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La Experiencia no es la Cosa Real

O bien usted es un cuerpo consciente y un esclavo de las circunstancias, o usted es la consciencia universal misma y en pleno control de todo acontecer

26/06/2009 - Autor: Nisargadata Maharaj - Fuente: miportalespiritual.com
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Puesta de sol.
Puesta de sol.

Maharaj: El buscador es el que está en la búsqueda de sí mismo. Pronto descubre que su propio cuerpo no puede ser él. Una vez que la convicción: «yo no soy el cuerpo» deviene tan bien cimentada que ya no puede sentir, pensar ni actuar para el cuerpo ni en beneficio del cuerpo, descubrirá fácilmente que él es el ser, el conocer y el actuar universal, que en él y a través de él el universo entero es real, consciente y activo. Éste es el corazón del problema. O bien usted es un cuerpo consciente y un esclavo de las circunstancias, o usted es la consciencia universal misma y en pleno control de todo acontecer.

Sin embargo, la consciencia, individual o universal, no es mi verdadera morada; yo no soy en ella, ella no es mía, no hay ningún «mí mismo» en ella. Yo soy más allá, aunque no es fácil explicar cómo uno puede ser ni consciente ni no consciente, sino simplemente más allá. Yo no puedo decir que yo soy en Dios o que yo soy Dios; Dios es la luz y el amor universal, el presenciador universal; yo soy aún más allá de lo universal.

Int: En ese caso usted es sin nombre ni forma. ¿Qué tipo de ser tiene usted?

Mah: Yo soy lo que yo soy, ni con forma ni sin forma, ni consciente ni no consciente. Yo soy fuera de todas estas categorías.

Int: Usted está tomando el planteamiento de neti-neti (ni esto, ni eso).

Mah: Usted no puede encontrarme con la negación solo. Yo soy tanto todo, como nada. Ni ambos, ni ninguno de ambos. Estas definiciones se aplican al Señor del Universo, no a mí.

Int: ¿Intenta usted comunicarme que usted es simplemente nada?

Mah: ¡Oh, no! Yo soy completo y perfecto. Yo soy la eseidad del ser, la cognitividad del conocer, la plenitud de la felicidad. ¡Usted no puede reducirme a la vacuidad!

Int: Si usted es más allá de las palabras, ¿sobre qué hablaremos? Hablando metafísicamente, lo que usted dice es congruente; no hay ninguna contradicción interna. Pero no hay ningún alimento para mí en lo que usted dice. Está completamente más allá de mis necesidades urgentes. Cuando estoy pidiendo pan, usted está dando joyas. Son bellas, sin duda, pero yo tengo hambre.

Mah: No es así. Le estoy ofreciendo a usted exactamente lo que usted necesita: despertar. Usted no tiene hambre y no necesita ningún pan. Usted necesita cesación, abandono, desenredarse. Lo que usted cree que necesita no es lo que usted necesita. Su necesidad real yo la sé, usted no. Usted necesita volver al estado en el que yo soy, su estado natural. Todo lo demás que usted pueda pensar es una ilusión y un obstáculo. Créame, usted no necesita nada excepto ser lo que usted es. Usted imagina que usted aumentará su valor por la adquisición. Es como el oro imaginándose que una adición de cobre le mejorará. La eliminación y purificación, el abandono de todo lo que extraño a su naturaleza es suficiente. Todo lo demás es vanidad.

Int: Es más fácil decirlo que hacerlo. Un hombre viene a usted con dolor de estómago y usted le aconseja que deseche su estómago. Por supuesto, sin la mente no habrá ningún problema. Pero la mente está aquí muy tangiblemente.

Mah: Es la mente lo que le dice a usted que la mente está aquí. No se engañe. Todos los inagotables argumentos sobre la mente son producidos por la mente misma, para su propia protección, continuación y expansión. Es la clara negativa a considerar los rodeos y convulsiones de la mente lo que puede llevarle a usted más allá de ella.

Int: Señor, yo soy un humilde buscador, mientras usted es la Suprema Realidad misma. Ahora el buscador se acerca a lo Supremo a fin de ser iluminado. ¿Qué hace lo Supremo?

Mah: Escuche lo que le estoy diciendo a usted y no se aparte de ello. Piense en ello todo el tiempo y en nada más. Habiendo alcanzado ese punto, abandone todos los pensamientos, no solo del mundo, sino de usted mismo también. Permanezca más allá de todos los pensamientos, en silente presenciación del ser. No es un progreso, pues a lo que usted llega está ya aquí en usted, esperándole.

Int: Así pues, usted dice que debo intentar detener el pensamiento y permanecer firme en la idea: «yo soy».

Mah: Sí, y todos los pensamientos que vengan a usted en conexión con el «yo soy», vacíelos de todo significado, no les preste ninguna atención.

Int: Me ocurre que me encuentro con muchos jóvenes que vienen de occidente y encuentro que hay una diferencia básica cuando los comparo con los indios. Parece que su psique (antahkarana) es diferente. Conceptos como el sí mismo, la Realidad, la mente pura, la consciencia universal, la mente india los comprende fácilmente. Les suenan familiares, les saben dulces. La mente occidental no responde a ellos, o simplemente los rechaza. Concretiza y quiere utilizarlos inmediatamente en el servicio de los valores aceptados. Estos valores son a menudo personales: la salud, el bienestar, la prosperidad; a veces son sociales, una sociedad mejor, una vida más feliz para todos; todos están conectados con problemas mundanales, personales o impersonales. Otra dificultad con la cual uno se tropieza muy a menudo al hablar con los occidentales es que para ellos todo es experiencia, lo mismo que quieren experimentar la comida, la bebida y las mujeres, el arte y los viajes, así también quieren experimentar el Yoga, la realización y la liberación. Para ellos es solo otra experiencia, que se tiene por un precio. Imaginan que tal experiencia puede comprarse y regatean el costo. Cuando un Gurú cotiza demasiado alto, en términos de tiempo y de esfuerzo, se van a otro, que ofrece cómodos plazos, aparentemente muy fáciles, pero rodeados de condiciones irrealizables. ¡Es la vieja historia de no pensar en el mono gris cuando se toma la medicina! En este caso es no pensar en el mundo, «abandonar toda egoismidad», «extinguir todos los deseos», «devenir célibes perfectos», etc. Naturalmente hay un vasto engaño a todos los niveles y los resultados son nulos. Algunos Gurús, agudamente desesperados, abandonan toda disciplina, no prescriben ninguna condición, aconsejan el no esfuerzo, la naturalidad, vivir simplemente en la presenciación pasiva, sin ningún modelo de «debes» y «no debes». Y hay muchos discípulos cuyas experiencias pasadas les han llevado a un disgusto de sí mismos tan grande que ya no quieren ni mirarse. Si no están disgustados, están sumidos en el tedio. Están empachados del conocimiento de sí mismos, quieren algo más.

Mah: Que no piensen en sí mismos, si ello no les gusta. Que permanezcan con un Gurú, que lo miren, que piensen en él. Pronto experimentarán un tipo de dicha, completamente nueva, jamás experimentada antes, excepto, tal vez, en la infancia. La experiencia es tan inequívocamente nueva, que atraerá su atención y creará interés; una vez que el interés se despierte, la aplicación seguirá por sí misma.

Int: Estas gentes son muy críticas y suspicaces. No pueden ser de otro modo, al haber pasado por tanta instrucción y tanto desengaño. Por una parte quieren experiencia, por la otra desconfían de ella. ¡Cómo llegar a ellos, sólo Dios lo sabe!

Mah: La visión y el amor verdaderos llegarán a ellos.

Int: Cuando tienen alguna experiencia espiritual, surge otra dificultad. Se quejan de que la experiencia no dura, de que viene y se va de una manera imprevisible. Habiéndose agarrado al caramelo, quieren chuparlo todo el tiempo.

Mah: La experiencia, por sublime que sea, no es la cosa real. Por su naturaleza misma viene y se va. La realización del Sí mismo no es una adquisición. Es más de la naturaleza de la comprensión. Una vez llegado a ella, no puede perderse. Por otra parte, la consciencia es cambiante, fluyente, sufre transformaciones de un momento a otro. No se aferre a la consciencia ni a sus contenidos. La consciencia en quietud, cesa. Intentar perpetuar un atisbo de visión, o una efusión de dicha es destructivo de lo que se quiere preservar. Lo que viene debe partir. Lo permanente es más allá de todas las venidas y partidas. Vaya a la raíz de toda experiencia, a la sensación de ser. Más allá del ser y del no ser está la inmensidad de lo real. Inténtelo una y otra vez.

Int: Para intentarlo uno necesita fe.

Mah: Primero debe haber el deseo. Cuando el deseo es fuerte, la voluntad de intentarlo vendrá. Usted no necesita la garantía del éxito, cuando el deseo es fuerte. Usted está dispuesto a jugar sin más.

Int: Deseo fuerte, fe fuerte, viene a ser lo mismo. Estas gentes no confían ni en sus padres ni en la sociedad, ni siquiera en sí mismos. Todo lo que tocan se convierte en cenizas. Déles una experiencias absolutamente genuina, indudable, más allá de las argumentaciones de la mente y ellos le seguirán a usted hasta el fin del mundo.

Mah: ¡Pero yo no estoy haciendo nada más! Incansablemente atraigo su atención al único factor incontrovertible, el de ser. Ser no necesita ninguna prueba, prueba todo lo demás. Con solo que profundicen en el hecho de ser y descubran la vastedad y la gloria a la que el «yo soy» es la puerta, y crucen la puerta y vayan más allá, su vida se llenará de felicidad y de luz. Créame, el esfuerzo requerido es como si fuera nada cuando se compara con los descubrimientos a los que se llega.

Int: Lo que usted dice es cierto. Pero estas gentes no tienen ni confianza ni pa-ciencia. Un corto esfuerzo les fatiga. Es realmente patético verles tanteando a cie-gas y sin embargo incapaces de agarrarse a la mano que les ayuda. Fundamental-mente son gentes buenas, pero están totalmente desconcertados. Yo les digo: us-tedes no pueden tener la verdad en sus propios términos. Ustedes deben aceptar las condiciones. A esto ellos responden: Algunos aceptarán las condiciones y otros no. La aceptación o no aceptación son superficiales y accidentales; la realidad está en todos; debe haber una vía que todos puedan recorrer sin ninguna condición aferente.

Mah: Hay una tal vía, abierta a todos, sobre todos los niveles, en todos los ámbitos de la vida. Todo el mundo presencia que es consciente de sí mismo. Profundizar y ampliar la presenciación de sí mismo es la vía real. Llámela observancia o aplicación o solo atención, es para todos. Nadie está inmaduro para ella y nadie puede fracasar.

Pero, por supuesto, usted no debe estar meramente alerta. Su observancia debe incluir a la mente también. La presenciación es primariamente presenciar la consciencia y sus movimientos.
 

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