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La Conciencia en el Islam

El hombre es responsable de todos sus asuntos, sean públicos o privados, incluso, hasta de sus más íntimos pensamientos

26/01/2009 - Autor: Sheikh Ahmad Kuftaro - Fuente: kuftaro.org
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Sheij Ahmad Kuftaro.
Sheij Ahmad Kuftaro.

En el nombre de Dios, el Clemente, el Misericordioso.

Queridos hermanos y hermanas, que la paz y las bendiciones de Dios estén con todos vosotros.

Cuando el hombre es guiado por la inspiración y los incentivos religiosos verdaderos, automáticamente genera dentro de sí el deseo de hacer el bien, adornándose, de esta manera, con la más alta moral y con un carácter ejemplar. Estos incentivos, convencen a su poseedor de que la religión, en su forma mas básica, es carácter y comportamiento y, es esta conducta justa, la que le brinda la felicidad tanto en esta vida como en la otra; a este incentivo lo llamamos conciencia.

La religión debe cultivar el carácter y crear una sociedad virtuosa, en la que no haya desigualdad, pobreza, división o debilidad

Las leyes humanas demandan un nivel elevado de comportamiento pero carecen de medios para incentivar su puesta en práctica, tales leyes, a pesar de que promueven la moral, son incapaces de motivar la conciencia, ya que esta actúa por sí misma. Las leyes deben hacer hincapié en la moral, pero sus principios deben basarse en su aplicación, Piaget, el autor y educador francés, sostiene que "la moral sin religión es innecesaria"; para él, y para todo líder religioso sincero, la religión debe cultivar el carácter y crear una sociedad virtuosa, en la que no haya desigualdad, pobreza, división o debilidad. Dios dice en el Sagrado Corán: "Y ayudaos unos a otros en la virtud y en el temor (de Dios), no en la desobediencia ni en la transgresión" (Sagrado Corán 5:2)

Omar, el segundo califa del Islam después de la muerte de Muhammad, ordenó que las estrechas calles de Medina se mantuvieran libres de la obstrucción que los mercaderes generaban con sus mercancías, para permitir que la gente pudiese transitar libremente por ellas; a pesar de esta orden, un mercader continuó vendiendo sus mercancías en la calle, al ver esto, Omar golpeó al tendero por su desobediencia. Durante las noches siguientes, cuando Omar intentaba dormir, su conciencia le torturaba por su comportamiento y no le dejaba conciliar el sueño. Después de muchos días de remordimientos, Omar buscó al tendero y le pidió disculpas por su comportamiento, al escuchar sus disculpas, el tendero dijo: "Ya lo había olvidado" a lo que Omar contestó: "Tu pudiste olvidarlo, pero Omar no pudo".

Otro hecho ilustra esta conciencia altamente refinada, cuando el gobernador de Homs renunció a su cargo, durante el Califato de Omar, le preguntaron la razón de su dimisión. El gobernador dijo: "Temo la ira de Dios por haberme dirigido a una cristiano, bajo mi responsabilidad, diciéndole: Que la ira de Dios caiga sobre tí ".
Estas dos historias demuestran lo que la religión puede aportar a una sociedad que goza de un alto grado de conciencia, y cuán positivo es el papel que juega en la construcción de una sociedad sana y justa. Esta idea no se limita sólo al Islam, sino que también incluye a todas las religiones reveladas que hacen énfasis en el cultivo de la conciencia. El Sagrado Corán dice: "El que tiene éxito es quien se purifica a sí mismo y recuerda el nombre de Su Señor y reza. Pero preferís la vida de este mundo, a pesar de que la del otro mundo es mejor y más duradera. ¡Alabado sea! Esto estaba en las Escrituras anteriores, las Escrituras de Abraham y de Moisés" (Sagrado Corán 87:14-19)

La realidad de la fe en Dios es creer que Él está contigo, estés donde estés y que Él te observa y esta al tanto de tí en todo momento y en todas tus acciones

La realidad de la fe en Dios es creer que Él está contigo, estés donde estés y que Él te observa y esta al tanto de tí en todo momento y en todas tus acciones. Dios dice en el Sagrado Corán: "Y no estáis ocupados en ningún asunto, ni recitáis ningún capítulo del Sagrado Corán, ni actuáis sin que Nosotros seamos testigos de aquello en lo que andáis ocupados" (Sagrado Corán 10:61). Y también: "Y no hay ninguna reunión privada, de tres, sin que Él sea el cuarto". (Sagrado Corán 58:7).

Así, el hombre es responsable de todos sus asuntos, sean públicos o privados, incluso, hasta de sus más íntimos pensamientos: "Tanto si manifestáis lo que hay en vosotros mismos, como si lo ocultáis, Dios os pedirá cuentas de ello" (Sagrado Corán 2:284). El profeta Muhammad dijo más sobre esto: "Adora a Dios como si Lo vieses, porque aunque no Lo puedas ver, Él si te ve".

Se debe buscar la forma de llevar una vida con una conciencia alerta, que exienda la compasión y prohíba la opresión

Por ello, se debe buscar la forma de llevar una vida con una conciencia alerta, que exienda la compasión y prohíba la opresión, que guíe y no desvíe y que muestre el camino hacia la verdad y la bondad. Una tradición de Muhammad describe este camino de la siguiente manera: "Dios pone el ejemplo de un camino recto, limitado por dos paredes en las cuales hay puertas abiertas, cubiertas por velos. Al principio del camino hay una persona llamando a ese camino recto y advirtiendo de que no se desvíen del mismo. Una segunda persona esta en el camino, advirtiendo a aquellos que se sienten tentados a retirar los velos que cubren las puertas, que si lo hacen se encontrarán dentro de ellas". Muhammad continuó diciendo: "El Camino recto es el Islam, las puertas abiertas son las prohibiciones establecidas por Dios,y el espacio entre los muros, los márgenes que permite Dios. El nuncio que hay al principio del camino representa al Sagrado Corán y el que está en el camino es la conciencia de cada creyente. Quien siga este camino, será un ejemplo de pureza, castidad y conducta justa". El Profeta dijo: "Todas las criaturas dependen de Dios, y la más apreciada por Dios, es el que es más beneficiosa para estas".

Se dice que había una vez un pastor del desierto, que había estado en esta escuela que da vida a la conciencia del hombre, y que AbduLlah ibn Omar le pidió que sacrificara un cordero para él, pero el pastor se negó. Su razón era que el dueño del rebaño le había autorizado a dar a los extraños sólo de la leche del rebaño, no a alimentarlos con su carne. AbduLlah le dijo entonces que le pagaría por el sacrificio del cordero y que el pastor le podría decir al dueño que este había sido devorado por los lobos. Al oír esto, el pastor gritó: Entonces, ¿Dónde está Dios? ¿Dónde está Dios?... muchas veces.

Este pastor se había sometido a su propia conciencia, incluso antes de tener que enfrentarse a su señor y en última instancia a Dios. Esto fue así porque había comprendido perfectamente las enseñanzas del Profeta Muhammad: "Pediros cuentas a vosotros mismos antes de que venga a pediros cuentas y sopesad vuestras obras antes de que las sopesen por vosotros". Es la religión la que cultiva esa conciencia, como en el caso del pastor, quien a pesar de la ausencia de su señor, se mantuvo fiel a la confianza que fue depositada en él. El Sagrado Corán dice: "Ciertamente creamos al hombre y conocemos lo que su alma le susurra y estamos más cerca de él que su vena yugular" (Sagrado Corán 50:16).

En realidad hay dos conciencias: una aparente, que es conocida por todo el mundo y es susceptible de cometer errores, y una conciencia superior, esta última es la conciencia de las religiones reveladas, que no puede errar por estar vinculada con su Creador. La religión dice que cada hombre posee una tendencia innata hacia el bien, sin embargo, esta naturaleza innata requiere un maestro, o un jardinero, pues es lo mismo que sucede a una semilla que es plantada en la tierra y que requiere agua y fertilizantes para germinar, luego hecha raíces, crece y florece, convirtiéndose luego en un árbol, grande y lleno de frutos y sombra para que otros puedan beneficiarse de él.

Este es el caso de la conciencia del hombre, que florece cuando es alimentada con las aguas de la observancia y la obediencia, de la leyes y ordenes, del Omnipotente Creador. La prueba de esto se encuentra en la tradición de Muhammad que dice: ¿Acaso no hay en el corazón del hombre un oído que escucha los consejos de un ángel que le promete todo lo bueno y le confirma la verdad, y también el susurro de un demonio que le promete el mal y le prohíbe la piedad? Quien escuche el consejo angelical debe saber que viene de su Señor y que requiere su gratitud y quien escuche el segundo, debe saber que éste proviene de la negligencia ante su Señor y que por lo tanto debe pedirle perdón".

El Islam educa la conciencia para que el hombre sea cuidadoso en sus acciones, en su comportamiento con la gente y con las otras criaturas de Dios. Muhammad, el Mensajero de Dios, narró la historia de dos mujeres, la primera entró en el infierno por maltratar a un gatito al que encerró, no alimentó, ni permitió que se alimentase por sí mismo, hasta que murió de hambre. La segunda mujer, a pesar de ser una prostituta, fue perdonada y fue al cielo gracias a un perro sediento al que encontró lamiendo el barro en busca de agua, cerca de un pozo. Al ver los intentos desesperados del perro, sintió que la sed que afligía al perro era la misma que la afligía a ella, así que bajo al pozo, sació su sed y llenó sus zapatos con agua para saciar también la sed del perro.

El Profeta Muhammad planteó el criterio de la creencia y de la conducta recta con la siguiente tradición: "Si os sentís felices con las buenas acciones que realizáis e infelices con los malos actos que cometéis, debéis saber que sois creyentes". Este criterio sólo puede ser entendido en un ambiente de conciencias cultivadas. Sin embargo, el Islam no se detiene en este punto, sino que pide al hombre ir más allá, dirigirse hacia un punto en el que sea capaz de reconocer los derechos de los demás y de ayudar a aquellos que se encuentran oprimidos. El Sagrado Corán dice: "!Oh vosotros que creéis! Sed firmes en establecer la justicia dando testimonio por Dios, aunque vaya en contra de vosotros mismos" (Sagrado Corán 4:135).

El Profeta Muhammad dijo: "Hay tres atributos, que si se encuentran en un hombre harán que su fe sea completa: da caridad a pesar de su pobreza extrema, extiende la paz por el mundo y respeta los derechos de la gente sin necesidad de que medie un juez". Bajo cualquier circunstancia, es nuestra responsabilidad educar y pulir nuestras conciencias, Dios dice en el Sagrado Corán: "...el oído, la vista y el corazón, cada uno de ellos, será interrogado" (Sagrado Corán 17:36).

Como conclusión, se puede decir que el verdadero ser humano es aquel en el que se ha establecido una fe verdadera y fuerte y en el que habita, en el fondo de su corazón, la verdadera conciencia. Esta persona respetará la ley y se preocupará por la sociedad, por su estabilidad y estructura y por la armonía entre sus gentes. Una sociedad sin conciencia no conoce la paz y no hay conciencia sin fe.

Que la paz sea con todos vosotros.

Conferencia en Nueva York, Diciembre 1992.

 

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