales "informen" sobre las elecciones desde sus propias ilusiones, errores, emociones, e intereses creados. Por otra parte nos contaron hasta la saciedad el hecho de que los jugadores de la selección de fútbol de Irán apoyaban la "revolución verde" portando unas muñequeras verdes. Posteriormente la noticia fue que "Expulsan a cuatro jugadores de Irán por lucir muñequeras verdes en un partido", es decir, eran cuatro de los once futbolistas los que las portaban.

Pero el colmo de la hipocresía y la manipulación adquiere ribetes ridículos cuando se dice admirar "la osadía de la población iraní" contraria a Ahmadinajad cuando los palestinos no sólo muestran más osadía, sino que llevan muchos años sin desistir en su osadía contra el invasor sionista. Así mismo los medios occidentales se muestran admirados porque haya mujeres participando en un movimiento nacional en Irán, cuando la mujer palestina es la vanguardia de la lucha antisionista desde hace más de sesenta años. Manifiestan su infinita indignación por la "represión" del régimen iraní contra los manifestantes pro Mousavi, cuando la brutal represión israelí contra los palestinos es infinitamente mas brutal, criminal… Dicen, indignados, estos medios de comunicación que las autoridades iraníes les impiden informar, sin embargo cuando es Israel quien impide el acceso a Gaza para informar sobre las matanzas perpetradas recientemente por el ejército sionista, estos periodistas se muestran más comprensivos.

Pero independientemente de estos agravios comparativos, obsérvese, léase los siguientes titulares de prensa del pasado 23 de junio en el diario El País: "Obama condena la violencia de las fuerzas de seguridad iraníes contra los manifestantes". El subtítulo decía así: "Obama horrorizado e indignado por la violencia ocurrida en los últimos días en Irán". Ese mismo día y en las mismas páginas internacionales el referido diario publicaba otra noticia con el siguiente titular: "EE.UU. mata a 60 personas al atacar un funeral taliban". Y uno no puede evitar el siguiente interrogante: ¿cómo una persona puede mostrar "horror e indignación" por la represión de unos manifestantes y ser complaciente con la matanza de sesenta personas cuando éstos asistían a un funeral? ¿Cómo debemos calificar esta actitud, es hipocresía, cinismo, doble moral,…, o todo a la vez?
En definitiva, como mínimo es incomprensible la doblez con la que nos obsequian determinados medios "libres" de occidente y la actitud de la mayoría de los dirigentes de estos países. Pero, al socaire de los medios alternativos que proliferan en la red, veamos qué acontece verdaderamente en Irán.

¿Qué está pasando en Irán?

Hay que decir inicialmente que según publicaban la mayoría de los periódicos occidentales, incluido los estadounidenses, días antes de las elecciones en Irán, todos vaticinaban la arrolladora victoria de Ahmadineyad. Un sondeo de la opinión pública previo a la elección, realizado por el Washington Post, mostró que Ahmadineyad tenía una ventaja de 2 a 1 contra su rival más cercano. Así mismo los institutos de sondeos estadounidenses en Irán pronosticaban una ventaja de Ahmadinejad de 20 puntos con respecto a Musavi. A la vista de esta inevitable deriva de las elecciones en Irán, como bien explica Thierry Meyssan en wwww.redvoltaire, EE.UU decide actuar consecuentemente fomentando una guerra psicológica. Dice este autor en uno de sus artículos titulado "La CIA y el laboratorio iraní": "Ese caos ha sido provocado bajo cuerda por la CIA, que siembra la confusión inundando a los iraníes de SMS contradictorios." El arma de confusión y manipulación que utiliza la CIA en esta ocasión es el control de los teléfonos móviles, que por lo que hemos podido ver le ha dado relativo resultado.

Como es sabido Mahmud Ahmedinejad fue alcalde en su día de Teherán. En las elecciones presidenciales del año 2005 a las que se presentó venció en segunda vuelta. Su agenda política en los últimos cuatro años ha estado marcada por el "islamismo político" en el ámbito interno y por una posición contundente en el ámbito internacional. Paradójicamente se convirtió en el primer presidente secular -no clérigo- en el Irán moderno. Ahmedinejad defiende una visión igualitarista del Islam que le otorga amplio apoyo entre las clases más desfavorecidas y en el Irán rural, esto le granjea la animadversión de los sectores y las elites que se han enriquecido desde la revolución de 1979. Musavi al desafiar reiteradamente la autoridad del guía supremo y del Consejo de Guardianes convocando manifestaciones diarias y exigiendo la repetición de los comicios ha puesto de manifiesto ser la correa de transmisión del ex presidente Hachemir Rafsanyani.

Enemigo jurado de Ali Jamenei, Rafsanyani perdió contra el actual guía supremo la batalla por la sucesión del líder de la revolución, el ayatolah Jomeini. Actualmente Rafsanyani, sumado al gran poder que tiene, está considerado el hombre más rico de Irán. Una fortuna amasada en sus dos presidencias del país en la década de los 90 y que le ha granjeado merecida fama de corrupto, tal y como se encargó de recordar Ahmedinejad durante el debate televisado de final de campaña.

El odio del ayatolah Rafsanyani, y hay que recordar que este sí es clérigo, hacia Ahmedinejad va más allá de lo personal. Ahmedinejad ha tratado de introducir medidas correctoras, sociales, en un sistema que muchos analistas han llegado a calificar como capitalismo de estado mafioso y en el que una minoría se benefició durante años de un proceso de privatización de la economía iraní. Esos intentos por parte de Ahmedinejad enlazan con la visión igualitarista que ha caracterizado al islamismo militante chií, y que tiene sus ejemplos en el Líbano de Hizbulah e incluso en Hamas aun siendo esta organización suní. Todo esto hace pensar a muchos expertos que la cuestión del supuesto pucherazo no es más que una excusa para luchar por el control y devenir de la revolución islámica iraní. Y en este orden de cosas hay que decir que hace tiempo que gentes como Mousavi y los antiguos presidentes Mohammad Jatami y Hashemir Rafsanyani han dejado de ser considerados como verdaderos revolucionarios.

En cuanto a las potencias occidentales es más que evidente que han tomado partido claro en esta contienda. Véase lo insólito de que dos potencias, antaño colonialistas, como Gran Bretaña y Francia lleguen a exigir a Irán la anulación de las elecciones y la convocatoria de nuevos comicios.

Según el periódico Haaretz, el jefe del Mossad de Israel, Meir Dagan, -país a todas luces nada conciliador con Irán-, dijo: "El fraude electoral en Irán no es diferente de lo que sucede en Estados liberales durante las elecciones. La lucha por los resultados de la elección en Irán es interna y no tiene que ver con sus aspiraciones estratégicas, incluido su programa nuclear."

Amir Taheri, un veterano y crítico implacable del sistema iraní en www.asiatimesonline.com escribe que: "Hace cuatro años la imagen del régimen era la de una camarilla de mulás de medio nivel y sus socios en negocios que dirigían el país como si fuera una compañía privada en su propio interés. La base pisoteada del régimen se veía como la víctima de un timo histórico. Bajo Ahmadineyad, se empezó a destacar una nueva generación de revolucionarios, que proyecta una imagen de piedad y probidad, que reasegura a los pisoteados de que no se ha perdido todo."

En conclusión, ¿porqué molesta tanto el régimen iraní a las potencias occidentales, que prácticamente no abren la boca cuando se trata de dictaduras amigas -Egipto, Túnez, Arabia Saudí,…- que violan sistemáticamente los derechos humanos? Resumiendo mucho: en primer lugar, porque el Gobierno de Irán constituye un obstáculo considerable en la región a la estrategia imperialista y de su gendarme local, el gobierno ultraderechista y racista de Israel. En segundo lugar porque Irán, con todo derecho, resiste la enorme presión de las grandes potencias y mantiene su programa de desarrollo de la energía nuclear.

Sin duda las protestas en Teherán tienen muchos participantes sinceros. Pero sin la más mínima duda también, desde el exterior, y encabezados por EE.UU., que lleva treinta años intentando derribar al gobierno iraní, se está intentando finiquitar la revolución islámica iraní, único país en el mundo musulmán que aún goza de cierta dignidad, de indiscutible soberanía sobre su territorio y sus bienes, más allá de las muchas críticas que justamente se pueden hacer, ya sea por los excesos de la revolución y errores cometidos. En definitiva, todo esto ayuda a explicar el entusiasmo de los medios occidentales hacia las movilizaciones en Irán.

Lamentablemente todo esto viene a demostrar, aunque a muchos no nos es sorpresivo, que en verdad lo que Occidente pretende con el mundo musulmán y sus países, sin excepción, es subordinarlos a sus intereses y órdenes imponiéndoles las reglas del juego antojadizamente. Y quienes andaban ebrios de gratuita ilusión con la era Obama, sobre todo tras su famoso discurso en El Cairo, es de esperar, ante los hechos incontestables, despierten a la realidad. Porque en verdad, como dijera el dirigente africano Julius Nyerere, "Que no nos echen una mano, basta con que nos quiten el pie de encima".
 

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